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Sistema Superhumano Más Fuerte - Capítulo 302

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Capítulo 302: Tú deberías tener un poco de vergüenza

—Tus amigas estaban preocupadas por ti.

Mark señaló a las dos chicas que estaban a un lado. Ellas también le lanzaban miradas discretas a FANTASMA, pero por la forma en que la miraban a ella, se notaba que estaban preocupadas. Un intenso rubor apareció en su rostro al darse cuenta de inmediato de que se acababa de desmayar delante de FANTASMA. «¡Soy una idiota! ¿¡Cómo he podido ponerme en evidencia así delante de él!?».

—¿Puedes levantarte?

Mark le tendió una mano y la chica la miró como si fuera una pieza de oro durante un instante, antes de extender la suya con vacilación y agarrarla. Mark la levantó sin esfuerzo y le habló con amabilidad.

—He oído que hablabais antes de un estudiante que le ha gritado a un profesor. ¿Se trata de Patrick Grey?

Una de las amigas de la rubia, una chica menuda de pelo castaño que parecía tener un rubor permanente en su pálido rostro, tomó la palabra.

—S-Sí, es…

—¡Sí, es él! ¿Quieres verlo?

La rubia interrumpió de repente a su amiga y se acercó un paso más a Mark. La castaña frunció el ceño al ser interrumpida, pero a la rubia no pareció importarle lo más mínimo mientras miraba a Mark con estrellas en los ojos y una amplia sonrisa en el rostro. Era obvio que la rubia no quería darles a sus amigas ninguna oportunidad de hablar con Mark.

Mark se limitó a sonreírle.

—Sí, quiero darle una sorpresa, pero no sé dónde está.

La rubia se quedó de piedra. ¿Aquel veterano era amigo de FANTASMA? ¡Era la primera vez que oía algo así! ¿Quién habría pensado que alguien tan solitario y antisocial como ese veterano fuera amigo de FANTASMA? Pero no le importó demasiado cómo se habían hecho amigos. Inmediatamente, le cogió la mano a Mark e intentó tirar de él mientras hablaba.

—¡Y-Yo puedo llevarte! ¡Ahora no tiene clase! ¡Está en el laboratorio con otros veteranos trabajando en un experimento! ¡Puedo llevarte si quieres!

La rubia estaba muy entusiasmada y Mark se dio cuenta de que se estaba esforzando al máximo por compensar el haberse desmayado antes. Debía de sentirse avergonzada, así que intentaba mostrarle su mejor cara. Mark retiró suavemente el brazo de su agarre y la rubia lo miró con tristeza, pensando que iba a decirle que no.

Pero Mark volvió a sonreír.

—No me gusta que los desconocidos me toquen. Puedes ir delante, yo te seguiré.

La rubia volvió a sonrojarse al darse cuenta de lo atrevida que acababa de ser. Asintió y empezó a guiarlo.

—V-Vale, ¡sígueme! ¡No está lejos!

La rubia caminó por delante y Mark la siguió a un ritmo más pausado, observando la universidad a su alrededor. Había algunas clases en marcha detrás de varias puertas, pero Mark pasó demasiado rápido como para que alguien se diera cuenta de su presencia. Pudo ver que la universidad tenía una gran inclinación académica. Casi todas las clases estaban repletas de estudiantes y todos tenían rostros muy serios mientras discutían asuntos bastante complicados que a Mark le resultaban incomprensibles.

Mark volvió a mirar al frente y se dio cuenta de que la rubia que lo guiaba le devolvía la sonrisa. Le dedicó una sonrisa educada y ella se dio la vuelta y empezó a caminar un poco más despacio. Esta vez, había un contoneo en su cadera y Mark supo que se estaba esforzando por atraer su atención hacia su trasero. Mark suspiró mientras la seguía. Realmente no podía acostumbrarse a lo fáciles que eran algunas mujeres.

Finalmente, los dos llegaron a una puerta y la rubia se dio la vuelta con las manos en la espalda mientras le sonreía a Mark y le decía que habían llegado. Mark le agradeció su ayuda, pero se dio cuenta de que ella seguía sin moverse de su sitio.

—¿Pasa algo?

Mark enarcó una ceja y un rubor se extendió por las mejillas de la chica mientras sacaba un teléfono.

—¿P-Puedo tener tu número?

«Tienes que estar de coña».

Mark sintió ganas de decirle que se dejara de tonterías, pero sabía que sería excesivo. Le había ayudado a encontrar el laboratorio, así que lo menos que podía hacer era rechazarla con educación.

—Lo siento, pero tengo novia. No creo que a ella le guste mucho la idea. Gracias por ayudarme a encontrar el laboratorio.

Los ojos de la rubia se abrieron de par en par y su sonrojo aumentó mientras se acercaba a Mark, casi presionando su pecho contra él.

—¡N-No creo que le importe! ¡A las chicas de la universidad no nos importa que nuestros novios den su número! ¡Si le molesta, es que es una cría! Q-Quizá deberías buscar a alguien más maduro con quien estar.

Era obvio que mentía, y Mark sintió que se le agotaba la paciencia mientras le lanzaba una mirada de asco. Se limitó a negar con la cabeza antes de pasar a su lado.

—Tenga un poco de vergüenza, señorita.

La chica se quedó allí de pie, con el teléfono extendido, mientras Mark entraba en la sala y cerraba la puerta tras de sí.

Dentro de la sala había una escena cómica: diez estudiantes de posgrado, que parecían tener todos más de veinticinco años, estaban reunidos en torno a un único estudiante de segundo año que apenas aparentaba veinte.

Patrick llevaba unos pantalones de chándal y una camiseta anchos, con una bata de laboratorio blanca por encima, mientras hablaba con algunos estudiantes de posgrado sobre el experimento que estaban realizando y escribía unos cálculos complejos en una pizarra blanca.

—Las moléculas atómicas aquí van a sufrir una combustión espontánea, así que vamos a añadir un catalizador para ralentizarla y que no afecte a las otras reacciones nucleares. Si podemos reducir la entropía y aumentar la entalpía al mismo tiempo, podremos decir que el experimento es un éxito. Tened cuidado al trabajar con los átomos, su nivel de energía es alto, por lo que reaccionan fácilmente con el aire. Trabajad solo en las cajas de vacío y aseguraos de no exceder su límite de valencia…

¡Ka-Cha!

El sonido de la puerta al abrirse y cerrarse hizo que todos se dieran la vuelta, y Pat frunció el ceño al instante al ver quién acababa de entrar en la sala.

Mark sonrió con picardía.

—Joder, eso suena jodidamente complicado, Pat.

—¡Joder, es FANTASMA!

—¡FANTASMA! ¿¡Qué hace FANTASMA aquí!? ¿¡Y conoce a Patrick!?

—¡FANTASMA! ¡Te quiero!

Patrick sintió una punzada en el ojo al ver cómo los estudiantes abandonaban el experimento y se giraban hacia Mark. En serio, ¿qué cojones hacía ese cabrón aquí?

Mark pasó de largo a los estudiantes de posgrado que intentaban arremolinarse a su alrededor y se apoyó en la mesa junto a Pat.

—No pareces contento de verme.

—No lo estoy, cabrón. ¿No ves que estoy jodidamente ocupado?

Mark se llevó una mano al pecho, fingiendo estar dolido.

—Me hieres. Y después de haberme tomado la molestia de ir a por algo de comer.

Patrick miró la bolsa que Mark llevaba con recelo antes de suspirar y decidir finalmente pasar por alto la interrupción. Se dirigió a los estudiantes de posgrado.

—¿Podéis dejarnos a solas?

Una de las estudiantes, una mujer que parecía tener al menos diez años más que Pat y Mark, se adelantó.

—Eh, ¿y el experimento? ¿No vamos a…?

—Os he dicho que os larguéis de una puta vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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