Sistema Superhumano Más Fuerte - Capítulo 310
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 310: ¿Qué hiciste?
—Gracias por la oferta, señor Vanitas. Le tomaré la palabra, quizá para otro asunto, pero para este, le aseguro que no necesitamos ayuda económica. De hecho, lo he llamado por una razón completamente diferente. Verá, el Gobierno se ha mostrado inflexible en encontrar al asesino, por lo que ha enviado a un pequeño grupo de superhumanos que se encargarán de la investigación. Los superhumanos que ve fuera solo han sido contratados a tiempo parcial y únicamente se encargarán de patrullar la escuela a horas aleatorias del día para tranquilizar tanto a los padres como a los alumnos, pero los superhumanos enviados para la investigación se mezclarán con el alumnado y el personal administrativo para tratar de encontrar al asesino de esa manera.
Mark estaba visiblemente atónito de que el Gobierno estuviera dispuesto a llegar tan lejos. Un pequeño sentimiento de ansiedad creció en su interior cuando se dio cuenta de que de verdad iban con todo en este asunto. Mark pensó que el Gobierno lo barrería bajo la alfombra, al igual que muchos otros problemas que habían ocurrido antes con los superhumanos. La mayoría de las veces, el Gobierno intentaba no darle mucha importancia a un caso de superhumanos para no afectar la confianza de la gente en ellos. Si la gente viera a superhumanos cometiendo crímenes como este y el Gobierno lo convirtiera en un gran problema, entonces sería más probable que la gente temiera y despreciara a todos los superhumanos. Pero era obvio que el Gobierno no iba a dejar pasar este. «¿Es porque estoy en esta escuela?», pensó.
Mark le preguntó al director por qué le estaba contando todo eso, y el director sonrió.
—De hecho, uno de los superhumanos pidió reunirse contigo. La líder del grupo que se quedará con nosotros un tiempo llegó antes y quería hablar contigo. ¡Los superhumanos enviados por el Gobierno son todos brillantes, y estoy seguro de que te sorprenderás cuando la conozcas!
¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
—¡Ah, debe de ser ella! ¡Adelante, por favor!
La puerta del despacho se abrió y Mark se giró para ver a una diosa de pie en el umbral. Mark parpadeó y entrecerró los ojos al ver a la última persona que esperaba encontrarse allí.
—¿Luna?
El director sonreía de oreja a oreja cuando volvió a hablar. Mark no sabría decirlo con certeza, pero hubo un aumento evidente en el entusiasmo del director en cuanto vio a Luna en la puerta. Ni siquiera alguien tan ecuánime como el director era inmune a su belleza.
—¡Sí, estaba seguro de que se conocían! La Señora Luna se ha ofrecido voluntaria por pura bondad para ayudar al equipo del Gobierno con cualquier problema que puedan encontrar durante su investigación. No es un miembro permanente del personal, pero ha sido añadida a la lista administrativa y vendrá a ayudar a la escuela siempre que esté libre. ¡Yo tampoco podía creerlo cuando recibí la noticia! ¡Tendremos a dos superhumanos de nivel Soberano protegiendo la escuela! ¡No hay nada más tranquilizador que esto!
Luna estaba de pie en la entrada y miraba directamente a Mark con una amable sonrisa en el rostro. Llevaba unos vaqueros azules desgastados y un top blanco con los hombros descubiertos que se detenía a la altura de su cintura, revelando su tonificado abdomen. Llevaba el pelo bellamente trenzado detrás de la cabeza y unos pocos mechones caían suavemente sobre su hombro izquierdo. Llevaba un bolso azul cielo y lo sujetaba a su espalda con ambas manos de una forma que realzaba su pecho y hacía que la tela de su camiseta se estirara de una manera inocentemente seductora. El director sería un hombre mayor, pero ni siquiera él pudo evitar que su mirada se desviara hacia el abdomen de Luna para observar su piel.
Y Mark ni siquiera podía culpar al hombre, porque hasta él tenía que admitir que Luna estaba deslumbrante. Pero Mark no se molestó en saludar a Luna, y la expresión vacía de su rostro se mantuvo incluso cuando ella le sonrió amablemente.
Los dos superhumanos se quedaron mirándose fijamente y el director se sintió un poco incómodo al darse cuenta de que no se decían absolutamente nada. Lo ignoraban por completo y se miraban el uno al otro, ¡pero ninguno de los dos había dicho ni una palabra desde que los presentó!
«No me digas que hay mala sangre entre ellos. Eso sería malo. Tener a dos Soberanos protegiendo la escuela es un beneficio increíble, pero si se odian y estalla una pelea, la escuela desaparecerá del mapa».
El director se apresuró a hablar.
—Mark, quizá deberías irte yendo. La clase está a punto de empezar.
—Por favor, ¿podría dejarnos a solas?
Luna habló de repente. Seguía mirando a Mark, pero el director supo de inmediato que se dirigía a él. El director era la máxima autoridad de la escuela. Había muy poco que no pudiera hacer en la escuela con solo unas pocas palabras, y no había nadie que se atreviera a cuestionar sus decisiones finales.
Pero nada de eso importaba en ese momento. Daba igual que fueras el director, el jefe de administración o incluso el dueño de toda la maldita escuela. Cuando un Soberano te dice que te largues, no tienes más opción que largarte.
El director se dio cuenta en silencio de que allí estaba ocurriendo algo en lo que no tenía derecho a inmiscuirse, y simplemente se aclaró la garganta, se levantó de la silla y salió del despacho con la dignidad intacta.
¡Ka-Cha!
Una vez que se fue, la tensión en el aire pareció evaporarse casi por completo mientras Luna se acercaba a Mark. Mark se levantó de su asiento y la miró desde arriba, y ella le sonrió.
Mark no podía creerlo. Supo que algo iba mal en el momento en que vio a Luna. Sabía que no debería ser posible porque Ares dijo que no lo era, pero lo tenía delante de sus narices. Luna recordaba.
—¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Cómo es que recuerdas? ¿Qué hiciste?
Luna casi estalló en carcajadas al ver cómo la mirada furiosa del rostro de Mark aumentaba en intensidad. Ambos estaban muy cerca el uno del otro y Luna tuvo que estirar el cuello hacia arriba para poder verle bien la cara. Sonrió con picardía cuando Mark entrecerró los ojos.
—Vamos, Mark. ¿Así es como quieres saludar a tu maestro después de todo este tiempo? Siento como si no te hubiera visto en años.
Luna esperaba que Mark al menos se riese de su broma, pero su sonrisa se fue desvaneciendo poco a poco al ver que Mark no sonreía.
—He dicho: ¿qué hiciste?
Luna dejó caer el bolso sobre la mesa a su lado y suspiró mientras se acercaba aún más a Mark, casi presionando sus pechos contra el cuerpo de él.
—Sabes perfectamente lo que hice.
Mark agarró a Luna por los hombros y ella sintió una descarga eléctrica recorrerle todo el cuerpo mientras él acercaba su rostro al de ella. Él la fulminó con una mirada de pura rabia mientras un ligero rubor se extendía por las mejillas de Luna.
—¡¿Desperdiciaste un deseo de los dioses en esta jodida gilipollez?!
El rostro de Luna se contrajo por la sorpresa durante un instante, pero no tardó en devolverle a Mark la mirada furiosa. Se inclinó más hacia él y le espetó con la misma rabia.
—¡Creo que tengo derecho a decidir qué es importante para mí y qué no! ¡Puede que tú pienses que es una gilipollez, pero para mí lo era todo! ¡Jamás iba a dejarte marchar!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com