¡Sistema Supremo del Esposo! & ¡Sistema de Esposa Suprema! - Capítulo 482
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Capítulo 482: Una 2ª visita a Leo
Después de que Arabel se marchara, Idan no tuvo que esperar mucho. En el mismo lugar, se abrió un portal frente al césped de la casa, y de él apareció una desconcertada Hailey. Miró a su alrededor, tratando de averiguar dónde estaba.
—Hailey —la llamó Idan, sentado en una cómoda silla en la terraza.
—Ven aquí —la llamó, con la intención de explicarle brevemente la situación antes de dirigirse al Limbo.
Sorprendida por la voz de Idan, y luego por su apariencia, Hailey aminoró un poco el paso, para luego acercarse a él y sentarse enfrente. En su propio territorio, Idan había decidido no usar ningún disfraz, lo que, por supuesto, atrajo la atención de Hailey.
Hailey, al percatarse del peligro de Arabel, se recompuso rápidamente y apartó los extraños pensamientos. Sin embargo, por mucho que lo intentara, su mirada volvía a Idan de vez en cuando. Su apariencia era demasiado atractiva para sus ojos.
—Hailey —la llamó Idan, al notar que los pensamientos de la chica estaban en otra parte.
—Ah, sí —respondió Hailey con rapidez.
—Escucha, pronto me iré por un tiempo y te quedarás aquí sola —empezó Idan—. No te preocupes, pronto se te unirán otros invitados. Mi hermana, el hermano de Belle y los demás miembros del Gremio, así que, por favor, recíbelos bien.
—Y bueno, sobre este lugar… —Idan pasó a explicarle rápida y brevemente qué clase de lugar y casa era.
Hailey, por supuesto, se sorprendió mucho al encontrarse dentro de la mismísima barrera sobre la que había leído en internet y visto en las noticias.
Lo que más la impactó fue que, al parecer, ahora este era el territorio personal de Idan y Arabel.
«¿Ya han construido una casa?», pensó Hailey cuando escuchó qué clase de casa era.
Tras terminar de explicarle a Hailey lo necesario, Idan, que ya le había dado al sistema la orden de teletransportarse, se hizo a un lado y desapareció, trasladándose al Limbo. Dejó atrás a Hailey, que intentaba asimilarlo todo, y a los dos pequeños zorros que retozaban alegremente en el césped.
***
Tras regresar al hotel, Arabel envió a Hailey a su territorio privado. Adoptando la forma de una Valquiria Oscura y usando el ocultamiento, guardó la Esfera de Ocultamiento Secreto en su anillo espacial.
Arabel decidió entonces visitar primero a Leo para conocer su decisión. Después, planeaba ir a ver a Irene y a los demás para volver con ellos a su territorio y explicarles la situación mientras esperaban que Idan y el resto regresaran del Limbo.
Al tomar esta decisión, Arabel tuvo en cuenta la diferencia horaria entre el Limbo y la Tierra. Estaba segura de que Idan, a diferencia de ella, no empezaría a vincular el territorio de inmediato. Primero, se enteraría de las noticias del otro lado, hablaría con los demás y solo entonces se pondría manos a la obra.
Desde luego, eso le daba un poco más de tiempo en este lado.
Arabel no tardó en llegar a casa de Leo y, al igual que el día anterior, se deslizó dentro sin que nadie la notara, a excepción del propio Leo.
Al igual que antes, la madre de Leo estaba ocupada preparando la cena, y su hermana pequeña, con los auriculares puestos, estaba tumbada en su habitación, enviando mensajes a alguien con su smartphone. El hermano mayor de Leo no estaba en casa otra vez.
Leo ya sabía que Arabel estaba allí y la esperaba con impaciencia. Sin embargo, esta vez estaba más sereno y tranquilo que el día anterior.
Cuando Arabel se reveló, Leo, a pesar de sus esfuerzos por mantener la calma, empezó a ponerse nervioso. Los años de aislamiento y de dudas sobre sí mismo se hicieron notar de inmediato.
—Bu… buenas noches… Mmm… Señorita… E… Elsa —tartamudeó Leo, y deseó que se lo tragara la tierra. Estaba muy avergonzado y abochornado por su comportamiento.
—Buenas noches, Leo —lo saludó Arabel, inclinando su sombrero.
Al ver este gesto, Leo se puso aún más nervioso.
—Y bien, ¿cuál es tu respuesta a nuestra propuesta, Leo? —Arabel fue directa a la cuestión principal.
Leo se removió, incómodo, en su asiento.
—Señorita… Elsa —dijo, y luego, tras varias respiraciones profundas, continuó—: ¿Tendré que dejar mi casa si me uno a ustedes?
—Sí, Leo, tendrás que dejar tu hogar si te unes a nuestro Gremio —dijo Arabel sin rodeos.
Al oír esta respuesta, Leo se sintió fatal.
Leo no sabía qué elegir. Por un lado, quería unirse, pero, por otro, no quería abandonar a su familia.
—Entiende, Leo, no te estamos exigiendo que cortes los lazos con tu familia. Si quieres traerlos contigo y a ellos no les importa, estamos dispuestos a proporcionarles un lugar seguro a tu lado —dijo Arabel. Ahora que tenían su propio territorio, alojar allí a tres simples mortales no era ningún problema para ellos.
—Incluso podemos ayudarlos a empezar su camino de cultivo —añadió Arabel, recordando que podían ayudar a la familia de Leo a progresar en el Camino del Domador de Bestias.
—¿Qué? —exclamó Leo, atónito por las palabras de Arabel—. Esto… No es una broma, ¿verdad?
—No, no es una broma —le aseguró Arabel—. Tenemos un método para ayudar a los mortales a cultivar.
Para Leo, lo más importante era ayudar a su familia a cultivar. Su hermano mayor ya había pasado de los veinte años y, al igual que su madre, no podía convertirse en un despertado.
En cuanto a su hermana pequeña, Leo aún no podía estar seguro. Todavía era demasiado joven y no sabía qué les deparaba el futuro.
—De acuerdo, acepto —dijo Leo, ya decidido.
—Pero quiero quedarme en casa un tiempo más, y también quiero que mi familia esté conmigo —expuso sus condiciones.
—Si eso es lo que quieres, que así sea —accedió Arabel. Luego añadió—: Será mejor que empieces a pensar en cómo decirle a tu familia que eres un despertado y convencerlos de que abandonen su hogar.
—Si necesitas ayuda con eso, puedes contactar con nosotros, te ayudaremos —añadió.
—De acuerdo —asintió Leo.
Tras recibir el consentimiento de Leo, Arabel quedó muy complacida. En su opinión, la habilidad de Leo era increíblemente valiosa, y Arabel se alegraba de haberlo descubierto antes que nadie.
—Eh… Señorita Elsa —dijo Leo, sacando a Arabel de sus pensamientos—. ¿Puedo preguntar cómo supieron de mí?
—¿Se enteró por Que… por la señorita Irene o por…?
—¿Por Isabella? —lo interrumpió Arabel, ya que Leo tartamudeaba.
Leo asintió ante la pregunta de Arabel.
—Ya que te has unido a nosotros, creo que deberías saberlo —dijo Arabel, cambiando su apariencia a la de Isabella White.
Leo estaba sumamente sorprendido. En los últimos días, había visto repetidamente la imagen de la chica en la que Arabel se había transformado, y estaba tratando de recopilar información sobre ella.
—¿Isa… Isabella White? —preguntó Leo con incredulidad, al averiguar en quién se había transformado Arabel.
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