¡Sistema Supremo del Esposo! & ¡Sistema de Esposa Suprema! - Capítulo 540
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Capítulo 540: Conociendo a una nueva hermana
«La hermana mayor tenía razón» —pensó Arabel, mirando el capullo destruido y recordando el rayo de luz blanca y negra que atravesó el cielo. Dudaba de si su casa, al ser un artefacto, podría soportar semejante impacto, y no quería ponerlo a prueba en absoluto.
La mente de Milena estaba en una nebulosa. Le llevó un rato volver en sí, y cuando finalmente ocurrió, lo primero que hizo fue empezar a mirar a su alrededor, intentando averiguar dónde estaba. Le costó un momento darse cuenta de que estaba flotando en el cielo, completamente desnuda, y que cuatro enormes alas le habían crecido en la espalda.
Cuando finalmente cayó en la cuenta de esto, y sintió cuatro alas a su espalda, empezó a caer por la sorpresa y la conmoción, pero consiguió recomponerse y no cayó al suelo, deteniéndose a tiempo.
Para su sorpresa, Milena descubrió que se le daba muy bien usar sus alas y volar, y esto la confundió.
Mientras Milena estaba confundida, el resto de las Valquirias aparecieron a su alrededor. La rodearon y empezaron a estudiarla de cerca.
Milena, al percatarse de las extrañas mujeres a su lado, se acurrucó e intentó cubrir su curvilíneo cuerpo.
—Je, je, pequeña hermana, no hay por qué ser tan tímida —rio Esma, observando los intentos de Milena por ocultar su belleza. Esma estaba un poco celosa de las voluptuosas curvas de Milena y, sobre todo, de sus largas piernas.
Sierra y Lucinda observaban en silencio a Milena y, al igual que Esma, su mirada se detuvo un poco más en sus largas piernas. Incluso ellas, aunque en secreto, envidiaban esas dos hermosas piernas.
Milena se sintió incómoda bajo la mirada de las mujeres desconocidas.
—Toma, cúbrete con esto. —Arabel, tras hacer una pausa para que las hermanas mayores se adelantaran, apareció y le entregó a Milena una capa.
—¿Eh? —musitó Milena al fijarse en Arabel, y se quedó helada al verla.
Arabel ya no ocultaba su identidad bajo la máscara de un fantasma, y apareció frente a Milena en su verdadera forma.
El largo cabello rojo y los ojos azules de Arabel captaron al instante la atención de Milena, quien recordó de inmediato los sucesos que tuvieron lugar en el Norte, en el portal donde fue secuestrada junto con otros Despertados. Milena recordó a la chica que acudió en su ayuda, pero que no pudo salvarla ni a ella ni a los demás.
—¿Arabel Morgan? —dijo Milena con incredulidad.
—Sí, soy yo —asintió Arabel con una leve sonrisa, mientras aún le tendía la capa.
Atónita, Milena tomó la capa de sus manos y se cubrió con ella. Sin embargo, sus pensamientos estaban ocupados en otra cosa: recordaba lo que había sucedido en el Norte. Milena recordó un extraño objeto, parecido a una máscara, con el que Arabel fingió ser otra persona: Isabella White.
—¡Elsa, la Duquesa de la Oscuridad! —exclamó Milena—. ¿Tú eras la que se escondía tras ella, verdad? ¿Eres Elsa?
—Sí, era yo —confesó Arabel, sin intentar ya ocultarse frente a ella. Desde que tomó la poción de Valquiria, Milena se había convertido en una persona cercana para ella, con la que compartía una parte de su destino de Valquiria.
—¿Cómo no pude adivinarlo de inmediato? —dijo Milena con una leve sonrisa.
—Bueno, Milena, ya sabes quién soy, pero déjame que me presente como es debido, como es costumbre entre las Valquirias —dijo Arabel. En ese mismo instante, su pelo rojo se volvió blanco, al igual que sus ojos, y cuatro alas blancas como la nieve aparecieron a su espalda.
—Soy Arabel Morgan, la Valquiria de Hielo —se presentó con orgullo.
Arabel seguía considerando su primer linaje de sangre, el de Valquiria de Hielo, como el principal, junto con el humano.
Milena, como hipnotizada, no podía apartar la vista de Arabel. En su forma humana era hermosa, pero en su forma de Valquiria, su belleza adquiría nuevos matices. Era fría y su mirada se había vuelto más distante.
—Yo, yo, ahora es mi turno —dijo Esma, atrayendo la atención de Milena.
Bajo la mirada de Milena, cuatro alas de color verde mar aparecieron tras la espalda de Esma.
—Pequeña hermana, déjame presentarme. Soy Esma Waterial, una Valquiria de Agua de rango Diamante —se presentó Esma.
Milena estaba asombrada por este giro de los acontecimientos. Nunca había imaginado que conocería a una Valquiria de verdad.
Entonces, su mirada se posó en otras dos mujeres que no conocía, y su corazón tembló.
«¿También son Valquirias?», pensó Milena, y ese pensamiento le pareció increíble.
Al encontrarse con la mirada de Milena, Lucinda materializó sus cuatro alas hechas de luz. Se parecían mucho a las dos alas de la propia Milena.
—Encantada de conocerte, pequeña hermana. Soy Lucinda Lightial, una Valquiria de Luz de rango Diamante —se presentó.
El corazón de Milena empezó a latir más deprisa. La forma en que las Valquirias la trataban como a una hermana pequeña no pudo evitar conmoverla.
Al final, su mirada se posó en una belleza de pelo negro que destacaba entre todas las demás mujeres. Era obvio que estaba a un nivel completamente diferente.
Seis alas aparecieron a la espalda de Sierra, lo que sorprendió enormemente a Milena.
—Bueno, es un placer conocerte, pequeña hermana. Soy Sierra Darkial, una Valquiria Oscura de rango Legendario —dijo Sierra.
—¿Rango Legendario? —preguntó Milena, cuya reacción no fue tan intensa como Arabel esperaba.
—Ja, ja, Milena, si cuentas el Rango Diamante como el quinto, entonces el Rango Legendario ya es el octavo rango —explicó Arabel. Al oír esto, Milena abrió los ojos de par en par, y sus piernas temblaron de asombro y un poco de miedo.
Arabel la observó con una sonrisa. Era exactamente la reacción que había esperado.
—Milena, deja de temblar y no hagas esperar a las hermanas mayores. Preséntate ante ellas. Después de todo, ahora eres una Valquiria —oyó Milena decir a Arabel en su cabeza.
Al ver que todas las mujeres la miraban atentamente y esperaban, Milena se armó de valor y enderezó los hombros.
—Soy Milena Orleans, y yo… —empezó, pero se detuvo al darse cuenta de que aún no sabía en qué clase de Valquiria se había convertido. Abriendo rápidamente su estado y viendo el nombre de su nueva raza, se sorprendió mucho, pero se recompuso enseguida.
—Soy una Valquiria de Luz-Oscuridad de Rango Dorado —se presentó tras terminar su frase.
Junto con Milena, había cinco Valquirias, sin contar a la bebé Izzy, que también poseía el linaje de sangre de la Valquiria del Relámpago.
Mientras las Valquirias conocían a su nueva hermana pequeña, oyeron una voz familiar:
—Y yo que me preguntaba dónde os habíais metido.
Al darse la vuelta, todas vieron a una belleza de pelo negro que era tan hermosa como Sierra.
—Geminia —saludó Arabel a su invitada.
Geminia miró a su alrededor, se detuvo un poco en Milena y Essora, y miró a Arabel.
—Bera, ¿ha vuelto? —formuló la pregunta que más le preocupaba.
—Oh, está con Irene y Arslan —respondió Arabel y añadió rápidamente—: Espera un poco, iré a por ella.
—Esma, vuelve a la capital y quédate cerca de Irene y Arslan por si acaso, y yo llamaré a Bera —pidió Arabel.
—Mmm… está bien —aceptó Esma con cierta desgana.
—Nos vemos luego, pequeña hermana —se despidió Esma, y regresó a la capital, mientras que Sierra y Lucinda se llevaban a Milena a un lado, dejando a Arabel con Geminia.
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