Soberano de Gacha - Capítulo 608
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Capítulo 608: El origen de las 3 razas
—Oh, enano que trae el martillo prometido, por favor, entra. Te he estado esperando.
Alex y Nelson se sobresaltaron al oír y ver algo así, por lo que intercambiaron miradas.
—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Alex mediante transmisión de pensamiento.
—Creo que deberíamos entrar por este portal. Después de todo, vamos a hablar sobre quien trajo el martillo. Según el enano, nos tratará como a un igual sin importar si somos de fuera —le informó Nelson.
Aunque parecía la opción más razonable, Alex todavía lo sopesó. —De acuerdo. Deberíamos.
Nelson asintió y atravesó el portal primero para comprobar si no había peligro. Normalmente, Nelson reaccionaría solo un segundo después de entrar porque sabría si el lugar era seguro o no.
Por desgracia, no recibió ni una sola palabra de Nelson, así que entró él mismo en el portal.
Sorprendentemente, entró en una sala enorme… que parecía el salón de un palacio real. Con unos pilares blancos que sostenían la sala y una alfombra roja que se extendía desde la puerta hasta un trono. La única diferencia era lo grandes que eran el trono y su gobernante.
El gobernante era un esqueleto envuelto en una energía negra que le cubría la cara y todo el cuerpo. Alex podía ver que detrás de la energía negra había una calavera con unas luces azules que formaban sus ojos y otras cosas. Estaba completamente cubierto con una larga túnica roja, por lo que Alex no podía ver los demás huesos.
Y frente a él, Nelson estaba de pie ante este gobernante y parecía diminuto. Alex tuvo que mirar hacia arriba para ver a este esqueleto de seis metros, a pesar de que estaba un poco lejos de ellos, lo que demostraba lo alto que era.
El Rey Inmortal miró a Nelson por un segundo antes de volverse hacia Alex. —Bienvenido a mi humilde palacio, oh, prometido de O’.
El tono tranquilizador del Rey Inmortal resonó por todo el salón.
Alex miró a izquierda y derecha antes de dirigir la vista a Nelson, quien asintió con la cabeza. Avanzó lentamente, caminando por la alfombra roja.
—Sé que estás confundido, pero ciertamente te lo explicaré todo con claridad —. El Rey Inmortal levantó primero la mano antes de colocarla sobre su… corazón… e inclinarse ante Alex como un caballero. —Soy Atlas, el Rey Inmortal, así como el primer gobernante de la Raza No Muerta en este lugar.
Alex miró a Nelson una vez más, sabiendo que debía decir algo para que Atlas actuara así.
—Creo que no tienes mucha información sobre este lugar, sobre todo porque el gobernante de los Enanos se negó a hablar. Es un pacto antiguo entre nuestras dos… no, tres razas, que si alguien desea buscar información, deberá venir a mí —. La profunda voz del Rey Inmortal resonó en los oídos de Alex. —¿Qué quieres saber?
—Antes de nada, quiero saber algo. ¿Eres mi enemigo?
—No. Puede que sienta algo de odio hacia la gente de fuera, pero tú no eres uno de ellos. Después de todo, no tienes nada que ver con ellos. Esta es una respuesta sincera. Sin embargo, tampoco soy tu aliado por el momento.
—Quiero tomar prestado el Altar para crear un arma —dijo Alex tras pensar un momento.
—¿Armas? Ah, debes de conocer a esa persona mitad dragón y mitad fénix de aquel entonces —. Atlas no conocía su propósito, pero recordó a Teodross en cuanto Alex mencionó las armas—. Las armas deben de ser una espada y una lanza. Sí, puedo prestarte un Altar… aunque tengo un deseo que espero que consideres.
Alex activó sus Ojos Espirituales para ver a través de esta persona. Resultó que su energía era mucho más fuerte que la de Zekhram. Aunque no conocía su cultivo exacto, debía de ser superior al de un Santo Marcial de 7 Estrellas. Dentro de su cuerpo también había dos colores, que eran el negro y el rosa. Alex se dio cuenta de que esta persona también poseía el Elemento Espacio y de alguna manera estaba relacionado con esa Runa de antes.
—¿Un deseo? ¿Cuál es tu deseo? —preguntó Alex.
—Es algo sencillo para ti que posees el Elemento Espacio. Yo… no, nosotros solo queremos que abras la Matriz por nosotros.
—¿Para qué? Estoy seguro de que sabes que no puedo hacer eso sin una razón, ¿verdad? Después de todo, todavía tengo amigos fuera de este lugar… Y si les pasara algo por sacaros de aquí, yo…
—Lo sé —. Atlas lo detuvo y le explicó la razón, pero en forma de historia—. La razón puede que te parezca ridícula, pero tendrá sentido si la explico desde el principio. ¿Tendrías tiempo para esta pequeña historia?
Alex asintió.
—En primer lugar, debes de estarte preguntando por qué somos diferentes a la gente de fuera. No somos humanos, sino Hombres Bestia, No Muertos y enanos —. El Rey Inmortal hizo una pausa por un momento, incitando la curiosidad de Alex—. La respuesta es sencilla. No somos de este mundo.
¡¡¡! Los ojos de Alex se abrieron de par en par. Había esperado algo así, pero todavía había un problema con la idea. Stina venía de otro mundo, pero había un portal que conectaba este mundo con aquel. Si ellos también eran de otro mundo, ¿dónde estaría su portal?
—Quieres que abra la barrera para que podáis cruzarla y volver a casa, ¿verdad? —. Justo cuando hizo esa pregunta, otro pensamiento cruzó por su mente. «Espera, si quieren volver, ¿por qué no lo hacen si conocen la ubicación del portal… a menos que la matriz de teletransporte no esté dentro de esta barrera?», pensó.
—Sí. Queremos volver a nuestro mundo, y lo primero que tenemos que hacer es cruzar esta barrera que nos ha atrapado durante unos cuantos miles de años —asintió Atlas.
—¿Por qué no salís de este lugar usando vuestro Elemento Espacio o vuestra Matr…, digo, Runa? —preguntó Alex.
Atlas se sorprendió de que Alex supiera de la existencia de la Runa. Pensó por un momento y dijo: —La Runa es en realidad algo único que solo nuestro mundo posee. Esto es especialmente cierto ya que nosotros, los No Muertos, somos los únicos que podemos usarla. Ni los enanos, ni los Hombres Bestia.
—En primer lugar, te hablaré primero de nuestro mundo. Nuestro mundo está formado por tres razas: los Enanos, los Hombres Bestia y los No Muertos. Los Enanos crean armas y maquinaria, los Hombres Bestia luchan en el frente, mientras que nosotros, los No Muertos, los apoyamos.
—La Runa es algo similar a una Matriz, pero es más adecuada para ser implantada en armas y edificios. Al igual que con el portal de antes, usé la Runa que implanté para conectar este lugar y ese muro. Incluso podemos mejorar el cuerpo de alguien usando una Runa, lo que solemos usar para fortalecer a los Hombres Bestia.
—Sin embargo, un usuario de Runas no puede aprender sobre Matrices y viceversa. Debes de haberlo entendido antes, teniendo en cuenta que conoces la existencia de la Runa. Yo no puedo romper la Matriz y tú no puedes romper mi Runa. Por eso llevamos unos cuantos miles de años atrapados en este lugar —terminó su explicación el Rey Inmortal.
—Todavía no entiendo por qué vinisteis aquí y por qué no podéis volver y fuisteis sellados en este lugar —dijo Alex, entrecerrando los ojos.
—Tras conseguir un gran avance en la maquinaria, construimos una nave capaz de cruzar el vacío fuera de nuestro mundo. Era la combinación de la artesanía y las runas. En aquel entonces, estábamos tan felices que decidimos explorar los mundos a nuestro alrededor.
—Por desgracia, alguien nos atacó y nuestra nave quedó destrozada. Para salvar nuestras vidas, decidimos venir al mundo más cercano, que es este lugar —dijo Atlas con voz dolida.
—Pero como este mundo está lleno de humanos, os trataron con hostilidad y os sellaron en este lugar —continuó Alex la historia de Atlas.
—Sí. Nos defendimos, pero aun así no pudimos ganarles. Por suerte, los otros dos líderes y yo conseguimos hacer retroceder a los enemigos y acabamos sellados en este lugar en lugar de ser destruidos.
—Pero ¿cómo volveréis a casa si la nave está rota? —preguntó Alex.
—Aún conservamos la nave y la reparamos hace tres mil años con recursos limitados. Solo que nos falta una cosa.
—¿Y qué es?
—¡Una Gema de Sangre! Esta Gema de Sangre es nuestra fuente de energía. Los No Muertos deseaban tener un cuerpo mortal y, mientras investigábamos sobre la sangre, nos topamos con esto y creamos la Gema de Sangre —explicó el Rey Inmortal.
Alex frunció el ceño ante este tema. No sabía por qué, pero sentía que este tema le conduciría a uno de sus problemas.
—Nuestra Gema de Sangre podía crear una Runa en un cuerpo para poseer un cierto control de la sangre… Y es solo la sangre de los muertos como nosotros. Combina la sangre, la genética, el Alma y muchas otras cosas en una píldora que teóricamente nos daría un cuerpo mortal. Almacenamos la sangre de los enanos y los Hombres Bestia moribundos con su permiso, y contenía una enorme cantidad de energía que era capaz de hacer funcionar la nave. Incluso si rompiéramos esta barrera, no podríamos escapar sin la Gema de Sangre y podría llevar a otra guerra entre ellos y nosotros.
A Alex le temblaron las cejas al poder relacionar esto con cierta influencia. Era la Secta del Diablo Negro. «¿No me digas que la Secta del Diablo Negro consiguió esta cosa y la guardó dentro de su Secta?».
Nelson miró a Alex y asintió. —He visto eso en su base. Según ellos, es un ritual sagrado o algo así, pero este podría ser el caso real.
—… —Alex se quedó sin palabras antes de soltar un largo suspiro—. Pensar que este es el caso…
—¿Acaso sabes algo al respecto?
—Sí. De hecho, ahora mismo son nuestros enemigos —asintió Alex—. Así que parece que tu deseo y mi objetivo están alineados.
—Eso es genial. Si el deseo del enano es abrir la barrera, mi deseo es recuperar la Gema de Sangre. En cuanto al pago, puedo prestarte el Altar del Alma, además de reforzar tus armas con Runas. Creo que también te beneficiará —asintió el Rey Inmortal.
Alex pensó un momento y asintió. Siempre había querido destruir a la Secta del Diablo Negro, así que no había cambio de planes. Se preguntó por la imitación de la Secta del Diablo Negro del Continente Nilis, pero pensó que debían de ser algunos discípulos los que crearon una imitación. Si podía conseguir un doble beneficio con el mismo objetivo, no tenía más remedio que aceptar.
—¿Qué tal si me muestras las armas? No tardaré mucho.
Alex sacó las dos armas y se las presentó al Rey Inmortal.
Un báculo de hueso con un brillante jade verde dentro de la calavera apareció en la mano de Atlas. Flotó lentamente hacia las dos armas y levantó la otra mano, revelándola.
El hueso de su dedo índice tocó primero el arma y creó unas complejas líneas azules en su espada. El proceso solo duró quince minutos para la espada y otros quince para la lanza.
En la superficie, solo había unas pocas líneas azules de aspecto natural que no harían sospechar al enemigo, por lo que Alex se sintió aliviado, sabiendo que no atraería nada peligroso con estas líneas azules.
—He aumentado el filo de estas armas. Si Zekhram puede terminar estas armas, podrías ser capaz de destruir armas de rango 7 en un instante. En cuanto a las armas de rango 8, nada igualará la fuerza de estas.
A diferencia de Zekhram, parecía que el Rey Inmortal no era tan tacaño al darle un pago por adelantado.
—¿Qué tal si pruebas primero las dos armas? —preguntó el Rey Inmortal mientras creaba otro portal. Las líneas azules se conectaron entre sí antes de convertirse en un arremolinado torbellino azul. En el centro del portal se reflejaba la escena del lugar al que se dirigirían. Era un bosque lleno de árboles moribundos y montañas.
Alex echó primero un vistazo a su espada y su lanza para comprobar su energía. Por suerte, la energía misma parecía estar en armonía con la energía original. Quiso canalizar su Energía Espiritual aquí por curiosidad, pero eso le traería algunas situaciones desagradables.
Acabó aceptando la invitación de Atlas. —Claro.
Caminaron juntos hacia el portal con Nelson siguiéndolos justo detrás de Alex.
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