Soberano Mortal - Capítulo 575
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Capítulo 575: ¡Quiero aprender Artes de Encanto
Evelynn se detuvo ante cierto edificio de la residencia y, tras dudar un momento, llamó a la puerta con fuerza, atrayendo la atención de las personas que había dentro.
Tras medio minuto, la puerta se abrió y una mujer de exuberante cabello negro y curvas naturalmente voluptuosas se detuvo frente a Evelynn.
Su rostro era ligeramente ovalado y con forma de V, y sus ojos verdes estaban adornados con unas cejas que se arqueaban en los extremos, acentuando su aire maduro. Tenía un puente nasal recto junto con unos labios pequeños, rosados y carnosos que la hacían parecer increíblemente sexi.
Incluso Evelynn sintió un peligro natural que emanaba de aquella mujer, de quien imaginó que podría seducir a un hombre con facilidad.
—¿Dónde están los otros dos? —preguntó de repente, sin saber cómo transmitir sus intenciones. Aunque se le daba bien conversar, nunca había buscado activamente la ayuda de nadie que no fuera su esposo.
—¿Te refieres a Sasha y Haus? Salieron a dar una vuelta por la ciudad…
«Qué oportunidad tan perfecta…». Evelynn, que se sentía avergonzada, se dio cuenta de repente de que su oportunidad había llegado.
—Eh… ¿puedo pasar? —preguntó.
—¡Por supuesto! Si no le permito entrar a la esposa de Davis, nuestro líder, ¿no me echarían? —rio Ophelia entre dientes mientras sus pechos rebotaban ligeramente.
Evelynn frunció los labios con ironía y entró en el edificio, guiada por Ophelia.
Cruzaron el vestíbulo y recorrieron un estrecho pasillo entre muros antes de entrar finalmente en una habitación.
Ophelia le hizo un gesto a Evelynn para que se sentara en el suelo junto a la mesa mientras ella se dirigía a otra habitación.
Evelynn miró la habitación y vio que estaba bien limpia y cuidada. «Como es de esperar de una mujer que se preocupa por su apariencia…».
Evelynn sintió que había encontrado un alma afín, pero no le dio muchas vueltas antes de que Ophelia regresara con una bandeja que contenía dos tazas y una tetera.
Ophelia se sentó y, como muestra de respeto básico hacia su invitada, le explicó las propiedades del Té Espiritual de Grado Tierra antes de preguntarle el motivo de su visita.
Evelynn no era del tipo de andarse con rodeos, por lo que reveló sus intenciones al instante.
—¡Quiero aprender las Artes de Encanto!
Ophelia parpadeó y una sonrisa se dibujó en la curva de sus carnosos labios. Hizo una pausa y dejó la taza sobre la mesa.
—Y yo que me preguntaba por qué la esposa de nuestro líder actual había venido a visitarme… Resulta que era para hechizarlo aún más con tu belleza…
Las mejillas de Evelynn se pusieron carmesí al oír la acusación, pero las palabras de la otra parte eran indudablemente ciertas, por lo que no encontró ninguna razón para replicar.
Ophelia rio entre dientes y señaló las mejillas sonrojadas de Evelynn. —Ahí lo tienes. Ya estás exudando encanto de forma inconsciente…
—Ese es mi encanto natural… ¡Quiero aprender las Artes de Encanto! —replicó Evelynn mientras apretaba los dientes y reprimía su sonrojo.
—¿Por qué quieres aprender las Artes de Encanto? ¿Acaso ya no te presta atención? —preguntó Ophelia con curiosidad.
Evelynn parpadeó y suspiró. —Es todo lo contrario…
Ophelia se quedó desconcertada. —¿Entonces por qué? —preguntó.
—Es precisamente porque me presta atención que no quiero que pierda el interés en mí —replicó Evelynn solemnemente.
Sus palabras no hicieron reír a Ophelia, sino que la pusieron seria.
—Entonces, ¿te preocupa que alguien más te lo arrebate?
Evelynn negó con la cabeza. —Ya he tomado mi decisión sobre otras mujeres. ¡Todo lo que quiero es estar con él hasta que muera!
Ophelia se quedó desconcertada antes de reflexionar sobre el asunto. Sabía que Davis era un hombre con el que casi cualquier mujer querría estar, al menos, según su conocimiento y opinión personal.
«Por su tono, ¿no le preocupan otras mujeres, sino que solo le preocupa que desvíen la atención de él?».
«Parece ser el caso, en parte…».
Cuanto más pensaba Ophelia, más sentía que era así.
Llamó a Evelynn para captar su atención: —Es perfectamente comprensible y justificado que quieras estar con él hasta que mueras; sin embargo, ¿puedes satisfacer por completo sus deseos?
—¡Puedo! —replicó Evelynn al instante, sintiéndose segura.
Ophelia bufó. —Nadie puede satisfacer por completo los deseos de otro. ¡Somos cultivadores que, si nos dan la mano, nos tomamos el brazo! Cuando ni siquiera podemos sentir una satisfacción permanente al cumplir nuestros deseos actuales, ¡nuevos deseos toman su lugar, volviéndonos codiciosos!
Evelynn se quedó desconcertada antes de darse cuenta de que estaba pensando en el deseo de él por ella y no en sus otros deseos.
—Ciertamente, puedes satisfacer sus deseos, pero no del todo, ya que sus deseos podrían cambiar con el tiempo. Podría seguir teniéndote a su lado, pero ya no te abrazaría ni se deleitaría contigo.
Ophelia esbozó una sonrisa burlona. —¿En ese momento, aún serías capaz de decir que satisfaces sus deseos, cuando a él ya ni siquiera le importes?
Evelynn frunció los labios mientras su expresión se ensombrecía. —Ese momento no llegará…
—Tal vez… —Ophelia se encogió de hombros, pero luego añadió—: No has respondido a mi pregunta. Verás…
—Cuando ya no te haga caso, hasta tu deseo cambiará. Quizá incluso pierdas el deseo por él en ese momento y algún otro hombre podría…
—¡Nunca! —gritó Evelynn enfadada, casi poniéndose en pie.
Ophelia negó con el dedo. —No te enfades conmigo. De todas estas cosas que he dicho, solo el tiempo dirá si tengo razón.
—Hablando de deseos, ¿y si te dijera que me siento atraída por él? —preguntó Ophelia de repente, captando toda la atención de Evelynn.
Evelynn abrió los ojos como platos antes de esbozar una sonrisa y relajarse. —Puedes intentar seducirlo…
Ophelia se quedó desconcertada, preguntándose si es que poseía una confianza sin límites en su esposo o si le parecía bien que tuviera otras mujeres a su lado.
Luego rio entre dientes. —Solo bromeo. Cuando vine aquí, ya le prometí a mi ídolo que me casaría con su hijo, que me cortejó cuando tenía veintitantos.
—¿Ídolo? —preguntó Evelynn, confundida.
—Su Hualing…
—Oh… —Evelynn asintió con la cabeza mientras recordaba.
Su Hualing no era otra que una de las tres esposas de Daniuis y también la benefactora de su esposo.
—Quizá esta sea la peor elección que he hecho en mi vida, pero también es posible que sea la mejor elección que he hecho en mi vida. Solo el tiempo lo dirá…
—¿La peor elección? ¿Acaso estás obligada? —preguntó Evelynn con tono preocupado.
Ophelia negó con la cabeza y sonrió abiertamente. —Desde el momento en que conocí a Davis en el Bosque de Kyle, siempre pensé que era un individuo extraordinario, porque no reaccionó a mis Artes de Encanto.
—Iba a esperar unos años antes de probar suerte con él, ya que era muy joven, pero quién iba a decir que ya estaría ocupado. Me parece una lástima haber perdido la oportunidad de estar con un hombre encantador con un futuro sin límites…
Evelynn se sonrojó de repente al oírla decir que él era muy joven. A ella la habían prometido al Príncipe Heredero del Imperio Loret cuando tenía diez años, y la habían encerrado en su residencia y en la botica bajo estricta vigilancia.
Como persona y como mujer, sería falso decir que no albergaba ninguna fantasía sobre su futuro esposo.
En aquel momento, incluso estaba enfadada con su padre, temiendo que al crecer la casaran con un hombre sin corazón; sin embargo, cuando vio por primera vez al joven Davis, no pensó que fuera un hombre sin corazón.
Estaba tan lleno de vida que incluso la cortejó activamente pidiéndole su consentimiento. Tal vez fue eso lo que la hizo desear estar con él y, en la actualidad, la decisión de prometerla a él resultó ser la mejor decisión que su padre tomó por ella en toda su vida, pues se sentía dichosa.
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