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Soberano Mortal - Capítulo 697

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Capítulo 697: Sensaciones abrumadoras

Los sentidos de Davis investigaron en silencio antes de que reconociera la naturaleza de la píldora.

—… ¿¡Una píldora afrodisíaca!?

Los labios de Natalya se curvaron antes de que asintiera con la cabeza.

Davis se quedó atónito por su disposición.

El tema de usar una píldora afrodisíaca nunca había surgido entre él y Evelynn, ya que no tenían necesidad de drogarse ni de aguantar más, puesto que podían continuar una sesión que duraba días.

Sin embargo, usar una píldora afrodisíaca volvía a quien la consumía increíblemente lujurioso y cachondo. ¡Él lo había visto personalmente cuando la Princesa Shirley fue drogada con un afrodisíaco!

Sin embargo, a diferencia de aquel siniestro afrodisíaco, ¡pudo notar que este era uno que no tenía efectos secundarios! Una píldora que normalmente usaban las parejas para enriquecer sus asuntos nocturnos.

Tragó saliva con anticipación, pero por si acaso, preguntó: —¿Estás segura de que quieres tragarte esta píldora?

Natalya le cogió la mano y le puso la píldora en la palma. Con una mirada deseosa y seductora, abrió la boca: —Aliméntame con esta píldora con tu boca…

Los ojos de Davis se abrieron de par en par, pero no dudó más. Se metió la píldora en la boca antes de besarla profundamente. Empujó la píldora dentro de la boca de ella con la lengua y Natalya la tragó con fervor junto con su saliva.

Davis retrocedió y vio cómo los pechos de ella subían y bajaban con mayor intensidad en pocos segundos. La píldora afrodisíaca ya había empezado a hacerle efecto; sin embargo, entonces la vio atarse rápidamente las muñecas con una fina cuerda roja que invocó del anillo espacial.

Davis parpadeó ante sus acciones, irradiando incredulidad.

Natalya voló entonces hacia el cabecero de la cama mientras ataba el otro extremo de la cuerda hacia el centro, y luego dejó caer su trasero en la cama y se deslizó por la sábana blanca mientras se tumbaba.

La boca de Davis quedó boquiabierta al verla atarse a la cama. No pudo evitar acercarse a ella para observarla bien de una forma tentadora.

Y para entonces, el afrodisíaco empezó a hacerle efecto con más eficacia.

Los pechos de Natalya subían y bajaban pesadamente mientras empezaba a respirar hondo. Cada parte sensible de su cuerpo se calentó y empezó a sentir un hormigueo solo con sentir la tela de la túnica roja que llevaba…

Davis tragó saliva en silencio mientras la veía retorcerse y forcejear como si intentara soltarse de la cuerda para mover las manos y darse placer.

Sin embargo, al saber que no podía hacerlo, sus piernas empezaron a retorcerse bajo la túnica, indicando que no tenía más remedio que dar un torpe placer al desbordante valle con sus muslos.

Natalya seguía consciente, sin embargo, su mente estaba nublada y se sentía cada vez más dominada por la necesidad de querer que le dieran placer. La lujuria de su interior se había despertado, ¡pero aún necesitaba a alguien que saciara y regara sus campos!

Sus ojos no pudieron evitar posarse en Davis, que finalmente llegó frente a ella.

Se mordió los labios y expresó su intención: —… Puedes hacer… lo que quieras conmigo…

Sus palabras resonaron con un tono seductor que hizo temblar el corazón de Davis. En la noche de bodas, este súcubo frente a él le dijo que podía hacer lo que quisiera…

Los ojos de Davis brillaron con lujuria.

Sintió que ya no podía contenerse, pero al ver a Natalya retorcerse como una serpiente, se recompuso momentáneamente mientras contemplaba el «arte» que tenía delante.

La vergüenza era visible en sus ojos, pero al recordar las palabras de su madre…

[

Recuerda, en esta noche, tu hombre es tuyo y solo tuyo. Nadie puede arrebatártelo y esta noche, ¡debes ser capaz de dejarlo completamente satisfecho con tu cuerpo!

Para ello, después de consumir el afrodisíaco, solo di estas palabras que siempre he dicho para hechizar a tu padre…

]

Natalya movió los labios mientras una voz soñadora resonaba: —… ¡Arrasa conmigo!

¡Los ojos de Davis emitieron la luz de una bestia! Extendió la mano y le desgarró por completo la túnica roja, presenciando su cuerpo esbelto cubierto por su ropa interior.

Su mirada se dirigió a su ropa interior y vio que estaba empapada justo delante de su valle. Al instante usó las manos y rasgó la ropa interior mientras la entrada de su cueva aparecía a su vista.

Con todo el estado febril que ella había acumulado, Davis llegó a su límite en cuanto a no poder controlarse antes de abrirle las piernas ¡y abalanzarse hacia la entrada de su cueva!

¡¡¡

¡Natalya, que estaba consciente pero con la mente nublada, sintió al instante un tremendo placer que la atacó de repente! Había un objeto viscoso y suave acariciando su entrada, y un aliento pesado rozando su botón.

—Davis~ —gimió Natalya mientras pronunciaba su nombre.

En parte era porque quería que dejara de hacer aquello que consideraba repugnante y en otra parte era porque no podía evitar gemir de éxtasis por la repentina oleada de placer.

Nunca antes habían hecho algo así en sus pasados encuentros sexuales.

¡Davis no respondió a sus gemidos, sino que se concentró en darle placer hasta la muerte! ¡Su lengua se deslizó por la resbaladiza pendiente de la entrada de su cueva y acarició cada parte de sus pliegues exteriores! Mantuvo en su sitio el cuerpo retorcido de ella mientras le sujetaba los muslos y colocaba sus piernas por encima de su hombro para seguir lamiendo.

¡Natalya sintió que su cuerpo se aflojaba por la cantidad de placer que estaba experimentando en ese momento! Su cuerpo temblaba y sus pechos se agitaban por la intensidad. La lengua de él que la acariciaba se sentía tan placentera e inmoral que le impedía decir nada.

¡De repente, sus ojos se abrieron de par en par al sentir que la lengua de él entraba en ella!

Davis deslizó su malvada lengua en la grieta de la entrada de su cueva y rozó sus paredes mientras su esencia semi-yin se desbordaba.

Obteniendo de repente la energía para moverse por el súbito aumento de placer, Natalya movió las piernas para que él se apartara, pero en lugar de eso acabó por aprisionarlo contra la entrada de su cueva mientras sus piernas se envolvían sobre su cuello.

—¡Ahn!~

Gimió continuamente durante un minuto, sin saber qué hacer.

Sintiendo que era el momento, ¡Davis pegó por completo su boca a la entrada de la cueva de ella y empezó a succionar con fiereza! ¡Sonidos vulgares emanaron mientras Natalya gritaba de placer!

¡Negó con la cabeza con vehemencia y, subconscientemente, apretó su agarre sobre él con las piernas, sintiendo que estaba siendo devorada por un dios antiguo! Por un momento, empezó a pensar que realmente iba a morir de placer.

¡Los gemidos escapaban continuamente de su boca mientras sentía que era arrastrada a los nueve cielos! Sus muñecas se sacudían, queriendo escapar de esta prisión de placer a pesar de la lujuria que la abrumaba en ese momento.

Al final, arqueó su cuerpo, levantando la cintura mientras empezaba a estremecerse violentamente, ¡dejando salir olas y olas de esencia yin que inundaron la entrada de su cueva!

Davis no dejó que se desperdiciara ni una sola gota de esencia yin, ya que las succionó y se las tragó todas en su cuerpo. Con sonidos vulgares que aún reverberaban en la parte inferior de su cuerpo, Natalya tenía una sonrisa loca pero estúpida en los labios, mientras que sus pupilas no se veían por ninguna parte.

Su caricia y la fuerza de succión seguían haciendo que Natalya se estremeciera violentamente incluso después de que terminara de soltar su esencia yin.

Davis apartó las manos de los muslos de ella y le agarró las piernas para separarlas. Levantó la cabeza y se limpió la esencia yin restante de la barbilla y la nariz, observando cómo ella seguía estremeciéndose de placer.

Los efectos de la píldora afrodisíaca, combinados con su placentera lengua, fueron abrumadores, como poco. Al menos para Natalya, que nunca había experimentado tanto placer en su vida, hasta el punto de tener la momentánea ilusión de que iba a morir.

La consciencia de Natalya regresó lentamente en unos segundos, pero todavía se sentía aturdida. Sus pupilas aparecieron en sus ojos húmedos, pero la visión era borrosa, teñida de rosa por el placer. Se mordió los labios seductoramente, deseando sentir más y, como si respondiera a sus deseos, sintió el miembro caliente de él justo en su entrada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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