Soberano Supremo De Orbis - Capítulo 10
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: Capitulo 10 10: Capitulo 10 Volumen 01: Descenso Al Abismo.
Capitulo 10: Esto ya no es un juego.
Una vez llegó a tierra firme, Yossu se dejó caer sobre el suelo y quedó boca arriba.
A simple vista podía observar una cantidad casi infinita de minerales extraños de todo tipo, incrustados en las paredes y el techo.
“Es hermoso… Seguro que TierDementia se habría vuelto loco de la emoción si viera todos estos minerales”, dijo con una sonrisa agotada.
Su respiración estaba agitada debido al cansancio tras todo lo que había nadado, pero por fin había conseguido el momento de paz que tanto necesitaba.
El simple hecho de estar recostado, tranquilo y sin molestias inmediatas, lo ayudaba a relajarse mentalmente.
“Ni un solo momento de paz desde que llegué.
He tenido muchos inicios difíciles en otros videojuegos, pero como este… jamás”.
A pesar de sus quejas, sonreía ampliamente.
Estaba agotado, pero aun así se había divertido hasta la médula.
En los últimos años de Stelaris, las cosas habían estado demasiado tranquilas.
Incluso muchos jugadores habían abandonado el juego, ya fuera por razones personales o por disgustos con el propio videojuego.
Eso había provocado que los combates y la diversión extrema constante que caracterizaban a Stelaris decayeran bastante.
Ya no se podía comparar con sus primeros años.
Incluso algunos de sus compañeros de Orbis habían dejado el videojuego.
Por esa razón, en estos momentos Yossu no podía evitar divertirse incluso en medio de sus desgracias.
Debido a esos instantes de paz y tranquilidad, tampoco podía evitar alegrarse por el anuncio de la nueva versión VIRMMORPG de Stelaris.
Gracias a ese cambio drástico, mucha gente había vuelto a interesarse en el juego.
“Ojalá todos estén disfrutando y riendo de la misma manera en que yo lo he estado… aunque espero que también sufran un poco.
No sería gracioso que solo yo estuviera lleno de desgracias”.
Las carcajadas y la melancolía no tardaron en aparecer.
Permaneció recostado sobre el suelo firme, disfrutando de la tranquilidad del momento y pensando en sus amigos.
Sin embargo, cuando intentó incorporarse, se llevó una dolorosa sorpresa.
“¡Ay!
¡Ay!
¡Ay!”, gimió de dolor.
Dirigió la mirada hacia el lugar de donde provenía y descubrió que, entre el hombro y el pecho, tenía una franja de sangre que manchaba su prenda blanca.
“Esto que siento… es dolor, ¿verdad?” Se quedó en silencio, meditando sobre lo que estaba experimentando.
Es imposible sentir dolor en un videojuego.
No existe tecnología capaz de simular algo así.
Ese hecho terminó de confirmar lo que estaba ocurriendo.
La posibilidad de que se encontrara en otro mundo ya no era solo una probabilidad lejana.
“¿En qué momento me hice semejante herida?”, se preguntó mientras rememoraba todo su recorrido.
Lo más probable era que hubiera ocurrido durante el combate contra las arañas, ya que la herida tenía la forma exacta de una de sus patas.
Le sorprendía no haberse dado cuenta antes, pero pronto comprendió el motivo.
La adrenalina del momento había bloqueado el dolor.
Incluso hasta hacía unos minutos, esa adrenalina seguía recorriendo su cuerpo.
La herida dolía bastante, pero aun así no sentía miedo.
Aquello le resultaba extraño.
Desde que había llegado a esa cueva, todo lo que sentía era distinto.
Si esto me hubiera pasado en la vida real… estaría llorando del dolor, pensó.
No estaba acostumbrado a heridas de ese tipo.
Sin embargo, allí estaba, soportándolo sin derramar una sola lágrima.
Para Yossu era algo sorprendente, pero también una prueba irrefutable de que aquello ya no era un videojuego, y era plenamente consciente de ello.
“¡Cierto, las pociones!”, exclamó de pronto al recordarlas.
Todos los jugadores, al llegar al mundo, contaban con cierta cantidad de pociones de curación.
Abrió el inventario… y se encontró con algo completamente distinto a lo que había visto durante la beta.
Ya no se trataba de una simple pantalla donde podía observar los objetos almacenados.
Cuando extendió el brazo y abrió la mano, apareció un agujero oscuro rodeado de estelas violetas.
Se parece mucho a la magia espacial… ¿Esto realmente se puede considerar un inventario?
Se preguntó, confundido.
A pesar de no poder ver su interior, de forma sorprendente era consciente de todo lo que había dentro: no solo de los objetos, sino también de la cantidad exacta.
Incluso sabía cuántos objetos más podía almacenar.
Todo es real.
El sistema que existía en la beta era completamente distinto al que tenía ahora mismo, y estaba seguro de que cambios de ese nivel no se hacían de la noche a la mañana.
Era como si toda esa información ya hubiera estado grabada en su mente desde el principio.
Aquello lo desconcertaba, pues no comprendía cómo podía saber cosas que jamás había aprendido conscientemente.
Eso solo le generó aún más dudas… dudas para las que no tenía respuestas.
“Me cuesta creerlo… No obstante, esto ya no es un videojuego”.
Acto seguido, bebió una poción de curación, la cual, para su sorpresa, tenía un extraño sabor a fresa.
Mientras la curación hacía efecto, Yossu permaneció recostado, aprovechando esos breves momentos de paz.
Tras algunos minutos, la herida desapareció por completo, sin dejar siquiera una marca.
-CONTINUARA-
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com