Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Un mundo donde nacer sin sistema es un pecado
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1: Un mundo donde nacer sin sistema es un pecado 1: Un mundo donde nacer sin sistema es un pecado No recuerdo el instante exacto de mi muerte.
Solo el dolor… y luego la oscuridad.
Cuando abrí los ojos, un cielo azul desconocido se extendía sobre mí.
No era el cielo de mi antiguo mundo.
Era demasiado claro, demasiado real.
—¿Dónde… estoy?
—murmuré.
Mi voz era infantil.
Levanté mis manos y me quedé inmóvil.
Eran pequeñas, delgadas.
No eran las manos de alguien que había pasado noches enteras jugando RPGs y leyendo novelas ligeras.
Eran las manos de un niño.
Tardé varios segundos en aceptarlo.
—Reencarné… No entré en pánico.
Tal vez porque, en el fondo, siempre había querido una segunda oportunidad.
Mi nombre en este mundo era Akira Kurogane.
Vivía en una familia humilde, en un mundo donde todos nacían con algo llamado Sistema.
Ventanas flotantes, estadísticas, habilidades.
Aquí, el sistema no era algo especial.
Era cotidiano.
Los niños hablaban de niveles como si fueran notas escolares.
Los adultos juzgaban el futuro de una persona con números visibles.
Todo era medible.
Todo… excepto yo.
A los cinco años, los niños despertaban su sistema.
Cuando llegó mi turno, nada ocurrió.
Esperé.
Un segundo.
Dos.
—Debe haber un error —dijo uno de los adultos, evitando mirarme—.
Su sistema no respondió.
Las miradas se volvieron incómodas.
No entendía por qué parecían sentir lástima.
¿No tener sistema es tan grave?
Aún no lo sabía.
Los años pasaron.
El sistema nunca apareció.
A los quince años ingresé a la Academia Central.
No por talento.
Por insistencia.
—Sin sistema no llegarás lejos —me advirtieron—.
Aquí se entrenan los fuertes.
—Lo sé —respondí.
No porque creyera que sería fácil, sino porque entendía algo que este mundo ignoraba.
Los sistemas tienen reglas.
Y las reglas… se pueden romper.
El primer entrenamiento práctico lo dejó claro.
—¡Formen parejas!
—ordenó el instructor.
Ventanas azules aparecieron por todas partes.
Niveles, clases, habilidades.
Yo solo tenía una espada de madera.
—Así que tú eres el “sin sistema” —dijo el chico frente a mí, sonriendo—.
Prometo no humillarte demasiado… si te rindes.
El combate comenzó sin aviso.
Su espada descendió con fuerza.
El impacto recorrió mis brazos.
Retrocedí.
No es rápido… el sistema lo acelera.
Intenté moverme a un lado.
Fallé.
Un golpe seco me sacó el aire de los pulmones.
Caí de rodillas.
Cada uno de mis movimientos era mío.
Cada uno de los suyos estaba respaldado por números invisibles.
—Esto es lo que pasa cuando alguien nace defectuoso —alzó la voz—.
La academia no es un refugio para inútiles.
Las risas dolieron más que el golpe final.
No lloré.
No me molesta ser débil… Me molesta que decidan mi límite por mí.
Esa noche entrené solo.
En un área abandonada, lejos de las ventanas flotantes y las miradas.
La espada cortaba el aire una y otra vez.
Ajusté posturas.
Eliminé movimientos inútiles.
No buscaba fuerza.
Buscaba precisión.
El sonido de ramas rompiéndose me detuvo.
Desde la oscuridad emergió un lobo de sombra.
Ojos rojos.
Colmillos largos.
Mi cuerpo se tensó.
Sin sistema.
Sin habilidades.
Sin ayuda.
—Genial… —exhalé—.
Supongo que huir no es opción.
El lobo saltó.
Rodé por el suelo.
Las garras marcaron la tierra donde había estado un segundo antes.
El segundo ataque fue más rápido.
Sentí el dolor explotar en mi hombro.
Piensa.
El patrón era simple.
Siempre giraba al mismo lado.
Arriesgué todo.
Avancé cuando saltó.
La espada penetró su costado… pero no fue suficiente.
El impacto me lanzó contra el suelo.
La espada cayó de mis manos.
Mi visión se oscureció.
Estaba muriendo.
Entonces, el mundo se detuvo.
[Condición secreta cumplida] [Usuario ha sobrevivido sin sistema en una situación de vida o muerte] Una ventana apareció frente a mí.
[Sistema Anómalo activado] —¿Ahora apareces…?
—reí débilmente—.
Llegas tarde… pero funciona.
El lobo retrocedió.
Me levanté, temblando, pero consciente.
Por primera vez… no estaba solo.
🔚 Fin del Capítulo 1 REFLEXIONES DE LOS CREADORES zero012 ¿Cuál es su idea sobre mi cuento?
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