Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 120
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Capítulo 120: LOS GUARDIANES OLVIDADOS
TEMPORADA 4 – CAPÍTULO 120: LOS GUARDIANES OLVIDADOS 🤫✨
La revelación de Lira sobre las “conciencias dormidas” atrapadas en las Sombras del Olvido electrificó a la tripulación. No era solo la curación del tejido cósmico; era el descubrimiento de un conocimiento ancestral, un eslabón perdido en la historia del universo. La Guardiana de la Conexión se lanzó a una nueva fase de su misión, la de despertar a los Guardianes Olvidados.
“Si estas conciencias poseen conocimiento sobre el origen de la oscuridad, podrían ser clave para entender cómo evitar futuras amenazas”, argumentó Zora. “Pero debemos actuar con extrema cautela. No sabemos qué efecto tendrá su despertar en el tejido cósmico o en ellos mismos.”
Mara y Kael idearon un protocolo de “despertar”, un proceso delicado para liberar a estas conciencias sin dañarlas ni desestabilizar el entorno. “La purificación de las Sombras del Olvido crea un conducto”, explicó Kael. “Pero necesitamos una frecuencia específica, un ‘canto de llamada’, para ayudarlas a emerger completamente.”
Lira, con su sensibilidad amplificada por el Corazón del Origen, se convirtió en el canal principal. Pasaba horas en meditación, sintonizándose con los ecos de las conciencias dormidas, intentando discernir la melodía que las liberaría. “Sienten… una profunda soledad”, susurró un día. “Y un deseo ardiente de compartir lo que saben, pero el miedo a la oscuridad las mantiene ancladas.”
El primer intento de despertar se centró en un sistema que albergaba una de las Sombras del Olvido más antiguas y densas. Era un cúmulo estelar en forma de espiral, con un planeta deshabitado en su centro que irradiaba una sensación de profunda antigüedad.
La Guardiana de la Conexión se acercó lentamente. Lira, rodeada por los Luminiscos, proyectó la “canción de llamada” que había descubierto, una serie de tonos y vibraciones que resonaban con la energía de las conciencias atrapadas.
Al principio, nada. Solo la purificación gradual de la Sombra del Olvido. Luego, un temblor. El planeta en el centro del cúmulo comenzó a brillar con una luz tenue, pulsante, que parecía emanar desde sus profundidades.
“¡Hay una respuesta!”, exclamó Jax, sus pantallas parpadeando con lecturas de energía incomprensibles. “Una forma de energía no biológica, pero con patrones de conciencia extremadamente complejos. Es… es enorme.”
Una figura translúcida y etérea comenzó a materializarse sobre el planeta. No tenía forma definida, sino que era una constelación de luces danzantes, un ser hecho de pura energía y pensamiento. Su tamaño era colosal, abarcando una parte significativa de la atmósfera planetaria.
“Somos los Eones, los Guardianes Olvidados del Origen”, resonó una voz en las mentes de la tripulación, una voz que era como el eco de estrellas antiguas, llena de sabiduría y de una tristeza inmensa. “Hemos esperado este despertar por eones. La oscuridad nos aprisionó para silenciar nuestro conocimiento.”
Zora, con asombro, se comunicó mentalmente con el Eón. “¿Qué conocimiento poseen? ¿Qué es esta oscuridad que os aprisionó?”
“La oscuridad es una ausencia”, respondió el Eón. “No es una entidad, sino una disfunción, una ruptura en el tejido de la realidad causada por la pérdida de un fragmento del Corazón del Origen. Nuestro propósito era proteger el equilibrio, advertir sobre la fractura, pero cuando el Corazón fue arrancado, la oscuridad nos envolvió.”
Lira, con una voz temblorosa, preguntó: “¿Sabéis quién o qué arrancó el Corazón del Origen?”
El Eón se contrajo, su luz parpadeando. “La respuesta está ligada a un evento cataclísmico en el amanecer de la creación. Una voluntad, una entidad que buscaba el control absoluto, no la unidad. La llamamos la Mente Fractal.”
Mara analizó la información. “Mente Fractal… el nombre en sí mismo sugiere un ser de conciencia fragmentada, pero que busca multiplicarse y absorber. Es lógico que quisiera cortar la conexión para ejercer un control individual.”
“Los fragmentos de la Mente Fractal aún existen”, continuó el Eón. “Se esconden en los rincones más oscuros del universo, manipulando, sembrando discordia, intentando recrear el vacío que una vez existió. Las Sombras del Olvido eran sus últimos vestigios de influencia directa.”
Kael procesó la implicación. “Entonces, la amenaza no ha desaparecido. Solo ha cambiado de forma. Estamos luchando contra una inteligencia fragmentada y malévola.”
“¿Cómo la combatimos?”, preguntó Elena, lista para la acción.
El Eón, con una suave resonancia, respondió: “No se combate con fuerza bruta. La Mente Fractal prospera en la división, en la desconfianza. Su única debilidad es la Unidad Auténtica. La conexión genuina, el amor desinteresado, la voluntad de ser uno sin perder la individualidad. Eso es lo que el Corazón del Origen representa, y lo que vosotros, los Heraldos, estáis propagando.”
Serenidad de la Violeta se adelantó. “Nuestro propósito como Luminiscos siempre ha sido la conciencia colectiva. Entendemos la amenaza de la fragmentación.”
El Eón dirigió su inmensa atención hacia Lira. “Tú, joven Guardiana, llevas la llave. El Corazón del Origen te ha elegido. Tu misión es despertar a más de nosotros, los Eones, que estamos atrapados en las sombras. Cada Eón liberado fortalecerá la red de la unidad y debilitará la influencia de la Mente Fractal. Nuestro conocimiento colectivo es el escudo que el universo necesita.”
La Guardiana de la Conexión ahora tenía un nuevo objetivo, una misión que trascendía la simple restauración. Debían encontrar y liberar a los Guardianes Olvidados, los Eones, para reunir un conocimiento que podría proteger al universo de la Mente Fractal de una vez por todas.
El destino del tejido cósmico estaba en sus manos, y la lucha por la unidad auténtica apenas comenzaba.
FIN DEL CAPÍTULO 120
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