Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 El Combate en la Entrada y el Secreto del Santuario
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21: El Combate en la Entrada y el Secreto del Santuario 21: El Combate en la Entrada y el Secreto del Santuario CAPÍTULO 19 El Combate en la Entrada y el Secreto del Santuario El Enfrentamiento en la Puerta Estelar La entrada del Santuario de las Estrellas estaba protegida por una barrera de luz plateada, pero ya mostraba grietas negras donde la corrupción intentaba penetrar.
Una decena de miembros de la Sombra del Olvido, vestidos con armaduras oscuras, guardaban el acceso, liderados por un hombre alto con una máscara que representaba una constelación distorsionada.
—”¡No pasarán!” —gritó el líder, levantando una espada envuelta en humo morado—.
“Kael ha visto el futuro, y en él, solo aquellos que siguen su camino sobreviven”.
—”El futuro no está escrito” —respondió Akira, adelante del grupo—.
“Cada uno elige el camino que sigue”.
El combate comenzó de inmediato.
Los guerreros de la tribu de la Estrella usaron lanzas con puntas de obsidiana que podían cortar la magia corrupta, mientras Zoe creaba corrientes de aire que elevaban a sus compañeros para atacar desde arriba.
Sofía conectó con las pocas plantas que sobrevivían en la altitud, haciendo que las raíces de los árboles se enredaran alrededor de los enemigos.
Tobías y Marcus trabajaron en conjunto, lanzando hechizos de luz que neutralizaban la corrupción de la espada del líder.
Cyrus se enfrentó a tres miembros de la Sombra del Olvido a la vez, usando su conocimiento de sus técnicas para anticipar cada movimiento: —”Ya no estoy de vuestro lado.
Ahora protejo lo que realmente importa”.
Mientras tanto, Akira se acercó a la barrera, sosteniendo la piedra que le había dado Mía junto a su colgante.
Ambos objetos brillaron en conjunto, y la barrera comenzó a repararse a medida que él canalizaba su energía: “La barrera responde a la pureza del corazón.
Dejadme abrir el camino”.
En cuestión de minutos, los miembros de la Sombra del Olvido fueron derrotados o huyeron.
El líder intentó hacer una última embestida, pero Fernando —que había venido con el grupo para redimirse— se interpuso, usando su espada de guardian para bloquear el ataque: —”Ya no seguiré tus pasos.
Ahora sé que el poder se usa para servir, no para dominar”.
Con un último esfuerzo, Akira logró abrir una brecha en la barrera lo suficientemente grande para que el grupo pasara.
El Secreto del Santuario Dentro del Santuario de las Estrellas, el grupo encontró una sala circular con un techo abierto que dejaba pasar la luz de las estrellas, aunque aún era de día.
En el centro, una plataforma elevada sostenía el Cristal de las Estrellas: una gema plateada que giraba lentamente, envuelta en una red de energía negra.
En la pared norte, había un mural que mostraba la historia de Akira: – Su madre, Elena, una guardiana de alto rango, y Marcus habían trabajado con los Arcontes para crear un ser que pudiera elegir libremente el destino del sistema.
– Akira había nacido sin sistema para que no estuviera limitado por las reglas impuestas por los creadores.
– El colgante que llevaba era una parte del corazón del sistema original, capaz de conectar con todos los cristales y restaurar el equilibrio.
Kael apareció desde las sombras, sin necesidad de ocultarse ahora: —”Akira, mi hijo…
finalmente nos encontramos”.
Todos se sorprendieron, pero Akira sintió que la verdad resonaba en su corazón: —”¿Tú eres mi padre?” —”Sí” —respondió Kael, con una mezcla de tristeza y determinación en su voz—.
“Yo creía que al tomar el control del sistema podía proteger a todos, incluso a ti y a tu madre.
Pero cuando descubrí que los Arcontes estaban a punto de regresar, mi miedo me hizo tomar caminos oscuros.
La corrupción no es un error, es una herramienta para fortalecernos”.
El Cristal de las Estrellas comenzó a emitir una luz intensa, proyectando imágenes del futuro posible: un mundo donde la corrupción había dominado todo, y otro donde la unión de la humanidad y la naturaleza había restaurado el equilibrio.
—”La elección es tuya, Akira” —dijo una voz de los Arcontes que resonaba en toda la sala—.
“Puedes destruir el sistema para liberar a la humanidad de toda influencia externa, o puedes restaurarlo con nuevas reglas que permitan el libre albedrío.
El destino del mundo está en tus manos”.
Akira se acercó al cristal, sintiendo la energía de todos los que estaban con él.
Sabía que la decisión que tomara cambiaría todo…
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