Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 El Último Ataque y el Enfrentamiento Final
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32: El Último Ataque y el Enfrentamiento Final 32: El Último Ataque y el Enfrentamiento Final CAPÍTULO 30 El Último Ataque y el Enfrentamiento Final Parte 1: El Último Ataque Desesperado Al ver que sus fuerzas iban perdiendo terreno, Xarath decidió usar todo su poder en un último ataque desesperado.
Elevándose al cielo, absorbió todas las sombras restantes del valle y las convirtió en una masa gigante de energía oscura: “Si no puedo tener este mundo, nadie lo tendrá!” —gritó, lanzando la masa de energía hacia el centro del campo de batalla, donde se encontraban los niños y los ancianos que habían salido a apoyar a los combatientes.
Todos los grupos reaccionaron al instante: – El frente de batalla, liderado por Marcus y Cyrus, formó una muralla humana con sus escudos, intentando detener el impacto.
– El grupo de control de energía concentró toda su fuerza en un solo punto: Luna conectó con las estrellas, Kai con el desierto y Miro con la naturaleza, creando un escudo de luz multicolor.
– El equipo de sanación, bajo la dirección de Sofía y Marina, rodeó a los niños y ancianos con una burbuja de agua y plantas que amortiguaría el golpe.
– Los líderes de cada comunidad unieron sus manos, canalizando la energía de los cuatro cristales sagrados hacia el centro.
La masa oscura chocó contra los escudos con una fuerza tremenda.
El suelo tembló, y varias estructuras en el borde del valle se derrumbaron.
Pero la unión de todas las fuerzas fue mayor: la luz de los guardianes comenzó a penetrar la masa oscura, descomponiéndola poco a poco.
Mientras tanto, las criaturas de sombras restantes lanzaron un ataque generalizado desde todos los lados, intentando distraer a los guardianes mientras Xarath preparaba su golpe final.
Las comunidades respondieron con valor: – Los guerreros de la montaña defendieron el flanco norte con sus escudos plateados.
– Los guardianes del desierto cerraron el flanco este con torbellinos dorados.
– Los habitantes de la selva protegieron el flanco sur con sus trampas y animales.
– Los guardianes marinos cubrieron el flanco oeste con olas de agua cristalina.
“¡No retrocedan ni un paso!” —gritó Kael, rompiendo con su martillo uno de los cristales rotos que llevaba Xarath en su armadura.
Parte 2: El Enfrentamiento Final entre Akira y Xarath Mientras sus fuerzas luchaban contra el último ataque, Akira se adelantó hacia Xarath, quien ahora estaba más débil pero aún muy peligroso.
Su espada con los cinco cristales brillaba con una luz que parecía contener todo el poder del mundo unido.
“¿Por qué insistes en defender a estos seres débiles?” —preguntó Xarath, con su voz ya no tan fuerte como antes—.
“Ellos solo causan destrucción y corrupción.
Yo solo quiero ordenar el mundo como debe ser”.
“¡El orden que tú quieres es la opresión!” —respondió Akira, acercándose paso a paso—.
“Hemos visto que el mundo puede ser mejor cuando todos trabajamos juntos, cuando respetamos las diferencias y aprendemos de los errores del pasado.
Ese es el futuro que vamos a construir, capítulo tras capítulo”.
Xarath lanzó su último golpe: una ráfaga de energía oscura que llevaba fragmentos de cristales rotos.
Akira no intentó esquivarla —en cambio, extendió su espada y permitió que la energía golpeara directamente contra ella.
Los cinco cristales en la espada absorbieron la energía oscura, purificándola y convirtiéndola en luz.
“¡Tu poder ya no nos amenaza!” —gritó Akira, elevando la espada al cielo.
La luz de los cinco cristales se extendió por todo el valle, envolviendo a Xarath y a las últimas criaturas oscuras.
La figura de Xarath comenzó a desvanecerse, y por primera vez en siglos, se pudo ver su rostro verdadero —uno de un ser que había sido lleno de ilusión pero que se había dejado llevar por el deseo de poder.
“Tal vez…
tal vez tú tengas razón” —susurró, antes de desaparecer completamente en una luz blanca—.
“Quizás en los capítulos futuros de esta historia, yo también pueda encontrar el camino de regreso”.
Con la desaparición de Xarath, todas las sombras del valle se disiparon.
El sol salió completamente de detrás de la luna, y un arcoíris multicolor apareció en el cielo —con los cinco colores de los cristales sagrados.
Las comunidades se reunieron en abrazos y lágrimas de alegría.
Los heridos eran sanados rápidamente con la energía del equilibrio restaurado, y las plantas comenzaron a brotar en los lugares donde había habido destrucción.
Akira se quedó en el centro del valle, sosteniendo su espada.
Todos los presentes lo miraron con admiración y gratitud, pero él sabía que no había sido solo su esfuerzo: —”No yo solo he ganado esta batalla” —dijo, dirigiéndose a todos—.
“Hemos ganado todos juntos.
Cada comunidad, cada persona, cada ser vivo en este mundo ha contribuido a proteger el equilibrio.
Ahora comenzaremos un nuevo capítulo en nuestra historia —uno de reconstrucción, unión y esperanza”.
Los cinco cristales sagrados brillaron en el cielo, conectándose entre sí y creando una red de energía que cubrió todo el mundo.
El equilibrio estaba restaurado de verdad, pero todos sabían que su trabajo continuaría —habían prometido cuidar este mundo para las generaciones futuras, y para todos los capítulos que aún quedaban por escribir…
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