Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 44
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Capítulo 44: El Regreso y el Nacimiento de una Nueva Alianza
CAPÍTULO 42
El Regreso y el Nacimiento de una Nueva Alianza
Al día siguiente, el grupo comienza el regreso. Los senderos que antes parecían peligrosos ahora se sienten conocidos, y el viento los acompaña con suaveza, como si les guiara el camino de vuelta. Los cristales del viento han dejado en cada uno una marca invisible: un brillo sutil en los ojos cuando hablan de la conexión entre todas las cosas.
—”El camino hacia casa será más largo, pero no tan difícil” —comenta Ana, mirando a los exploradores con una sonrisa—. “Ahora conocéis el lenguaje del viento, y él os ayudará a encontrar el camino siempre que lo necesitéis”.
Durante el descenso, Lila enseña a los jóvenes guías cómo combinar las hierbas locales con las que ella trajo de su tierra, creando ungüentos y infusiones más poderosos. Amaru muestra a Kael cómo usar el astrolabio junto con las señales del viento para orientarse incluso en días nublados.
Cuando llegan de nuevo a la comunidad, son recibidos con música y bailes. Las personas esperan ansiosas conocer los resultados del viaje, y los ancianos se reúnen en el santuario del árbol ancestral para escuchar el relato de los cuatro exploradores.
Marina es la primera en hablar, sacando la concha que lleva consigo: —”Los cristales del viento no son un tesoro que se pueda llevar, sino un regalo que se debe compartir. Me han enseñado que el agua, como el viento, fluye sin fronteras, y que todas las comunidades dependemos de ella”.
Luego habla Marcus: —”He sentido la fortaleza de las montañas, y he comprendido que esa fortaleza no está en estar aislados, sino en apoyarnos los unos a los otros como las rocas se apoyan entre sí para formar los cerros”.
Amaru muestra su astrolabio y explica: —”Las estrellas nos muestran el mismo cielo, sin importar en qué tierra nos encontremos. Los cristales nos han conectado con ese cielo común, para que trabajemos juntos por el bienestar de todas las generaciones”.
Por último, Lila se acerca con un pequeño frasco lleno de hierbas mixtas: —”Las plantas de diferentes tierras pueden crecer juntas y fortalecerse mutuamente. Así como ellas, nosotros también podemos crear algo nuevo y poderoso si unimos nuestros conocimientos”.
Los ancianos escuchan atentos y luego intercambian miradas de entendimiento. El jefe de la comunidad se levanta y habla con voz firme: —”Hasta ahora, nuestras tierras han vivido separadas, cada una cuidando de lo suyo. Pero el mensaje de los cristales es claro: debemos formar una alianza, uniendo nuestras fuerzas y saberes”.
Se decide entonces crear un consejo conjunto, integrado por representantes de todas las comunidades que han estado en contacto con los exploradores. Cada comunidad aportará sus conocimientos únicos: las técnicas de riego de Marina’s pueblo, la fortaleza y organización de Marcus’s tierra, la sabiduría astronómica de Amaru’s desierto, y el conocimiento de las plantas de Lila’s hogar.
Los días siguientes se dedican a planificar la nueva alianza. Se construye un pequeño santuario cerca del árbol ancestral, donde se colocará una piedra de cada comunidad y una hoja de cada tipo de árbol, como símbolo de la conexión que los une. El viento pasa a través de este santuario todos los días, como un recordatorio de la promesa hecha en las cimas.
Marina, Marcus, Amaru y Lila saben que su trabajo no ha terminado: ahora deberán viajar a cada una de las comunidades para explicar la alianza y ayudar a ponerla en marcha. Pero esta vez no viajarán solos —grupos de jóvenes de cada tierra se unirán a ellos, listos para aprender y compartir.
—”El viento no tiene fronteras” —repite Marina, mientras preparan las mochilas para el próximo viaje—. “Y ahora, tampoco tendremos nosotros”.
La luna llena ilumina el camino que los espera, y el susurro del viento parece decir: “El camino es largo, pero siempre hay alguien dispuesto a caminarlo junto a ti”.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com