Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 47
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Capítulo 47: La Escuela del Viento y Primeras Palabras del Corazón
CAPÍTULO 45
La Escuela del Viento y Primeras Palabras del Corazón
Han pasado unos meses desde el viaje al Mar Interior, y la Escuela del Viento está casi lista. Hana ha organizado todo el material que recolectaron en el templo sumergido en un salón especial de documentos, donde los jóvenes pueden aprender sobre la historia de los fundadores.
Akira pasa sus mañanas entrenando a sus compañeros guardias y sus tardes ayudando a Hana a ordenar los pergaminos. Algunas veces, cuando están solos en el salón, ella le cuenta detalles sobre las historias que está registrando, y él le habla de las técnicas que está enseñando a los demás del grupo.
—”Mira esto” —le muestra Hana una tarde, abriendo un pergamino nuevo—. “Los fundadores tenían una forma especial de comunicarse entre comunidades: enviaban mensajes en el viento usando cuerdas con nudos de diferentes formas.”
Akira se acerca para mirar, y sus manos casi se tocan cuando ambos apuntan a uno de los nudos. Se quedan quietos un instante, hasta que él retrocede un poco sonrojándose.
—”Eso explicaría por qué el viento siempre parece llevar mensajes importantes” —dice él, intentando sonar seguro.
Ese mismo día, llega la noticia de que se han detectado señales de nuevas comunidades en tierras del este. El consejo decide formar un grupo de exploradores, liderados por Iskander, Elena y Kira. Akira será el encargado de prepararlos para el viaje, y Hana se ofrece para registrar todo lo que descubran.
Las semanas siguientes están llenas de preparativos. Akira enseña a sus amigos a moverse por terrenos difíciles, a identificar peligros y a trabajar en equipo. Hana les explica cómo registrar sus descubrimientos, cómo tomar notas sobre plantas, animales y costumbres, y les da pequeños cuadernos hechos a mano para que escriban sus observaciones.
Una noche, después de un día largo de entrenamiento, Akira encuentra a Hana sentada bajo el árbol ancestral, mirando las estrellas. Se acerca y se sienta a su lado.
—”No podía dormir” —explica ella sin mirarlo—. “Estoy pensando en el viaje. ¿Crees que estaremos a la altura?”
—”Claro que sí” —responde él—. “Tienes un don para hacer entender a la gente, y todos estamos muy preparados. Además… estaré contigo para cuidarte.”
Hana finalmente lo mira, y en sus ojos se ven emociones que él también siente pero no sabe cómo expresar.
—”Akira… desde que te conocí, he sentido que… que estamos en el mismo camino” —dice con voz baja—. “No solo como compañeros de la alianza, sino como… como personas que quieren lo mismo para el mundo.”
Él toma su mano con cuidado, como si fuera algo frágil:
—”Yo también lo siento. Nunca pensé que el camino del guardián pudiera compartirse con alguien más, pero contigo… se siente natural. Como si siempre hubieras estado ahí.”
No dicen nada más, solo se quedan así, manos dadas, mirando las estrellas hasta que los primeros rayos del sol comienzan a aparecer.
Al día siguiente, durante el entrenamiento, los amigos notan que algo ha cambiado entre ellos: ahora se miran con más frecuencia, y él siempre está atento a que ella tenga todo lo que necesita. Iskander se acerca a Akira durante un descanso:
—”¿Todo bien entre tú y la Hana?” —pregunta con una sonrisa—. “Parecen más cercanos que antes.”
Akira sonríe y le da una palmada en el hombro:
—”Somos compañeros importantes el uno para el otro. Y eso nos hace más fuertes como equipo, ¿no crees?”
Los días pasan rápidamente, y el momento del partido se acerca. Hana termina de preparar los últimos pergaminos y cuadernos, mientras Akira revisa las provisiones y las herramientas del grupo. La noche antes del viaje, se reúnen todos en el santuario para un ritual de despedida.
Marina, Marcus, Amaru y Lila —que los han estado guiando desde el principio— les entregan sus regalos: conchas para invocar el viento, mapas dibujados a mano, conocimientos sobre las estrellas y hierbas medicinales.
Akira se acerca al grupo y les habla con emoción:
—”Somos el futuro de la alianza. Recuerden que la fuerza no está solo en la espada, sino en el corazón y en la capacidad de unirse a los demás.”
Luego se dirige a Hana y le entrega un pequeño colgante hecho con una piedra que encontró en el camino al Mar Interior:
—”Para que te recuerdes de nosotros mientras estés ahí. Y para que sepas que estaré esperando tu regreso.”
Ella lo abraza rápidamente, y él la sostiene con cuidado:
—”Te cuidaré a ti y a todos nuestros amigos. Y te traeré las mejores historias del mundo.”
Al día siguiente, el grupo de exploradores se pone en camino. Akira los mira alejarse hasta que desaparecen en el horizonte, con la mano en el pecho donde lleva el colgante que Tupa le dio. Sabe que este viaje no solo será importante para la alianza, sino también para descubrir qué camino seguirán él y Hana…
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