Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 49
- Inicio
- Todas las novelas
- Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió
- Capítulo 49 - Capítulo 49: El Regreso y El Símbolo de Nuestra Unión
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 49: El Regreso y El Símbolo de Nuestra Unión
CAPÍTULO 47
El Regreso y El Símbolo de Nuestra Unión
El grupo llega de regreso al santuario del árbol ancestral al atardecer, y son recibidos con música y alegría por toda la comunidad. Marina, Marcus, Amaru y Lila los esperan en la entrada, con sonrisas en los rostros al ver que regresan sanos y salvos.
Hana inmediatamente comienza a mostrar los pergaminos y registros que hizo durante el viaje, explicando cada detalle sobre la comunidad que encontraron. Todos se acercan con interés, escuchando atentamente las historias de tierras lejanas y las técnicas que pueden ayudar a fortalecer aún más la alianza.
Akira se queda un poco al margen, observando cómo la alegría se propaga por el grupo. Luego siente que alguien le toca el hombro: es Marcus, quien le sonríe y le da una palmada amistosa.
—”Lo hicieron bien, equipo. Habíamos estado esperando sus noticias con anhelo.”
Mientras tanto, Hana está rodeada de jóvenes que quieren ver los dibujos que hizo de las plantas y las casas de la comunidad del este. Akira se acerca a ella y la ayuda a ordenar los pergaminos para que todos puedan verlos mejor. Sus manos se tocan varias veces mientras trabajan juntas, y cada vez lo hacen con más naturalidad.
Al día siguiente, se reúne el consejo para decidir cómo integrar a la nueva comunidad a la alianza. Hana presenta un informe detallado sobre sus costumbres, sus necesidades y los conocimientos que pueden compartir. Akira habla de la hospitalidad que recibieron y de cómo sus valores son los mismos que los de la alianza: respeto por la tierra y por los demás.
—”Proponemos enviar un grupo de bienvenida para que conozcan nuestras tierras, igual que nosotros conocimos las suyas” —dice Akira, mirando a Hana antes de continuar—. “Y que trabajemos juntos en un proyecto que una a todas las comunidades.”
El consejo acepta la propuesta, y deciden construir un puente que una las tierras del río con el camino que lleva al este. Será un símbolo de la unión entre todos los pueblos.
Los días siguientes están llenos de preparativos. Akira se encarga de organizar los equipos de construcción, mientras Hana trabaja en diseñar unas placas decorativas para el puente, con símbolos de todas las comunidades que forman la alianza.
Una tarde, mientras están trabajando juntos en los planos del puente bajo el árbol ancestral, Hana le muestra a Akira los diseños que ha hecho:
—”Cada símbolo representa algo importante para cada pueblo. Este es del Mar Interior, este de los Bosques Altos, este de los Ríos Cruzados…”
—”Y este, ¿qué representa?” —pregunta Akira señalando un símbolo que combina una espada y un pergamino entrelazados.
—”Ese representa a nosotros dos” —responde ella sonrojándose un poco—. “Al guardián y a la cronista, que trabajan juntos para construir el futuro.”
Akira toma su mano y la sostiene mientras miran el dibujo:
—”Me encanta. Deberíamos ponerlo en el centro del puente, para que todos sepan que la unión entre las personas es el corazón de la alianza.”
Cuando llega el día en que comienzan las obras del puente, todas las comunidades envían representantes para ayudar. Incluso llegan algunos jóvenes de la comunidad del este, liderados por Zora, quienes traen sus propias herramientas y técnicas de construcción.
Akira y Hana trabajan juntos en la parte central del puente, donde irá el símbolo que ella diseñó. Él ayuda a tallar la madera, siguiendo los dibujos que ella hace, y ella le pasa los herramientas con precisión, siempre asegurándose de que él tenga todo lo que necesita.
Al final del primer día de trabajo, todos se reúnen alrededor del puente para celebrar los primeros avances. Zora se acerca a ellos con una sonrisa:
—”Han visto cómo trabajan juntos. Es obvio que se quieren mucho.”
Hana se sonroja y se queda cerca de Akira, quien le da una palmada en la espalda con cariño:
—”Somos compañeros en todo, y eso nos hace más fuertes.”
Mientras la luna comienza a salir, Akira y Hana se quedan un rato más en el puente, mirando el trabajo que han hecho. Él toma su mano y la aprieta suavemente:
—”Hana, desde que comenzamos este camino, todo ha cambiado para mí. Ya no solo pienso en ser guardián de mi pueblo, sino en construir un hogar para todos, junto a ti.”
Ella gira para mirarlo, con los ojos brillantes de emoción:
—”Yo también quiero eso, Akira. Juntos podemos lograr cualquier cosa.”
Se acercan lentamente el uno al otro, y justo cuando sus labios están a punto de tocarse, escuchan una voz alegre que los llama: es Iskander, quien viene a contarlos que han terminado la estructura principal del puente.
Se separan sonriendo, sabiendo que su momento llegará cuando el tiempo sea el adecuado. Akira toma la mano de Hana y juntos se dirigen hacia donde están sus amigos, listos para continuar construyendo el futuro que siempre han soñado…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com