Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 51
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Capítulo 51: El Legado que Sembramos y Nuestro Hogar Juntos
CAPÍTULO 50
El Legado que Sembramos y Nuestro Hogar Juntos
El regreso a la comunidad central es recibido con gran emoción. Los miembros del consejo celebran que hayan logrado ayudar a la comunidad del norte, y Hana presenta todos sus registros para que se estudien las formas de prevenir problemas similares en el futuro.
La Escuela del Viento se llena de nuevos alumnos, incluyendo jóvenes de la comunidad del norte que han venido a aprender y compartir sus conocimientos sobre cómo vivir en climas fríos. Akira pasa sus días enseñando a estos jóvenes técnicas de supervivencia en montañas, mientras Hana trabaja con ellos para registrar sus tradiciones y cuentos ancestrales.
Unos meses después, la alianza celebra un nuevo hito: se han unido doce comunidades diferentes, cada una aportando sus propios saberes y fortalezas. El consejo decide que es hora de establecer un lugar central donde puedan reunirse todos los líderes jóvenes para planificar el futuro de la alianza.
—”Deberíamos construirlo cerca del árbol ancestral” —propone Akira en una reunión—. “Allí es donde todo comenzó, y es el corazón de nuestra unión.”
Hana tiene una idea:
—”Podemos construirlo con materiales de todas las comunidades. Madera del este, piedras del norte, fibras del Mar Interior, tejas de los Bosques Altos… así será un verdadero símbolo de nuestra diversidad unida.”
Todos acuerdan, y las obras comienzan de inmediato. Cada comunidad envía sus mejores artesanos, y juntos trabajan en la construcción de lo que será el “Centro de la Alianza” —un lugar con salones para reuniones, espacios para enseñanza y un jardín donde se cultiven plantas de todas las regiones.
Akira y Hana pasan todos sus ratos libres ayudando en la construcción. Él trabaja en los muros y las estructuras, asegurándose de que todo esté firme y seguro. Ella se encarga de los detalles decorativos: pinturas en las paredes que cuentan la historia de la alianza, símbolos tallados en las puertas y ventanas, y un gran mural en el salón principal que muestra a todas las comunidades trabajando juntas.
Una tarde, mientras están pintando el mural junto a sus amigos, Iskander les hace una pregunta mientras mezcla los colores:
—”¿Ustedes dos ya han pensado en el futuro? En cómo será cuando la alianza sea aún más grande.”
Akira mira a Hana y sonríe:
—”Siempre pensamos en ello. Queremos seguir trabajando por la alianza, ayudando a unir más comunidades y asegurándonos de que la paz y la cooperación se mantengan.”
—”Y también queremos tener un hogar juntos” —añade Hana, tomando su mano—. “Un lugar donde podamos vivir, donde pueda tener un estudio para mis registros y donde él pueda descansar después de sus viajes.”
Los amigos sonríen y comienzan a hacer planes para el pequeño hogar que Akira y Hana podrían construir cerca del Centro de la Alianza. Elena propone diseñar el jardín, Kira se ofrece a ayudar con el sistema de agua, y Zora promete traer tejidos coloridos de su comunidad para decorar las paredes.
Cuando el Centro de la Alianza está casi terminado, el consejo organiza una gran asamblea de todas las comunidades. Miles de personas se reúnen bajo el árbol ancestral para celebrar este nuevo logro. Los líderes de cada pueblo toman la palabra para hablar de cómo la alianza ha cambiado sus vidas para mejor.
Finalmente, es el turno de Akira y Hana. Él se dirige a la multitud con voz clara y firme:
—”Cuando comenzamos este camino, éramos jóvenes que querían proteger sus hogares. Hoy somos una familia grande y diversa, unida por el respeto y el amor mutuo. Este centro no es solo un edificio, es el hogar de todos nosotros.”
Luego Hana muestra el gran mural que han pintado juntos:
—”Cada detalle de este mural representa una historia, un pueblo, un sueño. Y seguirá creciendo a medida que más comunidades se unan a nosotros. Porque nuestra alianza no tiene límites.”
Después de la ceremonia, cuando la multitud se dispersa y solo quedan sus amigos más cercanos, Akira toma a Hana de la mano y la lleva al jardín del nuevo centro, donde las flores que Elena plantó ya comienzan a florecer.
Baja de rodillas y la mira a los ojos:
—”Hana, desde el primer día que te conocí, supe que eras la persona con la que quería compartir mi vida. Has sido mi apoyo, mi compañera y mi amor en cada paso de este camino. La alianza es nuestro trabajo conjunto, pero tú eres mi vida.”
Saca de su bolsillo una pequeña caja hecha con madera del árbol ancestral y la abre: dentro hay un anillo hecho con la misma piedra que él le dio en su primer viaje, tallada con el símbolo que representa su unión.
—”¿Quieres casarte conmigo y construir nuestro futuro juntos? ¿Quieres ser mi compañera para siempre, en cada viaje, en cada desafío, en todo lo que venga?”
Hana llora de emoción y asiente con la cabeza, no capaz de hablar por un momento. Luego toma su rostro entre sus manos y le dice:
—”Sí, Akira. Claro que sí. Nunca imaginé que mi vida pudiera ser tan hermosa como es contigo. Quiero estar contigo siempre, construir nuestro hogar, seguir trabajando por la alianza y ver cómo crece todo lo que hemos sembrado juntos.”
Él le pone el anillo en el dedo y la levanta para besarla, mientras sus amigos los rodean con vítores y abrazos. El sol se pone detrás del Centro de la Alianza, pintando el cielo de colores dorados y rojizos, como si el mismo universo estuviera celebrando su amor.
Mientras se abrazan, Hana susurra en su oído:
—”Nuestra historia solo está comenzando.”
—”Sí” —responde él, besándola en la frente—. “Y será la más hermosa de todas las que jamás hayas registrado.”
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