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Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 52

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Capítulo 52: La Promesa del Amanecer y Nuevos Caminos por Andar

CAPÍTULO 51

La Promesa del Amanecer y Nuevos Caminos por Andar

Las semanas siguientes están llenas de actividad. El Centro de la Alianza se ha convertido en el corazón de todos los pueblos unidos, y cada día llegan nuevos visitantes que quieren aprender sobre la alianza y cómo formar parte de ella. Akira y Hana continúan con sus tareas: él patrulla las rutas y entrena a los nuevos guardias, mientras ella organiza los registros y prepara un nuevo libro que contará la historia completa de cómo se formó la alianza.

Un día, mientras están revisando los mapas en el salón principal del centro, un joven mensajero llega corriendo desde las tierras del oeste. Llega jadeando, con polvo en la ropa y una expresión seria en el rostro:

—”Se han visto luces extrañas en el desierto. Los ancianos dicen que es una señal de que las tierras dormidas están a punto de despertar. Hablan de un antiguo legado que puede cambiar todo.”

El consejo se reúne de inmediato. Los representantes de la comunidad del desierto explican que las luces que se han visto son similares a las que describen sus cuentos ancestrales —señales de que un antiguo santuario está a punto de revelarse.

—”Necesitamos enviar un grupo para investigar” —dice el líder de los habitantes del desierto—. “Pero el camino es peligroso: dunas que se mueven, temperaturas extremas y senderos que solo los antiguos conocían.”

Akira se alza de inmediato:

—”Yo iré. Conozco los senderos fronterizos y tengo experiencia en terrenos difíciles.”

Hana se pone de pie junto a él:

—”Yo también acompañaré. Si se trata de un legado ancestral, es fundamental registrar todo lo que encontremos para que lo comprendamos y lo protejamos.”

El grupo de exploradores se forma rápidamente: además de Akira y Hana, se unen Iskander (que conoce las estrellas y puede orientarse en el desierto), Elena (que sabe identificar plantas resistentes a la sequía) y un joven del desierto llamado Kai, quien conoce los caminos ocultos.

Preparan el equipo necesario: provisiones que duren semanas, ropa resistente al sol, cantimploras grandes de agua y herramientas para excavar si es necesario. Antes de partir, Marina les entrega unas conchas especiales que pueden usarse para recolectar la humedad del aire en las noches frías del desierto.

El viaje al desierto es largo y agotador. El sol abrasador hace que el camino sea difícil, pero Kai los guía por senderos que apenas se ven entre las dunas. Akira va al frente, usando su espada para marcar el camino en las rocas y asegurarse de que no se pierdan. Hana registra cada detalle: las formas de las dunas, los animales que sobreviven en el desierto, las marcas en las piedras que parecen hechas por manos antiguas.

Una noche, mientras acampan en un oasis oculto, Iskander mira el cielo y señala hacia el horizonte oeste:

—”Las luces están ahí, más cerca de lo que creíamos. Mañana podremos llegar hasta donde se ven.”

Todos descansan lo mejor que pueden, sabiendo que el día siguiente será crucial. Hana se acerca a Akira mientras él vigila el campamento:

—”¿Tienes miedo?”

—”Solo preocupado por todos nosotros” —responde él, tomando su mano—. “Pero sé que juntos podemos enfrentar cualquier cosa.”

—”Siempre” —susurra ella, apoyándose en su hombro mientras miran las estrellas brillar en el cielo despejado del desierto.

Al día siguiente, continúan el viaje y finalmente alcanzan el lugar donde se ven las luces. En medio de una gran duna, hay una abertura en el suelo que conduce a lo que parece ser un túnel subterráneo. Las luces parecen provenir de dentro, un brillo suave y cálido que ilumina las paredes de piedra.

Kai se acerca con reverencia:

—”Esto es el lugar de los cuentos. Dicen que aquí reposa el conocimiento de los primeros habitantes del desierto, y que solo quienes lleguen con buenas intenciones podrán acceder a él.”

Akira toma la cabeza del grupo y entra primero, con su espada lista por si surge algún peligro. El túnel desciende hasta una gran sala subterránea, donde las paredes están cubiertas de pinturas y grabados que cuentan la historia de cómo los primeros pueblos aprendieron a sobrevivir en el desierto, a recolectar agua y a cultivar plantas en terrenos áridos.

En el centro de la sala hay una plataforma de piedra con cinco objetos sobre ella: un cetro de madera, un recipiente de barro, una hoja de metal pulido, un collar de cuentas y un pergamino sellado. Las luces parecen provenir de estos objetos, que brillan con un resplandor dorado.

Hana se acerca con cuidado y comienza a examinar el pergamino:

—”Está escrito en un idioma antiguo, pero puedo entender algunas palabras. Hablan de un acuerdo entre los pueblos del desierto, la montaña, el río, el bosque y el mar… de una alianza que existió mucho antes que la nuestra.”

Akira examina el cetro y nota que tiene símbolos similares a los que ellos han usado en su propia alianza:

—”Parece que estamos siguiendo el camino que nuestros antepasados trazaron hace mucho tiempo. Este legado no es solo para el desierto, es para todos nosotros.”

Mientras los demás exploran la sala y registran todo lo que encuentran, Akira y Hana se quedan frente al pergamino sellado. Ella lo abre con cuidado y comienzan a leerlo juntos:

“La unión es la única forma de sobrevivir a los cambios del mundo. Cada pueblo tiene un regalo que ofrecer, y juntos pueden construir un futuro donde todos prosperen. Cuando las cinco comunidades se unan de nuevo, el legado se completará.”

Comprenden en ese instante que su alianza es la continuación de algo que comenzó mucho antes, y que aún hay más comunidades por unir para completar el círculo. Kai toma el cetro y lo sostiene alto:

—”Mi pueblo se unirá a ustedes de todo corazón. Este legado nos pertenece a todos.”

El viaje de regreso es lleno de emoción. Los exploradores llevan consigo los objetos del santuario y los registros que Hana hizo, listos para compartir este descubrimiento con toda la alianza. Akira y Hana caminan juntos al frente del grupo, sabiendo que su camino está apenas comenzando, y que hay mucho más por hacer para cumplir con el legado de los antiguos…

CAPÍTULO 49

Nuevos Horizontes y El Camino que Elegimos

Han pasado unos días desde la inauguración del puente, y la alianza vive un momento de gran calma y prosperidad. Los caminos están llenos de comerciantes intercambiando bienes, los campos dan buenas cosechas, y jóvenes de diferentes comunidades se reúnen en la Escuela del Viento para aprender juntos.

Akira y Hana siguen trabajando lado a lado: él sigue entrenando a los guardias y patrullando los senderos, mientras ella organiza un nuevo salón en la escuela donde se guardarán todos los registros de las comunidades unidas. Ahora ya no tienen que ocultar su relación —caminan cogidos de la mano por los senderos, se ayudan mutuamente en sus tareas, y en las tardes se sientan bajo el árbol ancestral para hablar de sus sueños y planes.

Un día, llega un mensajero de tierras muy al norte, donde las montañas se pierden en las nubes. Llega exhausto, con ropas rasgadas y un mensaje grabado en una tabla de madera:

—”Nuestra comunidad está a punto de ser sepultada por las nevadas. Los glaciares se están derritiendo y bloqueando nuestros caminos. Necesitamos ayuda.”

El consejo se reúne de inmediato. Marina explica que las nevadas tardías son más fuertes de lo habitual, y Amaru confirma que los movimientos celestes indican un cambio climático que afectará a las regiones altas.

—”Tenemos que ir a ayudarlos” —dice Akira, poniéndose en pie—. “Conocen las técnicas de construcción de refugios resistentes al frío, pero necesitan manos extra y conocimientos sobre cómo desviar el agua de los glaciares.”

Hana se alza junto a él:

—”Yo iré también. Necesitan que alguien registre lo que está pasando, para que podamos aprender y ayudar a otras comunidades que puedan enfrentar lo mismo en el futuro.”

El consejo acepta, y se forma un grupo de voluntarios que incluye a Iskander, Elena, Kira y Zora. Preparan provisiones resistentes al frío, ropas gruesas y herramientas especiales para trabajar en la nieve.

El viaje al norte es duro: el aire se hace más frío a medida que suben, y los senderos están cubiertos de nieve. Akira va al frente, usando su espada para abrir paso y comprobar que el terreno sea seguro. Hana se queda cerca de él, usando su conocimiento de las plantas para identificar aquellas que pueden sobrevivir en climas fríos y que pueden ser útiles como alimento o medicina.

Una noche, mientras acampan en una cueva protegida del viento, Hana nota que Akira tiembla un poco de frío a pesar de su ropa gruesa. Se acerca a él y le pasa su propia manta, acurrucándose junto a él para compartir el calor:

—”No puedes dejarte enfriar. Necesitas estar fuerte para todos nosotros.”

—”Solo pienso en llegar a tiempo” —responde él, cogiendo su mano—. “No quiero que sufran más de lo necesario.”

Después de varios días de viaje, finalmente alcanzan la comunidad del norte. Encuentran a sus habitantes trabajando sin descanso para despejar los caminos bloqueados, pero la nieve sigue cayendo y el agua de los glaciares se acerca cada vez más a sus casas.

Akira organiza a los voluntarios rápidamente: algunos ayudan a construir diques de piedra y madera para desviar el agua, otros enseñan técnicas de construcción de refugios más resistentes, mientras Elena y Zora trabajan con las mujeres de la comunidad para asegurar que tengan suficiente alimento y medicinas.

Hana se une a los ancianos de la comunidad, quienes le cuentan sobre los cambios que han visto en los últimos años: las nevadas que llegan más tarde, los glaciares que se derriten más rápido, los animales que ya no aparecen en sus tierras. Ella registra todo con cuidado, preguntando detalles para entender completamente lo que está pasando.

Mientras tanto, Akira descubre que la causa principal del problema es un desmoronamiento en la cima de la montaña que ha bloqueado el curso natural del agua, haciendo que esta se desvíe hacia la comunidad. Propone un plan arriesgado: subir a la cima para abrir un nuevo camino para el agua, alejándola de las casas.

—”Es peligroso” —dice Hana, encontrándolo mientras prepara el equipo para el ascenso—. “La cima está cubierta de hielo y el viento es muy fuerte.”

—”Es la única forma de salvar su hogar” —responde él, mirándola a los ojos—. “Prometo que volveré a ti.”

Ella le pone las manos en las mejillas y lo mira con ternura:

—”Yo sé que volverás. Pero ten cuidado, por favor. No solo eres el guardián de las comunidades, eres mi mundo.”

Akira la besa suavemente antes de partir con un grupo de voluntarios fuertes y preparados para el ascenso. El viaje a la cima toma todo el día: tienen que cruzar pendientes resbaladizas de hielo, evitar rocas que se desprenden con el viento, y luchar contra la falta de aire en las alturas.

Pero finalmente llegan y comienzan a trabajar. Usan dinamita que los habitantes del norte guardaban para emergencias para abrir un nuevo cauce, y con sus herramientas y fuerza unida, logran desviar el agua hacia un curso seguro que alimentará los ríos inferiores sin dañar la comunidad.

Cuando regresan a la base, son recibidos con vítores y abrazos. Hana corre hacia Akira y lo abraza con todas sus fuerzas, llorando de alegría al verlo sano:

—”Te dije que volverías.”

—”Te prometí que lo haría” —responde él, besándola en la frente—. “Y nunca rompo mis promesas contigo.”

Los días siguientes, la comunidad del norte comienza a recuperarse. Los diques funcionan perfectamente, el agua sigue su curso natural, y las casas están a salvo. Los ancianos les entregan un regalo especial: unos collares hechos con piedras de la montaña que brillan como estrellas cuando la luz las toca.

—”Estas piedras nos han protegido durante generaciones” —dice su líder—. “Ahora las entregamos a ustedes, como símbolo de nuestra unión. Somos parte de la alianza, y estaremos ahí cuando nos necesiten.”

El viaje de regreso es mucho más alegre. El sol brilla con fuerza, el hielo comienza a derretirse dejando paso a flores de montaña, y todos cantan las canciones que aprendieron en la comunidad del norte. Akira y Hana caminan juntos al frente del grupo, cogidos de la mano, sabiendo que han fortalecido aún más la alianza y que su amor es lo que les da fuerza para seguir adelante…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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