Sobreviví sin sistema en mi infancia y por eso el mundo me concedió - Capítulo 63
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Capítulo 63: EL ENCUENTRO DE GENERACIONES
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El regreso a la comunidad de las tierras del este es una fiesta. Todo el pueblo sale a recibir al grupo, y las calles se llenan de música, danzas y alimentos de todas las tradiciones. Hana y Akira esperan en el centro, junto a líderes de otras regiones que han llegado al enterarse de los resultados en las montañas.
—”Lo hicieron —dice Hana, abrazando a Miku y a Kai—. No solo protegieron las fuentes, sino que también crearon un nuevo lazo entre pueblos.”
Akira muestra un mapa grande que ha sido colgado en la pared del centro comunitario: en él, se marcan no solo las montañas del norte, sino también otras zonas con necesidades urgentes: ríos contaminados en el sur, bosques que se secan en el oeste y tierras erosionadas en el este.
—”Lo que lograron en las montañas es solo el comienzo —anuncia Akira—. Hemos recibido mensajes de comunidades de todo el territorio que quieren unirse a nuestro esfuerzo. Pero para ello, necesitamos crear una red que conecte conocimientos, recursos y personas.”
Esa noche, se reúnen líderes jóvenes y ancianos de todas las regiones. En el centro de la sala, hay dos objetos: el cetro de madera que Kai llevó a las montañas y un nuevo dispositivo tecnológico que permite monitorear en tiempo real el estado de los ecosistemas.
—”Antes creíamos que la tradición y la innovación eran cosas separadas —dice un líder del sur—. Pero ahora vemos que son dos caras de la misma moneda.”
Miku se pone de pie y presenta un plan que han elaborado los jóvenes:
—”Proponemos crear la ‘Academia de la Tierra’ —explica—. Un lugar donde ancianos puedan enseñar sus sabidurías, científicos compartir sus descubrimientos y jóvenes aprender a combinar ambos para resolver los desafíos de cada región. Cada comunidad tendrá un centro local conectado a un hub principal.”
Los presentes asienten con entusiasmo. Un anciano de la tribu del oeste, que lleva años trabajando en la protección de los bosques, se adelanta:
—”Yo ofrezco las tierras de mi pueblo para el hub principal. Allí, donde los bosques comienzan, es el lugar perfecto para recordarnos que la naturaleza es nuestra maestra.”
Kai, ahora un poco más mayor y con una confianza mayor, toma la palabra:
—”Y nosotros, los jóvenes, nos encargaremos de conectar todos los centros. Usaremos las nuevas tecnologías para compartir información rápidamente, pero también los caminos tradicionales para visitar las comunidades y aprender de primera mano.”
En los meses siguientes, la Academia de la Tierra comienza a tomar forma. Se restauran antiguos edificios para convertirlos en centros de aprendizaje, y se construyen nuevos espacios con materiales sostenibles. Ancianos viajan de un lugar a otro para enseñar técnicas de cultivo, conservación y curación con plantas. Científicos imparten cursos sobre clima, ecología y tecnología limpia.
Un día, mientras Kai organiza los materiales para un nuevo curso, recibe una carta de Lhamo desde las montañas del norte:
“Querido Kai,
Ya hemos creado nuestro centro local. Los jóvenes aquí están aprendiendo tanto de los ancianos como de los libros que nos enviaste. Hemos descubierto que algunas plantas de la montaña pueden ayudar a fortalecer el suelo en las zonas erosionadas. ¿Te gustaría que vengas a enseñarnos sobre las tecnologías de monitoreo, y que aprendamos juntos cómo usar estas plantas en otros lugares?
Espero tu respuesta. Juntos, podemos hacer mucho más.
Con cariño,
Lhamo”
Kai muestra la carta a Miku y a los demás líderes jóvenes. Deciden organizar un viaje conjunto: algunos irán a las montañas, otros al sur para trabajar en los ríos y el resto se quedarán en la academia para recibir a nuevos estudiantes.
Hana y Akira observan cómo los jóvenes se preparan para el viaje. Ahora con más de noventa años, su paso es más lento, pero sus ojos brillan con la misma luz que siempre.
—”¿Te acuerdas de cuando éramos jóvenes y solo pensábamos en unir cinco pueblos?” —pregunta Hana a Akira.
—”Sí —contesta él, tomándole la mano—. Nunca imaginamos que llegaría hasta aquí. Pero siempre supe que el sueño era más grande que nosotros.”
Al día siguiente, al amanecer, varios grupos parten en diferentes direcciones. Kai lleva consigo el cetro de madera, y Miku carga con los planes para el centro del sur. El sol sale sobre la academia, iluminando las fachadas donde se han pintado símbolos de todas las comunidades que ahora forman parte de la alianza.
—”El legado sigue creciendo” —susurra Kai, mirando hacia el camino que lleva a las montañas.
—”Siempre lo hará” —contesta una estudiante joven que camina a su lado— “mientras haya personas dispuestas a escribir cada nuevo capítulo.”
Y así, la historia continúa expandiéndose, cruzando fronteras y uniendo corazones, porque la promesa de construir un mundo mejor juntos nunca se detiene.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com