Solo Quiero Volver - Capítulo 114
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114: 114: Vacío.
114: 114: Vacío.
En pocas palabras había logrado no solo confundirme si no poner mi vida en un peligro que tenía que hacer mi cabeza pensar lo más rápido posible para conseguir un antidoto.
“No sé que es el vacío.
Ni por qué o cuando estuve allí.”
N: “¡Vamos!
Desde que Gabriel, el otro Gabriel, llegó no habla ni busca nada más.
Solo se centra en eso.
Incluso.
Podría dedicarse a la guerra pero dice que eso pondría enojar a “la madre del vacío”.
Y hasta cuando le dijeron de una bestia que era parecido a él se puso feliz porque era una señal de ella.
Ah~ Esas son las cosas que Alexandra nos dice.
Están…
Están casados, se casaron a los 3 años de salir y fue una boda algo apurada porque teóricamente vendrían enemigos muy fuertes que terminaron por convertirse en los usuarios de los pecados capitales.
Nos sorprendió que Gula e ira fuesen parte de ellos…
Teóricamente los tenías tú, pero sólo poseías el orgullo.
Aunque con eso fue suficiente para darte la vuelta y vencernos a todos.
Debiste haberlo visto, hasta Viola está traumada por ese combate, le cuesta liberar su poder desde ese entonces…
Ah~ mira.
Sin querer nos pusimos al día.”
El ardor de mi cuerpo se intensificó, quemaba, quemaba cómo nunca antes, aunque me alegró un poco de que Rem y Besta estuvieran bien, pensé en ellos mucho.
Demasiado.
Aún así, se acercó nuevamente, dándome un par de golpes con su larga cola para mantenerme despierto, los golpes fueron eficientes, hasta sentí por unos instantes un suave pero breve alivio en todo mi cuerpo.
Mi tos venía con sangre, como si me estuvieran cortando la garganta.
“Y-yo no sé nada…
Estuve perdido…
Limbo.”
Con solo un nombre la cola de ella empezó a hacer chasqueos, el sonido era de latigazos, romper la barrera del sonido solo por la mención de un nombre el cual debería no significar nada para ella.
Mucho menos llamarle la atención, aunque parecía que cualquier palabra que diga podía ser utilizada como información contra mi y contra mi “otro yo”.
N: “¿Limbo?
Eso suena lo suficientemente interesante, dime más, dime más.
Qué es, cómo está allí.
Habla, habla~”
La sangre en mi cuerpo se coagulaba y mientras sus palabras se ponían más en un estado de emoción, mejor me empezaba a poner.
Tenía que hacerla feliz.
Esa era la cura.
O por lo menos así era como se sentía en ese extremo dolor que no dejaba de sentir en ningún momento, inclusive el detener mi cuerpo lo máximo posible no ayudaba a calmarme.
“Era una zona totalmente oscura, sin luz, sin voces, que te consume, y busca consumirte.”
N: “¿Como la gula?
¡eso no sirve!”
“Con una voz de una mujer, ella está ahí, existe y solo habla con quiénes pueden mantener su conciencia por instantes.
No hay tiempo ni espacio ni masa ni magnetismo, no fuerza, no energía.
Siquiera sé si estaba pensando.
Ella ve todo y nos vió…
Con ella…
Ví dónde está la tierra y que se puede ir allí gracias a ella.
Por ella…
Estoy aquí.
Y soy su campeón.”
Al esas palabras salir de mi boca no sentí veneno ya, pero no sentí fuerza ni para respirar, espuma empezó a salir de mi boca mientras veía su mano cerrarse con algo de miedo.
Pero no estaba muriendo, podía sentir un hilo invisible el cual atado a mi cuello me movió.
Mi dedo, mano, brazo, se sentían cubiertos por una tela y poco después todo mi cuerpo.
No podía ni considerarse un movimiento humano, podía escuchar mi mano quebrarse por la velocidad con la que me impulsé.
Era anormal.
Incluso inhumano.
Fue un movimiento tan rápido y limpio que daría miedo, aprovechar al 100% un impulso quedando mi pierna cerca de la cabeza de Nubia, no golpear si no generar energía cinética girando lo máximo posible mi propia pierna para golpearla con mi talón.
No fue sutil, para nada.
Pero fue eficiente, si no fuese por mi brazo reventado y el increíble desgaste de mis articulaciones hasta diría que fue un hito en patadas.
Pero algo bueno, el veneno dejó de actuar, la cabeza de la serpiente se encontraba sangrando y contra la arena y mi mirada fue hacia la ventana más cercana como si supiera de memoria la distribución del edificio.
“Debo…”
Las guardias llamaron a las alarmas, no eran alarmas normales, eran vibraciones en el suelo, unas que causaban que la arena en si misma se comporte en algunas zonas como si fuese un líquido.
“Nivel 6.
Paso aéreo.”
El primer paso siempre es el más importante, y el más doloroso, el solo intentar mover la pierna haría que mi yo sin tanta adrenalina se hubiera desmayado, pero conseguí echarme a correr.
Me movía como un animal nuevamente.
Uno herido, con un brazo inútil y una pierna menos.
Preferí dar saltos y saltos mientras veía debajo mía la ciudad de oro de las lamias.
Habían edificios, el pánico tomaba un gran papel y como único objetivo aéreo dibujaba mi trayecto en un círculo mágico de luz.
“Octavo nivel.
Estrella.”
Una luz cegadora se llevó todos los ojos mientras dejaba un cuerpo exhausto caer hacia la arena.
También golpee la misma con el rostro, ahora era un herido pobre en una ciudad que me tiene como un objetivo peligroso.
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