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Solo Quiero Volver - Capítulo 82

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  4. Capítulo 82 - 82 82 Ser o no ser
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82: 82: Ser o no ser.

Es esa la cuestión.

82: 82: Ser o no ser.

Es esa la cuestión.

“Mmmmm…

No.”
D: “¡Oh!

Vamos~ Eres un chico inteligente y amistoso, todos están seguros de que puedes entender tooodas las palabras que te decimos.

Además, vienes de una misión de rescate en solitario con la víctima.

Es como un cuento de hadas~”
Una minotauro hablando como una especie de adicta al amor era muy confuso, llegando a hacerme temblar un poco por como es que toda su aura era rosada, aunque un rosa muchísimo menos ‘Enfermizo’ que aquel que Gerome tenía.

Me sentía un poco extraño, siempre me gustaron las historias de romance cuando estaba en la tierra…

Ah~ ya llevaba un largo tiempo aquí.

Bastante más del que quisiera.

Seis meses.

Pensar en eso me hizo temblar un poco.

Ya había cumplido años.

El pensar en el tiempo me hizo quedarme en ese estado de ver hacia la nada pensando en todo lo que ocurrió.

Lo único bueno fue que Daya me sacó de ese estado con un suave golpe en la mejilla.

Suave para ella porque yo lo sentí bastante bastante bien.

Mis ojos se abrieron y casi devuelvo el golpe, pero esos ojos de ternerita me pudieron calmar.

Suspiré para hacer como que la hubiera escuchado y asentí.

“Bien, acepto”
D: “¡Excelente!

Cortaré tu cabello, te peinaré y pondré la ropa más hermosa que pueda…

O-ohhh~ sí.

Alexandra va a caer rendida ante mis!…

digo, tus pies.”
Con una sonrisa malévola fue que ella me levantó para empezar a llevarme a su habitación, la habitación de los campeones se adaptaba completamente a sus necesidades.

Claro que con el estilo del campeón.

Una habitación con distintos tonos de rosado, morado, blanco y negro por todos lados como si fuese una sola mancha aunque de un modo que parecía hasta tener sentido.

Casi como que un armario enorme.

Había un asiento en el medio, el cual tomé mientras que mi ayuda estaba empezando a mover cortinas, buscar zapatos, incluso hasta maquillaje…

Algo en mí interior se sentía extraño.

Era una fuerza que no podía entender pero que parecía empezar a crecer poco a poco.

Unas botas, pantalones y una camisa fueron dejadas enfrente mío en una pila…

No eran colores que iban bien con mi tono de piel, mucho menos cosas que iban con mi delgado cuerpo.

En verdad prefería ir bien bien cubierto, por lo que me negaba a aceptar ser una especie de “Ken” para que me vistiera la minotauro.

Cerré mis ojos para relajarme, relajarme lo máximo posible para descansar.

Aunque poco a poco me sentía cada vez más ligero, como desapareciendo de la existencia por momentos y…

De un segundo a otro escuché la voz de Daya algo lejos.

D: “¿Gabriel?

¿A dónde fuiste?

¡Te dejaste la ropa aquí!”
Escuché sus pasos alejarse y me obligué a mi mismo a abrir los ojos, al hacerlo estaba en ese lugar rosado con la ropa enfrente pero sin la minotauro.

Por ello aproveché para escapar.

Una alianza con ella no iba a salir nada nada bien.

Miraba mis manos con algo de preocupación porque eso se había sentido como una parálisis del sueño pero despierto.

Algo que no quería volver a sentir.

Pero que parecía generar emoción en aquella entidad de ira pura que vivía en mi ser.

Volví a mi habitación para darme un baño rápido…

Mejor uno lento, tenía demasiado barro para quitar y necesitaba estar en paz.

En temas de ropa, no tenía casi nada que no fuese un traje…

Oh, en mi cabeza una pequeña idea de qué hacer en la salida apareció.

Comprar ropa.

No era lo más romántico pero era algo que si se podía hacer.

Después de limpiar mi cuerpo busqué lo más básico de prendas que tenía, camisa blanca, un pantalón color marrón y unas botas del mismo color.

Decidí dejar mi cabello libre para esto.

Preparado, perfumado y vestido.

Me senté en mi cama esperando que llegue la orco, ella era la que iba a buscarme…Si no estaba mal.

No lo recordaba del todo, pero estaba seguro de que era ella quien iba a buscarme.

Suspiré con algo de nervios empezando a mover mi pierna.

Pasaron los minutos y nada, nada…

Tenía un pequeño y mal presentimiento después de que no haya pasado nada tanto tiempo.

Por eso empecé a preocuparme, agarré un saco y al abrir la puerta…

Un vacío.

Caer en la nada misma es más entretenido, pero abandonar lo poco de existencia que uno tiene se puede volver peligroso.

La sensación era distinta al vacío blanco y al vacío negro de las criaturas que tenía en mi interior.

El frío llegaba a mi interior y en un momento…

Unos brazos me sostuvieron como si nada hubiera sucedido, mi rostro contra una tela blanca suave y cálida…

Al levantar mi cabeza pude ver unos ojos con unas mejillas rojas abajo de ellos.

Era ella.

Quien me sostenía porque parecía que me había desmayado o caído en sus brazos.

A: “¿G-Gabriel?

¿Todo bien?

Me llamaron para testificar por lo del idiota ese de Gerome…

Aunque en verdad no recuerdo mucho.

No les dije nada de ti para salvarte un poco el cuello.

Por ahora.

Solo vamos.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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