Solo Quiero Volver - Capítulo 86
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86: 86: Los sonidos.
86: 86: Los sonidos.
El lugar era más silencioso de lo que quisiera, y por su silencio lo único que me acompañaba era un sonido de un líquido recorriendo las tuberías de mis lados.
Estaba comiendo el cuerpo de aquella criatura intentando no vomitar con cada bocado.
Lo bueno es que no parecía pudrirse en lo absoluto, lo malo era…
Todo el resto.
No seré muy explícito, pero era chicloso, amargo y hasta ácido en algunas partes.
De solo recordar algo de comida normal mi boca empezaba a salivar…
Pero tenía que acostumbrarme a esto, ya que no sabía cuándo iba a salir.
Además de ello el único líquido que recibí por el momento eran los que venían de su cuerpo.
La sed golpeó antes que el hambre.
Y así me quedé mirando una de esas tuberías.
Tomé uno de los huesos de la criatura y “Pum”.
Un golpe.
Dos.
Tres.
No iba a ceder con golpes de algo tan suave, pero era obvio que incluso con la protección del collar iba a quemarme.
De todos modos tenía que intentar.
Un golpe seco, sin vergüenza ni contenerme.
Esperaba agua hirviendo pero, era fría, fría y después de una pequeña prueba potable, incluso no era agua destilada, no, era agua potable.
Aún así lo sorprendente fue que después de unos minutos me dí cuenta que estaba cerrandose el agujero.
Así hasta quedar totalmente cerrado…
Maravilloso.
Otra cosa fue el curso del agua.
Toda iba hacia un mismo lugar, así que tocaba avanzar.
Dejé a un costado el cuerpo del sin rostro para que no me moleste, después me retiré mi camiseta para usarla así atar un poco y proteger mis nudillos, como un guante, claro que salió un poco extraño porque nunca había hecho uno, pero con los trazos de tela me dió para mínimo cubrir mi mano derecha.
Agua correr…
Este lugar en cierto modo me hizo acordarme de mi primer encuentro con Rem.
Tan silencioso, callado, monótono…
Hasta mi cabello de erizó recordando la superficie de aquella criatura, espirales, formas geométricas imposibles, el ambiente cargado de una sustancia como ácido gástrico…
Todo en si mismo era hostil.
Una pesadilla de la cual me alimenté para crecer.
Tomé aire y suspiré aliviado.
Mis pasos, mi respiración, mis latidos…
Empecé a hablar conmigo mismo como siempre.
“Y…
Será esto el final…”
La pregunta no fue respondida por nadie, lo que me dió mucha tranquilidad, no me importaba que me escuchen.
Era suficiente con que mi voz sea escuchada por mi.
“Acaso cuando llegue al agua podré dormir un poco, estoy cansado, tampoco tengo comida…
No puedo ni comerme a mi mismo, estoy ya en los huesos.
Y creo que la magia no funciona aquí.”
Mis palabras resonaron, magia…
Quizá no existía tal cosa como la magia aquí, tal vez no existía aquí.
Y solo era una ilusión.
Era un pasillo con tuberías, medianamente iluminado y que no parecía cambiar, al tener sed tomaba el agua que salía de ellas.
Me ayudaba un poco.
Solo un poco, y me empezaba a acostumbrar más a seguir sonidos.
Estar atento a ellos, incluso gracias a eso escuché una risa y una nueva presa.
Una, dos, tres…
Las suficientes como para llegar a una habitación…
Totalmente llena de agua, aunque era extraño, el agua de la misma formaba una pared líquida, y por ello mismo me preocupó…
Toda el agua que había allí, no sabía cuánto podía ser…
No sabía cuánto tiempo llevaba esto llenandose, milenios, Miles de millones de años…
Tampoco podía ver mucho allí, sabía que era agua porque las luces del pasillo alumbraban un poco, pero después de eso, era como ver un océano…
O las profundidades del mismo.
La otra pregunta era…
Qué tan profundo estábamos.
Mil metros…
Dos mil…
Siete billones.
La presión podía evaporar mi cuerpo.
Así sacrifiqué un hueso de mi comida, un instante dentro y…
Sí, fue comprimido, a nada…
Este era el siguiente nivel.
También otra cosa me llamó la atención, un sonido, como un llamado…
Un sonido enorme de dolor, hice una cosa algo tonta.
Empecé a usar magia de agua…
O intentar, ya que aquí confirmé que no se podía, en lo más mínimo.
Pero eso no me impidió usar control del agua, primero sacar un poco…
El sabor seguía siendo como agua pura, pero me costaba demasiado, por ello empecé a hacer algo que no creí tener que hacer…
Mejorar mi control de los elementos.
Si iba a entrar allí necesitaba una forma de moverme, mantener un nivel aceptable de oxígeno y de luz.
Todo eso iba a entrenar poco a poco.
También tenía que cazar, alimentarme y crecer más…
Esto era una pesadilla de la que no podía escapar.
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