Solo Soy Un Personaje Secundario. - Capítulo 3
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3: Historia del Imperio.
3: Historia del Imperio.
El mundo en que estoy, está formado por un supercontinente y varios cientos de islas.
El continente está dividido en varias naciones, siendo las más importantes, la República, El Imperio Bárbaro y El Imperio Iris siendo este último el imperio en el que estoy ahora.
El Imperio Iris ocupa la parte este del continente, mientras que el Imperio Bárbaro ocupa la parte norte, teniendo frontera con el Impero Iris, mientras que la República ocupa la parte oeste.
Mientras que la parte central y sur está ocupada por varios pequeños reinos.
Con mi nuevo profesor poco a poco fui aprendiendo sobre la historia básica del Imperio, aunque también me enseña cosas básicas como aritmética y etiqueta.
Debido a que dentro de tres años tendría que asistir a la Universidad Imperial, mi maestro erudito, me enseño lo básico para que pueda ser admitido, llamarme prodigio, por mi excelente manejo de la espada y manipulación de aura, siempre que escuchaba decir que tenía un gran talento, sentía repulsión, ya que todo lo que había conseguido era por mi duro esfuerzo, las personas que decían que tenía un increíble talento, no saben de la dura agonía que tuve que pasar para poder mejorar.
Las manos llenas de ampollas, los huesos rotos, las perdidas de conciencia por exceso de sobre esfuerzo.
Nadie vio el infierno de entrenamiento que tengo que pasar.
Pensé que al tener que estudiar con el erudito, podía relajar un poco mi entrenamiento y dejar de entrenar un par de horas menos, pero ocurrió todo lo contrario, al terminar mis clases con el erudito y el entrenamiento con la espada con el aventurero, continuaba con entrenamientos físicos los cuales me dejaban agostados cada noche.
Dos años más pasaron, y podía enfrentarme a la par contra un aventurero de clase B.
Tanto mi manejo de la espada como mi aura poseían una perfecta sincronía.
Si pudiera compararme con un caballero, sería un caballero de 4 estrellas.
Hoy es el día en que un miembro de la Universidad venía a tomar el examen de admisión.
El examen teórico lo pasé sin problemas con 98 puntos y ahora toca el examen práctico.
El examen es simple solo tengo que atacar a los maniquí de práctica, con mi espada y manifestar mi aura.
El examinador que envió la Universidad es un hombre que parece ser un caballero, a pesar de que su cabello parase tener algunas canas, podía sentir una fuerte presión que emanaba de su cuerpo.
El examinador con el rostro serio observa cada sutil movimiento que realiza con mi espada, y ese hombre hoy también está presente.
Respirando hondo, empiezo a liberar mi aura sobre mi espada.
El examinador se sorprende, ya que sintió que mi manejo del aura es excelente, mientras balanceo mi espada el hombre observa fascinado cada movimiento que ejecuta.el examinar se dirigió hacia ese hombre a quien empieza a llenarlo de halagos y felicitaciones, diciendo que yo poseía un increíble talento.
Al parecer había pasado la prueba.
Pero lo que me sorprendió no fue eso, sino que en el rostro de ese hombre, apareció una pequeña y ligera sonrisa, cualquiera que lo viera diría que no está sonriendo, pero yo que estoy acostumbrado a su rostro sin emociones, me percate de tal sutil sonrisa, sabía bien que por primera vez desde que llegue a este mundo ese hombre estaba feliz.
El examinador después de darle los papeles de aceptación, se despide de mí y de ese hombre, y comienza a caminar a la salida.
El borro su pequeña sonrisa, cambiando al mismo rostro plano de siempre.
Ese hombre voltea a verme y dice con una voz plana dice.
-Bien, puedes volver a entrenar.
Sin esperar mi respuesta ese hombre se voltea y comienza a caminar hacia la mansión.
Dejándome parado, estupefacto.
Después de que la silueta de ese hombre desapareció.
Empecé a sentir rabia y frustración, y al mismo tiempo me sentí estúpido por esperar algo más de ese hombre.
Volviendo a empuñar mi espada, desahogo mi frustración con los maniquís, destruyéndolos por completo.
En la noche, en mi habitación mi rabia no había disminuido.-Maldito infeliz.
Ni “un buen trabajo” pude decirme.
-¡Para que estoy rompiéndome la espalda para convertirme en caballero!
Después de insultarlo a ese hombre por un par de horas logro calmarme e irme a dormir.El tiempo pasó, ya cumpli 18 años hoy sería el día en que me dirigiría a la capital Imperial.
Para mi despedida no había más que un carruaje esperando, el cual me llevaría a la capital.
Un día antes, había hablado con ese hombre quien las únicas palabras que me dijo eran esfuerzate.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES JonathanG Gracias por leer mi novela.
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