SOMBRAS Y PROMESAS I - Capítulo 12
- Inicio
- Todas las novelas
- SOMBRAS Y PROMESAS I
- Capítulo 12 - 12 El precio del despertar
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: El precio del despertar 12: El precio del despertar Estaban a punto de retomar el camino cuando un sonido los congeló.
Un crujido.Un susurro grave, como un rugido ahogado.Y luego…Un murmullo que no venía del viento.
Ariana.
Elian se tensó.—¿Escuchaste eso?
Ariana sintió su sangre volverse hielo líquido.—No fue un sonido.Fue… en mi cabeza.
Elian dio un paso hacia ella.—¿Qué dijo?
Ella tragó saliva.—Mi nombre.
El bosque se oscureció, aun sin perder la luz.
Las sombras parecieron unirse, alargarse, y un frío sobrenatural los envolvió.
Ariana sintió algo rasgar el interior de su pecho.Una voz.Clara.Fría.Demasiado cerca.
Te he encontrado.
Ariana se llevó una mano al corazón.
Elian la sostuvo antes de que cayera.
—¡Ariana!
¿Qué sucede?
Ella respiró con dificultad.—Él está aquí.Ya… llegó.
Y desde la oscuridad de los árboles, una figura comenzó a materializarse.
Lenta.
Precisa.
Como si hubiese estado allí todo el tiempo, esperando el momento justo para revelarse.
El traidor al fin había dado un paso dentro del relato.
La figura emergió del bosque como si el propio aire la estuviera empujando hacia ellos.
Ariana sintió el impacto antes de verlo con claridad: una presión en el pecho, un tirón en el relicario y el zumbido agudo de una energía que reconocía… pero no quería comprender.
Elian se adelantó de inmediato, tomando su arma con firmeza.—Quédate detrás de mí.
Ariana no podía moverse.
Algo en la presencia del desconocido la retenía, como si una mano invisible se cerrara alrededor de su columna vertebral.
Era una sensación inquietante… pero inquietantemente familiar.
El hombre dio dos pasos hacia ellos.
Su silueta apenas era un trazo oscuro envuelto en la penumbra de los árboles, pero su presencia llenaba el espacio como una sombra viva.
—Ariana —pronunció, con una voz profunda que vibró en el aire—.
Te encontré.
Elian levantó el arma.—Un paso más y disparo.
La figura inclinó la cabeza, evaluándolo.
—¿Crees que eso me importa?
Elian apretó los dientes.—Me importa a mí.
Y ahí, por primera vez, el traidor sonrió.Una sonrisa casi humana… casi.
—Lo sé.
Ariana dio un paso adelante sin darse cuenta.
—¿Quién eres?
—preguntó con voz temblorosa—.
¿Por qué me buscas?
Él avanzó un poco más, lo suficiente para que la luz filtrada por las hojas revelara parte de su rostro.
No era un monstruo.
No eran ojos vacíos ni piel extraña.
Era un hombre.
Uno marcado por el tiempo, por la magia oscura… y por la traición.
Sus ojos, sin embargo, eran lo más perturbador: no reflejaban luz.
La absorbían.
—Ya lo sabes —respondió—.
Me viste cuando tocaste al guardián moribundo.
Te asomaste a mi sombra… y yo me asomé a ti.
Ariana retrocedió un paso.Elian, en cambio, dio otro hacia adelante.
—No te acerques —gruñó.
El traidor lo ignoró.Sus ojos estaban fijos en Ariana.Como si Elian no existiera.Como si nada más importara.
—No vengo a dañarte —continuó aquella voz—.
Si quisiera hacerlo, ya estarías muerta.
Elian tensó todo el cuerpo.—Inténtalo.
La figura suspiró… casi con cansancio.
—Ah, joven.
Tú ni siquiera entiendes contra qué estás apuntando un arma.
Ariana sintió que el relicario ardía contra su piel.
—¿Por qué me necesitas?
—exigió saber—.
¿Qué quieres de mí?
El traidor dio otro paso.Demasiado cerca.
Elian se movió para interceptarlo.
—Ni un centímetro más —amenazó.
La figura por fin lo miró.Sus ojos eran abismos abiertos.
—¿Estás dispuesto a morir por ella?
Elian no dudó.—Sí.
Ariana sintió un latido feroz en su pecho.
No sabía si provenía de ella o del relicario.
La figura inclinó la cabeza, estudiando a Elian como quien observa una pieza interesante que no esperaba encontrar.—Valiente… o estúpido.
Elian apretó el arma.—Puedes elegir cualquiera.
Igual te derribo.
La sombra sonrió de lado.—Inténtalo.
Ariana sintió que todo iba a estallar.
—¡Basta!
—gritó, interponiéndose entre ambos antes de que cualquiera actuara.
Elian intentó detenerla, pero ella levantó la mano.
La figura la observó con una expresión que Ariana no logró descifrar.
—Eres más temeraria de lo que imaginé —susurró él, con una calidez perturbadora en la voz—.
Igual que tu madre.
Ariana sintió que el mundo se detenía.
—¿Qué… sabes de mi madre?
Elian volvió a apuntar el arma a la cabeza del traidor.
—No vuelvas a decir su nombre —advirtió.
Pero Ariana no escuchaba a Elian.Su corazón retumbaba en sus oídos.Sus manos temblaban.
El traidor sonrió suavemente.
—Lo sé todo de ella.Y ahora… sé todo de ti.
Ariana dio un paso hacia atrás, escalofriada.
—¿Qué hiciste?
—Nada aún.
—Sus ojos se entrecerraron—.
Pero te lo advertí en el vínculo, ¿no?
Los nombres son puertas.
Y tú abriste muchas cuando intentaste salvar al guardián.
Ariana sintió que la culpa la atravesaba como un puñal.
Elian bajó el arma un centímetro, mirando a Ariana.—¿Qué quiere decir?
Ella tragó saliva.—Cuando toqué al guardián… vi algo.
Y él me vio a mí.
El traidor asintió lentamente.
—El lazo se completó.
Ahora sé dónde estás.
Sé cómo encontrarte.Y sé qué llevas en el pecho.
Su mirada descendió hacia el relicario oculto bajo la ropa de Ariana.
Ella se cubrió instintivamente.
El traidor dio un paso más.Elian levantó de nuevo el arma.
—La tocas y te vuelo la cabeza.
El traidor no parecía preocupado.
—No vine a matarla —dijo—.
Vine a pedirle algo.
Ariana no sabía si temblar o gritar.
—¿Pedirme qué?
El traidor extendió una mano, abierta, como quien ofrece un trato imposible.
—Tu legado.
Ariana retrocedió.—¿Mi… qué?
—Lo que corre por tus venas.
—Su voz adquirió un tono más profundo—.
Lo que tu madre quiso ocultar.
Lo que tu linaje le robó al pacto.
Ariana sintió un tirón ardiente en el pecho.El relicario respondió.Y no era miedo.Era… reconocimiento.
—No te creo —dijo Ariana en un susurro—.
No creo nada de lo que dices.
—Claro que no.
—La sombra sonrió—.
A tu madre tampoco le creyeron cuando advirtió lo que vendría.
Ariana dio un paso adelante, rabia y confusión mezclándose en su voz.
—Dime qué sabes de ella.
El traidor bajó lentamente la mano.
—Ella fue la última guardiana verdadera.
La única que entendió que el pacto estaba roto.
La única que intentó protegerte… aunque eso significara morir.
Ariana sintió que el aire se volvía pesado.
—Estás mintiendo… —¿Lo estoy?
—La figura inclinó la cabeza—.
¿Por qué crees que te ocultaron tanto?
¿Por qué crees que el relicario te eligió?
¿Por qué crees que el Linde despertó contigo y no con otra?
Ariana abrió la boca para responder, pero no pudo.
El traidor continuó: —Porque eres su continuación.Lo último que queda del Lumen Sanguis.La llave para abrir… o para destruirlo todo.
Elian finalmente intervino.
—¿Y qué quieres hacer tú?
La sonrisa del traidor desapareció.Su voz se volvió grave, fría, inmensa.
—Restaurar lo que fue robado.Y para eso… necesito la sangre de Ariana.
Ariana sintió que el mundo le daba un vuelco.
Elian se interpuso de inmediato, sin pensarlo.—Sobre mi cadáver.
Los ojos del traidor brillaron por primera vez.No con luz…Con hambre.
—Eso puede arreglarse.
El suelo tembló.
Las sombras se alargaron.
Elian levantó el arma con una furia desesperada.
Ariana sintió que el relicario ardía como una estrella a punto de estallar.
El traidor extendió la mano hacia ella.
Y la tierra misma pareció abrirse entre los tres.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com