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SOMBRAS Y PROMESAS I - Capítulo 23

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  4. Capítulo 23 - 23 La herida que nunca cerro
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23: La herida que nunca cerro 23: La herida que nunca cerro El mundo pareció reducirse a un solo punto:los ojos del traidor…y los de Elian.

Ambos idénticos.Ambos devorados por historias que Ariana aún no entendía.

Elian no respiraba.

No parpadeaba.

Se había quedado completamente inmóvil, como si su cuerpo rechazara aceptar la realidad frente a él.

El traidor —el hombre sin máscara, el enemigo que había perseguido a Ariana desde el inicio— avanzó un paso más.

La luz tenue del bosque iluminó su rostro.

Era joven.Tenía la misma estructura de mandíbula que Elian.El mismo tono de piel.El mismo gesto determinado en los labios… Pero sus ojos…sus ojos eran un abismo oscuro que devoraba todo a su paso.

Ariana tragó saliva, retrocediendo apenas.

Elian finalmente habló.

Su voz era una mezcla peligrosa de rabia, incredulidad y dolor.

—No… tú… tú estás muerto.

El traidor ladeó la cabeza con un gesto casi infantil.

—Qué curioso.

Tú también deberías estarlo.

Ariana sintió la tensión entre ellos como un relámpago a punto de partir el cielo.

—Elian… —susurró ella, tocándole el brazo—, ¿quién es?

Elian no apartó la mirada del traidor.

—Mi hermano —respondió entre dientes—.

Mi hermano mayor… Caelan.

El traidor —Caelan— sonrió.

Una sonrisa rota, desgarrada, pero real.

—Oh, por fin lo dices.

Pensé que habías olvidado mi nombre como olvidaste todo lo demás.

Elian apretó los puños.

—Yo no olvidé.

Tú nos… tú… Caelan alzó una mano.

—No digas “nos traicionaste”.

No uses esa palabra conmigo, pequeño.

No después de todo lo que tú y yo sabemos.

Elian respiró hondo.Pero no era un respiro para calmarse.

Era el respiro de alguien que está a punto de romperse.

Ariana miraba la escena sintiendo que cada segundo se hundía más en un pasado desconocido.

Ella pensó que el relicario era su carga, su historia incompleta… pero ahora veía que no era la única rodeada de secretos.

Elian dio un paso adelante.

—¿Por qué…?

—su voz tembló— ¿Por qué persigues a Ariana?

¿Qué quieres de ella?

Caelan dejó caer los brazos a los lados, con calma.

—La respuesta es simple.

Ariana es la llave.

Tú eres el guardián defectuoso.

Y yo… Sonrió.

—Yo soy el legítimo heredero del pacto.

Ariana sintió que el relicario hervía en su mano.

Como si lo escuchara.

Como si reconociera ese nombre.

—¿Heredero?

—murmuró.

Caelan la miró por primera vez de forma directa.Y Ariana sintió un escalofrío que casi la hizo retroceder.

No era el miedo a que la lastimara.Era algo más oscuro.

Era como si Caelan la reconociera.

—Tú y yo tenemos un hilo que Elian nunca debió tocar —dijo—.

Un vínculo que se rompió, pero no lo suficiente.

Ariana negó con la cabeza.

—No te conozco.

—Aún no —replicó Caelan con suavidad—.

Pero tu magia sí sabe quién soy.

Mírala.

El relicario ardió en un destello blanco.

Ariana apretó los dientes.

No quería ver lo que él decía.No quería sentirlo.

Pero la visión llegó igual.

Un altar.Dos figuras unidas por sangre.Una promesa.Un pacto.Un hermano observando desde la sombra.

Ariana gritó.

Elian la atrapó antes de que cayera al suelo.

—¡Ariana!

¡Ari, mírame!

—Elian sostuvo su rostro, su voz quebrada por la angustia—.

Estoy aquí.

Estoy contigo.

Ella lo miró, aturdida, llorando sin saber por qué.

—Yo… vi… algo.

Él estaba… yo… Elian la rodeó con sus brazos, protegiéndola del frío, del traidor, del mundo entero.

Pero Caelan no se movió.No atacó.Solo los observó… con un dolor feroz, casi humano.

—Así que es verdad —dijo en voz baja—.

La Marca te respondió.

Elian tensó la mandíbula.

—No tienes derecho a hablar de mi Marca.

—¿No?

—Caelan sonrió con amargura—.

Yo la tuve primero.

Ariana levantó la mirada bruscamente.

—¿Qué?

Caelan se llevó dos dedos al pecho, justo donde Elian tenía la suya, y una luz oscura brilló debajo de su piel.

Elian se quedó sin aire.

—Tú… no puedes… —¿Por qué crees que sobreviví a todo lo que nos hicieron?

—Caelan estiró la mano, y el aire se estremeció—.

¿Por qué crees que yo… y no tú… fui elegido para el pacto original?

Ariana sintió que el suelo se hundía.

Elian retrocedió un paso, como si algo dentro de él se quebrara.

—Siempre… siempre fue contigo, ¿no?

—susurró Elian, en shock—.

Yo… yo nunca fui el elegido… Caelan bajó la mirada.

—No.

No lo eras.Pero aun así tomaste mi lugar.

Ariana sintió la desesperación de Elian como si fuera suya.Y sin pensarlo, se acercó a él, tomó su rostro con ambas manos y lo obligó a verla.

—Mírame, Elian.Tu valía no depende de ningún pacto, ni de ninguna marca, ni de él.

Él cerró los ojos, respirando de forma inestable.

—Ariana… —Te quiero a ti —susurró ella, con una sinceridad que le quemaba los labios—.

No al elegido.

No al marcado.

A ti.

Elian abrió los ojos.

Y esa mirada, rota y llena de alivio, hizo que Caelan endureciera la expresión.

—Interesante —dijo Caelan, avanzando un paso—.

Así que eso es lo que te ata.

Ella.

Elian colocó a Ariana detrás de él, automáticamente.

—No te acerques —gruñó.

Caelan levantó una ceja.

—¿Por qué?

¿Qué harás tú que ni el relicario pudo?¿Matarme?

¿Otra vez?

Elian se quedó helado.

Ariana sintió la pregunta clavarse como una daga.

—¿Qué…?

—susurró ella— ¿Qué quiere decir con “otra vez”?

Elian no respondió.

Caelan sí.

—Que mi hermano —dijo lentamente— me dejó morir para salvarse.Y ahora pretende salvarte a ti.

Ariana sintió que el mundo se detenía.

Elian dio un paso atrás… como si acabaran de arrancarle el alma.

—Yo… Caelan, yo no quería… —No querías, pero lo hiciste —respondió Caelan, con la voz tan fría que dolía—.

Y ahora, Ariana… es tu nueva excusa para traicionar el pacto.

El relicario brilló con un pulso violento.

Ariana sintió algo dentro de ella abrirse.

El destino se partía en dos.

El amor.La sangre.El pasado que regresaba.

Y el hermano que había vuelto desde las sombras para reclamarla.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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