Soy el Magnate del Entretenimiento - Capítulo 134
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134: Discursos 134: Discursos Todos estaban pasándolo muy bien,
La excelente comida, las bebidas y la hermosa vista eran la combinación perfecta.
A las 9:30 PM, Aurora y Ayia dejaron al grupo para ir a la cocina.
Necesitaban traer el pastel.
Theo pensó que iban al baño así que no le dio mucha importancia.
Cuando las dos chicas llegaron a la cocina, comenzaron con los preparativos.
Aurora sacó el pastel de la nevera y Ayia estaba organizando los otros dulces.
Pero cuando vio el pastel, exclamó con admiración.
El pastel tenía la forma de una luna bellamente esculpida.
—¡Es tan hermoso!
¿Dónde lo conseguiste, Aurora-chan?
—preguntó Ayia emocionada.
—Lo encargué a uno de los mejores pasteleros de la ciudad.
Tuve que pedirle a Vivian una cita con el pastelero para que pudiera hacer este pastel —respondió Aurora llena de orgullo.
—¡Es realmente muy hermoso!
¡Vamos, démonos prisa!
—dijo Ayia con entusiasmo.
Aurora soltó una risita y procedió a ordenar las cosas.
Un momento después, llevaron el pastel y los dulces a la mesa de afuera.
—¡Hermano!
¡Todos!
¡Vengan aquí!
—gritó Aurora a todos.
Giraron la cabeza y vieron un hermoso pastel de luna y un montón de dulces en la mesa.
Sus ojos se iluminaron cuando lo vieron.
Theo y los demás llegaron en poco tiempo con los ojos brillantes.
—¡Antes de cortar el pastel, me gustaría decir unas palabras!
—dijo Aurora de repente.
Todos la miraron y esperaron.
—Hermano, tú eres mi familia, mi mejor amigo, mi cocinero personal —dijo Aurora con una sonrisa juguetona.
Theo y todos los demás se rieron cuando escucharon eso.
—Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Estuviste ahí para ayudarme durante todos nuestros momentos difíciles.
No puedo expresar con palabras todo lo que has hecho por mí porque hablaría toda la noche sin parar.
—Pero me gustaría contar una historia de cuando éramos niños.
Tuve algunos problemas con mi cabello cuando era pequeña y tuve que afeitarme toda la cabeza.
Acababa de regresar del jardín de infantes llorando porque los otros niños se burlaban de mi cabeza calva.
Me viste llorando y me abrazaste hasta que me quedé dormida.
Al día siguiente, cuando nos despertamos para ir a la escuela, vi que tú también te habías afeitado la cabeza.
Dijiste “¿Ves?
¿No me veo hermoso?
Si yo me veo hermoso estando calvo, ¡imagínate tú que eres mucho más hermosa que yo!”.
Recuerdo que me reí tanto ese día, y desde entonces, no me importó lo que los otros niños me dijeran.
—Hay tantos ejemplos como este donde me has apoyado.
Solo quisiera decir que estoy agradecida todos los días con el universo por enviarte a mí.
¡Feliz cumpleaños, hermano!
—Aurora terminó su discurso con una dulce sonrisa mientras corría hacia Theo y lo abrazaba.
Theo tenía lágrimas en los ojos mientras abrazaba también a su hermana.
Todos estaban un poco emocionados después de escuchar el discurso de Aurora.
APLAUSO APLAUSO APLAUSO
Pero aplaudieron fuerte al ver a los hermanos abrazándose.
Aurora soltó a Theo y preguntó:
—¿Hay alguien más que quiera dar un discurso?
Ayia, Sam y Kimiko levantaron sus manos.
Se miraron entre sí y asintieron.
Kimiko fue la primera.
—Jefe, quisiera agradecerte nuevamente por creer en nosotros cuando nadie más lo hacía.
Nos enseñaste cómo ser mejores cocineros cada día con tu ética de trabajo, habilidad y simpatía.
Fuimos rechazados por todos hasta que Ayia nos llamó hablando de una oportunidad.
Nunca imaginamos que terminaríamos en un restaurante tan increíble.
¡Te deseo todo lo bueno de este mundo!
¡Y feliz cumpleaños!
—Kimiko sonrió y lo abrazó también.
APLAUSO APLAUSO APLAUSO
La multitud aplaudió.
—¡Gracias!
¡Y no me equivoqué!
¡Eres una cocinera increíble!
—respondió Theo riendo.
Todos sonrieron cuando escucharon eso.
—Supongo que es mi turno —comentó Sam.
—Hay algunos momentos en nuestras vidas que cambian nuestro destino.
Y conocerte, Theo, fue mi momento.
Era solo una pequeña barista en una cafetería desierta.
Pero viste potencial en mí que nadie más vio.
Nunca hubiera creído que podría realizar mis sueños, pero después de conocerte me di cuenta de que los sueños son solo el siguiente paso de tu proceso.
Porque tú realizas los sueños de las personas todos los días con el trabajo que haces.
Gracias por todo lo que hiciste por mí, jefe.
¡Y feliz cumpleaños!
—Sam dio una sonrisa y lo abrazó también.
APLAUSO APLAUSO APLAUSO
La multitud aplaudió fuertemente.
—Solo hice lo que era natural.
Vi a una chica súper talentosa y la contraté.
¡También estoy agradecido por tu ayuda con mis ideas locas!
—Theo se río.
Sam se rio cuando escuchó eso, sabía exactamente de qué ideas locas estaba hablando.
—¡Mi turno!
¡Mi turno!
—exclamó Ayia.
Tomó una respiración profunda y miró a Theo.
—Theo, te conocí de la peor manera posible, ¿eh?
Choqué contigo e hice que se te cayera la comida al suelo —Ayia se río.
Todos los demás también se rieron cuando escucharon eso, era típico de la personalidad de Ayia hacer algo así.
—Pero después de disculparme, me trataste como si nada hubiera pasado.
Ese día me mostraste lo que puedo hacer para ayudar a otros.
Y también me mostraste que la felicidad también está simplemente en estar ahí y darle una sonrisa a un niño.
Me enseñaste que la vida puede tener un propósito.
¡Estoy muy agradecida por haberme tropezado contigo ese día y derramar tu comida en el suelo!
—Ayia dio una sonrisa deslumbrante.
Nunca estuvo tan hermosa como en ese momento porque estaba sonriendo al amor de su vida y estaba feliz.
La multitud quedó un poco impresionada por su belleza durante un momento.
—¡Feliz cumpleaños!
¡Y espero celebrar este día en los años siguientes!
—Ayia terminó su discurso.
Reunió su valor nuevamente y abrazó a Theo.
APLAUSO APLAUSO APLAUSO
La multitud aplaudió de nuevo con entusiasmo.
Todos podían sentir que Theo había ayudado más o menos a la mayoría de las personas presentes.
Pero si todos pudieran dar un discurso, la mayoría diría lo agradecidos que estaban con Theo.
Era como un faro brillando en el mar oscuro, les daba el camino para crecer y les ayudaba a lo largo del mismo.
Siempre recordarían su ayuda.
—¡Es hora del discurso del cumpleañero!
—gritó alguien.
—¡Sí!
—¡Discurso!
¡Discurso!
¡Discurso!
¡Discurso!
—Todos empezaron a gritarle a Theo para que diera un discurso.
Theo levantó las manos y se rio.
No tenía opción.
—Supongo que tendré que hablar —se rio.
—En primer lugar, me gustaría dar las gracias a mi maravillosa hermana.
Eres muy importante para mí.
No sé qué haría sin ti.
Mi parte favorita del día es cuando desayunamos juntos.
Nos sentamos a la mesa con los corazones cálidos para disfrutar de la compañía del otro.
Ni siquiera imaginé que organizarías una fiesta sorpresa para mí.
Y estoy muy agradecido por eso.
¡Te quiero!
—Theo le sonrió.
Aurora respondió con una dulce sonrisa cuando escuchó eso, estaba feliz de que a su hermano le gustara la sorpresa.
—También me gustaría dar las gracias a todos ustedes por venir aquí.
Significa mucho para mí ver que tantas personas eligieron venir aquí un Lunes por la noche para hacer una fiesta sorpresa.
Me siento muy feliz de que todos ustedes estén en mi vida.
¡Gracias!
—Theo sonrió alegremente a todos.
Su sonrisa era tan brillante y atractiva que las chicas se sonrojaron cuando la vieron.
Podían sentir la felicidad de Theo por su presencia y se pusieron tímidas.
—¡Y ahora ya es suficiente, ¿verdad?
¡Porque quiero comer mi pastel!
—Theo se rio.
APLAUSO APLAUSO APLAUSO
Todos vitorearon cuando escucharon eso.
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