Soy el Villano del Juego - Capítulo 108
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108: [Nyrel Loyster] Flashback [2] 108: [Nyrel Loyster] Flashback [2] Te recomiendo que vuelvas a leer el capítulo: [Nyrel Loyster] Flashback, el capítulo 70 para refrescar tu memoria antes de leer esto.
Que lo disfrutes 🙂
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—Eh, ¿Nyrel?
—Shayna le dio un codazo a Nyrel, que estaba sentado justo a su lado.
Solo había pasado una semana desde que empezaron las clases y se conocieron, pero la timidez de Shayna no era algo que se superara tan fácilmente.
Aunque a quien se dirigía también era bastante torpe con las mujeres en general.
—¿Sí?
—Nyrel terminó de escribir una línea en su cuaderno y se giró hacia su izquierda.
—Eh… ¿entendiste lo que dijo el profesor?
—preguntó ella con vacilación.
—¿Lenguaje de programación o desarrollo web?
—preguntó Nyrel, ya que hoy habían tenido dos clases.
—Ambos… —Shayna dejó caer los hombros con desánimo.
—¿Ambos…?
Bueno, no puedo decir que lo haya entendido todo bien, pero puedo ayudarte con lo que sí entendí —dijo Nyrel, rascándose la mejilla.
—¡¿De verdad?!
—El rostro de Shayna se iluminó de felicidad—.
¡Muchas gracias, Nyrel!
—Agarró ambas manos de Nyrel y le dio las gracias de todo corazón.
—Ah —dijo él.
Pero al sacudir ella la cabeza de esa manera, las gafas se le cayeron de la nariz y aterrizaron en el suelo.
Nyrel se agachó debajo de la mesa para recoger las gafas, pero—
¡Crac!
—¡E-Eh!
—exclamó al ver un zapato pisoteando las gafas y rompiéndolas.
—¿Nyrel?
—Shayna no podía ver bien sin sus gafas, pero sí oyó la voz de Nyrel.
Nyrel se reincorporó y levantó la vista con el ceño fruncido.
—¿Por qué has…?
—pero se detuvo en seco al ver al responsable.
—¿J-Jayce?
—tartamudeó Nyrel al ver al hombre rubio.
Lo había conocido el mismo día que a Shayna, y no fue un encuentro feliz, ya que se tropezó con él y este lo empujó al suelo.
—¿Qué miras, empollón?
—le espetó Jayce.
—Quiero decir… has pisado las gafas de Shayna… —Nyrel señaló las gafas rotas.
—M-Mis gafas… —El rostro de Shayna se ensombreció ante la noticia.
Después de todo, eran sus únicas gafas.
—¿Shayna?
—Jayce miró a Shayna y sonrió con aire de superioridad—.
¿Esta chica cuatrojos?
Entonces, ¿por qué no le das tus gafas, empollón?
Hacéis buena pareja.
—Jayce se rio entre dientes y sus dos amigos se unieron a la risa.
—No… Quiero decir, para empezar no tenemos la misma graduación —explicó Nyrel con claridad, ajeno al insulto de Jayce.
—Tsk.
Me das asco con ese pelo y esas gafas.
No me mires, empollón —dijo Jayce y escupió en el cuaderno de Nyrel antes de marcharse.
—…
—Nyrel se quedó mirando su cuaderno con la mirada perdida.
Tenía los puños tan apretados que las uñas casi se le clavaban en las palmas.
—¿Nyrel?
¿Qué ha pasado…?
—preguntó Shayna debido al silencio de Nyrel.
—Ah… nada —respondió Nyrel, recuperándose de su extraño estado de trance—.
Siento lo de tus gafas, Shayna… —añadió, recogiendo las gafas rotas de Shayna.
—Ah… no.
No te preocupes… Encargaré otro par… Debería haber cogido dos pares antes.
Es culpa mía.
—Shayna se encogió de hombros.
—Para nada.
No es tu culpa.
—Nyrel le dio una suave palmadita en el brazo a Shayna—.
Te acompañaré si quieres.
Hasta entonces, tomaré apuntes por ti —dijo Nyrel.
—A-Ah… gracias… —tartamudeó Shayna y bajó la cabeza.
Nyrel asintió y arrancó la página manchada de su cuaderno.
Luego, la arrugó hasta hacerla una bola y se dirigió a la papelera.
Mientras caminaba hacia allí, sintió las miradas de todos y los observó disimuladamente.
Ninguno se atrevió a intervenir.
Atreverse…
No.
Más que eso; nadie tenía realmente una razón para intervenir.
No sabían nada de él ni de Shayna y, debido a su aspecto de empollones, no eran muy accesibles.
Nyrel tiró el papel arrugado a la papelera con un suspiro.
«¿Quizá debería sentarme en las primeras filas…?»
Nyrel se lo preguntó, ya que estaba en las filas del medio y le resultaba bastante molesto.
Las de atrás del todo no eran una opción, ya que no vería ni oiría bien, y en las primeras filas… se sentía demasiado cerca del profesor, por lo que no podría dormitar en caso de que estuviera cansado.
«¿Tengo otra opción?
Quizá debería preguntarle a Shayna qué opina de eso».
Pensando en eso, Nyrel se dio la vuelta—
—¡Huy!
Justo cuando se dio la vuelta, casi se choca con alguien.
Esquivando la papelera, dio un paso atrás apresuradamente.
—¡L-Lo siento!
Dijo, levantando la vista y…
—¡!
…
se quedó helado.
Allí vio…
a la chica más hermosa que había visto en su vida, ya fuera en persona o incluso en la televisión.
Un sedoso cabello negro caía por la espalda de la chica y unos hermosos ojos azul profundo adornaban su rostro.
Era impresionante.
Una obra de arte.
Cualquiera se preguntaría si era real o un personaje de una película, un juego o un anime.
—¿Mmm?
Debes de ser… —Ephera se puso un dedo en los labios en pose pensativa—.
Oh, Nyrel Loyster, ¿si no recuerdo mal?
Eres el que entró y fue regañado por el profesor por traer flores a clase, ¿verdad?
—añadió con una risita.
—Ah… sí —Nyrel evitó el contacto visual con ella y asintió, pero como era más baja que él, resultaba difícil.
—¿Buscas algo?
—le provocó un poco Ephera, muy consciente del motivo de la reacción de Nyrel.
Normalmente ignoraría a todos los hombres que tuvieran la misma reacción, ya que no se sentiría a gusto con ellos, pero con Nyrel era extrañamente diferente.
—A-Ah… n-no… es que… —tartamudeó Nyrel, intentando encontrar una forma de escapar que no avivara más el lado juguetón de Ephera.
—Buff… Ephera.
El descanso está a punto de terminar.
—Afortunadamente, detrás de ella había un apuesto hombre de pelo negro para detenerla… para detener a su hermana.
—¡Vale, hermano mayor!
—Ephera se dio la vuelta y saludó a su hermano de forma exagerada.
—Basta ya —Emric empujó suavemente la cabeza de su hermana, obligándola a seguir caminando.
Ephera saludó a Nyrel con la mano y siguió adelante para sentarse.
—¡Oh, Ephera!
—se levantó Jayce al verla—.
Te has tomado tu tiempo, debes de haber comido mucho —bromeó él.
—¡No soy una glotona!
—se quejó Ephera.
—Eso espero… ¿pero parece que te está saliendo barriguita?
—volvió a bromear Jayce mientras fruncía el ceño.
—¡Te voy a dar un puñetazo!
«Hermosa».
Nyrel y todos los demás chicos de la clase pensaron lo mismo.
Ephera realmente parecía la chica perfecta.
Tenía un montón de expresiones faciales y, literalmente, cada una de ellas realzaba su belleza; sin olvidar su amabilidad y su actitud siempre jovial, que animaban el ambiente de la clase.
«Se ven perfectos juntos».
Pensó Nyrel mientras miraba a Jayce reír y a Ephera hacer pucheros.
Jayce era guapo y Ephera era hermosa, y juntos formaban una perfecta estampa artística.
Aunque pensara eso, Nyrel no estaba celoso en absoluto.
Era solo un pensamiento que se le cruzó por la mente.
De hecho, no recordaba la última vez que había estado celoso.
Ephera era hermosa y sí que se sentía nervioso a su lado, pero eso era todo.
No sentía celos, pero sentía pena por ella.
«Él no la merece».
Nyrel miró fijamente a Jayce.
Llevaba más de una semana en esa clase y había sido testigo con sus propios ojos de lo rápido y sutilmente que Jayce mejoraba su relación con Ephera.
Esta última había caído en la trampa, y Emric también.
«Qué más da».
(«Ódiame y odia a este mundo, o seguirás perdiendo».)
«Todos somos solo pequeñas piezas de un gran juego de ajedrez llamado Tierra.
Ya sea yo o Jayce, todos somos piezas.
Moriré algún día y él morirá algún día.
La única diferencia será si estaré listo para enfrentar la muerte o si me acobardaré ante ella.
Todavía no lo sé, pero estoy seguro de que ese tipo se acobardará…
sí…
se acobardará porque no tiene…
algo que odiar como yo.
Sin ese impulso…
no podría haber vivido tanto tiempo.
Este tipo es solo un niño mimado que no entiende lo corta y frágil que es la vida…».
Los labios de Nyrel comenzaron a curvarse hacia arriba—
—¿Nyrel?
¿Dónde estás?
—La voz de Shayna detuvo el ruido del aula.
Como no podía ver bien, no podía ver a Nyrel.
—¡Oh!
—Ephera caminó inmediatamente hacia Shayna—.
¿Dónde están tus gafas, Shayna?
—Ah… Jayce las rompió sin querer… —dijo Shayna con sinceridad.
«Shayna…».
Nyrel ya podía sentir un dolor de cabeza.
Hasta ahora, él era el único al que acosaban, pero temía que Jayce encontrara un nuevo objetivo, ya que Shayna había manchado la imagen perfecta que él había construido hasta ahora para Ephera.
—¿Jayce?
—Ah… no vi sus gafas en el suelo, culpa mía —dijo Jayce rascándose el cuello.
—Ay… ahora cómo va a seguir la clase Shayna —Ephera negó con la cabeza.
—Ah, g-gracias, Ephera, pero no tienes que preocuparte… Nyrel dijo que tomará apuntes por mí y que me acompañará a encargar unas nuevas —dijo Shayna negando con la cabeza.
—Oh, ¿Nyrel dijo eso?
—Ephera se sujetó la barbilla y una sonrisa burlona apareció en sus labios mientras miraba a Nyrel—.
Debes de importarle mucho, ¿verdad, Shayna?
—Ah… —La boca de Shayna se abrió y cerró repetidamente mientras sus mejillas se sonrojaban ligeramente.
—¡Vaya!
¡¿Qué tal si os acompaño yo también a encargarlas?!
—ofreció Ephera, sorprendiendo a todos.
—P-Pero…
—¡Ni peros ni nada!
¡No puedes ir sola con un hombre!
¡Iré contigo!
—la interrumpió Ephera.
—Entonces yo no seré necesar…
—¡No!
¡Nyrel tiene que venir!
Eres amigo de Shayna, ¿verdad?
—Bueno…
—¡Y Shayna estará más tranquila con un amigo a su lado!
¿Verdad, Shayna?
—Ephera le pasó la pelota a Shayna.
Esta asintió con timidez.
—Sí… por favor, Nyrel.
—De acuerdo… —asintió Nyrel, aunque no entendía muy bien por qué Ephera quería venir de repente.
—¡Entonces yo también iré!
—Por desgracia, Jayce también decidió apuntarse—.
La compensaré —le guiñó un ojo a Ephera y esta asintió.
—¡Entonces perfecto!
¡Después de clase, nos iremos de compras!
—Preferiría irme a casa —suspiró Emric.
—¡No!
¡Tú vienes conmigo, hermano mayor!
—¡Deja ya eso, Ephera!
¡Ya eres una adulta!
¡Es vergonzoso!
—¡Mi hermano mayor siempre será mi hermano mayor!
—¡He dicho que pares, Ephera!
¡Todo el mundo nos está mirando!
Los hermanos continuaron discutiendo a pesar de que todas las miradas estaban puestas en ellos.
—…
«No me gusta nada esto».
En medio del alboroto, Nyrel se sintió inquieto.
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