Soy el Villano del Juego - Capítulo 116
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116: Carrera de Bicicleta Aérea [3] 116: Carrera de Bicicleta Aérea [3] —¡¡¡JAYDENNNN!!!
—El fuerte grito de Thomas casi nos revienta los tímpanos.
—Creo que te odia, Jayden.
Buena suerte —le deseé a mi amigo un buen segundo semestre.
—¿Q-Qué?
¡¿Pero si no he hecho nada?!
—Jayden estaba totalmente confundido.
—Lo has hecho todo…, Jayden… —dije mientras miraba de reojo a Carla, que estaba inusualmente callada.
—¿Qué estás mirando, Edward?
—preguntó ella, al darse cuenta de mi mirada.
—Nada.
Tienes las orejas rojas, Carla —señalé.
—¡¿Q-Qué?!
Demasiado fácil.
Sonreí con suficiencia cuando Carla se tocó las orejas.
—¡Esto no ha terminado, Edward!
—La voz de Ronald me hizo volver a encararlo.
De nuevo me estaba lanzando rocas de varios tamaños.
—Fuego de Anatema.
—Cuatro anillos de color morado oscuro aparecieron alrededor de mi brazo derecho.
Durante los últimos meses, obviamente no me había estado cruzando de brazos.
Alcancé la 4ta Ascensión hace un mes, desbloqueé la 4ta Ala del Linaje Falkrona, gané otro anillo de Vysindra y obtuve otro núcleo de Anima.
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[Edward Amael Falkrona] [16]
[4ta Ascensión]
[Encanto: 30]
[Puntos de Afecto: 3765]
[Linaje de Falkrona~4ta Ala~]
[Juramento de Vysindra~4to Anillo~]
[Señor Espiritual~3er Núcleo de Anima~]
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—Bola de Fuego —invoqué, y una enorme bola de fuego morado apareció sobre nosotros.
Jayden dejó escapar un grito ahogado de asombro detrás de mí.
Chasqueé los dedos y la bola de fuego se dividió en docenas de bolas de fuego más pequeñas, apuntando directamente a las rocas que bloqueaban nuestro camino.
Mi control sobre el Fuego de Anatema aún no era perfecto, pero era significativamente mejor que antes.
Las bolas de fuego salieron disparadas y redujeron las rocas a cenizas en segundos.
Al cruzar la línea de meta, el locutor gritó el final de la primera vuelta, quedando solo una más.
Sonreí al pensar en arruinarle el día a Ronald y pedaleé con más fuerza mientras canalizaba más de mi maná.
—¿Edward…?
—La voz de Milleia sonó sorprendida.
—No te preocupes, solo mantén el ritmo —respondí.
Carla y Jayden tuvieron reacciones diferentes.
—¡Si perdemos, será por tu culpa!
—exclamó Carla.
—¡Vamos, Edward!
—gritó Jayden, emocionado.
—¡¿Edward?!
¡Ese bastardo se acerca!
¡¿Qué hacemos, John?!
—gritó Ronald, sorprendido por mi repentina embestida.
John se me quedó mirando antes de extender la mano, y un fuego de color rojo oscuro giró frente a su palma a una velocidad tremenda, calentando la atmósfera.
Tanto John como Layla usaban ese fuego rojo oscuro, que era su habilidad de linaje, lo que lo hacía extremadamente poderoso como el Fuego Solar de Pyres o el mío, aunque mi fuego era diferente, pues pertenecía al Dragón Renegado.
—Ola de Llamas —murmuró John, y una ola de llamas rojas y ardientes salió disparada hacia nosotros.
¡Rápido!
¡Mierda!
Giré los aceleradores y agaché la cabeza, evitando por poco las llamas que me chamuscaron algunos mechones de pelo.
—¡Milleia!
—grité, advirtiéndole de la inminente ola de fuego.
Pero antes de que pudiera hacer algo, la ola se dirigió hacia ella.
Afortunadamente, Milleia reaccionó con rapidez.
—¡Sí!
¡Barrera Hexagonal!
—Una barrera azul apareció frente a ella, repeliendo el ataque de John.
Carla estaba asombrada por la habilidad de Milleia.
—I-Increíble, eres muy fuerte, ¿verdad?
No puedo creer que hayas detenido el ataque de John… Ella de verdad tiene a Raphie—
Interrumpí a Carla antes de que pudiera revelar el linaje de Milleia.
—¡Carla!
¿Qué diablos?
¡No es el momento adecuado!
Carla lo captó rápidamente y respondió: —¡A-Ah, sí, ya lo sé!
Jayden, que había estado escuchando, sintió curiosidad.
—¿Saber qué?
—¡Nada!
¡Largo!
—espetó Carla, tratando de desviar la conversación.
Ignorando al dúo que discutía, volví a centrar mi atención en John.
Aún no había terminado.
—Doble Ola de Llamas —anunció y desató dos chorros de fuego en mi dirección.
Me desvié de nuevo, esquivando las llamas por muy poco.
El corazón me latía con fuerza en el pecho y las palmas de las manos me sudaban.
Sabía que no podría seguir así por mucho tiempo.
Pensando con rapidez, di la vuelta a mi bicicleta y me dirigí directo hacia John.
Pareció sorprendido por un momento antes de levantar la mano para defenderse.
Pero era una finta.
En el último momento, me desvié hacia un lado y evité su ataque
Estaba listo para el desafío.
«¿Quieres jugar a ese juego?
¡De acuerdo!», me dije mientras apretaba mi mano derecha.
«Espada».
Imaginé la misma espada de Pyres en mi mente y creé una espada ardiente de color morado en mi mano.
Con un movimiento rápido, blandí la espada y partió las olas en dos, devorando el fuego de John.
John entrecerró sus ojos rojos y de repente deslizó la bicicleta en el vacío para encararme.
—Protege a Layla —le murmuró a Ronald.
¡No se va a morir!
¡Es solo un examen, John!
—¡Edward!
—Milleia, Carla y Jayden pasaron a mi lado y miraron hacia atrás, confundidos, hacia mí.
Me concentré en John.
Este último no intentó obstaculizar a Milleia, pero sí les echó un vistazo.
Girando los aceleradores, se dirigió directo hacia mí.
Yo también pedaleé y me dirigí hacia él.
John levantó la mano y una espada de color rojo oscuro se formó en su mano.
Realmente es un bicho raro.
En un segundo, nos alcanzamos y blandimos nuestras espadas.
—¡Ughh!
—Tanto John como yo salimos despedidos de nuestras bicicletas y nos apartamos de un salto.
—¡Llamas!
—grité y llamas moradas brotaron alrededor de mi pierna, manteniéndome a flote.
Era incómodo y tenía que tener un gran control sobre ellas, pero no tenía opción.
Por cierto, John también estaba flotando gracias a eso.
—¿Qué hacen aquí?
—Alfred no pudo ocultar su sorpresa al vernos a Jayden y a mí.
Iba a pasar de largo, pero…
¡Como si fuera a dejarlo!
—¡Únete a nosotros, Alfred!
—sonreí con suficiencia y lancé un puñetazo.
—¡Cañón de Fuego Ardiente!
—¡¿Q-Qué?!
—soltó Thomas al ver un cañón de fuego morado acercándose peligrosamente a ellos.
—¡Michael!
¡Préstame tu fuerza!
—Alfred, sintiendo el peligro, invocó una brillante barrera dorada que contuvo mi cañón de fuego.
Ambos ataques parecían igualados mientras intentaban imponerse.
—¡Thomas!
¡Vete!
—Alfred protegió a sus compañeros.
—¡Sí!
¡Su Alteza!
—Thomas se fue con los otros dos.
—¡E-Edward!
¡Tú!
¡¿Tú también alcanzaste la 4ta Ascensión?!
—Alfred estaba sorprendido al ver mi fuerza.
Solo John no reaccionaba, o más bien, estaba preparando algo…
—¡¿Qué?!
—Alfred lo estaba pasando mal, pues una bola de fuego rojo oscuro también chocó con su barrera y, como era de esperar, con mi ataque y el de John, la barrera se hizo añicos.
—¡John!
—gritó Alfred con rabia mientras empezaba a caer en el vacío.
—¡Alas de Luz!
—No necesito describir lo que apareció en su espalda.
En fin, ni John ni yo podíamos dejar que Alfred continuara, por eso lo atacamos.
—Se arrepentirán de eso —nos fulminó Alfred con la mirada y una espada de luz apareció en su mano.
—Una pena, Alfred.
Pero no temas.
A Milleia no le importa si eres el primero o el último, ya que tú no le importas —me reí a carcajadas de Alfred.
—¡Eres irritante, Edward!
—Con un destello de luz, Alfred apareció frente a mí.
—¡Primera Ala y Segunda Ala!
—Mis pensamientos y mi velocidad subieron varios niveles y evité el mandoble de Alfred.
—Bola de Fuego.
—¡¿Eh?!
—Tanto Alfred como yo nos apartamos de un salto al ver la bola de fuego ardiente a nuestra izquierda.
¡Ese tipo!
¡Estaba intentando acabar con nosotros dos a la vez y, para colmo, de forma cobarde!
—¡Kyaaa!
—¡BRUGHHH!
—¡ARGHHH!
Todos los demás grupos que iban detrás de nosotros recibieron el ataque y salieron despedidos de sus bicicletas.
—¡¿Eres estúpido?!
—Alfred fulminó a John con la mirada.
John caminó hacia nosotros con una espada de llamas rojas.
Dio un paso y apareció en una estela de llamas frente a Alfred.
¡Guau!
—¡!
Alfred levantó instintivamente su espada y paró el golpe.
—¡BOOM!
Una poderosa onda de choque se extendió por los alrededores tras el impacto.
Aún con su rostro impasible, John levantó de nuevo su espada y—
—¡BOOM!
Continuó blandiendo su espada a un ritmo aterrador, haciendo retroceder a Alfred cada vez más.
Vaya…
De verdad odia a Alfred…
—¡Basta!
—Alfred levantó la pierna y pateó a John, enviándolo unos metros hacia atrás.
—… —John levantó la mirada y cargó de nuevo contra Alfred…
Su espada ardía en llamas.
Alfred paró su ataque con facilidad, mientras la espada de luz emitía un destello de luz cegadora.
El choque de sus espadas resonó por el campo de batalla mientras intercambiaban golpes.
No era una pelea entre alumnos de primer año…
La presión y la fuerza detrás de cada ataque estaban claramente en la 4ta Ascensión.
Alfred blandió su espada de luz hacia John, quien la bloqueó con su propia espada.
Los ojos de zafiro de Alfred chocaron con los ojos rojos de John.
Sabía que Alfred consideraba a John su rival, por lo que podría sentirse aún más decidido, pero… no creo que este último pensara lo mismo.
Lo único que John quería era la seguridad de su hermana.
—Arde con más intensidad.
—Las llamas de la espada de John se hicieron más fuertes, haciendo que Alfred retrocediera.
John aprovechó la oportunidad y se abalanzó sobre Alfred, apuntando a su corazón.
¡¿Qué demonios?!
¡¿Directamente al corazón?!
Afortunadamente, Alfred recuperó rápidamente la compostura, esquivó el ataque de John y le asestó un rápido golpe en el costado.
John gruñó de dolor, pero no se rindió.
Blandió su espada una vez más, y las llamas se extendieron en todas direcciones.
La espada de luz de Alfred brilló con más intensidad, iluminando el campo de batalla.
Contrarrestó el ataque de John con un golpe poderoso, haciendo que las llamas de la espada de este disminuyeran.
John retrocedió tambaleándose, pero recuperó el equilibrio rápidamente.
—Te has vuelto más fuerte, Alfred.
—Un pequeño rictus apareció en el rostro de John y, sinceramente, resultaba espeluznante viniendo del habitualmente impasible John.
—¡Oh~, Su Alteza!
—La voz de Layla resonó.
Ya había completado la vuelta y se acercaba a la línea de meta con Ronald y Elona.
Pero entonces sus ojos se posaron en su querido hermano, que claramente quería sacarle hasta la última gota de sangre a su amada Alteza.
—¡Hermano!
¡Nunca te perdonaré si lastimas a Su Alteza!
Layla, estamos en medio de una competición.
Incluso ahora estaba distraída por el patético estado de Alfred.
Detrás de ella podía ver a mi hermana conduciendo seriamente y a Ronald…
Ese bastardo sonreía de oreja a oreja al ver a Alfred flotando en el aire, indefenso y sin su bicicleta.
Una sonrisa de suficiencia apareció en mi rostro.
Arruinemos su sonrisa y su día, ya que estamos.
—¡Segunda Ala!
—grité mi habilidad especial y salté a la acción, activando la «Segunda Ala de Linaje Falkrona» para ganar velocidad y agilidad.
Ronald fue tomado por sorpresa cuando le di un rápido golpe en la cara, tirándolo de su bicicleta y enviándolo a volar.
Con una maniobra rápida, agarré su bicicleta en el aire y continué mi persecución.
—¡R-Ronald!
—gritó Elona el nombre de Ronald, pero él estaba demasiado ocupado recuperándose de mi ataque como para oírla.
Milleia no tardó en unirse a mí en su bicicleta, con su vestido ondeando al viento.
—¿Dónde están Carla y Jayden?
—le pregunté a Milleia, dándome cuenta de que no se les veía por ninguna parte.
—Están luchando contra Lord Thomas, Tituan y Nisha allí atrás —respondió Milleia, mirando preocupada por encima del hombro.
Delante de nosotros, Alfred y John estaban enfrascados en una acalorada batalla mientras Layla y Elona pasaban a toda velocidad junto a ellos hacia la línea de meta, a cinco kilómetros de distancia.
—Estamos solos por ahora —dije, centrándome en el camino que tenía por delante.
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