Soy el Villano del Juego - Capítulo 118
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118: Jayden-Carla 118: Jayden-Carla —¡¿Estás bien, Carla?!
—le preguntó Jayden, preocupado, a Carla, que era la más herida de todos nosotros.
Tuvo que luchar sola contra Thomas, Tituan y Nisha, ya que al final Jayden me ayudó a mí.
—¡E-estoy bien!
¡Aparta la cara!
—Carla le apartó la cara a Jayden con la mano, ¿sonrojada?—.
¡S-soy la hija de un Duque!
Entonces, ¿por qué te sonrojas como una doncella enamorada?
—¡¿Qué haces?!
—de repente, Thomas agarró a Jayden del cuello de la camisa y lo levantó.
—¡Eh!
—gritaron Carla y Milleia ante el repentino arrebato de Thomas.
Thomas las ignoró y fulminó con la mirada a Jayden, que le agarraba el brazo.
—¿Cómo te atreves…?
¡Cómo te atreves, miserable plebeyo!
Miré de reojo a Alfred y…
estaba haciendo la vista gorda.
Debía de estar molesto por su tercer puesto.
—¡Eh!
—Carla se levantó e intentó detener a Thomas.
—¡No te metas en esto, Carla!
—la sonora advertencia de Thomas detuvo los pasos de Carla.
—¿Lo has olvidado?
¡Eres mi prometida!
¡Veo claramente lo que está pasando y no creo que necesite recordarte cómo es percibida la relación entre un mero plebeyo y una noble de alto rango como tú!
—¡Y-yo…!
—el rostro de Carla palideció ligeramente mientras se mordía los labios.
Se sentía impotente ante semejante situación.
—Basta —de repente, el agarre de Jayden sobre el brazo de Thomas se hizo más fuerte.
Este último gruñó con expresión de sorpresa.
No se esperaba que Jayden fuera tan fuerte.
Por supuesto, había oído hablar del poderoso Legado de Jayden, pero hasta ahora estaba convencido de su superioridad sobre él.
Jayden se zafó con fuerza del agarre de Thomas y aterrizó en el suelo.
Vio la expresión preocupada de Carla antes de apretar los dientes.
—Yo, Jayden Rayena, te reto a un duelo, Thomas Greenvern.
¡!
Los presentes ahogaron un grito de pura conmoción ante las palabras de Jayden.
Un plebeyo estaba desafiando a un duelo a un noble de alto rango…
Por supuesto, no estaba prohibido, pero que un plebeyo desafiara a un noble de alto rango era extremadamente raro, pues sabían cuáles podían ser las represalias.
Ninguna familia plebeya quería granjearse la enemistad de una familia noble de alto rango y, en caso de que ocurriera, perderían la mayor parte de los amigos y el apoyo que pudieran haber tenido previamente.
—¿Qué has dicho…?
—preguntó Thomas, entrecerrando los ojos.
—¡E-espera!
¡¿En qué estás pensando?!
—le gritó Carla a Jayden, pero este último solo tenía ojos para Thomas.
Además, su rostro mostraba una expresión decidida.
Una expresión que no le había visto desde principios de año en la academia.
Finalmente ha tomado una decisión, ¿eh?
Desde luego, se ha tomado su tiempo.
—Me ha oído, Sir Thomas.
Le estoy pidiendo un duelo —repitió Jayden en voz alta—.
¿Aceptará o…?
—Acepto —lo interrumpió Thomas con una amplia sonrisa en el rostro—.
Debes de tener algo en mente si me estás desafiando, ¿no?
A ver, suéltalo —se burló y se cruzó de brazos.
Jayden asintió.
—Sí.
Solo pido una cosa.
Si le gano, tendrá que romper su compromiso con Lady Carla.
—…
Un silencio sepulcral se apoderó del lugar.
La situación se estaba volviendo aún más increíble.
Para los plebeyos, las palabras de Jayden rozaban la locura.
—E-eeeh…
—el cerebro de Carla hizo cortocircuito.
Ni en sus sueños más locos habría imaginado que Jayden fuera capaz de hacer algo así.
—J-Jayden…
—a mi lado, Milleia estaba tan nerviosa que, inconscientemente, me estaba agarrando la mano con la suya, tan suave.
Estaba demasiado preocupado por Jayden como para darme cuenta hasta ahora.
[<O quizá te diste cuenta, pero elegiste ignorarlo porque te sentías muy bie…>]
En fin, estaba ansioso por ver la respuesta de Thomas.
Thomas miraba a Jayden con frialdad, intentando adivinar sus intenciones.
Aunque la intención de Jayden era obvia, Thomas estaba perplejo porque parecía demasiado fácil e increíble.
Primero, porque estaba convencido de su victoria y, segundo, porque estaba seguro de que el padre de Carla no permitiría que un plebeyo como Jayden se casara con su preciosa hija.
Finalmente, una sonrisa apareció en el rostro de Thomas antes de que rompiera a reír.
—¡De acuerdo, de acuerdo, Jayden!
Asumiré el papel de poner en su sitio a los plebeyos como tú.
No puedo creer que te hayas atrevido a desafiarme a mí, un noble de alto rango e hijo del Comandante de la Guardia Real.
No me digas que va a contar toda su biografía.
—Haré que te arrepientas de esto, pero para que sea justo, yo también debería tener algo que decir, ¿no?
—dijo Thomas.
—Sí —asintió Jayden.
—Entonces, si yo gano…
—una sonrisa socarrona apareció en el rostro de Thomas—.
Abandonarás la Academia Real Eden.
¡!
Ah.
No me esperaba eso.
…
Carla guardó silencio y se limitó a mirar a Jayden.
Probablemente estaba resignada.
En el juego, en la ruta de Carla, ella sí que se enamoraba de Jayden, pero en caso de que no funcionara, no caería en una depresión.
Es decir, era la hija de un Duque.
Su educación era de primera categoría.
Lo único que quería era pasar el mayor tiempo posible felizmente con Jayden antes de entregarse a su vida con Thomas.
En este momento, aunque debía de estar un poco decepcionada por el curso de los acontecimientos, a pesar de ello podría sentir una persistente esperanza.
Si Jayden le ganaba a Thomas, se libraría de su compromiso con él, a quien no apreciaba realmente.
Pero ¿y después?
Una pelea así no pasaría desapercibida.
El padre de Carla acabaría enterándose de la pelea y de los motivos…
Y en ese momento, Jayden tendría que vérselas con el padre de Carla.
—¿Estás de acuerdo?
¿O te asusta el resultado?
—se rió Thomas con sorna—.
Bueno, como ya sé quién va a ganar, puedo entender que te retractes de tus palabras…
—No —Jayden negó con la cabeza y una sonrisa—.
Acepto las condiciones.
Si ganas, abandonaré la academia.
—¡¿Jayden?!
—Milleia estaba atónita de que Jayden hubiera aceptado, por lo que apretó mis manos con más fuerza.
Sus uñas casi me perforaron la piel.
—Entonces, está hecho.
Usted es el testigo, Profesor Jeremiah —le dijo Thomas al Profesor Jeremiah, que hasta ahora había estado observando la disputa como si fuera un espectáculo.
—Sí…
puedo serlo —asintió el Profesor Jeremiah, pero le dirigió una mirada conflictiva a Jayden.
Él también parecía inseguro sobre la victoria de Jayden—.
El combate se celebrará en el estadio número 5 mañana por la mañana.
Mañana por la mañana los de primer año no tenían clase, así que era un buen horario.
Aunque estoy seguro de que muchos estudiantes de segundo y tercer año se saltarán las clases por el combate.
—Buena suerte, plebeyo —resopló Thomas y se fue con Alfred, que…
¿me estaba sonriendo?
Probablemente quería vengarse de mí haciendo que expulsaran indirectamente a mi amigo, Jayden.
Ese príncipe realmente ha caído bajo…
—¡A-ah!
¡Lo siento!
—exclamó Milleia con las mejillas sonrojadas, al darse cuenta por fin de que me estaba agarrando la mano.
—¿E-estás bien?
—tartamudeó Milleia al ver mi mano enrojecida.
—Sí —asentí.
—P-pero…
Vaya.
Milleia, sin dudarlo, me tomó la mano con delicadeza y tocó la parte enrojecida.
—Lo siento, Edward…
Estaba demasiado concentrada en su discusión…
—No es nada, de verdad.
Desaparecerá en una hora —le dije.
Estaba reaccionando de forma exagerada por algo así.
Nosotros, con nuestros cuerpos fortalecidos con maná, teníamos una recuperación más rápida que los humanos ordinarios de la Tierra, por ejemplo.
—¿Qué seguís haciendo aquí, Milleia, Edward?
—¡Aah!
—Milleia me soltó la mano de inmediato y se apartó hasta llegar al otro extremo del banco.
Qué rápida…
¿Debería sentirme afligido por ese flagrante acto de negación?
—¡J-Jayden!
¡Qué has hecho!
—Milleia se recuperó rápidamente y fulminó con la mirada a Jayden, o más bien, le puso mala cara, ya que no sabía cómo fulminar con la mirada.
—C-cálmate, Milleia…
Solo quería ayudar…
a Carla —dijo Jayden mientras miraba a Carla, que se acercaba a nosotros a paso rápido.
Oh, buena suerte, Jayden.
—¿Por qué has hecho eso?
—le espetó Carla a Jayden.
Jayden le devolvió la mirada a Carla con una expresión seria.
—Para ayudarla, Lady Carla.
—¿Ayudarme?
¿Para qué?
¿Y cuándo te he pedido ayuda?
—el tono de Carla estaba cargado de ira.
¿Se sentía frustrada por lo que estaba pasando?
Era comprensible.
Incluso si Jayden acababa ganando, su padre se pondría furioso y sería aún más inflexible con ella y, lo que es más importante…
lo que ella temía era la reacción de su padre hacia Jayden.
Tenía miedo de que su padre usara su poder para expulsar a Jayden de la academia.
Era capaz de hacerlo…
pero solo yo sabía que a Jayden no lo expulsarían tan fácilmente.
Sí, ese viejo no dejaría que alguien con tanto potencial como Jayden abandonara su academia.
—Sé que no te gusta tu compromiso, Carla, y por eso estoy intentando…
—dijo Jayden.
—¡Cállate!
¡No te he pedido ayuda!
¡¿Quién eres tú para ayudarme?!
—gritó Carla, enfadada—.
¡Estoy bien con mi compromiso y no tienes nada que decir al respecto!
Aunque ganes, aun así me casaré con…
—No —la interrumpió Jayden y la miró directamente con sus ojos verdes—.
No permitiré que eso ocurra.
—…
—la boca de Carla se abrió y se cerró varias veces antes de que apretara los dientes y saliera furiosa.
Vaya, de verdad que ha madurado mucho.
Estoy bastante seguro de que Carla ha vuelto a caer rendida a los pies de Jayden.
[<Por alguna razón, lo encuentro más carismático que tú.>]
[También es mucho más modesto.]
¿Cómo se supone que voy a mantener la calma y la compostura con estos tipos cerca?
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