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Soy el Villano del Juego - Capítulo 150

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  3. Capítulo 150 - 150 Evento Mazmorra Roja Enigma 11 Te dejo el resto
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150: [Evento] [Mazmorra Roja Enigma] [11] Te dejo el resto 150: [Evento] [Mazmorra Roja Enigma] [11] Te dejo el resto —Ah… uh… —Simon intentaba recuperar el aliento con dificultad.

Tenía la espalda apoyada en el muro tras él y ya le costaba mantenerse en pie.

—Toma esto —dijo Lyra, sacando un vial del vacío y destapándolo.

Simon intentó alzar la mano, pero esta cayó sin fuerzas al instante.

—¿Ni siquiera puedes hacer eso?

—suspiró Lyra mientras le levantaba la barbilla a Simon y le ayudaba a beberse el vial.

—Gracias… —dijo Simon mientras recuperaba el color lentamente.

Lyra asintió y tiró el vial antes de mirar a su alrededor.

—Has luchado durante unas horas y ya es la mañana del día siguiente, Simon.

—¡¿Ya?!

—soltó Simon, estupefacto.

Mientras luchaba, ni siquiera se había dado cuenta del paso del tiempo.

Lyra ignoró la expresión de pánico de Simon y se quedó mirando a Carlos.

Él estaba en el suelo, con los brazos y las piernas extendidos.

Tenía la boca abierta de par en par por la conmoción y una herida grave en el estómago.

—¿Está bien…?

—preguntó Simon con preocupación.

Aunque estaba enfadado con Carlos por lo que había hecho y lo que iba a hacer, no le deseaba la muerte.

Él no era esa clase de persona.

Lyra se cruzó de brazos.

—Ya le he prestado los primeros auxilios.

Eso es todo.

—Claramente, ya no le importaba en absoluto su antiguo amante.

Simon miró a Lyra y abrió la boca, intentando preguntar algo, pero dudó.

—Lo quise en el pasado —dijo Lyra, que pareció sentir la mirada de Simon y comprender lo que tenía en mente—.

Lo conocí hace tres años y fue la primera vez que intimé tanto con un chico.

Solía jugar con Thomas, Alfred e incluso con Edward, pero siempre había pasado más tiempo con las chicas…
Mientras decía eso, una expresión nostálgica apareció en el rostro de Lyra.

Simon escuchaba con curiosidad, ya que había sido adoptado a los diez años.

No tenía forma de saber cómo habían sido Lyra, Edward o Elona en su infancia.

—Carlos fue el primer chico con el que intimé.

Pensándolo bien, puede que fuera un poco ingenua.

Mi padre no tardó en descubrir nuestra relación y se puso furioso.

Planeó deshacerse de Carlos de una forma u otra.

Tenía miedo de lo que mi padre pudiera hacer, así que llegué a un acuerdo con él y decidí echar a Carlos de la Casa con una excusa tonta.

Aunque lo hice por él… regresó e intentó secuestrarme en contra de mi voluntad.

En ese momento, no se parecía al chico amable que conocía… En fin, todo eso ya es cosa del pasado.

—Ya veo.

Gracias por contármelo.

—Simon se rascó la mejilla, sintiéndose un poco mal, pero en realidad quería saber más sobre lo que había pasado.

Lyra sonrió y dio un rápido paso al frente.

—¡…!

—Simon se quedó sin palabras cuando los labios de Lyra le dieron un beso fugaz en la mejilla izquierda.

Su cara enrojeció al instante.

—Gracias, Simon —dijo Lyra escuetamente antes de caminar hacia el inconsciente Carlos.

No parecía perturbada, pero si se miraba de cerca, tenía las orejas rojas—.

Deberíamos investigar qué tipo de sustancia tomó.

—¡A-a-ah…!

¡S-sí!

—tartamudeó Simon antes de seguir a Lyra.

«H-ha sido una sensación increíble…»
Sacudiendo la cabeza, Simon respiró hondo para calmar sus emociones.

—Sí.

Casi me vence a pesar de que usé mi Despertar del Linaje… —murmuró Simon, bastante sorprendido por la fuerza de Carlos.

Jamás habría pensado que alguien tan fuerte estuviera en la clase de Edward.

De hecho, mantuvo su Despertar en secreto incluso para Elona.

Solo su padrastro lo sabía.

Lo guardaba como un arma secreta por si se encontraba con Alfred o John durante el examen.

—Solo hemos vencido a seis Bestias del Desastre y los demás deben de estar preocupados por nosotros… deberíamos acelerar el paso —suspiró Lyra.

El segundo día ya había comenzado y a Lyra le preocupaba su examen.

Carlos… ¿Iba a cooperar con ellos después de que Simon le hubiera dado una paliza?

Era un idiota, pero necesitaban su fuerza para alcanzar rápidamente su cuota de treinta Bestias del Desastre.

****
—¿Profesor?

[—¿Dylan?]
—Sí, la pelea entre Simon Falkrona y Carlos Dugary acaba de terminar.

[—¿Quién ha ganado?]
—Simon, pero ha sido increíble… Creo que es incluso más fuerte que yo.

Por cierto, no hay heridos graves.

[Ya veo.]
****
—Primero deberíamos atarle las manos, por si intenta algo de nuevo —dijo Lyra y se arrodilló—.

Tiene la cara de un rojo enfermizo… qué demonios se habrá tragado…
—Yo también me lo pregunto.

—Simon también se arrodilló y procedió a registrarle los bolsillos a Carlos.

—¿El Heredero del Ducado de Falkrona haciendo de carterista?

—preguntó Lyra en tono de burla.

—¡N-no!

¡Solo estoy-!

—Simon no terminó la frase, ya que todos sus sentidos gritaron peligro.

Bajó la vista y vio un pus oscuro que supuraba del cuerpo de Carlos—.

¡Lyra!

—Agarrando la mano de Lyra, la levantó antes de saltar hacia atrás—.

¡Protégenos, Muro de Arena!

—Con el poco maná que había recuperado, invocó un muro detrás de ellos.

—¡P-protégenos!

—El rostro de Lyra palideció al sentir la energía ominosa, y una burbuja de agua apareció a su alrededor.

—¡BUUUUM!

A una docena de metros de distancia…
—¡¿Q-qué demonios es eso?!

—Dylan salió de su escondite.

Miró con la boca abierta cómo la sustancia oscura envolvía las figuras de Lyra y Simon.

Ya no podía verlos.

—¡V-viento!

¡Despéjalo!

—Blandió su espada intentando disipar la sustancia oscura, pero fue inútil—.

¡¡M-maldita sea!!

Rápidamente, levantó su mano temblorosa y se tocó el auricular.

—¡P-profesor!

[—…]
No hubo respuesta.

—¡Profesor Walter!

—gritó Dylan de nuevo.

[—Dylan, ¿qué está pasando ahí?] —respondió finalmente el Profesor Walter.

—¡N-no lo sé!

¡Algo negro manó del cuerpo de Carlos y-y…!

¡Es extraño!

¡He perdido de vista a Simon Falkrona y a Lyra Kertalir!

¡Por favor, envíe ayuda aquí!

Estamos en el piso 42-
Antes de que Dylan pudiera terminar, algo salió volando del humo negro y se dirigió directo hacia él.

—¡M-mierda!

—Dylan cubrió su espada con una enorme cantidad de maná y la blandió.

—¡Bam!

—¡K-kah!

—La espada de Dylan se partió por la mitad y él salió disparado a la velocidad de una bala contra una roca.

La mayoría de sus costillas se rompieron con el impacto—.

¡C-cof!

—Con la visión borrosa, Dylan intentó distinguir una figura—.

Q-qué…
La figura era diferente, pero sin duda era él.

Era Carlos Dugary.

Carlos lo miraba con una expresión retorcida.

Su pelo y sus ojos eran de un negro azabache.

—Pro-profesor-
[—Código Rojo, Carlos Dugary.

Obedece mi orden y mata a todos los estudiantes.]
—¿Eh…?

—soltó Dylan, confundido.

Sacudió la cabeza, pensando que era una alucinación.

Su Profesor nunca pediría eso, y ¿qué significaba siquiera?

—¿Profesor W-Walter…?

—Dylan soltó una risa hueca con los ojos llorosos.

—A-a la o-orden —dijo Carlos, torciendo el brazo de forma extraña mientras una púa negruzca se formaba en su mano.

La vida de Dylan pasó ante sus ojos mientras la púa se acercaba.

Solo había unas pocas figuras.

Su madre, su padre
Deseó ver a sus padres una última vez para decirles lo agradecido que estaba.

… y sus amigos más cercanos.

Quería ver a Theo; nunca pudo decirle que lo consideraba su mejor amigo.

Lea… deseaba que acabara con el estúpido de primer año, Tyler.

Y finalmente… Miranda.

Era su amiga de la infancia, como Edward, pero ella siempre había sido cercana a este último.

Él siempre había estado celoso de Edward.

Y justo cuando pensaba que podría intentarlo, ya que Miranda parecía estar pasando página con Edward…

«Quizá debería haberme confesado antes…»
Cerró sus ojos llorosos.

—¡BUUUUM!

****
—¡L-Lyra!

¡¿Estás bien?!

—Simon le dio unas palmaditas en la espalda a Lyra, preocupado.

—E-estoy bien… —Lyra levantó la mirada y suspiró aliviada.

Su burbuja seguía ahí, pero una a una, las capas de agua iban desapareciendo.

La burbuja azul ahora estaba completamente oscura.

—Simon… algo no está bien… cuando comprobé el pulso de Carlos… no tenía.

Él… estaba muerto.

La cara de Simon palideció al instante ante las palabras de Lyra.

—¿E-entonces lo maté y-
—No.

No fuiste tú.

Después de que lo derrotaras, seguía vivo —negó Lyra con la cabeza—.

Murió literalmente delante de nosotros… c-claro que podría estar equivocada… quizá no lo comprobé bien… —intentó convencerse Lyra a sí misma.

—¡PLOP!

—¡…!

No pudieron ni recuperar el aliento cuando todas las capas de agua explotaron una tras otra.

—¡Algo se acerca!

—gritó Lyra.

—¡Atrápalo!

—Simon extendió las manos y docenas de manos de arena gigantes salieron disparadas, pero lentamente la arena parda empezó a oscurecerse.

La sustancia negruzca estaba devorando las manos de Arena.

Lyra alzó su varita y reunió una cantidad tremenda de maná.

—¡Chorro Acuático!

—Un chorro de agua a presión cayó desde arriba, aplastando tanto la arena como la sustancia oscura y revelando la sombría figura.

—¡¿C-Carlos?!

—Simon intentó dar un paso al frente, pero Lyra lo agarró de la mano.

—¡D-deberíamos huir!

Ambos se dieron la vuelta y echaron a correr a toda velocidad, pero la sombra de Carlos se desvaneció y apareció justo delante de ellos en un segundo.

—¡Despertar del Linaje!

—rugió Simon, y un gigante de arena apareció a su espalda.

La arena, antes de un color marrón claro, era ahora de un marrón oscuro y parecía considerablemente más robusta y fuerte que antes.

—¡¿S-Simon?!

—Del pie del Gigante de Arena, una gruesa mano sobresalió, enrollándose protectoramente alrededor de la cintura de Lyra.

Simon ignoró a Lyra y se concentró en el oscuro Carlos que tenía delante.

Era la segunda vez consecutiva que usaba su Despertar del Linaje.

Su rostro también estaba pálido como el de un muerto.

La expresión de Carlos ni siquiera se inmutó mientras retorcía su brazo.

Una larga púa apareció en lugar de su brazo derecho.

«Voy… a morir.»
A Simon se le secó la garganta al ver aquello.

«Lo siento, Lyra, padre, Elona…»
Su vida pasó ante sus ojos.

Sabía que iba a morir a manos de ese monstruo.

«Te dejo el resto… Edward… Hermano.»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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