Soy el Villano del Juego - Capítulo 49
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49: Elona SS 49: Elona SS —¡O-Oye!
¡Estás haciendo trampa!
La voz de una niñita resonó en un hermoso jardín.
Era un día soleado, y una brisa fresca soplaba en el jardín.
El jardín estaba lleno de flores de diferentes colores y, en su centro, había un gran cenador ornamentado.
Dentro del cenador había muchos niños sentados en el banco circular, pero justo en el centro había dos personas una frente a la otra.
Una era una niña de pelo negro y ojos grises que no tendría más de seis años, y el otro un niño de su misma edad con ojos de color mandarina.
Elona Falkrona estaba jugando a un juego de adivinanzas contra Loid Stormdila.
El juego era sencillo.
Una persona escondía un número determinado de perlas en la mano y la otra debía adivinarlo.
Quien adivinaba tenía tres oportunidades, y quien las escondía solo podía ocultar hasta diez perlas.
Un simple juego de niños.
Pero surgió un pequeño problema.
—¡Loid!
¡Tramposo!
Tenías tres perlas y se te cayó una al suelo.
—¿Ah?
¿En serio?
¡Pues búscala, Elona llorona!
Loid se rio mientras imitaba a una niña llorando, retorciendo su cuerpo de forma extraña.
Detrás de él, un niño de pelo verde, Thomas Greenvern, y un niño de pelo rubio dorado, Alfred, también se reían.
Elona apretó sus pequeños puños, conteniendo las lágrimas.
—¡E-encontraré la prueba!
Elona se agachó y empezó a buscar la perla que Loid había dejado caer sigilosamente.
Pero mientras buscaba, su espalda quedó desprotegida…
—¡Ay!
Loid empujó a Elona ligeramente y esta cayó al suelo, ensuciando su vestido rosa.
No se hizo daño, pero se cubrió de polvo.
—¡Buuaaaaa!
No pudo contenerse más y rompió a llorar.
Sus sollozos fueron lo bastante fuertes como para atraer a las sirvientas y a los guardias de los alrededores, pero no sabían qué hacer.
En el cenador había hijos de grandes nobles…
—¡Elona!
—¡!
Elona, que se cubría la cara con las manos, levantó la vista y vio al chico al que más quería en el mundo, más incluso que a su padre.
—¡H-Hermano!
Elona se puso en pie y saltó a los brazos de Edward.
—¡Hermanooo, buuaaaaaa!
Al sentir el calor de su hermano, Elona lloró aún más.
—Tranquila, ya estoy aquí…
Edward le dio unas palmaditas en la cabeza a su hermana con una mano y en la espalda con la otra.
Sacó un pañuelo del bolsillo superior de su chaqueta y le limpió los mocos a su hermana.
—Una dama no debería llorar, Elona.
Edward le sacudió la ropa a su hermana y le arregló el pelo.
—H-Hermano…
Elona volvió a abrazar a su hermano.
Estaba asustada por lo que había pasado y no quería separarse de su hermano.
Edward volvió a darle unas palmaditas a su hermana antes de levantar la mirada.
Su amable sonrisa se desvaneció como si nunca hubiera existido.
Al final de su mirada se encontraba un Loid visiblemente incómodo.
—¡E-ella me llamó tramposo!
¡Se lo merecía!
Loid tartamudeó como nunca.
Edward desvió la mirada hacia el príncipe de su reino.
A este último no pareció importarle y siguió jugando con Thomas al mismo juego.
—Vámonos, Elona, pediré que nos traigan dulces.
—¿¡D-de verdad!?
—¡Sí!
—¡Eres el mejor hermano!
—Y tú eres la mejor hermana.
Edward sonrió ampliamente mientras tomaba la mano de su hermana y se marchaban.
****
—¡Buuaaaaaa!
Elona lloraba.
Hacía mucho tiempo que no lloraba tanto.
Frente a ella había una urna de cristal en la que yacía una mujer.
Una mujer a la que conocía muy bien, pues era su madre.
—¡Mamáaaa, buaaaaah!
Se abrazó con fuerza al brazo de su hermano, dispuesta a no soltarlo jamás.
—H-Hermano…
Elona alzó la vista hacia su hermano mientras las lágrimas brotaban sin cesar de sus ojos.
Su hermano, Edward, miraba a su madre con la mirada perdida.
Abrazó el brazo de Edward con más fuerza.
No sabía por qué, pero en ese momento tuvo miedo de perderlo a él también.
Siguió llorando, pero ese día no se separó del lado de su hermano.
****
Elona incorporó su cuerpo adolescente en la cama.
Se tocó las mejillas.
Estaban húmedas.
—Y-yo…
Se abrazó las rodillas y miró a la pared vacía.
—¿Q-qué debería haber hecho?
No hubo respuesta.
—D-dime, hermano…
Un leve gemido escapó de su boca.
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