Soy el Villano del Juego - Capítulo 51
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51: [Evento] [¿Qué arma?] [3] AuroraSimp 51: [Evento] [¿Qué arma?] [3] AuroraSimp «Si ese viejo me estafó, usaré todo el poder de mi padre de mierda para sacarlo de esta escuela».
[<Pensé que no te importaba el estatus.>]
«No me importa, pero si necesito usarlo, ¿por qué debería dudar?».
[<¿No tienes orgullo de noble?>]
«Claro que lo tengo, por eso lo estoy usando».
[<¡De verdad que no tiene ningún sentido!>]
Mi forma de pensar es demasiado complicada incluso para una Diosa.
Incluso yo me doy miedo.
Sonreí y miré el largo báculo.
Con un poquito de mi maná, lo encogí al tamaño de una espada.
De verdad que tengo que comprar un anillo espacial.
Es que era muy molesto tener ambas manos ocupadas con el báculo encogido y el libro.
El salón bullía con mis cientos de compañeros de ambas clases.
Hablaban y comparaban las armas que habían elegido.
La profesora Mona y la profesora Katia deambulaban por ahí, aconsejando a los estudiantes y respondiendo a sus preguntas si las tenían.
…
Pasó media hora y empecé a adormecerme.
¡¿Acaso estaban eligiendo a su pareja de por vida?!
Estaban tardando demasiado, maldita sea.
Busqué a Jayden y pronto lo encontré con Lyra y Milleia.
Estaban en un expositor de arcos.
Sin embargo, solo estaban mirando, ya que Jayden y Milleia ya tenían una espada en la mano.
En cuanto a Lyra, no iba a elegir ningún arma, pues ya tenía una personal, como otros nobles de alto rango.
Aun así, como estaban libres, algunos seguían eligiendo una.
[<¿Y tú?
¿No tienes ningún arma personal?>]
«Nop.
Verás, mi padre de mierda compró y preparó un arma costosa y asombrosa para mis hermanos, pero decidió no darme nada a mí».
[<¿Puedes culparlo?
Después de todo, eras inestable.>]
«Lo sé, pero el favoritismo que les tenía…
tampoco se detuvo ahí».
Lo sé.
Sé que me comporté como un idiota, pero tras la muerte de mi madre, ni siquiera me dijo una sola palabra de consuelo.
Consoló a Elona, pero ¿y a mí?
Yo solo tenía siete años.
Las pesadillas y alucinaciones de tener a todo el mundo en mi contra me atormentaban cada noche desde la muerte de mi madre.
Empecé a tenerles miedo a Elona y a Miranda.
Las evitaba y las rechazaba.
Pero cuando Simon, a quien había visto en mis pesadillas, apareció en mi vida cuando tenía nueve años, comprendí que las pesadillas eran reales.
Era el futuro.
Aquella voz me lo advirtió.
Padre adoptó a Simon de la nada y le rogué que no lo hiciera.
Estaba realmente asustado de que se hiciera realidad el futuro en el que todos me mataban.
Pero ese padre de mierda solo me dedicó una mirada fría sin siquiera responderme.
Perdí los estribos.
A los diez años, perdí los estribos de verdad y me convertí en el hombre del principio del juego.
Alguien lujurioso…
no.
Alguien que buscaba amor, alguien que necesitaba un abrazo, alguien que necesitaba calor.
El mismo calor que sentía cuando mi madre me abrazaba o me acariciaba la cabeza.
Miranda y Elona me lo daban, pero perdí la poca confianza que tenía en ellas cuando apareció Simon y se llevaron bien con él.
Todo estaba sucediendo exactamente como en las pesadillas.
Era como si no pudiera evitar mi muerte inminente a manos de mi propia familia.
Yo no era el Edward del juego, así que no sé qué me pasó para unirme a Ante-Eden.
Solo puedo contar cómo terminé convirtiéndome en ese tipo despreciable con tan solo diez años.
Hablando de Ante-Eden, debería tener cuidado con ellos, ya que me desvié de la trama al dejar la Casa Falkrona un mes antes del inicio del juego.
Estoy bastante seguro de que me tuvieron en el punto de mira durante al menos unos años, así que no creo que abandonen la idea de reclutarme fácilmente…
y si me niego, puede que incluso me lleven por la fuerza.
Joder.
Necesito hacerme fuerte rápido.
Si me lavan el cerebro, será mi fin.
El anterior lavado de cerebro que recibí a los siete años de esa extraña voz ya me destrozó, pero me recuperé hace apenas un mes, cuando Edward y Nyrel se convirtieron en uno.
Nyrel también tuvo una vida dura, pero Ephera me mantuvo…
Ephera me mantuvo cuerdo.
Suspiré y me apoyé en la pared.
Echemos un vistazo.
Abrí el libro que me dio Julián.
No era el típico libro polvoriento o usado, sino uno nuevo.
«Cómo blandir un báculo…».
Estaba escrito en grandes letras rojas en la portada.
«Primer movimiento…
estocada…».
¿Pero qué demonios?
Había cinco jodidas páginas repletas de parrafadas que explicaban cómo dar una estocada con un báculo.
¿Acaso ese viejo me tomaba por idiota?
Aun así, leí.
«Mantén los pies clavados en el suelo…
¿aumentar tu emisión de maná al diez por ciento al principio?».
¡Después de eso, había como un ensayo entero o una teoría o lo que fuera!
Me estaba dando dolor de cabeza solo de leer sobre la emisión de maná.
Este tipo me estaba pidiendo que tuviera un control casi perfecto sobre el flujo de mi maná.
Además, tenías que controlar la emisión de tu maná en cada fracción de segundo mientras realizabas el movimiento.
Leí todo sobre el primer movimiento y cerré el libro.
Me temblaban los labios de rabia.
Diez veces.
Tenía que alterar el flujo de mi maná diez malditas veces en un solo segundo para dominar el primer movimiento.
¿Cómo era eso posible siquiera?
Mi cerebro nunca po-
¡!
Me detuve a mitad de la frase al darme cuenta de algo.
Habría sido imposible para cualquier novato, pero yo no era un novato ‘cualquiera’.
Tenía la habilidad del Linaje Falkrona.
«Primera Ala Celeritas…».
En el momento en que pronuncié esas palabras, mi percepción del tiempo se aceleró.
Podía procesar todo lo que ocurría a mi alrededor.
Aunque consumía mucho maná.
Inmediatamente levanté mi báculo y me concentré.
Desde el momento en que levanté mi báculo, ya había empezado a alterar la emisión de mi maná.
Mi rostro palideció.
El báculo estaba ahora perfectamente paralelo al suelo.
Retirando mi brazo, yo-
[<¡Detente!>]
¡!
Abrí los ojos y dejé escapar un profundo suspiro.
—¿Cle-Cleenah?
¿Q-Qué?
[<¡Es peligroso, mira delante de ti!
Si no te hubiera detenido, habrías herido a alguien.>]
Ah.
Sí, ahí estaban mis compañeros, todavía mirando las armas de alrededor.
Me rasqué la mejilla y encogí mi báculo al tamaño de una espada.
—Culpa mía, gracias, Cleenah.
[<Ay…
Amael, eres realmente…
¿Entiendes lo que has logrado?>]
«¿Qué he logrado?».
Ni idea.
Solo hice lo que leí en el libro.
[<Tú…>]
[¿No lo entiendes, Edward?
¿Crees que es fácil reproducir lo que lees en tu primer intento?
Es más, con un arma que nunca antes habías tocado.]
Cleenah y Jarvis parecían sorprendidos por mi exitoso intento.
«Chicos, solo lo hice gracias a mi linaje, eso es todo».
Aunque quisiera alterar mi flujo de maná, no podría con mi proceso de pensamiento ‘lento’, pero gracias a la habilidad del Linaje Falkrona, pude lograr algo así.
Ciertamente consumía mi maná, pero con algo de práctica podría luchar bien.
Solo necesitaba entrenamiento.
En fin, no era nada asombroso…
¿o quizá sí?
¿Podría ser que soy un genio?
—Cuánto tiempo, Edward.
Levanté la cabeza.
Oh, Dios.
No podía confundir su pelo y sus ojos azules.
Era David Seaven, un [Pretendiente].
—Ciertamente has cambiado mucho, Edward.
David me escaneó de pies a cabeza.
—No me van los hombres, David.
Lárgate.
Se me fue la lengua.
La sonrisa de David se crispó ante mis palabras.
—¿He oído que Aurora rompió el compromiso?
—…
Este tipo…
Como un AuroraSimp, era sin duda el hombre más feliz del mundo al oír la noticia.
¿Había venido a provocarme?
Es verdad que antes me sentía muy atraído por Aurora, pero eso era antes.
—¿Te ha comido la lengua el gato?
David sonrió con sorna.
Una vena se me marcó en la frente.
No podía soportar ver una sonrisa en su cara de gilipollas.
¡¿Qué demonios le veían de guapo las chicas en la cara?!
Ese cabrón era uno de los tipos que más odiaba, junto con Loid, desde que era niño.
Puse una sonrisa amable para responder a David.
[<Ha perdido los papeles.>]
[Afirmativo.]
—Sabes, David, Aurora me hablaba mucho de ti.
—¿Q-Qué?
Contuve mi expresión facial para que no se convirtiera en una sonrisa de oreja a oreja.
—Sí, dijo que eras un tipo interesante.
¡!
—…
pero que era una pena que, aparte de tu cara,
Bajé la voz.
—no tuvieras nada entre las piernas digno de ella.
¡!
—Solo un impotente de pelo azul.
Salté a la izquierda antes de que David pudiera agarrarme.
—Vaya, David, tienes la cara roja.
¿Te has puesto duro cuando he hablado de Aurora?
¡Claro que no!
Negué con la cabeza y sonreí.
—Porque eres un IM-PO-TENTE.
—¡Ed-Edward, yo-yo te voy a dejar lisiado!
—¿El impotente azul me va a dejar lisiado?
Ni de coña.
¡Pum!
David pisoteó el suelo mientras se abalanzaba sobre mí.
¡Rápido!
¿Quizá he ido demasiado lejos?
[<Solo estás cosechando lo que has sembrado.>]
¡Él empezó!
Levanté mi diminuto báculo para defenderme.
Era más débil que él, pero no iba a morder el polvo sin presentar batalla.
Oh.
Espera.
Sonreí con sorna y canalicé maná en el báculo.
[<¡No!
¡E-Es peligroso, acabas de aprenderlo!>]
Cleenah me advirtió, pero la ignoré.
¡Bum!
Pero antes de que pudiera probar la ‘estocada’, de repente una brillante luz dorada explotó justo entre nosotros.
Cuando vi mechones de pelo dorado flotando, comprendí inmediatamente de quién se trataba.
Aurora.
—¿A-Aurora?
David se detuvo en seco justo delante de Aurora.
—David…
ya sabes lo que nos dijo la profesora Katia ayer.
No podemos perder puntos en una pelea infantil.
Aurora sonrió, exasperada.
Esa era la forma que tenía Aurora de lidiar con los problemas.
En la mayoría de los casos, nunca regañaba a sus compañeros.
Bueno, tampoco es que sus compañeros le dieran ocasión de regañarlos.
Todos respetaban a Aurora, tanto como princesa como líder de la Clase Fénix.
—Sí…
David también.
Aparte de su amor por Aurora, también sentía un profundo respeto por ella.
Aurora le sonrió de nuevo a David, agradecida de que cediera, y él, en consecuencia, se quedó helado.
Luego se giró hacia mí.
Su sonrisa ya no estaba…
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¡[!] El PERFIL y la ILUSTRACIÓN DE REFERENCIA de DAVID SEAVEN se han añadido en el capítulo auxiliar de [PRETENDIENTE]!
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