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Soy el Villano del Juego - Capítulo 63

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  3. Capítulo 63 - 63 Evento Clubes de actividades 9 Layla Adriana Tarmias
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63: [Evento] [Clubes de actividades] [9] Layla Adriana Tarmias 63: [Evento] [Clubes de actividades] [9] Layla Adriana Tarmias —¿Qué has dicho?

Alfred habló en voz baja, remarcando cada una de sus palabras.

Qué frase más barata.

Sí que había oído a Jayden, pero volvió a preguntar para intimidarlo.

—S-solo he dicho que habíamos planeado ver la carrera junto a Edward.

Jayden tartamudeó, pero aun así se mantuvo firme.

¿Era por el estatus de Alfred?

¿O quizá porque sabía que Alfred era más fuerte que él?

No estaba seguro de la razón exacta, pero estaba claro que Jayden se encontraba nervioso.

Milleia estaba un poco por detrás de Jayden y le apretaba el brazo como si intentara impedir que siguiera hablando.

Una expresión de conflicto adornaba su rostro.

Lyra no parecía estar allí, así que estaban solos para lidiar con Alfred.

Culpa mía.

Me olvidé de Thomas, que estaba junto a Alfred.

Cuanto más tiempo pasaba, más me convencía de que Thomas era la amante de Alfred.

O sea, siempre estaba con él; ¡era raro!

¡Y ahora hasta en el mismo club!

Loid también era cercano a ellos, pero estaba en el Club de Batalla de Familiares.

Por suerte, no me lo encontré; de lo contrario, la cosa no habría acabado bien.

[<¿Para ti?>]
«¡Para él!»
[<¿No es él más fuerte que tú?]
«Eso es solo por ahora, y una batalla no se gana solo con la fuerza».

[<Suena a la típica excusa de los débiles.>]
Esta Diosa inútil…
Es una pena que no pueda darle una paliza.

—¿Qué tiene que ver eso con lo que he preguntado?

Puedes mirar con Falkrona todo el tiempo que quieras.

Solo invité a Milleia.

Volví a concentrarme en la conversación.

Alfred le había pedido a Milleia que lo acompañara a ver la carrera, pero Jayden intervino —con educación, por supuesto—, porque seguramente habían planeado verla conmigo y con Lyra y nos estaban esperando.

En el juego solo esperaban a Lyra, así que no hubo cambios significativos en el transcurso de la disputa.

—Su Alteza… Milleia está con nosotros.

Ya hemos planeado ver la carrera juntos… puede verla con nosotros si quiere…
—¡Cómo te atreves!

Fue Thomas quien interrumpió a Jayden con rabia.

No podía dejar pasar semejante insulto a su «amante».

—Le estás hablando al Heredero del trono del Reino Celesta.

Cuida tu estatus y tus palabras.

Pude sentir cómo Thomas se contenía para no soltar una palabra como «campesino» o «plebeyo», porque conocía el afecto de Alfred por Milleia, y esta última era plebeya.

El nivel de lameculismo es de locos…
¿Cómo puedes cambiar tanto tu personalidad por otra persona…?

[<¿No es como si le dijera la sartén al cazo?>]
«¡Cállate!

¡Solo lo hago para evitar la destrucción de este reino!»
[<Ese debe ser solo el 1 % de tu razón.

El 99 % restante es por tu propia supervivencia.>]
¿Acaso me tomaba por una bestia sin corazón?

—P-por favor, deténganse.

Milleia por fin encontró el valor para hablar.

Tenía una muy buena impresión de Alfred, así que le preocupaba un poco cómo rechazarlo sin desanimarlo, aunque yo dudaba que ese Príncipe idiota fuera a desanimarse por tan poco.

Era solo la forma ingenua de juzgar a la gente que tenía Milleia.

—Le pido disculpas, Su Alteza.

Milleia inclinó la cabeza ligeramente.

—Ya les prometí a mis amigos que la veré con ellos… Si está dispuesto a perdonarnos, prometo verla con usted la próxima vez…
Su tono inocente, junto con su mirada culpable, podría derretir el corazón más gélido.

Imaginaos el daño que recibió Alfred, que ya sentía cierto grado de afecto por ella…
—E-está bien, Milleia.

Alfred tartamudeó.

¿De verdad era este tipo el futuro Rey de nuestro Reino?

¿Estaba bien dejarle las riendas del reino a este tipo?

Esos pensamientos cruzaron mi mente; al fin y al cabo, yo iba a vivir aquí.

—¡Jajajajajaja!

Justo después de la respuesta virginal de Alfred, una carcajada resonó en el salón de recepciones.

Era una risa burlona.

Llegó, como era de esperar.

Ronald Trueheart.

El hermano menor de Louisa Trueheart.

Alfred era, sin duda, el hombre que Ronald más odiaba.

…y eso no era todo.

Junto a él estaba la peor pesadilla de Alfred.

La Villana, Layla Adriana Tarmias.

Lo más probable es que lo hubieran oído todo, desde la invitación de Alfred a Milleia hasta su tartamudeo final.

No tenía muy buena cara.

—¡Mírate, Alfred!

¡¿Qué fue esa voz patética?!

¡La confundí con la voz de mi doncella!

¡Jajaja!

Ronald estalló en carcajadas una vez más.

La cara de Alfred se puso roja en un instante por la vergüenza y la rabia.

Era la primera vez que mostraba una reacción así a los insultos de Ronald.

Probablemente por la presencia de Milleia.

Siempre se hacía el genial delante de ella, pero Ronald destruyó esa imagen con sus palabras.

—¿Su Alteza?

La siguiente fue Layla.

Ignoró la ruidosa risa de Ronald.

No.

Ignoró por completo la presencia de Ronald y caminó como una verdadera dama hacia Alfred con ambas manos entrelazadas a la espalda.

—¿Puedo saber por qué no pensó en invitarme a mí?

Ladeó la cabeza con una sonrisa.

Era una sonrisa seductora, pero solo su sonrisa era seductora.

El resto de su rostro no mostraba ninguna expresión.

—Layla… soy libre de invitar a quien yo quiera.

Declaró Alfred, desviando la mirada.

Se le daba bien lidiar con Layla, pero…
—¿Ah, sí?

Ciertamente, Su Alteza, es libre de invitar a quien quiera, ¿pero no es mejor invitar a una dama de su categoría?

Lanzó una mirada furtiva a Milleia.

Casualmente, Jayden apartó su rostro sonrojado cuando Layla lo miró con una sonrisa en sus labios rojos.

Poco sabía él que no era una sonrisa sincera.

Era la sonrisa que evitaba que se descontrolara.

—El estatus es solo una palabra dentro de la academia.

No he caído tan bajo como para discriminar entre nobles y plebeyos.

Los considero a todos por igual, como debe hacer un verdadero noble.

Alfred dio una respuesta perfecta sin dar ni un indicio de debilidad que Layla pudiera explotar.

No era un príncipe por nada.

La mirada de Milleia hacia Alfred cambió ligeramente durante una fracción de segundo al oír sus palabras.

¡No te creas sus palabras!

¡Solo está intentando escapar del interrogatorio de Layla soltando gilipolleces!

Mala cosa.

Se iba a enamorar de él de verdad si esto seguía así.

Los ojos de Layla se entrecerraron un poco ante la descarada mentira de Alfred.

Conocía muy bien a Alfred; él nunca mentiría en un asunto tan trivial, por supuesto… solo si fuera un asunto trivial para él…
—Oh, ya veo.

Layla dio una palmada en señal de comprensión, pero enarcó una ceja con extrañeza nada más decirlo.

Esta chica…
Si no fuera por su personalidad, sería perfecta.

Sus modales, etiqueta y comportamiento eran impecables, al igual que su arsenal de expresiones faciales y palabras.

No podía haber una dama noble tan perfecta como ella.

Sabía exactamente cómo actuar y cómo obtener una respuesta usando solo sus palabras, su tono y su talento para la actuación.

—Pero, Su Alteza, ¿podría decirme el motivo de la elección de esta plebe… encantadora chica como su interlocutora?

Si necesitaba a alguien con quien conversar, tenía varias opciones.

Recuerdo que tiene un devoto sirviente siempre a su alrededor.

Thomas rechinó los dientes.

—Pfff…
Me tapé la boca cuando Layla señaló indirectamente a Thomas.

Joder, era realmente buena.

No le tenía mucho aprecio a Thomas, aunque fuera amigo de su amado, porque era consciente de que estaba ayudando a Alfred a evitar cualquier otra discusión sobre su compromiso.

Por lo tanto, no se contenía en absoluto.

—… o si estaba cansado de la compañía masculina y necesitaba una mujer inteligente, divertida y encantadora, entonces, sin ser presuntuosa, Su Alteza, puede que yo sea la que necesita.

—…
Esta vez, Alfred no pudo responder.

Todos a su alrededor se quedaron sin palabras ante la forma de hablar tan única y astuta de Layla.

[<Tu ritmo cardíaco exce->]
«A callar.»
Solo necesitaba acostumbrarme.

—No te preocupes, Layla.

Si ese tipo no quiere conversar, yo te aceptaré gustosamente como mi interlocutora.

Dijo Ronald, alias LaylaSimp, con una amplia sonrisa.

Creo que todavía no se había dado cuenta del mal humor de Layla.

Como Alfred no respondía, Layla estaba perdiendo la calma poco a poco.

—¿Le ha comido la lengua el gato, Su Alteza?

Layla ignoró a Ronald y se burló de Alfred con una risita.

Obviamente, no había humor en su risita.

—Yo… elegí a Milleia porque la conozco.

—¡!

¡¿Pero qué coño?!

¡En el juego, él no respondía y Layla se marchaba con una sonrisa!

¡¿Por qué ha respondido ese idiota?!

[<Como dijiste antes, Amael.

Dado que Alfred y Milleia se conocieron antes por tu culpa, los sentimientos de Alfred por Milleia podrían ser más profundos de lo que presenciaste en tu juego.>]
Al oír las palabras de Cleenah, lo recordé.

Fue por culpa de Lyra que Alfred y Milleia habían hablado antes, pero Lyra lo dijo para molestarme, cosa que no había hecho en el juego porque en el juego nunca se me acercó…
—…
La sonrisa de Layla se desvaneció…
¡Joder!

…para reaparecer como por arte de magia unos segundos después.

Iba a tomar la ruta de «Torturaré y mataré a la puta de Milleia» antes de tiempo si esto seguía así.

—¿Milleia?

Layla se puso un dedo en la barbilla como si pensara en algo.

No…
No hagas eso…
Layla finalmente se giró hacia Milleia.

Milleia sonrió nerviosamente ante la mirada de Layla.

Iba a decirlo…
Estaba convencido.

—¿Podría ser que tú er-…
—Hay bastante ruido aquí.

Pero no podía dejar que lo hiciera.

—¿Estáis rodando un drama romántico o algo?

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[¡] Se ha añadido el PERFIL y la ILUSTRACIÓN DE REFERENCIA de LAYLA ADRIANA TARMIAS en el capítulo auxiliar de [HEROÍNA]!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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