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SOY UN MAGO PERO CON SISTEMA MILF - Capítulo 321

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Capítulo 321: Masaje de cuerpo entero – r18

Al llegar al castillo, el ambiente era animado y jubiloso. El patio estaba lleno de voces aclamadoras, y el nombre «Easvil…, Easvil…, ¡Easvil!» resonaba como un cántico estruendoso.

Se izaron banderas, y la gente del ducado celebraba su victoria con una alegría desbordante. Los soldados caminaban con orgullo, con la cabeza alta, deleitándose en la gloria de su victoria.

Los ojos de Julian recorrieron la multitud que lo miraba con admiración y reverencia. En sus ojos, pudo ver que ya no era solo un joven noble; era su héroe, su líder.

El momento lo transportó a la época en la que había ido a la guerra junto a los cuatro duques y el rey. Recordaba vívidamente el asombro que sintió al ver su imponente presencia, la forma en que sus discursos arengaban a ejércitos enteros, y el poder inquebrantable de su aura.

En aquel entonces, había pensado: «Quiero este tipo de poder».

Ahora, aquí de pie, victorioso en su primera batalla, se encontró reflexionando sobre aquel momento. El pensamiento cruzó su mente: «¿He progresado? ¿Me he convertido en lo que una vez admiré?».

Los vítores a su alrededor se hicieron más fuertes. El campo de batalla era su zona de confort, y esta victoria era un paso más cerca de la visión que siempre había tenido para sí mismo.

El banquete no tardó en seguir, con comida y vino consumiéndose por doquier mientras todo el ducado celebraba su victoria hasta bien entrada la noche.

Risas, música y vítores llenaban el aire, y por un momento, todas las preocupaciones parecieron desvanecerse.

**

Cuando la primera luz de la mañana se coló por la ventana, Julian se despertó en su habitación. Gimió, agarrándose la cabeza con fuerza.

—Bebí demasiado —masculló—. Me da vueltas la cabeza.

Aún tumbado en la cama, llamó: —¿Emma, estás ahí?

Desde el otro lado de la puerta, la suave voz de Emma respondió: —Sí, mi señor, estoy aquí.

—Entonces, entra —dijo Julian, con un tono autoritario pero aderezado con una calidez juguetona.

La puerta se abrió y Emma entró. Hizo una ligera reverencia. —¿Sí, mi señor?

La mirada de Julian se detuvo en ella un momento y su sonrisa socarrona regresó a pesar del dolor de cabeza.

—Me duele la cabeza —bromeó—. Necesito que hagas algo al respecto.

Emma enarcó una ceja, y sus labios se curvaron en una sonrisa cómplice.

—¿Ah, sí? ¿Y qué le gustaría que hiciera, mi señor? ¿Le traigo un poco de té de hierbas? ¿O preferiría algo más fuerte?

Julian rio entre dientes y negó con la cabeza. —No juegues, Emma. Ya sabes cómo quitarme el dolor.

Emma suspiró de forma dramática, aunque su sonrisa solo se acentuó. —Vaya, sí que sabe cómo hacer trabajar a una chica, ¿verdad, mi señor?

Dio un paso adelante, con los ojos brillantes de picardía. —Bueno, supongo que puedo ayudarlo. Pero tiene que prometer que no se quejará.

Julian se reclinó en la cama, con una sonrisa cada vez más amplia. —Ni se me ocurriría. Date prisa y haz que se me pase.

Emma negó con la cabeza y se arrodilló a su lado en la cama. Le presionó la frente con suavidad y comenzó a masajearlo.

Julian cerró los ojos con alivio mientras el dolor comenzaba a desvanecerse lentamente. —¿Ves? Eres la única que puede hacer esto.

Emma rio suavemente mientras su mano lo masajeaba con pericia.

—Esto es lo que dicen los hombres para conseguir lo que quieren, ¿no? —bromeó ella con seducción—. Palabras bonitas, promesas, encanto…

Los labios de Julian se curvaron en una sonrisa socarrona. —Sí…, y parece que está funcionando a la perfección.

La sonrisa de Emma se ensanchó mientras se inclinaba, su voz convertida en un susurro seductor. —Lo está. Pero dígame, ¿qué quiere a cambio, mi señor? ¿Quizás un masaje de cuerpo completo?

El pulso de Julian se aceleró ante la sugerencia. Respiró hondo y luego soltó una risa grave. —Sabes perfectamente lo que quiero, Emma.

Emma enarcó una ceja, sus labios curvándose en una sonrisa pícara.

—¿De verdad? No es solo la cabeza lo que le duele, ¿verdad?

La sonrisa de Julian se ensanchó. —Quizás no, pero estoy seguro de que tienes el remedio para ambos —dijo, con los ojos brillantes de picardía.

Emma se inclinó aún más, con su aliento cálido contra la oreja de él. —¿Y si le doy lo que desea, mi señor, qué me dará a cambio?

Julian se movió ligeramente para encontrar su mirada, con los ojos ardiendo de deseo. —Lo que desees —replicó.

Emma sonrió mientras pasaba lentamente los dedos por el costado del rostro de él. —¿Cualquier cosa? Entonces quizás… Me dejará llevar la iniciativa esta vez.

La sonrisa socarrona de Julian se acentuó mientras sus manos la alcanzaban, atrayéndola más cerca. —Sabes que no tengo ningún problema con eso.

Emma sonrió antes de apartar las manos. —Entonces, deshagase de su ropa y póngase cómodo, mi señor. Volveré en un minuto.

Julian la observó darse la vuelta y salir de la habitación. Cadeareaba intencionadamente, como si supiera que la mirada de él no se apartaría de ella. La puerta se cerró, dejándolo solo con su deseo en bruto.

Suspiró con pereza y se estiró antes de levantarse.

—¿Masaje de cuerpo completo, eh? —murmuró para sí—. Me pregunto cómo saldrá eso.

Con ese pensamiento, se deshizo de toda su ropa hasta que se quedó completamente desnudo.

Julian se acercó al espejo ornamentado que había cerca de la esquina de la habitación. Inclinó la cabeza, admirando su propio reflejo.

Sus dedos rozaron la línea de su mandíbula, bajando hasta su tonificado pecho.

Se inclinó más cerca. —Realmente soy hermoso, ¿no? —dijo. Se giró ligeramente y examinó cada ángulo.

Mientras Julian se entregaba a su momento narcisista a solas, el débil sonido de los pasos de Emma rompió el silencio, devolviéndolo a la realidad.

Sonrió para sí y se apartó del espejo, dirigiéndose de nuevo a la cama.

Se acomodó en la cama, con las manos apoyadas perezosamente a los costados. El fresco aire de la mañana acarició su piel desnuda, lo que solo aumentó la tensión que se acumulaba en su interior.

Su pene se endureció, esperando ansiosamente el regreso de Emma.

Después de un rato, la puerta se abrió, y una chispa de excitación lo recorrió. Su mirada permaneció fija en ella, listo para lo que estaba por venir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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