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soy un villano en Sonic - Capítulo 22

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22: Capítulo 21: Guardianes de Hierro Antiguo 22: Capítulo 21: Guardianes de Hierro Antiguo Perspectiva: Solaris La operación de excavación en el desierto había sido un éxito de logística pura.

Mis Robots de Excavación Colosales habían desenterrado el templo ciclópeo, revelando su imponente estructura de piedra negra y glifos alienígenas.

La Fuerza de Expedición Beta, con su abrumadora presencia, aseguraba el perímetro.

Todo parecía bajo control, un simple trabajo de recuperación.

Siguiendo el protocolo, un contingente de exploración ingresó al frío y oscuro interior del templo: 900 unidades B1, 120 B2 y un escuadrón de élite de 20 Droides Comandos.

Sus luces de escaneo cortaron la penumbra milenaria, revelando pasadizos gigantescos y cámaras vacías.

Fue en la cámara central, un recinto circular con un altar de obsidiana, donde encontraron la Pieza del Umbral.

Flotaba sobre el altar, pulsando con una luz tenue que iluminaba los rostros esculpidos en las paredes, rostros de seres mecánicos y severos.

El Droide Comando líder, CC-44 “Relámpago”, se acercó con precaución.

“Objetivo localizado.

Procediendo a la recuperación.” Al retirar la Pieza de su pedestal, un zumbido grave, más profundo que cualquier alarma, resonó en todo el templo.

No era un sonido electrónico.

Era orgánico, metálico, como si la propia piedra despertara de un sueño de eones.

De las paredes, del suelo, de las sombras mismas, emergieron los guardianes.

Eran máquinas humanoides, pero como ninguna que hubiera visto.

Más altos que un B2, con cuerpos de un hierro antiquísimo y grueso, cubiertos de runas y símbolos geométricos.

Sus cabezas eran yelmos sin rostro, con un único ojo óptico que brillaba con una luz roja y fría.

En sus manos portaban armas que parecían una fusión de metal y energía, cañones de haz relucientes y espadas de fuerza que distorsionaban el aire.

No había registros de ellos.

No eran Badniks.

No eran de Eggman.

Eran…

otra cosa.

Hombres de Hierro.

Pero yo, Solaris, desconocía por completo su nombre y su origen.

“¡Contácten!

¡Formación defensiva!” gritó CC-44, su voz por primera vez con un tono de urgencia no programada.

Pero era demasiado tarde.

Los Hombres de Hierro se movieron con una velocidad y coordinación sobrenatural.

Sus armas de haz dispararon, y los rayos de energía no solo destrozaron a los B1, sino que los desintegraron, vaporizándolos por completo.

Eran 200 de estas máquinas ancestrales, y su poder era abrumador.

¡FZZZ-CRACK!

¡BOOM!

El interior del templo se convirtió en un infierno de energía reluciente y metal fundido.

Los B2 intentaron plantar cara, sus cañones repetidores rugiendo, pero los escudos de energía de los Hombres de Hierro absorbían los impactos con facilidad.

Sus espadas de fuerza cortaban through el blindaje de los B2 como si fuera papel de estaño.

“¡Retirada!

¡Retirada estratégica!” ordenó CC-44, comprendiendo la carnicería.

“Escuadrón Delta, cubran la extracción!

¡Lleven la Pieza al exterior!” Un grupo de Droides Comandos, junto con varios B1 sobrevivientes, formó un perículo alrededor del portador de la Pieza y comenzó a retroceder por los pasillos, disparando hacia atrás.

Los Hombres de Hierro los perseguían con pasos implacables, sus armas diezmando a los rezagados.

El resto de las fuerzas, los B2 y los Comandos restantes, libraron una batalla desesperada en los pasillos del templo.

Era una lucha brutal, a corta distancia.

Un Droide Comando logró saltar sobre la espalda de un Hombre de Hierro, clavando su vibro-cuchilla en una junta del cuello.

La máquina ancestral giró, se arrancó al Comando y lo aplastó contra una pared con un solo golpe.

Era una masacre.

Mis fuerzas, que habían conquistado fábricas colmena, eran sistemáticamente aniquiladas por estos guardianes tecnológicamente superiores.

Desde el exterior, en el puente de mando, observaba las lecturas de vida de mis unidades desaparecer una tras otra.

Lunik miraba con horror las pantallas que mostraban la matanza.

“¿Qué…

qué son esas cosas?” preguntó, con la voz temblorosa.

“Guardianes,” respondí, con una frialdad que ocultaba una profunda irritación.

“Y son más de lo que esperaba.

Valerius, preparen las BLACK THUNDER.

Si no podemos sacar la Pieza limpiamente, volaremos todo el templo a la atmósfera y la cribaremos entre los escombros.” La batalla en los pasillos continuaba, un testimonio de la feroz determinación de mis Droides Comandos, que luchaban y morían coreando su grito de guerra incluso frente a una muerte segura.

Pero cada segundo que pasaba, la posibilidad de recuperar la Pieza intacta se esfumaba, junto con los restos de mi fuerza de exploración.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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