soy un villano en Sonic - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Capítulo 27 Semillas de Vigilancia y Ecos de Otro Mundo
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28: Capítulo 27: Semillas de Vigilancia y Ecos de Otro Mundo 28: Capítulo 27: Semillas de Vigilancia y Ecos de Otro Mundo Perspectiva: Solaris El proyecto de bio-defensa estaba completo.
Bauticé la nueva línea como Flora Omega.
Los primeros especímenes, desde los Lanzadores Ácidos hasta las Minas Terrofágicas, habían sido implantados en los perímetros más vulnerables de la isla.
Era satisfactorio observar cómo la vida, creada y moldeada por mi voluntad, se integraba al ecosistema defensivo.
Las raíces de mi imperio literalmente se hundían ahora en la tierra, creciendo junto con el acero.
Mientras supervisaba los informes de adaptación de la Flora Omega, Valerius se acercó con una actualización de un proyecto igualmente crucial, pero mucho más siniestro.
“Jefe, están llegando los primeros paquetes de datos de las unidades Mimic,” anunció, proyectando una serie de transmisiones cifradas.
Eran fascinantes.
El Mimic Gamma-1, infiltrado en la G.U.N., transmitía esquemas de defensa de Central City, perfiles psicológicos de oficiales de alto rango y los protocolos de contingencia ante una “amenaza de nivel Eggman”.
Por su parte, el Mimic Foxtrot-7, desde dentro de los Freedom Fighters, enviaba ubicaciones de escondites secretos, las tensiones internas entre los miembros y, lo más jugoso, los patrones de movimiento y los puntos débiles tácticos del erizo azul.
La información era oro puro, un riego constante de inteligencia que debilitaría a mis enemigos mucho antes de que la primera bala volara.
“Excelente.
Que continúen.
Prioridad: localizar las Esmeraldas del Caos o cualquier artefacto de poder similar,” ordené.
Mientras más confianza ganaran estos espectros, más profundamente podrían cortar cuando llegara el momento.
Fue entonces, al repasar la eficiencia de mis nuevas herramientas—la Flora Omega y los Mimic—, que mi mente procesador volvió a un activo que aún no explotaba por completo: Ahriman.
Él y sus Mil Hijos seguían en sus laboratorios, analizando la Pieza del Umbral y los restos de los Hombres de Hierro.
Pero su verdadero valor no estaba solo en su conocimiento arcano.
Estaba en su origen.
Convocué a Valerius.
“Necesito una reunión con el Archihechicero.
En sus cámaras.” Al llegar, el contraste era marcado.
La fría estética metálica de mi base chocaba con el aire cargado de incienso y los artefactos arcanos que Ahriman había dispuesto.
Él me recibió con su impasible yelmo.
“Solaris,” dijo, con su tono grave que siempre sonaba a desafío contenido.
“¿Vienes a reclamar progresos?
El estudio de la Pieza es…
complejo.” “No solo por eso, Ahriman,” respondí, mis ojos amarillos escudriñando los extraños símbolos que flotaban en sus proyecciones.
“Vengo por el conocimiento que trajeron consigo.
De su…
universo.” La palabra sonó extraña incluso para mí.
Universo.
Un concepto que, antes de la intervención de 𓂀, habría sido pura ficción.
Ahriman se quedó quieto, su silencio era más elocuente que cualquier negación.
“Hablan de una ‘Disformidad’, de ‘Marines Espaciales’, de guerras que atraviesan las estrellas,” continué, caminando lentamente alrededor de su terminal.
“Ese conocimiento, ese contexto de un conflicto a escala cósmica…
es un recurso.
Quiero saber todo sobre las amenazas de su mundo.
Sobre sus tecnologías de guerra.
Sobre las tácticas de esos ‘Marines’.
Incluso sobre sus dioses del caos.” Ahriman emitió un sonido que podría haber sido una risa seca y amarga.
“¿Crees que puedes aprovechar el poder del Warp como aprovechas un mineral, tirano?
Es una fuerza que consume.” “No quiero aprovechar su poder…
aún,” aclaré, deteniéndome frente a él.
“Quiero entenderlo.
La inteligencia es el arma suprema.
Y la inteligencia sobre realidades alternas, sobre enemigos que ni siquiera este mundo puede imaginar…
es invaluable.
Podría haber más incursiones.
Más ‘Hombres de Hierro’.
O cosas peores.
Y cuando lleguen, yo no estaré ciego.” Observé el yelmo de Ahriman, imaginando la mente calculadora que había detrás.
Él también era un ser de ambición y supervivencia.
“Compartan sus datos, Ahriman.
Sus archivos históricos, sus bestiarios de guerra, sus principios de tecnología warp.
A cambio, los recursos del Imperio del Sol Naciente seguirán a su disposición para sus investigaciones.
Es una transacción.
Ustedes obtienen los medios para, quizás, un día volver.
Yo obtengo un mapa de los horrores que podrían estar al acecho más allá de este mundo.” Era una oferta que no podía rechazar.
Su orgullo podría resentirse, pero su pragmatismo, forjado en milenios de guerra y exilio, entendería.
El Imperio no solo se expandía en el espacio.
Ahora, sus raíces buscaban nutrirse del conocimiento de otros universos.
Cada dato, cada historia de ese lejano y sangriento milenio 41, sería una semilla para futuras victorias.
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