soy un villano en Sonic - Capítulo 4
- Inicio
- Todas las novelas
- soy un villano en Sonic
- Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 Un Instrumento en la Sombra
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
4: Capítulo 4: Un Instrumento en la Sombra 4: Capítulo 4: Un Instrumento en la Sombra Perspectiva: Solaris El silencio de la cámara de contención era más elocuente que cualquier grito.
Sir Lunik, encogida en la silla de metal, era un espectro de la comandante arrogante que había desafiado al sol naciente.
Su pelaje negro y dorado, antes impecable, ahora estaba cubierto de cenizas y el miedo había apagado el fuego en sus ojos.
Yo, una estatua de líneas negras y ojos de ámbar, era la única otra presencia en la penumbra, un juez inexpresivo.
No hubo necesidad de torturas físicas.
El terror que emanaba de ella era un instrumento más afinado que cualquier herramienta.
El recuerdo del dirigible reducido a chatarra humeante en segundos, la aniquilación metódica de sus Badniks… eso había quebrado su espíritu más rápido de lo que esperaba.
En menos de un minuto, entre sollozos y temblores incontrolables, la historia brotó de sus labios.
No era una simple ladrona o una seguidora de Eggman.
Era algo más ambiciosa, y por ende, más interesante.
Una dictadora en ciernes.
Había sido parte de una sociedad más amplia, el Reino Arkon, del que se había separado con un grupo de seguidores y tecnología, autoproclamándose su nueva y única soberana.
Su sueño de imperio personal, sin embargo, se estrelló contra la realidad imbatible del erizo azul.
Sonic la había derrotado, dispersado su incipiente ejército y la había enviado a la fuga.
Su llegada a mi isla no fue un acto de desafío, sino de pura desesperación: buscaba comida, suministros y un rincón donde lamer sus heridas y planear una venganza imposible.
La información era jugosa.
Un dictador fallido posee conocimientos únicos: conoce el sabor amargo de la derrota, la estructura del poder y, lo más valioso, alberga un odio profundo y personal hacia mis enemigos naturales.
Su arrogancia era un defecto, pero su ambición y su rencor podían ser… reconducidos.
Cuando su voz se apagó, convertida en un hilillo de autocompasión, me acerqué.
La luz tenue me cruzó, haciendo brillar los detalles metálicos de mi esbelto cuerpo.
Me incliné ligeramente, y con un tono pícaro, un dejo de burla casi afectuosa que contrastaba grotescamente con la situación, susurré: “Buena gatita.” Las palabras, a la vez un cumplido retorcido y una humillación final, hicieron que un escalofrío más intenso la recorriera.
Sus ojos se llenaron de confusión junto al miedo.
Perfecto.
Salí de la cámara.
Valerius aguardaba en el corredor, su núcleo de diamante pulsando con una luz roja constante.
“El análisis de bioseñales indica un colapso nervioso inminente.¿Procedo con la… reasignación de recursos, jefe?” preguntó, su sarcasmo maquillado de eficiencia.
“Negativo,” respondí, mis ojos fijos en los flujos de datos que recorrían las paredes.
“Un dictador caído es un libro abierto de errores que no cometeré.
Su conocimiento del Reino Arkon y su odio por Sonic son activos.
La ambición, convenientemente domada, puede ser un motor poderoso.” Decidí que se quedaría.
Lunik sería mi primera pieza mobiana en el tablero.
No como una igual, ni siquiera como un lugarteniente.
Sería un instrumento.
Un recurso útil para el Imperio del Sol Naciente.
Su ingenría sería puesta a prueba, su lealtad, forzada por el miedo y la necesidad de supervivencia.
“Asígnale un cubículo de trabajo.
Monitorización total.
Que comience con el mantenimiento de los B1.
Quiero ver su utilidad práctica,” ordené.
“Si es inteligente, entenderá que su única posibilidad de sobrevivir, y quizás de alcanzar un ápice de su venganza, es a través de mi gracia.” Valerius emitió un pitido bajo.
“Comprendido.
Adquirir una ególatra traumatizada.
El departamento de recursos humanos va a flipar.” Mi sonrisa grabada pareció hacerse más profunda.
El Imperio del Sol Naciente no se construye solo con acero y plasma, sino también con las voluntades rotas de aquellos que se atrevieron a soñar con un poder que no merecían.
Y yo, sería el arquitecto de su nueva y servil realidad.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com