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soy un villano en Sonic - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 Excavando el Futuro
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5: Capítulo 5: Excavando el Futuro 5: Capítulo 5: Excavando el Futuro Perspectiva: Solaris La “adquisición” de Lunik había sido más que la simple neutralización de una amenaza; había sido un recordatorio.

Un recordatorio de que el mundo exterior seguía ahí, lleno de restos de un imperio caído y de oportunidades para quien tuviera la visión y la fuerza para tomarlas.

Mi isla era una fortaleza, pero para convertirse en el corazón de un verdadero imperio, necesitaba crecer.

Y crecería, no hacia el cielo, sino hacia las profundidades.

“Valerius,” ordené, mis ojos amarillos recorriendo los planos topográficos de la isla.

“Inicie la Fase Dos de expansión.

Todo el mineral extraído de la cantera norte será destinado a la construcción de niveles subterráneos.

Quiero hangares, fábricas, refinerías.

Todo por debajo.

La superficie debe parecer inalterada.” “Como ordenes, jefe,” respondió el diamante rojo, sus garras azules desplegando una serie de hologramas con esquemas de tunelación.

“A los B1 no les hará gracia convertirse en mineros, pero bueno, para eso no tienen sentimientos.” Mientras legiones de Badniks y unidades B1 comenzaban a perforar la roca con láseres y taladros sónicos, otro descubrimiento surgió.

En bahías ocultas y cuevas naturales, encontraron un cementerio de naves.

Eran los restos de la Egg Fleet, la flota que una vez surcó los cielos con puño de hierro.

Ahora yacían como ballenas varadas, oxidadas y silenciosas.

“Análisis completado,” anunció Valerius.

“Aproximadamente el 40% de los cascos están estructuralmente sólidos.

Sus sistemas de armamento y propulsión están obsoletos, pero son un buen punto de partida.” Una oleada de frío cálculo me invadió.

Esto era mejor de lo que había esperado.

“Prioridad uno: reparar las naves con mayor integridad estructural.

Reemplazar motores, actualizar sistemas de armas con nuestra tecnología.

No serán la flota definitiva, pero serán un puño capaz de golpear lejos de aquí,” dije, señalando los modelos más prometedores.

“Prioridad dos: desguazar el resto.

Todo el metal, todo cable, todo chip reusable.

Alimentará nuestras líneas de producción.

Quiero que por cada nave desmantelada, salgan tres unidades B1 nuevas de las fábricas.” El imperio no solo se expandía; se reciclaba a sí mismo, nutriéndose de los huesos de su predecesor.

Fue entonces, observando los cascos rejuvenecidos de los primeros acorazados Eggman ahora pintados con el blanco y rojo del Sol Naciente, cuando el siguiente paso lógico cristalizó en mi mente.

Si estos restos abandonados eran tan valiosos, ¿qué tesoros yacerían en las fábricas principales de Eggman, aquellas que fueron tomadas o destruidas durante su caída?

Instalaciones que, seguramente, estaban mal vigiladas o completamente olvidadas.

“Valerius, cruce los datos de los diarios de Lunik con los archivos de localización recuperados de los ordenadores de las naves.

Identifiquen todas las fábricas de Eggman cuyo estado sea ‘caída’, ‘abandonada’ o ‘baja vigilancia’.” El asistente trabajó en silencio por un momento, su núcleo parpadeando.

“Tengo tres objetivos primarios, jefe.

Una fábrica de motores en el continente norte, una fundición de aleaciones en las montañas volcánicas, y una instalación de I+D en una meseta aislada.

Los informes de Lunik sugieren que los Héroes las dieron por ‘neutralizadas’ y se marcharon.” Una sonrisa se dibujó en mi rostro inmutable.

La arrogancia de los héroes.

Creer que una victoria es permanente.

Ellos limpiaron la superficie, pero no se molestaron en asegurar los cimientos.

“Preparen un escuadrón de asalto.

Dos de las naves reparadas, cargadas con unidades B2 y escuadrones de Buzz Bombers de escolta.

Objetivo: la fundición de aleaciones.

No es una invasión, es una recuperación de recursos.

Entran, barren cualquier resistencia testimonial, cargan todo material útil, todo plano, todo núcleo de datos, y se retiran.

Eficiencia y sigilo.

Nada de grandilocuencias eggmanianas.” El Imperio del Sol Naciente no declararía la guerra…

aún.

Primero, se alimentaría en silencio de las carcazas del viejo mundo.

Cavaría más hondo, construiría más fuerte y, cuando por fin alzara la cabeza, sería con la fuerza de un volcán que ha estado acumulando presión durante siglos.

El sol no solo nace; primero, quema todo lo que toca para abrirse paso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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