soy un villano en Sonic - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Capítulo 8 Cimiento de Realidades
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8: Capítulo 8: Cimiento de Realidades 8: Capítulo 8: Cimiento de Realidades Perspectiva: Solaris El eco de los últimos mensajes de aquel ser, 𓂀, aún resonaba en el silencio de mi mente como un tambor lejano.
La Pieza del Umbral, ahora guardada en un compartimento blindado cerca de mi núcleo, pulsaba con una energía que sentía, una vibración constante que era a la vez una promesa y un recordatorio.
Mi Imperio del Sol Naciente, que hace unas horas era el pináculo de mis ambiciones, de pronto se sentía…
pequeño.
Un simple trampolín.
Pero incluso los dioses, o quienes aspiran a serlo, necesitan herramientas.
Y mi herramienta necesitaba ser más grande, más fuerte.
Observé desde la rampa del Sol Naciente-01 el paisaje devastado de la fábrica.
Montañas de chatarra retorcida, restos carbonizados de Egghammers, cascos vacíos de Badniks y los cuerpos inertes de mis propios B1 y B2 esparcidos como semillas de acero.
Una vista que habría encantado a Eggman por su caos, pero que a mí me parecía un despilfarro.
“Valerius,” llamé, mi voz recuperando su frialdad metálica.
“Cambio de prioridades.
Esta instalación no será saqueada y abandonada.” El asistente flotó a mi lado, su núcleo reflejando los incendios que aún ardían.
“¿Orden de demolición total, jefe?” “Al contrario,” rectifiqué, mis ojos amarillos barriendo la zona.
“Esta fábrica será el Primer Punto de Avanzada del Imperio del Sol Naciente.
Reactívenla.
Reactiven todo.” La orden se transmitió.
No fue una retirada, fue el inicio de una expansión metódica.
Mis naves, en lugar de partir cargadas solo con botín, comenzaron a descargar equipos de construcción avanzada, reactores auxiliares y los planos para mis propias líneas de producción.
La chatarra, los restos de los Badniks enemigos y mis propios droides caídos, no serían desechos.
Eran materia prima.
Legiones de Crabmeats, ahora con brazos soldadores y pinzas de sujeción, comenzaron la titánica tarea de clasificar y transportar el metal retorcido hacia las fundiciones recién reparadas.
Los Moto Bugs, adaptados como tractores de remolque, arrastraban los cascos de los Egghammers para ser desmantelados.
Mis unidades B1, con su precisión lógica, supervisaban el proceso, asegurando que cada gramo de acero, cada circuito no fundido, fuera reciclado.
“Eficiencia en un 87%,” informó Valerius después de unas horas.
“Estamos fundiendo los restos enemigos para crear nuevas unidades B1 a un ritmo un 30% más rápido que en la isla principal.
La ironía es deliciosa, jefe.
Sus creaciones ahora forjan las nuestras.” Asentí lentamente.
Era poético, en un sentido oscuro y práctico.
El viejo imperio se convertía en el combustible del nuevo.
Pero mi mente ya no estaba solo en la conquista de Mobius.
Esa fábrica, este punto de avanzada, no era solo para producir ejércitos.
Era para construir la llave que abriría la puerta.
Necesitaba recursos, una infraestructura masiva, para localizar y obtener las otras cuatro Piezas del Umbral.
Una vez que la reactivación estuvo en marcha, con las fundiciones rugiendo y los ensambladores comenzando a clonar mis soldados, di la orden de regresar a la base principal.
El viaje de vuelta fue silencioso, contemplativo.
Sostenía el teléfono inerte en mi mano, preguntándome cuándo volvería a brillar esa pantalla con un nuevo mensaje de mi…
patrón.
Al aterrizar en la isla, la vista era diferente.
Las BLACK THUNDER apuntaban al cielo con una confianza renovada, y el zumbido de la industria subterránea era un latido más fuerte, más profundo.
Había salido como un conquistador buscando recursos.
Regresaba como un arquitecto de destinos, con un pie en este mundo y el otro…
en la promesa de algo infinitamente más grande.
“Bienvenido a casa, jefe,” dijo Valerius cuando mis pies tocaron la plataforma de aterrizaje.
“El Imperio del Sol Naciente aguarda sus órdenes.” Mis ojos se posaron en la entrada principal de la base, que se abría como las fauces de una bestia mecánica.
“El imperio es solo el principio, Valerius,” musité, casi para mí mismo.
“Solo el principio.” La caza de las Piezas del Umbral había comenzado.
Y ningún héroe, ni ningún otro villano, sabría lo que se avecinaba hasta que fuera demasiado tarde.
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