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Still Defiant! [Marvel/DC] ESP - Capítulo 66

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  4. Capítulo 66 - 66 66 Un amanecer pacifico
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66: 66: Un amanecer pacifico 66: 66: Un amanecer pacifico 66: Un amanecer pacifico En el presente, 12 de noviembre del 2007 Su regreso a Smallville no fue sin contratiempos.

En días mejores Daniel apenas habría tardado solo unos minutos en volver desde nueva york hasta su granja yendo a velocidad moderada, principalmente por que durante el trayecto disfrutaba de admirar el paisaje al volar y sentir el viento en su piel.

en este día sentir el viento contra su rostro fue casi como sentir una lija intentando despellejarlo.

no hace falta decir que eso hizo que su camino a casa fuera de todo menos placentero, tampoco ayudó que tuviera que desviarse más de una vez para intervenir en varios incidentes con los que se topó en el camino, dolor o no seguía siendo un héroe y si había una persona en problemas que necesitara su ayuda no podía simplemente ignorarla.

Con menos gracia de lo usual, Daniel aterrizó en el patio trasero de su granja y se tambaleó hacia los escalones de su porche, su habitual postura segura y firme desvaneciendose poco a poco.

Ahora que no había nadie alrededor con quien necesitara fingir estar ‘Bien’ Daniel se movió como realmente se sentía en este momento, como un maldito paciente terminal a punto de colapsar.

su mano empujó contra la puerta con más fuerza de la que debería, rompiendo el seguro y haciendo que esta chocara contra la pared al abrirse, las bisagras crujiendo en protesta.

Fue un milagro que no la hubiera arrancado de su lugar.

‘lo arreglaré mañana’ pensó con ligero fastidio mientras entraba en la casa a oscuras y sin molestarse en prender ninguna luz llegó hasta la sala de estar y se tumbó contra el sofá haciendo que su madera rechinara.

con sus ojos enfocados en la nada del techo, comenzó a tomar varias respiraciones profundas para controlar lo mejor que pudo los temblores en su cuerpo, el dolor, por molesto e irritante que fuera, aún era soportable hasta cierto punto, solo necesitaba aprender a sobrellevarlo sin volverse loco en el intento.

‘tendré que acortar mis patrullas’ pensó con el ceño fruncido.

Normalmente, le gustaba dedicar ocho horas diarias a su labor como héroe, pero dada su condición actual, eso sería complicado.

Mientras reflexionaba al respecto, escuchó pasos rápidos acercándose junto con la llegada de un agradable aroma familiar, el ni siquiera necesito voltear para saber que Carol había llegado a su patio trasero, entrando en su casa como si también fuera suya.

Al cruzar por el marco de la puerta, la chica se detuvo un instante al notar el estado en que esta se encontraba.

Entonces, se giró hacia él con una ceja alzada y una expresión de preocupación brillando en sus ojos.

Pero cualquier pregunta que estuviera a punto de hacer fue cortada por las siguientes palabras de Daniel.

“Carol, ayúdame a desnudarme” “…Eh?” .

Varios minutos después, y contrariamente a cualquier extraña expectativa que Carol pudiera haber tenido, Daniel no terminó completamente desnudo, en cambio, se sentó aun con los boxers puestos en medio de la sala, con las piernas cruzadas y los brazos apoyados sobre las rodillas.

La chica terminó de doblar cuidadosamente el traje de héroe que le había ayudado a quitarse y se colocó frente a él con una ligera vacilación.

“estás seguro de esto?” pregunto y él asintió.

“Está bien, estoy listo, hazlo” le dijo con seriedad, haciendo que ella frunciera los labios por un segundo antes de tomar una profunda respiración y luego comenzar a exhalar sobre él.

El viento helado impactó contra el cuerpo de Daniel como una ventisca furiosa, formando hielo al instante sobre su piel.

La temperatura en toda la casa descendió en picada y, en cuestión de segundos, la escarcha empezó a aparecer en toda la habitación.

“suficiente” después de casi un minuto Daniel dijo, su voz haciendo que Carol se detuviera.

Agitando la mano, para despejar la espesa neblina helada que había inundado la sala, Carol no pudo evitar mirar con extrañeza el estado en el que Daniel se encontraba ahora.

Ahí donde antes había estado solo él, ahora también se alzaba un enorme bloque de hielo que lo envolvía por completo, dejando únicamente su cabeza al descubierto.

‘si, esto es justo lo que necesitaba’ pensó Daniel, dejando escapar un suspiro de alivio al sentir como el frío extremo que lo rodeaba aligeraba un poco el dolor en su cuerpo, No era suficiente para apagarlo por completo, por supuesto, pero al menos ayudaba.

“que paso?” decidiendo que era un buen momento, Carol hizo la pregunta que había estado en la punta de su lengua desde que llegó.

aunque ella se había dado cuenta que sus latidos se habían acelerado varias veces durante el transcurso del día, no le había dado mucha importancia, ya que parecía algo fugaz, a diferencia de otras ocasiones.

No fue hasta que escuchó en las noticias que hubo un accidente en la feria de ciencias a la que Daniel había ido que supo que algo había sucedido.

solo… no había esperado que fuera nada serio, pero viéndolo ahora se dio cuenta de que no era tan simple.

Al ver su duda, Daniel solo pudo darle una pequeña sonrisa antes de empezar a explicarle cómo había sido su día.

durante su relato la expresión de Carol paso por diferentes gamas de emociones, sus ojos azules perdiendo un poco de luz cada vez que mencionaba algunas de sus interacciones con susan, pero finalmente asentándose en un profundo ceño fruncido y una mirada preocupada al saber que una energía anómala de otra dimensión estaba causando estragos dentro suya.

“Deberíamos ir a la Fortaleza y usar una de las cámaras de inmersión” dijo con algo de urgencia dando un paso adelante, pero Daniel negó rechazando su idea.

“Esto no es algo que una de las cámaras pueda ayudarme a superar” “pero…” “Hey, sé que parece grave, pero no tienes que preocuparte demasiado.

Estaré bien.

Aunque es un poco incómodo, todo terminará en unos días y será como si nada hubiera pasado” le aseguro con más certeza de la que en realidad sentía y al escuchar la seguridad en su voz, Carol se relajó instintivamente.

“entiendo…” respondió, aunque aún estaba preocupada, ya que parecía tan confiado decidió no insistir más y en su lugar se sentó cerca suyo.

al notar como se quedaba ahí y lo miraba fijamente sin decir nada más, Daniel alzó una ceja.

“¿No deberías regresar a casa?” preguntó con ligera incertidumbre y ella negó.

“Puedo ayudarte más rápido si me quedo cerca” dijo de forma decidida.

En otras circunstancias, Daniel habría discutido un poco más para hacer que se fuera, pero esta noche no tenía suficiente energía para eso, así que solo suspiro y lo aceptó… Más o menos.

“Al menos sube a la cama” agregó tras pensarlo un momento.

Si Carol se quedaba toda la noche allí, observándolo sin pestañear, sentía que ni siquiera podría intentar dormir.

Al oírlo, Carol casi se negó otra vez, pero luego procesó lo que dijo y pareció cambiar de opinión.

“bueno…” respondió con cierta timidez, poniéndose de pie y comenzando a subir por la escaleras.

al ver su figura yendo hacia el dormitorio en el segundo piso, Daniel resopló para sus adentros y cerró los ojos, tratando de conciliar el sueño.

No lo logró.

.

.

.

Cuando al sol aún le faltaban unos minutos para salir y los gallos aún no habían comenzando a cantar, Daniel salió del hielo que había estado encerrándolo y comenzó a limpiar su sala.

Quitar el hielo fue sencillo, pero secar todo lo que se había convertido en agua resultó un poco más complicado.

Aun así, logró encargarse de la mayor parte del trabajo en poco tiempo y, sin nada más con qué distraerse, subió hasta su habitación para encontrar algo con qué vestirse.

Sus movimientos fueron lentos, aunque ya no torpes.

incluso si no había podido dormir al menos había meditado, y con eso logró encontrar cierta dosis de paz mental que le permitió seguir soportando la condición de su cuerpo sin parecer un alcohólico con resaca.

Al entrar a su habitación y ver a Carol durmiendo plácidamente entre sus sábanas, abrazando con fuerza sus almohadas, no pudo evitar chasquear la lengua con cierta envidia.

‘¿No estabas preocupada por mí?

entonces por qué soy el único que no pudo dormir?’ pensó con diversión.

Por un momento estuvo tentado tumbarse en el lado libre de la cama, pero al final desistió de esa idea e ignorando a la bella durmiente, fue hasta su ropero y se vistió de forma sencilla.

una camisa gris y unos vaqueros azules es todo lo que un hombre necesitaba para verse elegante!

Después de calzarse con un par de botas color café y tomar de un compartimiento secreto la ‘máscara’ extra que había creado como respaldo, Daniel salió de la habitación sin pensar en despertar a Carol, ya que ella parecía estar teniendo un buen sueño decidió que podía dejar que lo disfrutara un poco más, al menos hasta que ella necesitará regresar a casa.

Y hablando de regresar a casa… acercándose a una de las ventanas, Daniel miró en dirección de la granja de los kent y agudizó su oído, solo para asegurarse de que los padres de Carol no hubieran notado su ausencia.

‘uno de ellos sigue durmiendo’ notó al escuchar un latido lento y constante.

por otro lado había un corazón mucho más activo, perteneciente a alguien que debería estar haciendo alguna actividad física demandante.

enfocando su vista, divisó a lo lejos la figura del padre de Carol trabajando en una sección del cercado de la granja.

parecía estar reemplazando algunos postes viejos por otros más nuevos.

‘Bastante madrugador’ a juzgar por como no parecía alarmado ni agitado, asumió que el hombre aún no se había dado cuenta de la ausencia de su hija.

Tamborileando los dedos sobre el marco de la ventana, Daniel lo observó unos momentos más antes de decidir ir a encontrarse con el hombre.

‘parece que llegó la hora de saludar al suegr- cof!- vecino” Daniel rápidamente corrigió sus pensamientos, descartando cualquier idea extraña de su mente.

.

.

.

“parece bastante temprano para comenzar el día” Jonathan Kent parpadeo en confusión y levantó la vista para encontrarse con la persona que había hablado tan de repente.

Frente a él, al otro lado de la valla, se encontraba un joven adulto de complexión fuerte y alta estatura.

Su cabello castaño y sus ojos grisáceos, tan claros que casi parecían azules, resaltaban bajo la luz tenue del amanecer, sorprendieron un poco al hombre mayor.

¡el chico era casi tan guapo como él en su juventud!

“¿Tú eres?” preguntó Jonathan, al no reconocer el rostro frente a él, No… eso no era correcto, de alguna manera le resultaba familiar, pero no entendía por qué.

“Daniel Evans” le respondió extendiendole la mano y al oírlo el reconocimiento brillo en los ojos de Jonathan.

Ahora entendía por qué el joven le parecía familiar, el chico le recordaba a su padre, un hombre que Jonathan había conocido en su juventud y con el que había compartido buenos momentos.

“¡chico!

pensé que nunca te vería!” Jonathan exclamó con entusiasmo, tomando su mano y estrechándola con fuerza.

Si no fuera por la valla entre ellos, probablemente ya lo habría jalado hacia él un fuerte abrazo.

Hacía casi un año que Jonathan y su esposa, Martha, habían escuchado que Daniel había regresado a la granja que una vez perteneció a sus abuelos.

Por supuesto, también supieron la razón detrás de su regreso.

Fue desgarrador escuchar lo que le había pasado a la familia Evans y por eso los Kent decidieron darle espacio, sin querer entrometerse en su duelo.

Dado lo poco que se sabía de él y la casi nula actividad en la propiedad, Jonathan había llegado a pensar que Daniel ya se había marchado de vuelta a la ciudad.

No esperaba descubrir que el chico aún seguía en Smallville.

Al ver la serie de emociones complejas que cruzaban el rostro de Jonathan, Daniel suspiró internamente.

Originalmente, había planeado presentarse disfrazado, utilizando el rostro que solía adoptar para pasar desapercibido entre la gente común.

Sin embargo, algo dentro de él le dijo que no era lo correcto.

No solo porque se trataba del padre de Carol, sino también porque, hacía tiempo, había descubierto que su propio padre en este mundo había crecido en Smallville antes de marcharse del pueblo para asistir a la universidad.

Con eso en mente, pensó que no sería extraño si Jonathan Kent lo hubiera conocido en el pasado, o al menos lo recordara.

Si aparecía frente a él y se presentara como un Evans con un rostro que no se pareciera ni al de su padre ni al de su abuelo, sin duda despertaría sospechas innecesarias.

Por eso, al final, decidió usar la misma apariencia que había creado para su exhibición en la feria de ciencias de la fundación Baxter, lo suficientemente cerca de su rostro real para que aún se pareciera a su padre y lo suficientemente distinto como para que el granjero no pudiera reconocerlo como Defiant.

lo cual, dada la reacción de Jonathan, sin duda había sido la elección correcta.

“he estado un poco ocupado” dijo como una vaga excusa “Lo siento por no haber venido a saludar antes” Jonathan agitó la mano, restándole importancia.

“no te preocupes por eso hijo, me alegra ver que estas bien, con lo que pasó…” el hombre se detuvo de repente, dándose cuenta de lo que estaba por decir y mirándolo con disculpa.

“esta bien, ya no soy un niño señor kent, no tiene por que andar a tientas conmigo” al escucharlo Jonathan asintió y le dio una sonrisa un poco más pequeña pero comprensiva.

“tienes razón, eres incluso más alto que yo, diablos incluso más alto que tu padre!” dijo riendo de buena gana “eso seguramente no salió de él” sus palabras hicieron que el ambiente que antes casi se volvía tenso volviera a ser amigable.

Daniel también dejó escapar una leve carcajada, recordando cómo su padre solía quejarse de su altura todo el tiempo, y de cómo él y su hermano lo habían superado en estatura.

Al parecer, eso no había cambiado…

ni siquiera en otro mundo.

su conversación fluyó de manera natural, y antes de que se dieran cuenta, ya habían pasado varios minutos charlando sobre diversos temas.

Jonathan fue quien más habló, compartiendo con Daniel algunas de las cosas que él y su padre solían hacer en su juventud, viejos recuerdos en los que hace tiempo que no había pensando pero que ahora rememoraba con cariño.

“Lo siento, parece que robe bastante de su tiempo señor Kent” Daniel comentó, interrumpiendo la charla al sentir el sol comenzar a golpear de lleno su rostro y escuchar el cantar de un gallo viniendo desde la granja, su oído agudo incluso noto como la madre de Carol ya estaba comenzando a despertar.

“Eh, no importa, De todas formas me desperté demasiado temprano” respondió Jonathan, sin preocuparse demasiado por que su trabajo hubiera sido interrumpido, en verdad podría haber empezado más tarde en el dia, pero esta mañana en particular se había levantado con un poco más de energía que de costumbre, por lo que había tomado sus herramientas y decidido hacer algo de trabajo manual antes de que su esposa e hija se levantarán.

A veces, un hombre solo necesitaba estar a solas con sus pensamientos y algo con lo que ocuparse.

aunque una buena charla recordando el pasado tampoco estuvo mal.

“que tal si me deja ayudarle” ofreció Daniel de pronto, haciendo que Jonathan lo mirara con ligera sorpresa antes de encogerse de hombros.

“solo si vienes a desayunar después” ofreció con amabilidad.

al ver lo amistoso que era con él, Daniel no pudo evitar sentir cierto sentimiento de culpa, no es que hubiera hecho nada malo, pero ciertamente se sentía muy incorrecto recibir este tipo de trato sabiendo que tenía a su hija durmiendo en su cama, lo que sonaba peor de lo que en realidad era, aunque eso no le serviria de excusa si jonathan alguna vez se enterara.

negando para sus adentros, Daniel asintió aceptando la invitación y cruzó la valla para comenzar a ayudar.

Pese a que no tenía mucha experiencia en este tipo de trabajos Daniel aprendió rápido y pronto logró adaptarse al ritmo del hombre mayor.

Por supuesto, tuvo que fingir un poco de vez en cuando para no despertar sospechas, pero en general ambos cooperaron con bastante facilidad mientras seguían charlando.

.

algún tiempo después en la casa de Daniel.

con el cantar de las aves llegando a sus oídos, Carol comenzó a abrir los ojos.

Sus párpados revolotearon un par de veces mientras su mente, aún ligeramente nublada por el sueño, empezaba a despejarse.

Lo primero que notó fue lo suave que era la cama en la que estaba, así como el agradable aroma de las sábanas y las almohadas.

Acurrucándose un poco más entre las cobijas, inhaló profundamente aquella fragancia familiar que tanto le gustaba, una sonrisa satisfecha formándose en sus labios.

Sin embargo, en cuanto sintió la luz del sol filtrarse por la ventana, sus ojos se abrieron de golpe.

De un salto, se incorporó en la cama y observó sus alrededores, recordando con súbito nerviosismo que no estaba en su casa.

‘¡Qué hora es?!’ se preguntó con algo de pánico, Carol había planeado regresar antes de que saliera el sol, pero la cama de Daniel había resultado ser mucho más acogedora de lo que esperaba, provocando que terminara durmiendo más de la cuenta.

poniéndose de pie con un salto, caminó hacia la ventana más cercana y miro el sol naciente en el horizonte intentando calcular la hora.

‘aun tengo tiempo’ pensó dejando escapar un suspiro de alivio, ninguno de sus padres debería haber ido aun a su habitación para despertarla.

con menos tensión que antes, comenzó a arreglar su cabello ligeramente desordenado y se puso sus zapatos, lista para despedirse de Daniel y regresar a casa.

Sin embargo, justo antes de salir de la habitación, se detuvo.

¿Eh?’ acaso vio mal?

Retrocediendo un par de pasos, volvió a asomarse por la ventana, esta vez enfocándose en mirar hacia los terrenos de su casa.

¿Por qué Daniel y su padre estaban charlando tan amistosamente mientras arreglaban el cerco?

“……!?” confundida, Carol se preguntó si acaso todavía estaba dormida, de manera instintiva se pellizco el muslo y al sentir la pequeña punzada de dolor en su piel se dio cuenta de que esto no era un sueño.

por un momento se quedó congelada en su lugar sin saber qué hacer, entonces al siguiente segundo un estremecimiento recorrió su cuerpo y sin pensarlo salió corriendo de la habitación.

.

“Muchos granjeros suelen colocar los postes y se olvidan de la creosota.

Eso es un gran error.

Si algún día piensas en reparar las vallas de tu granja, debes recordar aplicar una buena cantidad una semana antes.

Hará que duren más y las protegerá de cosas como la humedad y los hongos”, explicó Jonathan, señalando la coloración oscura en la madera de las vallas.

“Si quieres, puedo enseñarte cómo hacerlo.

No es tan complicado”, agregó mientras terminaban de instalar el último poste que debía ser reemplazado.

Ante la oferta del hombre, Daniel estaba a punto de asentir, pero justo en ese momento sintió una presencia familiar y escuchó pasos lentos y vacilantes acercándose.

Al girarse, vio a Carol caminando hacia ellos, sus ojos azules clavandose sobre él con intensidad.

Al notar que Daniel no respondía y, en cambio, miraba hacia otro lado, Jonathan también se giró.

La expresión de Carol cambiando rápidamente a su habitual semblante estoico al encontrarse con su mirada.

Al ver que su hija ya estaba despierta, Jonathan la llamó con un gesto para que se acercara.

controlando su expresión lo mejor que pudo, Carol apresuró el paso y pronto llegó hasta donde ambos estaban.

Completamente ajeno a los conflictos internos de su hija, Jonathan le dio una ligera palmada en el hombro con buen humor.

“te levantaste temprano, dormiste bien?” le preguntó, haciendo que Carol se tensara de forma casi imperceptible antes de tragar saliva en silencio y asentir.

“Sí… bastante” respondió con un leve sonrojo en las mejillas.

sus ojos deslizándose discretamente hacia Daniel, quien parecía más interesado en ajustar el ángulo de uno de los postes que en hacer contacto visual con ella.

Tal vez finalmente notando la extrañeza en el ambiente, Jonathan los miró con curiosidad antes de chasquear los dedos como si de repente comprendiera lo que estaba pasando.

“Cierto, cierto.

Lo siento, olvidé presentarlos.

Carol, él es Daniel Evans, el hijo de uno de mis viejos amigos y nuestro vecino.

Daniel, ella es mi hija, Carol.” Siguiendo la corriente, ambos se saludaron como si fuera la primera vez en sus vidas que se veían.

“un gusto conocerte” Daniel dijo ofreciendo su mano con una sonrisa amable, la chica le entrecerró los ojos por un momento antes de aceptar el saludo y devolverle la sonrisa.

“lo mismo digo” Con las formalidades terminadas, Carol soltó su mano y se cruzó de brazos.

“¿Y… desde hace cuánto están trabajando juntos?” pregunto tratando de sonar casual.

“No mucho” Daniel le respondió con naturalidad, aunque pronto se dio cuenta de que no debería hablar con ella con demasiada familiaridad, así que ajustó un poco su tono para sonar más distante.

“Vi al señor kent trabajando desde mi ventana y pensé en venir a saludar, supongo que una cosa llevó a la otra y termine ofreciendome a ayudar” “Y vaya que ha ayudado!” intervino Jonathan con buen humor, señalando el tramo de cerca en el que habían estado trabajando.

“El chico tiene buen brazo.

Acabamos más rápido de lo que esperaba.” Algo que probablemente le habría llevado más de un par de horas, terminó por hacerse en menos de una gracias a su ayuda.

sacudiendo los rastros de tierra de sus manos, Jonathan recogió las herramientas que había traído consigo y señaló hacia su casa.

“Vamos, ya que terminamos es hora de recuperar algo de energías con un buen desayuno, mi esposa dijo que hoy haría panqueques, y créeme, hijo, nadie los hace mejor que ella.” le aseguro a Daniel con suma seriedad y a su lado Carol asintió totalmente de acuerdo.

“Eso suena como algo que no debería perderme.” sin demorarse más, los tres comenzaron a dirigirse hacia la casa de los Kent, Jonathan por supuesto fue al frente, dejando que Daniel y Carol caminaron detrás suya, algo que ambos pronto aprovecharon, disminuyeron ligeramente la velocidad para separarse un poco del hombre.

“Saludar al señor Kent, eh?” Carol susurro, lo suficientemente bajo para que solo Daniel pudiera escucharla.

“estas molesta?” preguntó, al notar cómo fruncía los labios en lo que pensó que era un puchero adorable.

ella resopló levemente antes de negar y dejar que su expresión se relajara, sus ojos azules mirándolo tan intensamente como siempre.

“No… solo fue inesperado, me tomó por sorpresa, pero, no siento que esté mal” de alguna forma ver a Daniel y su padre llevándose bien provocó una inesperada calidez en su pecho.

Aunque había querido que ambos se conocieran desde antes, nunca había sacado el tema por distintas razones, siendo una de ellas la preocupación de que no se llevaran bien.

Pero ahora parecía claro que había estado pensándolo demasiado.

Al ver que ella parecía genuinamente contenta con la situación, Daniel optó por guardar silencio y continuar caminando.

La serenidad de la granja lo envolvió poco a poco: el paisaje rural, bañado por los primeros destellos del amanecer, le transmitió una paz inesperada.

A pesar del dolor que persistía en su cuerpo, una extraña sensación de tranquilidad se apoderó de él.

‘Supongo que momentos como este, por raros que sean, son los que hacen que muchas cosas valgan la pena’ pensó para sí mismo con una ligera sonrisa en los labios.

.

.

.

.

.

.

Note: Un capítulo algo lento, sin grandes desarrollos a eventos futuros o acontecimientos impactantes, pero que creía que era necesario, a veces olvido que esta historia también tiene una etiqueta de slice of life.

diganme que piensan, deberia traer mas capitulos asi?

Remember that You can already find the next chapter of this story on P/atreon ( p/atreon com/EmmaCruzader ) All the support received is appreciated ;D

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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