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Still Defiant! [Marvel/DC] ESP - Capítulo 67

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67: 67: Web-Slinger 67: 67: Web-Slinger 67: Web-Slinger “sigues mirándolo” “Que?” Carol parpadeo con confusión, girándose, dirigió una mirada interrogativa hacia su madre mientras le daba la vuelta al tocino chisporroteante en la sartén.

Martha sonrió levemente, inclinando la cabeza hacia la mesa donde su esposo y el joven que habían traído consigo charlaban animadamente.

“tu padre no lo nota, pero yo me di cuenta desde que los vi entrar, sigues mirándolo” Carol hizo una pausa antes de comenzar a negar con fuerza, casi erizandose como un gato al que le pisan la cola.

“No, No lo hago!” murmuró entre dientes, intentando defenderse.

Pero, de forma involuntaria, sus ojos volvieron a posarse sobre Daniel.

Un rubor le subió a las mejillas, consciente de que, aunque su madre hablaba en voz baja, él sin duda podía escuchar la conversación con perfecta claridad.

Al notar su vergüenza, Martha soltó una risita suave, lo que solo hizo que Carol pareciera aún más mortificada.

Al observar su rostro repleto de emociones, Martha no pudo evitar sentirse ligeramente aliviada.

Como la mujer que la había criado, hacía tiempo que ella se había dado cuenta que su hija no era precisamente la mariposa más social.

Las razones, por supuesto, eran comprensibles.

Carol no era como cualquier otra chica.

Aun así, siempre le había preocupado lo desapegada que parecía de todo lo que la rodeaba.

Conforme fue creciendo, era como si Carol se volviera más y más indiferente, viviendo casi en piloto automático, simplemente existiendo, observando el mundo pero nunca entrando en él.

Jonathan no lo notaba, para su esposo lo único importante era que Carol estuviera segura, pero Martha lo sabía mejor, si las cosas hubieran seguido como lo habían estado haciendo el futuro de su hija podría haber sido oscuro, y sin duda solitario.

Afortunadamente estos últimos meses, Carol parecía estar cambiando, Aún mostraba poco interés por la mayoría de las cosas, pero al mismo tiempo había un brillo en sus ojos que antes no había estado ahí.

Era como si finalmente estuviera comenzando a vivir de verdad.

Martha había pasado muchas noches preguntándose de dónde había venido este cambio, no le gustaba entrometerse demasiado en la privacidad de su hija, por lo que nunca intentó hacer preguntas intrusivas o pensó en acorralarla para averiguarlo, mientras Carol estuviera bien y feliz, ella estaba dispuesta a esperar y dejar que que se lo dijera cuando estuviera lista.

inesperadamente parecía que la respuesta a su incógnita había decidido aparecer por sí sola.

no le fue difícil atar cabos, solo necesito pensar un poco en las fechas, y sobre todo, aunque su hija tenía una buena cara de poker la mayor parte del tiempo, como madre —y como mujer—fue bastante sencillo para ella notar la manera en la que los ojos de Carol se iluminaban cada vez que miraba al joven hombre sentado en la mesa.

“cuando se conocieron?” pregunto sin poder evitarlo, haciendo que Carol se sobresaltara, ella intentó ocultar su repentino nerviosismo pero para Martha bien podría ser un libro abierto.

“qué quieres decir?

es la primera vez que lo veo” dijo con toda la seriedad que pudo, casi sonó sincera.

dejando escapar un suspiro martha sacó el último pancake del fuego y apagó la estufa.

“Deben ser más de seis meses… llegó al pueblo hace casi un año, quizá desde enero?” Martha murmuró para sí misma, cada palabra provocando una reacción silenciosa en su hija.

Mirando su expresión atónita, Martha resopló, quitándole la sartén de sus manos, sacó el tocino que casi se le había quemado y lo sirvió en los platos.

“Sabes yo también fui joven, aun recuerdo todas esas veces cuando me escapaba de casa para ver a tu padre a la mitad de la noche” al pensar en aquellos tiempos los ojos de martha se nublaron por un momento antes de que ella negara con la cabeza y pusiera la mano en el hombro de Carol.

“vamos, es hora de desayunar, podemos tener una charla de chicas más tarde” dijo dándole una mirada significativa que la hizo estremecer, entonces le puso dos de los platos en las manos y ella misma tomó los otros dos, comenzando a caminar hacia la mesa, Carol la siguió de manera automática.

con su mente aun procesando el hecho de que acababa de ser descubierta.

al verlas venir, Daniel se levantó de su silla.

“déjenme ayudar” dijo él, acercándose para tomar los platos que Martha llevaba.

Pronto la mesa estuvo completamente servida y los cuatro se sentaron comenzando a comer con tranquilidad.

La charla fue poca al principio pero poco a poco Daniel animó el ambiente, hablando de diversos temas con los padres de Carol, llenando la casa de un aire cálido y acogedor.

Carol participó de vez en cuando, aunque la mayor parte del tiempo permaneció en silencio, mirando de reojo a su madre, con sus pensamientos hechos un caos, cada vez que Daniel y Martha compartían palabras un ligero temblor estremecia su corazón.

como si temiera que Martha hiciera alguna pregunta extraña o dijera algo.

Pero no lo hizo, la mujer habló con Daniel de manera educada, sin intentar presionar ni indagar más de lo debido, conformándose con conocerlo lentamente.

“Creo que pronto limpiaré una parte del terreno.

Quiero hacer un pequeño huerto y ver si puedo cultivar algunas verduras para mis comidas” comentó Daniel cuando la conversación derivó hacia el tema de su granja, compartiendo brevemente algunas de las ideas en las que había estado pensando.

no era nada demasiado elaborado, solo un proyecto sencillo para entretenerse en su tiempo libre.

Al escucharlo, Martha se entusiasmó.

Un brillo astuto se encendió en sus ojos y, sin perder tiempo, habló con rapidez.

“Si quieres Carol y yo podemos echarte una mano, las dos hicimos un gran huerto cuando ella era más joven, de ahí vienen casi todas las verduras que comemos estos días” Antes de que Daniel pudiera intentar aceptar o negarse, Martha empujó suavemente el costado de su hija con el codo y aunque aún entumecida por los acontecimientos recientes la mente de Carol fue rápida en captar lo que su madre estaba intentando hacer.

dándole una rápida mirada agradecida , Carol tuvo que contener la sonrisa que quería tirar de sus labios.

Esta era una gran oportunidad!, Una que haría que ya no necesitará seguir usando a Chloe como tapadera y que le dejaría poder ver a Daniel sin tener que hacerlo a escondidas.

“¡Me encantaría ayudar!” casi grito, hablando un poco demasiado rápido y con más entusiasmo del que deberia.

Jonathan alzó una ceja y Martha casi se palmea la cara.

al sentir sus miradas Carol se sonrojo ligeramente dándose cuenta de su error.

Daniel, quien miro toda esta interacción como un ‘observador’ externo, casi se echa a reír en voz alta.

por fortuna logró contenerse.

“Si es así entonces las molestare a ambas” dijo lo más educadamente que pudo no viendo razones para rechazar la oferta de Martha.

Esta vez Carol no habló más, solo le asintió antes de desviar su mirada hacia su plato como si de repente fuera lo más interesante en la habitación.

Aparte de ese pequeño incidente, el resto del desayuno fluyó sin interrupciones y pronto llegó a su fin.

“Gracias por la comida, estuvo deliciosa, Sus pancakes sin duda han sido los mejores que he probado señora kent” Daniel dijo, comenzando a despedirse, aunque le hubiera gustado quedarse un poco más aún tenía asuntos que resolver antes de que el dolor en su cuerpo se volviera lo suficientemente intenso y le impidiera poder moverse con normalidad.

“Me alegra saber que te gustaron.

Quizá puedas volver a desayunar con nosotros otro día” respondió Martha con una sonrisa cálida y a su lado Jonathan asintió.

“así es, puedes volver cuando gustes hijo, en esta mesa siempre hay lugar para uno más” “Puede que acepte la oferta” Daniel sonrió antes de volverse hacia la silenciosa Carol y asentirle con cortesía.

“También fue un gusto conocerla” Escuchar cómo se dirigía a ella de forma tan distante casi hizo que Carol frunciera el ceño.

Aun así, no pudo hacer otra cosa que asentir y despedirse en el mismo tono.

Después de todo, incluso si su madre ya sospechaba algo, su padre no lo hacía, y prefería que eso se mantuviera así.

Con las despedidas hechas, Daniel salió de la casa y comenzó a caminar hacia su granja.

Antes de alejarse por completo de la propiedad de los Kent, miró por encima del hombro y se encontró con la mirada de Carol, quien lo observaba a través de una de las ventanas.

Al ver su rostro serio, Daniel no pudo evitar guiñarle un ojo.

La chica abrió los ojos con sorpresa, y su rostro se encendió de inmediato, el rubor subiéndole hasta las orejas.

fue demasiado fácil burlarse de ella.

.

.

.

.

Lo primero que debes hacer cuando estás a punto de caer en una espiral de dolor —una que sin duda te incapacitará y, muy probablemente, te hará arremeter contra todo lo que te rodea— es buscar un lugar donde ese arrebato no pueda causar daño alguno.

Lamentablemente, la Tierra no ofrece muchos sitios así.

Y aunque la Fortaleza resultaba una opción tentadora, Daniel prefería no romper ni arruinar nada allí dentro.

Fue un alivio, entonces, que sus opciones no se limitaran al planeta.

En retrospectiva, el lugar que debió haber considerado desde un principio era, sin duda, el vacío frío del espacio exterior.

Nada que romper.

Nadie a quien herir.

Y, sobre todo, ningún aire que pudiera llevar sus futuros y posibles gritos desgarradores a los oídos de algún alma desafortunada.

pero se estaba adelantando, el momento en que la situación dentro de su cuerpo se agravaría hasta el punto en el que necesitará abandonar la tierra aún estaba a varias horas de distancia, Por ahora, su condición seguía siendo lo suficientemente estable, así que debía aprovecharlo.

al regresar a su granja se apresuró a tomar su traje y ponerselo, despegando hacia los cielos poco después.

Esta vez, su patrullaje fue más simbólico que efectivo.

No buscó hacer nada extenuante ni complicado, sólo recordarle al mundo, y a los criminales, que aún estaba allí.

A veces, eso era todo lo que se necesitaba para lograr que la gente se sintiera segura…

y en este momento era todo lo que podía darles.

el pensamiento lo molesto, saber que podía hacer más, que debería hacer más, pero no poder hacerlo lo irrito más de lo que esperaba.

Aunque sus motivaciones iniciales para convertirse en héroe no habían sido, en su mayoría, del todo altruistas, su deseo de ayudar a las personas y al mundo era genuino.

Incluso si, a veces, fallaba espectacularmente en el intento.

Sintiendo cómo se le fruncía el ceño, Daniel se detuvo y aterrizó en la cima de un alto edificio.

A pesar de que muchas veces se había repetido a sí mismo que era imposible salvar a todos, el peso de no haber podido salvar a Reed o al Doctor Storm aún descansaba sobre sus hombros como un recordatorio persistente de su fracaso.

un peso del que no sabía si algún día podría liberarse.

‘No tengo tiempo para autocompadecerme’ se reprendió en silencio, su mirada cayendo involuntariamente sobre un edificio a la distancia.

El Sanctum Sanctorum.

El nombre no era nuevo, pero se sentía como tal, todos los recuerdos que recuperaba con el paso del tiempo se sentían de esa forma, era extraño pero en este punto ya se había acostumbrado.

Daniel se quedó mirando el edificio durante varios segundos antes de apartar la mirada, aunque una parte de él quería volar hasta ahí, entrar por las puertas y exigir respuestas, la otra parte más cuerda de sí mismo le recordó que buscar una pelea en su estado actual era una total estupidez.

‘tampoco es como si pudiera ganar incluso estando en mejores condiciones’ pensó con ligera auto burla.

Incluso si se había vuelto más fuerte, Daniel no era tan arrogante como para pensar que si quiera tenía una oportunidad contra la hechicera suprema.

al menos no ahora, tal vez dentro de algunos meses o años, cuando su mejor truco fuera algo más que solo golpear fuerte y rápido.

‘problemas que resolvere en el futuro… seguramente’ volviendo a despegar por los cielos, Daniel decidió que ya había patrullado lo suficiente, era hora de comprobar cómo se encontraban Susan y Johnny, también necesitaba visitar a Ben, no quería que el chico se desesperara y saliera corriendo.

prometió ayudarlo y eso haría, de una forma u otra.

.

.

.

En otra parte de Nueva York, en una casa de Queens…

“está listo…” murmuró Peter, observando la pequeña cápsula metálica del tamaño de una uña entre sus dedos.

Era algo tosca, hecha con metal reciclado y soldada a mano.

Aun así, se veía bastante decente…

al menos para él.

“muy bien intento número 10, esperemos que funcione” lamiendo sus labios secos Peter procedió a tomar una jeringa previamente preparada, llena de una sustancia gris opaca, hundiendo su aguja con precisión en una pequeña válvula en la base de la cápsula, comenzó a apretar, vaciando rápidamente todo su contenido.

La primera parte estaba hecha.

Ahora solo quedaba repetir el proceso con otra jeringa.

Esta vez, el líquido en el interior no era gris, sino de un blanco pálido, casi transparente.

Al igual que la anterior, se vació con rapidez dentro de la misma cápsula, llenándola por completo.

Al retirar la aguja, Peter vaciló por un instante antes de comenzar a agitar el brazo con fuerza, mezclando ambas sustancias en el interior de la cápsula hasta que se fusionaron en una sola.

Si la cápsula hubiese sido transparente, habría revelado cómo el fluido dentro de ella se transformaba poco a poco en un blanco puro, uniforme y ligeramente brillante.

Peter entrecerró los ojos y sostuvo la cápsula lo más lejos posible de su rostro, esperando…

esperando a ver si, como en los nueve intentos anteriores, explotaría y rociaría todo su contenido por la habitación.

Si el nuevo compuesto químico que había creado no se autodegradara con el tiempo, Peter no sabía cómo habría logrado limpiar todo ese desastre.

Pasó casi un minuto lleno de tensión antes de que Peter pudiera relajarse y acercar su mano para examinar el pequeño objeto.

“funciono!” casi gritó con emoción, una sonrisa iluminando su rostro.

Conteniendo su entusiasmo, Peter se dirigió a su escritorio y observó el aparato en el que había estado trabajando durante los últimos días.

A simple vista parecía una mezcla entre un reloj y una pulsera gruesa, con una pequeña ‘antena’ en la parte superior y, en su extremo, un botón saliente.

Aún era un prototipo, tosco en varios sentidos pero teóricamente funcional.

Con manos firmes, insertó la cápsula en el compartimiento especial que había diseñado para ella.

Encajó con un pequeño clic.

Luego, sin vacilar, ajustó el dispositivo a su muñeca derecha, asegurándose de que la correa estuviera bien sujeta.

El botón en la punta de la antena terminó ubicado justo en el centro de su palma.

“un poco voluminoso” pensó al examinar su invento, ya imaginando varias formas de mejorarlo.

Peter se quedó en silencio por un momento, sus ojos vagando por la habitación hasta que se fijaron en una de sus figuras de colección, colocada encima de su armario.

‘tu lo haras’ pensó, eligiendo la figura como el objetivo con el que probaría su invento.

Apuntando su brazo hacia ella, presiono el botón en su palma dos veces de forma seguida con sus dedos medio y anular.

De inmediato, el mecanismo del dispositivo se activó y, en un instante, una delgada línea blanca salió disparada desde su muñeca, alcanzando su objetivo con precisión.

“jajaja” Peter no pudo evitar soltar una risa, la sensación de ver como algo en lo que has estado trabajando tan arduamente daba sus frutos siempre fue increíble, más aún teniendo en cuenta que se había gastado la mitad de sus ahorros en esto.

Con un pequeño y suave tirón, hizo que la figura de acción saliera volando de su lugar y cayera en su mano.

“Con esto se puede decir que ahora soy una verdadera araña?” se preguntó con diversión, antes de devolver la figura a su sitio.

Estos últimos días como aspirante a héroe habían sido un desafío en más de un sentido.

Peter había logrado superar la mayoría de los problemas que se le presentaron con una buena dosis de astucia y creatividad improvisada.

Aun así, conforme pasaba más tiempo en las calles, más se daba cuenta de algunos de sus defectos.

El mayor de ellos, sin duda, era su falta de opciones para tratar con objetivos lejanos, lo que a menudo lo obligaba a idear todo tipo de estrategias para compensarlo.

No es fácil salvar a un rehén cuando lo tienen a punta de pistola y con el cañón a menos de un centímetro de su cara, o con un cuchillo en la garganta.

Por esa razón Peter había estado pensando, buscando una solución y finalmente encontrandola.

Telaraña!

Algo que, en retrospectiva, debería haber sido obvio desde el principio.

Bueno, aunque pareciera obvio, crearla no lo fue tanto.

Afortunadamente, Peter tenía algo de científico en él; solo necesitaba de la motivación adecuada y un camino a seguir, y podía hacer cosas increíbles.

La telaraña artificial en sus manos era una gran prueba de ello.

Sosteniendo el delgado hilo blanco con ambas manos, Peter tiró de los extremos, probando su resistencia.

“es más duro que el acero” pensó con asombro.

Por supuesto, había teorizado sobre sus capacidades mientras desarrollaba la fórmula química, pero una cosa era lo que decía el papel y otra muy distinta lo que se comprobaba en la práctica.

Siguió ejerciendo presión, sus músculos tensándose ligeramente, hasta que, con un chasquido, el hilo se rompió.

Para un espectador externo, tal vez no parecería algo impresionante, pero había que saber que Peter ahora poseía una fuerza descomunal.

Lograr que siquiera se esforzara —aunque fuera un poco— era algo que ni siquiera el acero más duro que había encontrado para probar su nueva fuerza había podido conseguir.

Peter probó su lanzador de telarañas durante varios minutos más, acostumbrándose a su uso, anotando lo que le resultaba incómodo y pensando en posibles soluciones.

Al final, terminó con más de seis páginas de anotaciones en su cuaderno y antes de que se diera cuenta el atardecer se asomaba por su ventana.

‘casi es hora’ pensó, sintiendo una creciente impaciencia.

Desde que obtuvo sus poderes, su energía había estado siempre a tope.

No importaba lo que hiciera: era como si no pudiera cansarse.

Incluso cuando pasaba toda la noche entre callejones, ayudando a otros o pateándole el trasero a criminales.

Su necesidad de dormir parecía haberse desvanecido, aunque no por completo.

No era una máquina de movimiento perpetuo: aún necesitaba descansar, preferiblemente dos o tres horas.

Pero el simple hecho de poder funcionar con tan poco sueño ya le parecía lo suficientemente increíble.

Algo menos increíble era el cambio en su apetito.

Según los cálculos que había hecho en los últimos días, sus necesidades calóricas se habían triplicado, convirtiéndolo en un auténtico glotón.

para su buena suerte a su cuerpo no parecía importarle si esas calorías venían de una comida saludable o de comida chatarra, aun así comenzó a considerar la idea de conseguir un trabajo de medio tiempo pronto, no quería poner más carga financiera sobre los hombros de sus tíos.

‘Tal vez pueda probar cargando cosas’ pensó.

Había visto un volante de una compañía de mudanzas cercana; estaban solicitando personal para ayudar a cargar camiones.

Con sus nuevas capacidades físicas, eso debería ser pan comido.

Intentó pensar en más cosas, ocupar su mente inquieta, pero conforme los segundos seguían pasando, su impaciencia aumentaba.

Al final, su pierna comenzó a temblar de arriba abajo, y tuvo que obligarla a detenerse para no romper el suelo por accidente.

‘Al diablo’ Poniéndose de pie, Peter fue hasta su armario y sacó una vieja mochila roja que había escondido entre montones de ropa.

Metió su recién creado web-shooter en ella, se la colgó al hombro y salió de su habitación, asegurándose de cerrar bien la puerta tras de sí.

Con pasos rápidos bajó desde el segundo piso y vio a su tío Ben terminando de pintar una de las paredes que recientemente habían sido reparadas.

Su tía no se encontraba en casa; había ido a visitar a una amiga que acababa de mudarse al vecindario.

“Voy a visitar a Jessica” mintió con una ligera punzada de culpa y su tío se giró hacia él con la ceja alzada al escucharlo.

“a esta hora?

Ya casi es momento de cenar” “Conseguiré algo en el camino.

Solo…

quiero verla” eso, al menos, no era una mentira.

Ben guardó silencio por un momento antes de asentir con comprensión.

“muy bien, pero no regreses muy tarde” Peter sonrió, le dio un fuerte abrazo y salió de la casa, en poco tiempo se alejó lo suficiente, y asegurándose de que no había nadie mirándolo, entró a un estrecho callejón oscuro.

‘hora de la acción’ Respiró hondo y cerró los ojos por un momento, dejando que un leve hormigueo recorriera su cuerpo.

Entonces, una ondulación lo atravesó de pies a cabeza.

De forma casi milagrosa, su figura comenzó a desvanecerse en el aire, y donde antes había estado parado…

ahora no parecía haber nada.

camuflaje, o invisibilidad si querías llamarlo de otro modo, Peter había descubierto esta habilidad por accidente una noche en la que regresó demasiado tarde a casa y casi fue atrapado por su tía.

Aún le costaba un poco activarlo, y si se movía demasiado bruscamente o perdía la concentración, su cuerpo volvía a ser visible sin que pudiera evitarlo.

Pero incluso con esas limitaciones, se había convertido en uno de sus mejores trucos, super útil para tomar por sorpresa a los criminales.

Peter se estiró un poco, realizando algunos movimientos básicos solo para asegurarse de que su camuflaje estaba bien asentado.

Luego, comenzó a trepar por uno de los muros del callejón, caminando por la pared con la misma facilidad que lo haría si estuviera sobre el suelo firme.

Al llegar a la cima del edificio no se quedó ahí.

En cambio, continuó saltando de techo en techo hasta alcanzar el edificio más alto de Queens.

Solo entonces desactivó su camuflaje y abrió su mochila, de donde sacó su ‘traje’ y su lanzador.

Cambiarse no le tomó mucho tiempo, y pronto estuvo listo para probar la idea que lo había hecho tan impaciente por salir a las calles.

Parado al borde del edificio, Peter terminó de ajustar el lanzador en su muñeca y miró hacia el suelo, donde los peatones y los coches casi parecían hormigas.

si esto no funcionaba la caída podría doler un poco, aun así tenía confianza, la telaraña ya había demostrado ser lo suficientemente fuerte, ahora solo necesitaba ponerse en marcha.

palmeando sus manos una contra la otra, peter se lanzó al vacío sin siquiera dudar, su cuerpo navegando por el aire con facilidad, Sólo cuando estuvo a mitad de la caída fue que apuntó su brazo hacia otro de los edificios y presionó sus dedos contra su palma, Una delgada y veloz línea blanca saliendo disparada de su muñeca y adhiriéndose con firmeza a una pared.

Con la mano sujetando con fuerza la red, Peter jaló, haciendo que su cuerpo se balanceara por el aire.

“¡Wooohoooo!” gritó extasiado, incapaz de contener la emoción.

Con una facilidad desmedida, comenzó a moverse entre los edificios en maniobras que habrían dejado incrédulo al mejor de los acróbatas.

Aunque solo tenía un lanzador de redes, Peter logró dominar su uso con relativa facilidad, mucho de ello gracias a un instinto subconsciente que había venido con sus poderes, pero en mayor parte, sus mejores movimientos de la noche se dieron gracias a la aplicación práctica de cálculos matemáticos precisos.

Pensando en todos esos compañeros de secundaria, quienes siempre decían que las matemáticas nunca servirían para nada en la vida real, Peter no pudo evitar desear que lo vieran ahora… especialmente su profesor, quien siempre defendió la materia como algo que podría llegar a ser útil en el día a día.

y así, antes de darse cuenta, había salido de las familiares calles de Queens, viajando por la ciudad como nunca antes lo había hecho y llegando a lugares completamente nuevos.

Finalmente, su veloz recorrido se detuvo cuando un cosquilleo —una sensación que cada vez se le hacía más familiar— comenzó a pulsar en la parte posterior de su cabeza.

aterrizando sobre un edificio departamental de cinco pisos, Peter examinó los letreros en las calles para averiguar dónde estaba.

‘¿Hell’s Kitchen?’ Nunca antes había visitado el barrio, pero ciertamente había escuchado todo tipo de historias sobre la criminalidad que allí se gestaba.

‘¡Parece que es hora de ser héroe!’ dejándose guiar por su increíble súper sexto sentido, al que ingeniosamente, había elegido nombrar como ‘sentido arácnido’ Peter se balanceó hasta aterrizar cerca de los muelles en el río Hudson.

‘algo está mal’ Su entusiasmo anterior se desvaneció al sentir cómo su sentido arácnido lo golpeaba con fuerza.

no lo desconcertó demasiado, pues no se sentía igual a cuando Gravitón atacó la costa este ni por asomo, pero sí era mucho más intenso que cualquier advertencia que hubiera experimentado al enfrentar criminales armados.

Y eso por si solo era suficiente para ser preocupante.

Cualquier cosa que fuera más peligrosa que un arma podría significar tener que enfrentarse a algo para lo que no sabía si estaba preparado.

Monstruos.

No se sabía mucho sobre ellos, pero recientemente se informaba cada vez más de sus apariciones en distintas partes del mundo.

Peter había visto algunas imágenes en las noticias: balas rebotando fácilmente en sus cuerpos, garras capaces de rasgar acero, y golpes tan potentes que podían romper concreto como si fuera vidrio.

La mayoría de las veces, Defiant se encargaba de tratar con ellos y eliminarlos.

Algunos, los menos fuertes, eran abatidos por fuerzas armadas bien equipadas.

Pero incluso el más débil del que se tenía registro había necesitado de una docena de agentes armados hasta los dientes para hacerle frente.

el solo pensar que tal vez podría encontrarse con esa clase de enemigo hizo que el nerviosismo lo asaltara, pero solo eso, no lo paralizó, no lo hizo dudar.

Bueno… Tal vez sí lo hizo dudar un poco, pero solo por un breve instante, porque en el segundo siguiente aplastó esa duda de su mente!

Si de verdad quería ser un héroe, ayudar a los demás, salvar vidas, entonces no podía retroceder ahora.

Dejando escapar el aire contenido en sus pulmones, Peter activó su camuflaje.

Desapareció de la vista en un segundo y comenzó a moverse con cautela.

En poco tiempo se adentro aún más entre los muelles, hasta una serie de grandes almacenes desde donde el sonido cada vez más claro de una pelea llegaba a sus oídos.

Peter apenas estaba pensando en cómo entrar cuando las enormes puertas de uno de los almacenes se abrieron de golpe, tomándolo completamente por sorpresa.

Con incredulidad, vio un cuerpo salir disparado, volar por el aire durante unos segundos, caer pesadamente al suelo y rodar varios metros antes de detenerse.

Un impacto así habría sido letal para cualquier persona común.

Pero, sorprendentemente, quien lo había recibido tardó apenas un segundo en reincorporarse, apoyando las manos contra el suelo para impulsarse y aterrizar con firmeza sobre sus piernas.

Ahora que podía verlo mejor, Peter notó que se trataba de un hombre vestido completamente de negro, de pies a cabeza.

Incluso su rostro estaba cubierto, sin ninguna abertura visible para los ojos, la boca o la nariz.Casi parecía una sombra: una silueta que fácilmente podría fundirse con la noche.

También parecía alterado.

Su respiración era pesada, agitada, y un vistazo más detallado revelaba brasas ardientes, con la vaga forma de un puño, marcadas en su abdomen.

Casi tan pronto como estuvo nuevamente en pie, el hombre adoptó una postura de combate.

La razón de tal acción se hizo evidente cuando más de una docena de sujetos vestidos como ninjas salieron corriendo desde el interior del almacén.

‘esta bien… ninguno parece un monstruo’ pensó Peter, observando al grupo.

Cada uno portaba distintos tipos de armas cuerpo a cuerpo y, por sus movimientos, estaba claro que sabían usarlas.

Sin embargo, ninguno lo hizo sentirse alerta… al menos, no hasta que una última figura apareció, haciendo que su sentido arácnido punzara con más fuerza.

Lo primero que notó fue que parecía ser la única mujer del grupo.

Lo segundo, que aunque su vestimenta era similar a la de los demás, también poseía diferencias claras: su atuendo era más elaborado, con detalles marcados en rojo oscuro y dorado.

lo tercero….

era que sus puños estaban brillando, no como metáfora, sino literalmente.

Resplandecían como si estuvieran hechos de fuego incandescente, vibrando con una energía que distorsionaba levemente el aire a su alrededor.

Mientras el grupo comenzaba a rodear al hombre de negro formando un círculo, la mujer caminó con pasos lentos hasta situarse frente a él, con solo tres metros de distancia separandolos.

“estoy sorprendida, aunque había escuchado sobre lo resistente que eras no esperaba que pudieras soportar mi golpe, ahora entiendo por que la mano tuvo que huir con el rabo entre las piernas de ti” la mujer dijo, con leve toque de burla al final, Su voz, marcada por un acento ligero que Peter no logró identificar, hizo eco en el silencio que, hasta entonces, había inundado el lugar.

“Quienes son ustedes?” Preguntó el hombre con voz grave, lo que hizo que la mujer esbozara una leve sonrisa.

“¿Importa?

lo único que debes saber es que este es el final de la línea, Tus acciones recientes te han convertido en una espina en el costado que debe ser arrancada cueste lo que cueste, Pero hoy me siento especialmente amable, así que si te rindes ante mí tal vez sea indulgente contigo” sus palabras, llenas de una falsa amabilidad, provocaron que el hombre gruñera y apretara sus puños audiblemente.

“Qué amable… pero rechazó la oferta” respondió entre dientes.

La mujer soltó un suspiro breve, casi de lástima, antes de encogerse de hombros y desenfundar dos largas y afiladas dagas que llevaba en las caderas.

El metal de sus filos comenzó a calentarse al contacto con sus manos, tiñéndose de un rojo anaranjado intenso.

“En ese caso te daré una muerte rápida!” Con esa siniestra declaración resonando en el aire, la mujer se lanzó hacia adelante en un borrón de velocidad que sería casi imposible de seguir para el ojo humano.

Peter supo que ya no podía seguir quedándose quieto.

.

.

.

.

Nota: En primer lugar creo que es claro que se debe hacer una disculpa, más de dos semanas sin publicar un capítulo… Lo siento!

Me gustaría tener una gran excusa, pero no la tengo, así que solo me queda inclinarme y pedir perdón!

Remember that You can already find the next chapter of this story on P)atreon ( p)atreon com/EmmaCruzader ) All the support received is appreciated ;D

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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