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Still Defiant! [Marvel/DC] ESP - Capítulo 70

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Capítulo 70: 70: Punto Crítico

70: Punto Crítico

“Necesitas otra menta?” Daniel le preguntó al adolescente aún tembloroso a su lado, después de colgar el teléfono y dar por terminada la llamada en la que había estado concentrado los últimos minutos.

Su respuesta fue un asentimiento corto y lento. Con un leve suspiro, abrió una de las bolsas de su cinturón de herramientas y sacó dos pequeños paquetes transparentes que luego le ofreció amablemente.

“Siempre llevas dulces de menta contigo?” Spider-man preguntó con una curiosidad apagada antes de tomarlas, sacarlas de sus envoltorios y meterlas en su boca. Sus hombros tensos relajándose un poco al sentir la frescura inundar su paladar una vez más.

“Hey, nunca sabes cuándo los necesitarás” Daniel respondió, intentando aligerar el ánimo y distraerlo, aunque con poco éxito. Incluso si sus ojos estaban ocultos tras las antiguas gafas de piloto que llevaba sobre su máscara, era evidente que la atención del joven vigilante seguía regresando a la pila de cadáveres sin cabeza a solo unos metros de ellos.

‘sigue en shock’ pensó Daniel, aunque no es como si esperara algo diferente. Hasta para él, ver a otros morir seguía haciéndolo sentir incómodo de muchas formas, más aun cuando esas muertes eran espantosas e innecesarias.

‘por qué hacerlo?’ se preguntó, no por primera vez.

Esos hombres no eran supersoldados, y su posición dentro de la jerarquía de los Diez Anillos no debía ser muy alta. Incluso si los hubieran interrogado y de alguna manera logrado sacarles información, difícilmente esta habría sido lo suficientemente importante como para justificar sus muertes.

Entonces, ¿por qué matarlos? ¿Por qué sacrificarlos de esta forma? ¿Y por qué esperar a que ellos llegaran en lugar de hacerlo antes, cuando fueron capturados o cuando los dejaron solos y atados?

¿Acaso fue su elección? ¿Cuando se dieron cuenta de que no podrían escapar, eligieron morir colectivamente antes que traicionar a su organización? ¿O fue todo orquestado por alguien más? algo hecho deliberadamente para enviar un mensaje?

‘lo estoy pensando demasiado’ frunció el ceño.

En este punto, hacerse tantas preguntas era inútil. Además, no sabía por qué estaba tan sorprendido por esto, cuando hacía tiempo que Los Diez Anillos ya habían dejado en claro que no les importaban las vidas humanas, incluidas las de sus propios hombres.

“No hay restos de ningún tipo de dispositivo explosivo ¡Diablos! no hay restos de nada que pudiera haber causado esto!” gruñó Tony, apartándose de los cadáveres que había estado examinando con ayuda de los escáneres de su armadura y llamando la atención de todos.

Saliendo de sus cavilaciones, Daniel se acercó al hombre, al igual que Matt, quien había estado inclinado junto a otro grupo de cuerpos para examinarlos por su cuenta.

A pesar de usar sus supersentidos hasta el extremo, el vigilante tampoco había logrado encontrar pista alguna sobre la causa de las muertes.

“Quizá los forenses puedan encontrar algo más tarde” Daniel dijo, aunque ninguno de los dos parecía convencido por eso, lo cual era comprensible; si ellos no habían podido encontrar nada, las probabilidades de que otros lo hicieran eran, sin duda, escasas.

“Si no hay rastros de bombas ni nada similar, puede que tenga algo que ver con esa cosa del Chi?” Sorprendentemente quien habló fue Peter.

El adolescente, que hasta ese momento había estado manteniendo cierta distancia, comenzó a acercarse a pasos lentos, dudando por un segundo cuando su pie pisó algunos de los restos sangrientos que cubrían el suelo, antes de seguir adelante y pararse junto a ellos.

“Puede que tengas razón. La mujer mencionó algo de eso durante su pelea, no? Dadas las obvias raíces asiáticas de los Diez Anillos, quizá algunos de los viejos cuentos sobre el chi en la antigua Asia tengan algo de cierto” Daniel le asintió, no descartando la idea.

Ciertamente, una antigua energía mística con capacidades desconocidas podría ser capaz de matar a otros sin dejar evidencia. O quizá sí dejará evidencia, pero de una forma que solo otra persona que dominara este ‘Chi’ pudiera detectar.

Nada que les fuera útil ahora mismo, pero si algo a tener muy en cuenta para sus futuros enfrentamientos con la organización, si los supersoldados ya eran un problema, supersoldados capaces de usar ‘chi’ harían que este conflicto escalara a niveles demasiado peligrosos para su gusto.

Dependiendo de cuántos de ellos hubiera entre sus filas y de que tanto el poder místico

aumentará sus capacidades, ya de por sí extraordinarias, destruir los diez anillos iba a ser un gran dolor en el trasero, ya podía verlo y de solo pensarlo un dolor punzante amenazó con instalarse en sus sienes.

¿Por que sus enemigos no podían ser como los de esas series animadas para niños?

Por su parte, Tony chasqueó la lengua y negó con la cabeza ante la mención del Chi.

Incluso si su sentido de la credulidad se había visto desafiado más de una vez desde que fue secuestrado, el multimillonario seguía siendo un hombre de ciencia, con una firme cosmovisión sobre cómo el mundo y el universo deberían funcionar, y dentro de esa cosmovisión, cosas ‘ilógicas’ como la magia o el Chi ciertamente no estaban incluidas.

Naturalmente escuchar que Daniel lo considerara algo posible activó su lado más escéptico.

Estuvo a punto de soltar un comentario sarcástico, pero logró contenerse… con mucho esfuerzo. Incluso si la sola idea le parecía absurda, sabía que no tenía sentido discutirlo cuando no tenía forma de refutarlo por completo.

Sinceramente Tony aun no lograba comprender porque su amigo en mallas, alguien a quien consideraba tan versado en la ciencia como él mismo, podía tener ideas tan ridículas.

“Sea como sea, ya no tenemos más pistas que seguir. Una vez más, volvemos a estar a la espera hasta que esos idiotas decidan asomar sus cabezas otra vez” Tony se quejó con evidente molestia, la pasividad no era lo suyo, y tener que esperar mientras sus enemigos conspiraban en las sombras le resultaba sumamente irritante.

“Eso no es verdad. Recuerda por qué decidieron atacarme en primer lugar” intervino Matt, haciendo que Tony rememorara rápidamente toda su charla anterior.

“Te refieres a ese otro grupo con el que luchaste?”

Matt asintió “De una forma u otra, La Mano tiene una conexión con los Diez Anillos. Y aunque logré expulsar a la mayoría de ellos de la ciudad, sé que aún quedan algunos rezagados intentando borrar sus rastros. Si los encontramos, quizá podamos obtener más información.”

No era precisamente una gran flecha luminosa que indicará la dirección directa hacia la base principal de los Diez Anillos, pero dada la situación, Tony no podía ser demasiado quisquilloso.

“Ya me agradas más” dijo, dándole una sonrisa, aunque gracias al casco de su armadura nadie lo noto.

“Podemos discutir más sobre ello en otro momento, los agentes de Shield que llame están por llegar; dejémosles el lugar libre para que puedan limpiar este desastre” Daniel dijo, ya escuchando el sonido de los vehículos acercándose.

La mención de S.H.I.E.L.D. hizo que tanto Matt como Peter se animaran. Antes de esta noche ninguno de los dos había tenido mucho conocimiento sobre la agencia de seguridad internacional, pues la existencia de la organización seguía siendo un asunto mantenido en secreto para el público en general.

Peter, en particular, había desconocido por completo que existían, mientras que Matt, aunque sabía un poco más que el otro vigilante, gracias a todo el incidente con Killer Croc, aún tenía muchos vacíos sus conocimientos sobre ellos pues ese día Daniel no había podido contarle demasiado y él tampoco se había molestado en preguntar tanto como debería haberlo hecho.

Antes de hacer su llamada, Daniel había intentado darles un breve resumen para evitar que fueran tomados desprevenidos y estuvieran al tanto de lo que pasaría, uno casi igual al que había hecho para Flash en su momento, aunque sin ser tan detallado como le habría gustado.

Matt había escuchado con gran atención y, aunque Peter había estado algo distraído debido al shock provocado por las muertes, Daniel confiaba en que lo recordaría… o al menos eso esperaba. Aunque quizá debería volver a decírselo en otro momento, solo para estar seguro.

“Bien, dejemos que los conserjes limpien” Tony se burló, pero no discutió más, y pronto los cuatro salieron del almacén, justo a tiempo para ver la llegada de los agentes de S.H.I.E.L.D., encabezados por una familiar y encantadora dama pelirroja.

Quizá la mayor ventaja de asociarse con la agencia de seguridad internacional era su enorme capacidad para manejar y limpiar las secuelas cuando algo salía muy mal. No había necesidad de involucrar a la policía, ni de hacer trámites, ni de perder tiempo en la burocracia.

Una simple llamada bastaba para movilizar a todo un equipo de profesionales que se encargarían de que hasta la mancha de sangre más diminuta desapareciera de la faz de la Tierra sin dejar rastro.

Era casi perfecto, de no ser por las malditas serpientes que se escondían entre ellos.

Otro problema que necesitaba solucionarse, aunque de forma mucho más clínica. La única razón por la que Daniel no había comenzado una cacería de brujas ni le había advertido a Fury sobre Hydra era porque S.H.I.E.L.D. todavía era necesario para tratar muchos asuntos que él no podía o no tenía tiempo para resolver por su cuenta.

Pero cuando su equipo de héroes estuviera listo y capacitado, las cosas empezarían a cambiar.

Hydra no iba a tener suficientes cabezas una vez que él comenzara a cortarlas.

“Diría que me alegro de verlos, pero considerando el porqué estoy aquí, no suena muy apropiado” Natasha dijo una vez llegó frente a ellos y Daniel regresó de sus pensamientos, dejando que una pequeña sonrisa se formara en su rostro.

“Lo siento, parece que siempre nos encontramos cuando algo problemático sucede“ le respondió con un dejo de cansancio en su voz, entonces se giró hacia los dos vigilantes y les señaló a la pelirroja de forma educada.

“Esta es Natasha Romanoff, nuestro enlace y contacto directo con Shield” se las presentó y Matt fue el primero en dar un paso adelante.

“Daredevil” Si a Natasha le desconcertó o no el uso de un nombre en clave, no se notó en su rostro.

‘Así que este es el vigilante de Hell’s Kitchen’ pensó, lanzándole una rápida mirada analítica que no le reveló mucho más allá de lo que ya sabía. Entonces, su atención se dirigió al otro vigilante, del cual tenía aún mucha menos información.

Peter, quien seguía algo entumecido, tardó un segundo en darse cuenta que era su turno para presentarse, pero cuando lo hizo, rápidamente se adelantó y estrechó su mano.

“Soy, Spider…-Man?,” dijo, tropezando ligeramente con sus palabras. Parecía que, pese a todo lo que había pasado, la presencia de una atractiva espía, en un ceñido traje oscuro, seguía siendo lo suficientemente llamativa para que el joven araña saliera de su entumecimiento y recuperara algo de su torpe expresividad inicial.

“Es un gusto conocerlos a ambos,” respondió Natasha con un tono amable. Su expresión no mostró ningún tipo de alteración ante ellos, pero, por una fracción de segundo, sus ojos se desviaron hacia Daniel con un leve brillo de reproche que solo él notó.

Daniel frunció el ceño, sin entender por qué ella lo había mirado de esa forma. Sin embargo, casi de inmediato lo comprendió y solo pudo devolverle una mirada rápida cargada de disculpa, mientras maldecía para sus adentros por su descuido.

‘Olvide decirle que estaban aquí’ pensó mirando de reojo a Matt y Peter. Cuando la llamo, no se molestó en dar todos los detalles sobre la situación, limitándose a resumir las cosas a lo que creía que era lo más importante, es decir, la más de una docena de cadáveres sin cabeza que necesitaban ser ‘limpiados’

Tal vez hacer eso no habría sido un gran problema si Natasha fuera una persona ordinaria, pero ella era una espía. Su verdadera identidad no era algo que cualquiera pudiera o debiera conocer; el anonimato era vital para su trabajo, y él lo había ignorado por completo, incluso presentándola con su nombre ‘real’ ante quienes, para ella, eran completos desconocidos… todo sin tener en cuenta su opinión en lo más mínimo.

‘Estúpido!…’ se reprendió con frustración. Aunque sabía que su agilidad mental se estaba viendo comprometida por el estado precario de su cuerpo, no esperaba que fuera hasta tal punto.

Esto era peligroso, necesitaba tener más cuidado o podría hacer o decir algo aún más estupido y perjudicial. Por fortuna su condición anómala estaba por llegar al punto crítico, solo necesitaba aguantar un poco más.

Después de una breve charla entre los cinco, en la que le explicaron con más detalle la situación a Natasha, los agentes de SHIELD comenzaron a entrar en el almacén para empezar su trabajo y justo cuando ella estaba por seguirlos, Daniel aprovechó la oportunidad para acompañarla.

“Debo disculparme” le dijo lo más sincero que pudo y al escucharlo ella resopló, su anterior sonrisa cortés desvaneciéndose en una expresión indescifrable.

“No diré que no estoy molesta. Me pusiste en una situación muy incómoda,” dijo antes de suspirar y negar con la cabeza, volviendo la mirada hacia él con gravedad.

“No sé si confías en ellos, pero ciertamente yo no lo hago. Ahora tendré que averiguarlo todo sobre ambos solo para poder volver a dormir tranquila,” añadió con un tono agraviado que casi hizo que Daniel soltara una carcajada. Si no fuera por el leve brillo de diversión en sus ojos ni siquiera se habría dado cuenta que solo estaba fingiendo.

Presenciar sus habilidades de actuación de primera mano siempre era asombroso a la vez que desconcertante.

“Lo siento, en serio. He tenido la cabeza en las nubes estos días,” volvió a disculparse, sin entrar en demasiados detalles. Aun así, lo poco que dijo bastó para que ella se detuviera y comenzara a observarlo de pies a cabeza con más seriedad.

“Puedo verlo. Tu postura está más tensa de lo habitual, tu voz suena más apagada… incluso tus ojos parecen haber perdido algo de brillo… ¿Qué sucede?” ella preguntó directamente con una preocupación que parecía genuina, o al menos eso esperaba Daniel.

A pesar de sus sentidos sobrehumanos, leer a alguien tan experta en controlar su lenguaje corporal como lo era ella, a veces resultaba difícil.

“Se podría decir que estoy enfermo,” dijo de forma vaga y sus palabras provocaron que sus ojos se abrieran de par en par por un segundo. Entonces, se entrecerraron y sus labios se presionaron entre sí hasta formar una fina línea.

Durante unos momentos ella no dijo nada. No porque se tratara de una noticia demasiado impactante, de hecho, no debería serlo, enfermar de vez en cuando era algo natural; incluso ella, quien poseía acceso a uno de los mejores planes médicos del mundo, no estaba exenta de pasar por ello de vez en cuando.

Entonces… ¿Por qué la idea de que Daniel enfermara había sido algo inconcebible en su mente hasta ahora? sin poder evitarlo su mente se sumió en un profundo pensamiento intentar buscar una respuesta a tal pregunta.

Sin que Natasha se hubiera dado cuenta, hacía tiempo que su mentalidad se había visto influenciada, en cierta medida, por la manera en que todos los demás veían a Daniel.

Los humanos eran así: de una forma u otra, sus opiniones y pensamientos se ven afectados por los de quienes los rodeaban, y ni siquiera aquellos con una fuerte individualidad podían escapar por completo de ello.

En algún punto, Natasha había puesto a Daniel en un tipo de pedestal propio, no era de adoración, Ella no creía que Daniel fuera ninguna especie de dios o mesías como otros proclamaban, Sino más bien de separación.

Sin importar cuán humano fuera su comportamiento o su apariencia, una parte inconsciente de ella siempre lo había percibido como algo… diferente.

Y saber que incluso él podía “enfermar” había hecho que esa noción, antes desconocida, se tambaleara, haciéndola finalmente consciente de que tales pensamientos existían en su interior.

por varios segundos no pudo hacer más que permanecer inmovil, su cabeza intentando procesar todo esto con poco éxito, sin embargo pronto su autocontrol se impuso, ayudándola a volver en sí y lentamente reanudó su paso.

Este no era el momento ni el lugar para reflexionar sobre estos temas; eso podría venir más tarde y en privado. Por ahora, decidió que era mejor centrar su atención en un asunto mucho más importante, uno que encendía su curiosidad con una inquietud creciente.

Saber qué clase de enfermedad era capaz de afectar al ser más poderoso del planeta.

Sobre todo, quería saber si tendría que poner en cuarentena a toda la maldita ciudad. Aunque, dado lo rápido que se movía Daniel y la cantidad de lugares a los que viajaba durante sus patrullas, quizá más de una docena de ciudades tendrían que ser aisladas…

Por supuesto este era su habitual lado pesimista hablando, ella en verdad no creía que una situación de tal magnitud fuera a hacerse realidad.

Si había algo que Daniel no era, era estúpido. Alguien tan experto en los ámbitos científicos y tan comprometido con el bienestar de los demás seguramente habría tomado las precauciones necesarias, en caso de que la enfermedad que lo afectaba fuera algo transmisible e infeccioso.

Al menos, Natasha esperaba que así fuera. De lo contrario, todos estarían super jodidos… y no precisamente de la forma divertida.

Daniel, al notar la curiosidad y preocupación en ella, y antes de que pudiera preguntar, se adelantó para aclararlo.

“No es una enfermedad en el sentido real de la palabra, sino más bien una condición ‘anómala’ fruto del incidente en la feria de ciencias de la fundación Baxter” dijo, explicando brevemente los puntos clave de los sucesos ocurridos ese día.

Por un lado, saber que no había ningún tipo de supervirus extremadamente mortal del que preocuparse hizo que Natasha exhalara un largo suspiro de alivio. Incluso si ella tenía cierta cantidad de confianza en él, sus años como una de las mejores asesinas del mundo le habían enseñado a mantener la cautela sin importar quien fuera la persona con la que tratará.

Por el otro, incluso para alguien que había experimentado tantas cosas como ella, intentar concebir la imagen de él cerrando una abertura en el espacio-tiempo con nada más que sus manos y pura fuerza bruta resultaba muy difícil de imaginar… casi irreal.

Aun así, no cuestionó la veracidad de lo que le contó. Después de todo, ella, y el mundo entero, ya lo habían visto enfrentarse cara a cara con un agujero negro andante, uno que devastó varias ciudades y estuvo a punto de destruir la costa este, además de perturbar el campo magnético del planeta, generando innumerables desastres naturales como daño colateral.

Considerando todo eso, tal vez aquellos profundos pensamientos que antes le habían sido desconocidos no estuvieran tan equivocados. Por más humano que pareciera el hombre que caminaba a su lado… él en realidad no lo era.

‘No, de hecho hay partes de él que sí lo son’ pensó de repente, recordando algunas de sus interacciones pasadas.

Al menos en el departamento mental, Daniel no se diferenciaba demasiado de otras personas… lo cual no parecía ser un gran consuelo, porque Natasha sabía bien cuán defectuosa podría ser la mente humana y cuán fácil era hacer que esta se quebrara.

¿Qué era peor? un dios inhumano o un humano con el poder de un dios?

y qué pasaría cuando este último inevitablemente se convirtiera en el otro?

“pasa algo?” Daniel preguntó, devolviéndola a la realidad.

Negando con la cabeza, Natasha se dio cuenta de que, sin querer, se había distraído más de la cuenta.

“no es nada” respondió, volviendo a enfocarse en lo que se suponía debía estar haciendo, y decidiendo dejar de lado, por ahora, cualquier reflexión innecesaria.

Daniel se detuvo, observándola caminar hacia el grupo de agentes de S.H.I.E.L.D. con ligera curiosidad.

Sentía que había algo más ahí que solo “nada”, pero decidió no entrometerse demasiado. Fuera lo que fuese que la molestara, si realmente era importante, la ayudaría a resolverlo más tarde, cuando su cuerpo estuviera en mejores condiciones y su cerebro no se sintiera como papilla.

‘casi es hora’ pensó, mirando su mano y observando cómo pequeños arcos eléctricos azules chisporroteaban entre las yemas de sus dedos.

La cantidad de energía extradimensional dentro de su cuerpo había aumentado tanto que sus átomos ya no podían contenerla por completo. Ahora necesitaba hacer un esfuerzo consciente para evitar que comenzará a causar estragos a su alrededor.

Dándole una última mirada a los agentes de S.H.I.E.L.D, Daniel se dio la vuelta y salió del almacén.

“… Muy bien, entonces nos reuniremos en tres días y compartiremos todo lo que hayamos encontrado” escuchó a Matt decirle a Tony. Al parecer, mientras hablaba con Natasha, ellos ya habían discutido lo que harían con respecto a La Mano.

Matt le dio un asentimiento al verlo acercarse, entonces se despidió y luego se fue con algo de prisa, como si temiera que, si se retrasaba, pudiera perder la pequeña oportunidad que tenían de averiguar más sobre Los Diez Anillos.

“También debería irme. Mientras investigo, quiero darme prisa y terminar el Mark 3.5”, les dijo Tony, listo para partir. Pero justo cuando estaba por hacerlo, dudó, deteniéndose un momento antes de dar un paso al frente y palmear con una suavidad inesperada el hombro a Peter.

“No pienses demasiado en lo que pasó hoy, chico. Tratar con terroristas es así: esos bastardos juegan con las vidas de otros como si valieran menos que basura. Recuérdalo… y endurece tu corazón.”

Para lo que deberían ser unas palabras de consuelo, Daniel no diría que fue lo mejor, pero viniendo de Tony, ya era bastante.

“lo entiendo…” respondió Peter con una voz ligeramente ronca, Tony no supo qué más decir, así que simplemente volteó hacia Daniel y luego hizo un gesto en dirección a Peter, como si dijera: ‘Hazte cargo de esto.’

Después, con el sonido de los repulsores encendiéndose, su figura se elevó por los aires en dirección a la Torre Stark.

‘hijo de puta…’ pensó Daniel al ver su figura desaparecer en la distancia.

En otras circunstancias, no le habría importado lidiar con esto solo. Pero en este momento… no hablemos de dar un buen consejo, incluso intentar ofrecer uno medio decente ya era pedirle demasiado.

Sin saber qué hacer, Daniel se frotó la barbilla antes de suspirar y mirar a Peter por el rabillo del ojo.

‘Tan parecidos, pero a la vez tan diferentes’

Por supuesto que lo había reconocido casi al instante. A pesar del traje desgastado que vestía y la ausencia de su característico logo de araña en el pecho, a Daniel no le tomó mucho tiempo comenzar a recuperar varios de los recuerdos del que había sido uno de sus héroes favoritos en su infancia.

O al menos, de una versión suya de otro universo, Porque en este universo, aquel héroe inquebrantable de sus memorias —al que él habría acudido en busca de orientación y guía— era solo un chico que apenas comenzaba su camino.

cualquier cosa que le dijera ahora, sí hacía de la forma incorrecta, podría terminar haciendo que todo se camino retorciera y esa no era una carga que Daniel quisiera echarse encima.

‘¿Pero alguien tiene que hacer algo, no?’ una voz en su cabeza le dijo.

‘¿De verdad lo dejarías lidiar con esto solo?’ otra se hizo eco.

‘O me estoy volviendo loco o mi cerebro está empezando a fallar’ Frunciendo el ceño, Daniel tragó con dificultad. Los síntomas empeoraban; incluso las señales sinápticas entre sus neuronas parecían estar viéndose afectadas.

“¿Siempre es así?” Las palabras repentinas casi lo sobresaltaron. Al volverse hacia Peter, lo notó mirándolo con un leve nerviosismo.

“¿Qué quieres decir?” pregunto.

“Ver morir a otros… siempre es así?” Peter hizo una pausa, intentando y fallando, poner en palabras lo que quería decir.

“Bueno… Me gustaría decirte que mejora, pero no lo hace. O, más bien, no debería hacerlo”

Daniel sopesó sus palabras antes de continuar.

“Algunos se insensibilizan ante la muerte, como los soldados en los campos de batalla, quienes cierran sus mentes para poder soportar el impacto. No diré que hacer eso esté mal, pero nosotros no somos soldados. Las vidas humanas no son algo que debamos descartar, ni ver como prescindibles-”

“¡Pero has matado!…” Peter casi gritó, tensándose antes de encogerse bajo su mirada, como si de repente se le escaparan las fuerzas.

“E-en afganistán, tu y Iron Man mataron a muchas personas.”

“Terroristas” corrigió Daniel, con más dureza de la que hubiera querido.

Pellizcando el puente de su nariz, suspiró de nuevo. Sabía que no era precisamente la persona más indicada para hablar del tema; su forma de ver y hacer las cosas era, en cierto modo, radical, y no muchos la aprobarían. Y eso estaba bien! Pero en momentos como este, probablemente lo hacía parecer un enorme hipócrita.

“Escucha, No te dire que la forma en la que hago las cosas sea la correcta, cada quien tiene su propia moralidad y sus propios límites, ya lo he dicho antes y lo seguiré diciendo en el futuro, cuando se trata de sopesar entre la vida de inocentes y la vida de criminales, mi elección es clara…” Dijo con gravedad.

“… Eso no significa que duerma tranquilo por las noches o que no me importen las vidas que tomó, pero sí acabar con un criminal en el momento correcto hace que una persona inocente pueda volver con su familia…. entonces lo haré, aunque eso me deje cicatrices.” añadió con más suavidad. Sabía que esas no eran las palabras correctas, que eso no era lo que debería estar diciendo, pero no sabía qué más hacer.

Peter permaneció en un pesado silencio, apretando y aflojando los puños de vez en cuando antes de relajarse y asentir lentamente.

“Un mundo injusto, ¿eh?” murmuró finalmente el adolescente, casi en un susurro inaudible, sus palabras sonando demasiado familiares para el gusto de Daniel.

“Tengo… Tengo mucho en qué pensar” dijo, dándose la vuelta listo para irse.

“Espera!” Daniel se apresuró a detenerlo y con un movimiento rápido, sacó uno de los comunicadores que llevaba consigo y se lo lanzó.

“Con esto puedes ponerte en contacto conmigo. Si necesitas algo, lo que sea… solo enciéndelo.”

Peter miró el comunicador en su palma durante unos segundos antes de guardarlo con cuidado en su bolsillo. Entonces le hizo un gesto de despedida y alzando el brazo apuntó a la distancia.

Con el sonido del aire a presión siendo liberado, una delgada línea blanca salió disparada desde su muñeca hacia uno de los edificios cercanos y, con un suave tirón, su cuerpo se lanzó por los aires, su figura desapareciendo entre los altos edificios.

‘¿Lo arruine?’ Daniel se preguntó con frustración, no sabía si sus palabras tendrían un efecto negativo en el adolescente, quizá no debería haber dicho nada en primer lugar.

porque hablar con las personas tenía que ser tan complicado?

‘estás haciendo lo mejor que puedes, estás haciendo lo mejor que puedes’ se repitió a sí mismo varias veces como si fuera un mantra.

Tras permanecer algunos minutos así, su mente logró despejarse un poco.

Lo que sería, sería, ya fuera que hubiera hecho lo correcto o incorrecto, ya no había forma de cambiarlo, ahora solo necesitaba estar listo para afrontar las consecuencias cuando estas llegaran y tratar de corregir las cosas si era necesario, como siempre lo había hecho.

“ugh!” De repente Daniel gruñó con fuerza.

Un espasmo repentino recorrió todo su cuerpo, y pequeños calambres comenzaron a asaltar cada uno de sus músculos, provocando que su figura se contorsionara de manera extraña. El dolor era tan intenso que el sudor frío empezó a escurrir por su frente y sus ojos comenzaron a enrojecer.

“Mierda!” Exclamó y sin dudarlo, despegó hacia los cielos con tal rapidez que dejó tras de sí una explosión sónica que reventó varios vidrios cercanos y activó las alarmas de algunos coches.

En una fracción de segundo, voló más allá de la capa de nubes y atravesó la fría atmósfera terrestre, encontrándose de frente con el infinito vacío del espacio exterior.

Esta vez no tuvo tiempo para admirar el paisaje. Sin apenas pensarlo, trató de alejarse lo más posible de la Tierra, sin tener idea de hacia dónde iba; solo sabía que no debía permanecer cerca de nada material que pudiera verse afectado por lo que estaba por venir.

‘Está ocurriendo más rápido de lo que previ’ pensó, apretando los dientes mientras veía las estrellas a su alrededor comenzar a difuminarse ante sus ojos, su velocidad incrementándose con cada segundo que pasaba.

Esperaba que su vuelo lo llevará más allá del sistema solar, preferiblemente a una zona completamente vacía. Pero, contrariamente a sus deseos, su trayectoria se vio repentinamente interrumpida por un estallido de dolor que lo hizo girar sin control.

“Arg!”

Rayos de energía azul destellaron desde su cuerpo en una explosión caótica que lo hizo escupir una cantidad imposible de sangre.

Por un segundo, perdió totalmente el control de su capacidad de vuelo y, con la visión girando sin cesar, su ya escasa orientación también desapareció.

con su cuerpo contrayéndose de maneras imposibles; sus extremidades decidieron dejar de obedecerlo y sus huesos comenzaron a crujir, rompiéndose lentamente en innumerables astillas. Entonces, grietas empezaron a formarse en su piel y desde ellas arcos de energía caótica comenzaron a liberarse, desgarrando su carne.

Si alguna vez Daniel creyó entender lo que era el dolor, en ese momento se dio cuenta de que todo lo que había soportado antes no había sido más que un simple juego de niños.

Durante un instante que se sintió eterno, el deseo de morir nació entre sus pensamientos, llamándolo, tentándolo, prometiéndole que, si lo aceptaba, todo el sufrimiento dejaría de existir.

Sería tan fácil…

“NO!”

Gritó, desgarrando su garganta y aplastando ese pensamiento con todas sus fuerzas.

“Aún No!” Luchando contra el dolor, se obligó a mantenerse firme. Y una vez más, frente a él, observándolo con una sonrisa indescifrable, apareció una mujer de piel cenicienta y ojos oscuros.

Su corto cabello negro ondeaba con un viento que no existía, y sus delgados brazos se extendían cálidamente hacia él, invitándolo a caer en ellos, a aceptar su abrazo.

Pero él no lo haría, Mirándola con valentía, le sonrió con fiereza. Fue una sonrisa horrible, pues sus dientes estaban hechos trizas y la sangre escurría de su boca a borbotones.

la espantosa vista no parecía intimar a la mujer en lo más mínimo, en cambio esta solo le alzó una ceja, antes de reír con un brillo de diversión en sus ojos, sin decir una sola palabra su figura comenzó a desvanecerse lentamente en la nada.

Dejando escapar un resoplido frío, Daniel volvió a concentrarse en sí mismo, usando toda su fuerza mental para contener las explosiones de energía que amenazaban con desgarrar su cuerpo desde el interior.

No podía dejar que sus smart atoms y su núcleo hicieran todo el trabajo. Si quería superar por completo esta situación, necesitaba obtener el control total de la energía que se gestaba dentro de él.

Antes, eso no habría sido posible, pues al principio, la energía había sido un cuerpo invasor extraño, sin ninguna conexión con él. Pero ahora, sus smart atoms casi la habían asimilado por completo, comenzando a formar esa conexión previamente inexistente y gracias a eso, había empezado a sentirla con una claridad mucho mayor, hasta el punto que manipularla se volvió posible.

Por supuesto, que fuera posible no significaba que fuera fácil.

“¡Carajo!” Maldijo. El tenue control que a duras penas había logrado obtener se le escapó casi al instante de las manos, provocando que otra explosión de energía caótica estallara, abriendo un enorme agujero en su costado desde el cual sus tripas se derramaron.

Tripas que se convirtieron en menos que polvo una fracción de segundo después de abandonar su cuerpo, pues la energía sanadora de su núcleo dejó de afectarlas.

La explosión volvió a alterar violentamente su trayectoria, catapultándolo bruscamente en una dirección desconocida. En este punto, Daniel ya no tenía la menor idea de cómo iba a regresar a la Tierra.

‘debí haber estudiado más los mapas espaciales’ se reprendió, aunque en su defensa, su plan había sido dejar que su cuerpo flotara suavemente en alguna parte del vacío del espacio.

Sinceramente, no había contemplado que su habilidad de vuelo se saldría de control, o que las explosiones de energía serían lo suficientemente fuertes como para impulsarlo desde la nada.

Resignándose a su destino incierto, Daniel cerró los ojos con fuerza y decidió dejar de preocuparse por dónde terminaría una vez que todo acabara.

O al menos lo habría hecho… si su cara no se hubiera estrellado repentinamente contra algo sólido.

“¿¡Qué!?” gritó, alarmado, al sentir cómo todo a su alrededor temblaba y un enorme cráter se formaba gracias al impacto.

‘Que no sea la tierra! ¡Que no sea la tierra!’ rogó en su interior. Apenas logrando levantarse, con los ojos inyectados en sangre, miró a su alrededor con rapidez, captando el extraño paisaje desolado en el que se encontraba.

‘no es la tierra’ pensó con alivio, antes de que su mirada fuera atraída por algo ‘encima’ suya.

“vaya…” escupió, asombrado, al ver la enorme masa de tamaño titánico flotando en el espacio. Si no fuera por su vista sobrehumana, ni siquiera habría logrado captar por completo su circunferencia.

‘¿Esto es júpiter?’ No esperaba que su caótico vuelo lo llevará a estrellarse en una de sus lunas, aunque no se quejaba, podía trabajar con esto. Solo necesitaba permanecer cerca y usarlo como referencia para volver a la Tierra más tarde.

Forzando su cuerpo a moverse, Daniel logró sentarse con las piernas cruzadas sobre el frío y árido suelo rocoso de la luna en la que había chocado. No sabía cuál luna era, pues júpiter tenía demasiadas, pero se alegraba de haberse cruzado con ella.

‘Te llamaré Pequeña D, Quizá haga una base secreta en ti algún día,’ pensó, intentando distraerse del dolor inconmensurable que lo asaltaba, aunque con poco éxito.

‘basta de distracciones! es hora de tomar el control de esta estúpida energía!’ apretando con fuerza sus dientes recién regenerados, Daniel enfocó todo su ser hacia su interior.

Lentamente, su conciencia se expandió hasta alcanzar cada uno de sus átomos, conectándose con la corriente de energía que ahora los envolvía y comenzaba a formar parte de ellos.

Poco a poco intentó guiarla, pero su esfuerzo por tomar el control se vio frustrado al toparse con un serio problema, tratar de contener la energía fue como pretender bloquear una inmensa ola de mar solo con las manos, por más que quisiera bloquearle el paso, esta no dejaba de escurrirse de entre sus dedos.

‘¡Es demasiada, y sigue incrementando!’ Si seguía así, no hablemos de tomar el control: incluso mantener su cuerpo en una sola pieza se volvería casi imposible!

Había subestimado la cantidad de energía que sus átomos generarian durante el proceso de adaptación. Incluso si con el tiempo estos se ‘amoldarian’ para poder almacenar con seguridad la nueva energía que ahora producían, ese proceso necesitaba mucho más tiempo para llevarse a cabo por completo.

tiempo que no tenía.

‘Debo deshacerme de ella’ decidió, cambiando por completo su táctica. Esta vez, ya no intentó contenerla; en cambio, se esforzó por guiarla en la dirección contraria, para forzar su expulsión desde el interior.

“ARHHHHH!!!” Levantando la cabeza, dejó que un grito desgarrador escapara de sus pulmones, al mismo tiempo que corrientes de luz eran liberadas desde su cuerpo de forma omnidireccional. Grietas se abrieron una vez más en su piel, y desde sus ojos y boca, chorros de energía se dispararon hacia el cielo, formando un pilar de luz que tiñó de azul la superficie de Júpiter.

BOOM!

Con una explosion sin sonido que hizo que el espacio-tiempo circundante se retorciera, la Luna recientemente nombrada como ‘pequeño D’ desapareció por completo de la faz del universo, sin dejar ni siquiera una mota de polvo detrás.

.

.

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‘estoy muerto?’ Daniel se preguntó, su visión parpadeando entre una oscuridad sin fin y destellos borrosos sin forma.

Todo su ser se sentía flácido, débil, como si cada gramo de fuerza le hubiese sido exprimido hasta dejarlo seco.

Estaba agotado, terriblemente agotado. Hacía mucho tiempo que no sentía un peso tan abrumador sobre él. Tenía sueño, un sueño insoportable. Necesitaba descansar. Quería desmayarse.

‘solo una pequeña siesta, cinco minutos, quiero dormir al menos cinco minutos’

Sin embargo, pese a que deseaba tanto rendirse al cansancio, una diminuta parte de su mente seguía punzando con obstinación.

‘casa, necesito volver a casa’ le susurró una voz interior, tenue pero insistente. y gracias a eso, sus ojos nublados lograron recuperar un poco de enfoque.

‘Sí… al menos debo volver a la Tierra,’ pensó, obligándose a permanecer despierto.

Sus ojos recorrieron el oscuro vacío salpicado de luces distantes que lo rodeaba, hasta que finalmente distinguieron la forma vaga del enorme planeta gaseoso que antes había estado cerca de él.

‘se ve pequeño’ pensó con el ceño fruncido, parecía que de alguna forma se había alejado de él, pero al menos no lo suficiente como para perderlo completamente de vista

Usándolo como punto de guía, puso en práctica el escaso conocimiento que tenía sobre navegación espacial y logró identificar lo que creyó ser el camino correcto.

‘debe serlo, ninguna otra estrella está tan cerca’ decidió, mientras observaba lo que supuso era su sol.

Reuniendo hasta la última gota de fuerza que aún le quedaba, impulsó su cuerpo hacia adelante a gran velocidad, sin darse cuenta que ahora una delgada estela de luz azul era dejada tras de sí.

En cuestión de segundos, recorrió cientos de miles de kilómetros y a pesar de que sus párpados exigían cerrarse, Daniel los mantuvo abiertos, enfocandose en encontrar aquella familiar esfera azul y marrón flotando en el espacio.

“bingo!” sonrió débilmente, mientras desaceleraba su avance. Al cambiar su trayectoria, la imagen de su hermoso hogar comenzó a reflejarse poco a poco en sus pupilas nubladas.

Y así, aquella parte persistente de su mente que se resistía a caer en el sueño finalmente dejó de luchar.

‘solo cinco minutos’ pensó, dejando que sus párpados se cerraran mientras su cuerpo era atraído por el campo gravitacional del planeta.

Lo último que alcanzó a ver, antes de sumergirse en la oscuridad de su mente, fue el hermoso e interminable manto azul del mar reflejando los cálidos rayos del sol.

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Nota:

F en el Chat por la ‘pequeña D’

¿Cómo han estado? Lamento mucho la tardanza. Originalmente, este capítulo debía haber llegado hace varios días, pero —como suele pasar— los planes no siempre salen como uno espera.

Entre una conjuntivitis terriblemente molesta, renunciar a mi trabajo y pasar días buscando uno nuevo, mis últimos días han sido demasiado estresantes jajaja.

Pero bueno, ahora las cosas por fin se están estabilizando.

Dicho todo eso espero que el capítulo les haya gustado. Espero pronto poder traer un nuevo boceto de Carol en el que he estado trabajando en mis ratos libres.

¡Gracias por su paciencia y apoyo!

P.S. If you notice any errors, I will be extremely grateful if you point them out so I can correct them.

Remember that you can already find the next chapter of this story on P)atreon ( com/EmmaCruzader ) All the support received is appreciated ;D

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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