Still Defiant! [Marvel/DC] ESP - Capítulo 74
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Capítulo 74: 74: Energía Cósmica
74: Energía Cósmica
Atravesando la fuerte ventisca, una figura cubierta de pies a cabeza por una espesa capa de hielo y nieve aterrizó suavemente frente a las puertas de la fortaleza. Ignorando los aullantes vientos helados que lo azotaban, avanzó con pasos lentos y medidos, cada uno tan corto que lo hacía parecer un pingüino gigante cargando su huevo.
‘Si hubiera sabido que terminaría así, habría pasado primero por la granja a cambiarme’ pensó Daniel, sintiéndose agraviado.
Su impaciencia por descubrir más acerca del nuevo poder que ahora poseía lo había llevado a volar directamente hacia la Antártida. Sin embargo, apenas llegó se vio atrapado en medio de una violenta tormenta nevada.
Para su desgracia, aunque la tela del chitón que vestía era sumamente resistente, no era completamente inmune a los bruscos cambios de temperatura y en cuestión de segundos terminó congelándose, transformándolo en una paleta helada voladora.
‘¡Uff!’ exhalando con fastidio, Daniel se movió rígida pero cuidadosamente, tratando de no dañar su vestimenta, después de todo, era un recuerdo y, además, algo prestado; no podía romperlo porque sí.
Con una leve vibración y el tenue sonido del cristal deslizándose sobre el cristal, las puertas de la fortaleza se abrieron para darle la bienvenida. Pero, a diferencia de otras veces, Daniel no avanzó sin más; en cambio, se quedó quieto en su lugar, con una ceja alzada en sorpresa.
“¡Bienvenido, señor!” El coro de una docena de voces robóticas inundó sus oídos, haciéndole preguntarse, por un instante, si había llegado al lugar equivocado.
Ante su vista, dispersos por distintas partes de la sala principal de la fortaleza, se encontraban varios robots humanoides de aspecto avanzado, cada uno ocupado en diferentes tareas.
Daniel los estudió detenidamente. Su diseño era sorprendentemente terrícola, recordandole vagamente a la armadura que Tony había usado en Gulmira, aunque al mismo tiempo resultaban muy distintos.
Sus ángulos eran más suaves y sus cuerpos mas delgados, conferiéndoles una estética más amigable y en lugar de un rostro definido sus caras eran una pizarra en negro que se iluminaba de distintas formas cada vez que emitian un sonido. Sus colores, además, eran más fríos: una combinación de metales plateados y azules que brillaban con elegancia.
Uno de los robots más cercanos dejó de hacer lo que estaba haciendo y se acercó con pasos ágiles, levantando el brazo hacia él en cuanto la distancia entre ambos fue de menos de dos metros.
En el centro de su palma metálica un agujero se abrió y desde él emano una luz amarilla que iluminó su cuerpo como un rayo de sol en pleno mediodía.
En poco tiempo el hielo y nieve que lo cubrían empezaron a derretirse, convirtiéndose en volutas de vapor.
“Gracias”, dijo, y el robot dejó escapar un sonido eléctrico alegre en respuesta, una mezcla de colores iluminando su rostro antes de que este se inclinara en una ligera reverencia, recordandole a un auténtico mayordomo.
“¿Puedes guardar esto? Es fruta” preguntó tentativamente, alzando frente a él el saco congelado que había estado cargando sobre el hombro.
“¡Por supuesto!” respondió el robot con entusiasmo. Su voz electrónica resultaba extrañamente melódica, casi femenina. Daniel no pudo evitar preguntarse si los demás compartirían ese mismo timbre o, en cambio, cada uno tendría su propia huella vocal.
‘Si no, la única forma de diferenciarlos sería por sus números’, pensó, mirando de reojo el familiar escudo de la Casa ‘El’ en sus pechos, donde un número del 1 al 12 reemplazaba la característica “S” en el centro. El que se había acercado a él siendo el número 4.
Dejando que tomara el saco, Daniel lo observó alejarse antes de volver a mirar a su alrededor con curiosidad, notando varios cambios en la estructura cristalina que antes no habían estado ahí.
“Parece que has estado bastante ocupada” comentó, como si hablara con el aire.
“Solo adecuando un poco el lugar” A su lado, una proyección se alzó y la figura de Lara apareció.
“Interesante elección de vestimenta” Le dijo, alzando las cejas al verlo, un brillo de interés visible en sus ojos. Como siempre, ver tanta expresividad en lo que, en esencia, era solo una imagen creada artificialmente hizo que Daniel se preguntara si ella lo hacía deliberadamente o si realmente era algo genuino.
Dado que era una IA super avanzada quizá fueron ambas cosas.
Apartando la mirada, Daniel avanzó hacia su destino. Al pasar cerca de los robots, estos se inclinaron hacia él y Lara con una cortesía un poco exagerada.
“Alguien ha estado viendo demasiados dramas de época” no pudo evitar señalar con cierta diversión, haciendo que Lara resoplara.
“La Tierra no es el único planeta donde la etiqueta existe. En la mayoría de mundos, ciertas costumbres son más similares de lo que imaginas” explicó, encendiendo el interés de Daniel.
“Sabes, un día tienes que contarme más sobre eso. Quizá lo necesite” No es que estuviera planeando viajar a otros mundos pronto, pero nunca estaba de más estar preparado de antemano por si acaso.
“La etiqueta y las costumbres de las civilizaciones más prominentes del universo están bien documentadas en la base de datos; podrías aprenderlo todo en una sola tarde..” Señaló ella. No es que le molestara enseñarle personalmente, pues era algo que hacía a menudo cuando se lo pedía, pero en este caso con la velocidad de lectura de Daniel resultaba más fácil que él simplemente lo revisara por su cuenta.
“Vamos, eso sería aburrido. Además, probablemente sepas cosas que no están en esos archivos, cierto?”
Lara no pudo contradecir eso. Antes de la destrucción de Krypton, ella misma, como científica y como miembro de las fuerzas militares, había viajado a otros mundos y presenciado de primera mano las costumbres de diversas especies y sus sociedades.
Y ese tipo de experiencia personal a menudo era descartada al documentar la información en favor de la objetividad, ya que el método de registro kryptoniano usado por exploradores y científicos al tratar con otras culturas tendía a ser impersonal, incluso clínico.
“Puede que sepa una o dos cosas” dijo finalmente, decidiendo que más tarde le daría una clase intensiva sobre cultura interespecies.
Su breve charla no interrumpió su paso y pronto ambos llegaron ante el pilar central de la fortaleza, donde el centro de mando se alzaba con la familiar forma de una computadora de alta tecnología.
“Codex, Muéstrame todos los archivos disponibles sobre la radiación cósmica” Daniel ordenó directamente mientras tomaba asiento en la silla de cristal que se alzó para él, sus palabras dichas en un kryptoniano casi perfecto.
De los muchos idiomas que había estado aprendiendo en sus ratos libres, el kryptoniano era, por supuesto, uno de a los que más esmero le había dedicado y, gracias a tener a Lara como maestra, solo necesito un par de días para que su dominio del idioma llegara al punto en que incluso su pronunciación al hablar no se alejaba tanto de la de un verdadero nativo.
Con su comando datos tras datos se mostraron en rápida sucesión en las pantallas sobre el centro de mando.
A su lado, otra silla de cristal se formó y Lara se sentó en ella con naturalidad, cruzando las piernas y llevándose una mano a la barbilla mientras fruncía ligeramente el ceño. Aquella imagen podría haber confundido a cualquiera, haciéndole creer que estaba frente a un ser de carne y hueso.
Movimientos como esos eran frecuentes en ella, quizá remanentes de viejos hábitos de cuando aún estaba viva, que incluso ahora realizaba de manera inconsciente.
“La radiación cósmica es uno de los tipos de energía más misteriosos que existen en el universo… Es raro encontrarse con ella y aún más difícil poder identificarla.”
No formuló la pregunta directamente, pero Daniel pudo notar la intriga en su voz. Era evidente que estaba interesada en saber cómo un ‘terrícola’ podía tener conocimiento sobre algo que, incluso para los kryptonianos, era un enigma.
“Bueno, tengo mis fuentes” Respondió vagamente mientras leía los datos, entonces comenzó a contarle acerca de su pequeña aventura en la feria de ciencias de la Fundación Baxter y las consecuencias de ello. Y aunque Lara ya sabía de antemano que algo había ocurrido ese día, claramente no esperaba que la radiación cósmica estuviera involucrada.
Por supuesto, eso todavía no respondió su pregunta sobre cómo o por qué Daniel sabía sobre la radiación cósmica. Sin embargo, en este momento no pudo prestarle demasiada atención a ese detalle, ya que su interés estaba enfocado en algo mucho más increíble.
“Y así fue como acabé en medio del espacio casi muriendo por la sobrecarga”
Últimamente Daniel se había vuelto bastante hábil al relatar acontecimientos pasados, así que no le tomó mucho tiempo terminar de contar las cosas y a la vez que hablaba, alzó la mano hacia Lara, dejando que las partículas de energía en su interior danzaran entre las puntas de sus dedos, como prueba de la veracidad de su historia.
“Eso es…” Incluso siendo una IA, a Lara le tomó un par de segundos procesar la serie de hechos ilógicos que acababa de escuchar.
Poniéndose de pie con brusquedad, se acercó a su mano y observó la energía azul en ella con una intensidad inesperada. Con un solo pensamiento, activó los escáneres de la fortaleza, comenzando a analizar el cuerpo de Daniel una vez más.
“¡Imposible! Las moléculas deberían estar destruyéndose. ¿Por qué la energía sigue estable? Espera… ¿se está generando más?! ¿Cómo es posible que se esté creando más? ¡¿Qué demonios?!” Al final, incluso terminó soltando varios insultos mientras murmuraba para sí misma.
Daniel no la interrumpió; de hecho, el escaneo era algo que iba a pedir de todas formas. Aunque podía usar su núcleo para “mirar” dentro de sí mismo, esa habilidad todavía carecía de ciertos aspectos técnicos que el escáner de la fortaleza sí poseía.
Necesitaba esos datos para obtener una medida más precisa de la energía en su interior y de sus posibles capacidades.
y hablando de capacidades.
‘Apenas aprendí nada’ pensó después de terminar de leer el último archivo sobre la radiación cósmica en la base de datos.
Lara no mentía: incluso para los kryptonianos, la radiación cósmica era uno de los tipos de energía más misteriosos y difíciles de encontrar. Estudiarla no solo resultaba complicado debido a su volatilidad, sino también peligroso, ya que tendía a desestabilizar las moléculas de todo lo que la rodeara, haciéndola casi imposible de almacenar.
Los pocos estudios que los kryptonianos habían logrado realizar de forma segura sobre ella también resultaban limitados, a pesar de su increíble tecnología. Y, por si fuera poco, no existía precedente alguno de que causara mutaciones en seres vivos.
Cualquier animal, planta o ser orgánico expuesto directamente a la radiación cósmica encontraba su fin de manera rápida y desastrosa.
‘Que más de cinco humanos lograran no solo sobrevivir a su exposición, sino también obtener poderes gracias a ella, es sencillamente imposible’ al menos según las mentes científicas más brillantes de Krypton.
Pero, de nuevo, nada era realmente imposible si estabas en la Tierra.
Esa era una verdad en la que Daniel creía firmemente y que, en el futuro, Lara seguramente también llegaría a creer, incluso si ahora apenas parecía capaz de aceptarlo.
“Parece que tendré que averiguar casi todo por mi cuenta”, murmuró, ya previendo la serie de pruebas y experimentos desastrosos que ocuparían la mayor parte de sus horas libres en el futuro.
“No necesariamente” interrumpió Lara de repente, como si leyera sus intenciones.
“¿Qué quieres decir?”
Ella dudó un instante. Su expresión, antes conmocionada, se había calmado, transformándose en algo más serio.
“Es complicado, no sé si decirlo sea lo correcto, pero no hacerlo podría ser peor…” dejando de lado sus dudas, Lara concluyó que, dado que la situación había llegado a este punto, ocultar lo que sabía solo traería problemas.
“Dime, ¿Conoces acerca del poder cósmico?”
“Eh?” Daniel parpadeo haciendo una pausa. No entendía el motivo de la pregunta repentina, pero aun así decidió responder con sinceridad, sin ver la necesidad de ocultarlo.
“He escuchado sobre él, pero honestamente apenas sé nada.”
Incluso si había leído algunos cómics y visto varias películas y series animadas de DC y Marvel en su vida anterior, lo cierto era que no era un fanático acérrimo que buscara aprender más allá de lo mostrado en pantalla.
Sabía acerca de la radiación cósmica porque a menudo se la mencionaba como la fuente de los poderes de los Cuatro Fantásticos. Sin embargo, dado lo distinto que era este universo en comparación con sus recuerdos, Daniel al principio ni siquiera estaba seguro de que la energía extradimensional surgida de la grieta espacial fuese realmente radiación cósmica.
Fue solo cuando revisó la información en los archivos kryptonianos y la comparó con los datos que había recopilado el día del incidente, que pudo estar seguro que la misteriosa energía extradimensional era, en efecto, radiación cósmica.
Del mismo modo, solo recordaba el poder cósmico porque se mencionaba como la fuente de energía del devorador de mundos, Galactus, y de su heraldo, Silver Surfer.
Pero ¿cómo funcionaban? ¿De dónde venían? ¿Qué eran en realidad? Esas eran incógnitas que, incluso si recuperara todos sus recuerdos, no podría responder.
“Que hayas oído hablar de él ya es bastante sorprendente; no esperaba que incluso en la Tierra pudiera encontrarse tal información.” Daniel sintió cómo la sospecha y la intriga crecían en sus ojos; aun así, él no ofreció más explicaciones.
Había cosas que no podía revelar aunque quisiera, y prefería no tener que inventar una mentira. Así que mientras ella no preguntara, estaba bien quedarse en silencio, ¿cierto? Por supuesto, si pedía una explicación, intentaría dársela; al menos le debía eso.
Por suerte, ella no parecía querer entrometerse demasiado.
“De todos modos, que lo sepas nos ahorra parte de la explicación” Lara miró hacia la nada por un momento, ordenando sus pensamientos antes de continuar.
“Dado lo complicado que es estudiar la radiación cósmica, su naturaleza exacta siempre ha sido un enigma, incluso para las civilizaciones más antiguas. No obstante, durante los momentos finales de la batalla por Krypton, Jor-El logró descubrir algo realmente importante sobre ella mientras buscaba una debilidad que pudiéramos aprovechar contra el devorador de mundos.”
Mientras lo explicaba, Lara movió la mano e hizo que una serie de datos se proyectará frente a ellos.
A Daniel le bastó un vistazo rápido para comprender de qué se trataba.
“Esto no estaba en los archivos.” dijo pero no había acusación en sus palabras.
Lara esbozó una débil sonrisa..
“Como mencioné, es información obtenida a último momento. Poco después de su descubrimiento, mi consciencia terminó de cargarse en la matriz de inteligencia artificial, así que ya es una fortuna que no se perdiera.”
Lo que le estaba mostrando eran los registros detallados de las mediciones de los espectros energéticos, tanto de la radiación cósmica, como del poder cósmico de Galactus.
A simple vista no parecían guardar ninguna similitud; de hecho, podían considerarse tan distintas entre sí como la energía electromagnética de la energía atómica.
Incluso si compartían el ‘Cósmico’ en el nombre, no era porque existiera un vínculo real entre ellas… o al menos eso había creído Daniel, hasta que vio los resultados de la investigación de Jor-El.
“Son lo mismo…” dijo con una mezcla de asombro y desconcierto, mientras a su lado Lara asentía con solemnidad.
“Aunque no comprendo por qué sucede esto, lo cierto es que el poder cósmico es, en esencia, radiación cósmica en su estado más puro… O quizá sería más correcto decir que la radiación cósmica no es más que el subproducto residual que deja tras de sí el poder cósmico?” Ya fuera una cosa u otra, en realidad no importaba tanto.
Lo verdaderamente importante fue lo que significaba para Daniel manejar el mismo poder que el devorador de mundos.
‘Ahora entiendo por qué parecía tan alterada antes. No fue solo por la manera ilógica en la que terminé en esta situación, sino también por el potencial que esto representa y en lo que puede llegar a convertirme.’
Quizá Lara temía que este poder lo transformara en algo parecido a un Galactus 2.0, lo que sin duda apestaría, pero Daniel no creía que eso fuera muy posible. Galactus era único en el universo, y eso no cambiaría pronto.
‘Aun así parece estarlo contemplando bastante seriamente’ pensó mirando su expresión grave de reojo, un silencio tenso empezando a formarse entre ellos.
“Entonces… ¿Esto significa que soy como un segundo Galactus? ¿Ahora tengo que empezar a devorar planetas o algo así? Porque si es así, no creo que mi estómago lo soporte” intentó bromear para aligerar el ánimo, pero Lara no parecía muy divertida.
“Tu sentido del humor a veces aparece en momentos extraños, ¿te lo han dicho?”
“Tal vez…” Era uno de esos viejos hábitos de su vida pasada que había estado intentando dejar atrás, con bastante éxito además! aunque a veces se le escapaba, como ahora.
“De todos modos, ahora que sé con qué estoy tratando, no tienes por qué preocuparte demasiado. Tendré cuidado, lo prometo!” dijo con seguridad, preparándose para ir a una de las habitaciones vacías y comenzar a experimentar, pero antes de que pudiera hacerlo Lara lo interrumpió.
“No es que no confíe en tu palabra, pero creo que te estás adelantando. Aún no he terminado.”
Eso hizo que la sonrisa confiada de Daniel se atenuará.
“¿hay algo más?” Creía que ya lo había entendido todo y, como si leyera sus pensamientos, Lara soltó una risa seca.
“Siempre hay más, no seas impaciente. Ya que has decidido comenzar a jugar con fuerzas y poderes que solo seres superiores pueden comprender, lo único que puedo hacer es asegurarme de que lo hagas con prudencia. Así que escucha bien.”
Daniel no discutió más; podía ver que ella hablaba muy en serio, así que se quedó callado y prestó atención, con una curiosidad intensa por descubrir lo que aún le faltaba por saber.
“Probablemente estés pensando en tomar a Galactus como ejemplo de lo que el poder cósmico es capaz de lograr, pero no debes hacerlo!” dijo con severidad, haciendo que Daniel entrecerrara los ojos.
“Recuérdalo, él es un destructor, una fuerza de la naturaleza que existe únicamente para consumir la vida. Seguir su camino ciegamente es un error que solo hará que desperdicies el potencial que ahora posees.”
No la cuestionó directamente pero Lara pudo percibir la duda en su mirada. Si no debía guiarse por lo que Galactus era capaz de hacer, entonces ¿cómo se suponía que debía empezar a emplear el poder cósmico? Probablemente eso era lo que se preguntaba.
“Ya que dijiste que apenas sabías acerca del poder cósmico, supongo que, como la mayoría, crees que solo Galactus es capaz de usarlo, ¿cierto?”
Daniel asintió. Según sus recuerdos, así era; aunque, dado lo poco que sabía en primer lugar, no le sorprendió descubrir que estaba equivocado.
“Es un malentendido común. Galactus es una presencia demasiado constante, que ha dejado una fuerte impresión en muchas civilizaciones a lo largo del tiempo. Su deber también ha hecho que el uso que ejerce sobre el poder cósmico se vea limitado, a menudo haciendo que se la perciba como una energía meramente destructiva, pero eso está muy lejos de la realidad.”
Por supuesto, no es que no hubiera habido innumerables intentos por parte de muchas especies de investigar más acerca de un poder tan enigmático; pero, en la mayoría de los casos, nunca se llegó a nada. Y cuando se lograba algo, era apenas instantes antes de que Galactus destruyera su planeta, tal como ocurrió con el último descubrimiento de Jor-El.
“Esto no es algo de lo que muchos sean conscientes, pero en este universo existen entidades que ejercen tal poder de una manera muy superior. Seres más allá de lo imaginable, aquellos que están por encima de todos… Los verdaderos dioses estelares, arquitectos de toda la creación: Los Celestiales.”
La sola mención de aquel nombre fue suficiente para hacer que el aire en los alrededores pareciera espesarse. Quizá fuera una ilusión, pero Daniel incluso creyó sentir una vibración en el espacio-tiempo circundante, haciendo que un breve escalofrío recorriera su espalda.
Al mirar a Lara, notó que ella no parecía haber sentido nada.
‘¿Estoy imaginando cosas?’ Con la mandíbula apretada, dejó que sus ojos vagaran por la fortaleza, examinando el entorno con cuidado, pero sin encontrar nada extraño.
Negando con la cabeza, despejó su mente y dejó de lado sus dudas por el momento para concentrarse en lo que Lara acababa de decir.
“Entonces, quieres que, al intentar dominar el poder cósmico, me centre en hacerlo de la manera en que estos ‘Celestiales’ lo emplean y no de la forma en la que Galactus lo hace?” preguntó directamente, comprendiendo ya hacia dónde quería llegar con todo aquello.
Lara asintió con firmeza.
“Creo que eso sería lo mejor. Aunque, por ahora, la energía en tu cuerpo está todavía muy lejos de poder considerarse verdadero poder cósmico, esto no es definitivo. De algún modo, dentro de ti continúa generándose más, refinándose y concentrándose a cada segundo… Si ese proceso no se detiene, es posible que llegue el día en que el poder cósmico en ti sea incluso equiparable al de un verdadero Celestial.”
Por supuesto por ahora esa era solo una posibilidad y una pequeña ademas, la otra y la más probable a suceder era que su cuerpo no fuera capaz de soportar el exceso de energía y terminará auto destruyéndose desde dentro, pero ella no necesito decirlo en voz alta pues ambos lo sabían.
‘No es que eso sea difícil de solucionar’ pensó Daniel, si hay demasiada energía para contenerla, solo necesitas dejarla ir, al menos hasta que tu cuerpo se adapte y pueda manejarla.
Por otro lado, con el núcleo podría acelerar el proceso si quisiera, permitiendo que se acumulara sin cesar y curando cualquier daño a medida que apareciera. Pero eso lo llevaría de nuevo a un ciclo como el que ya había sufrido antes.
‘Y eso sería demasiado doloroso’ Daniel prefería no tener que volver a experimentar una sobrecarga.
‘Así que lo primero será averiguar cómo expulsar el exceso de forma segura y sin que nada explote.’
“La energía naciente en tu interior todavía es como una pizarra en blanco. Según las lecturas del escáner, sus propiedades inherentes están libres de cualquiera de las características violentas y destructivas que presenta el poder de Galactus, siendo más semejante al poder puro de un Celestial. Por eso insisto en que no trates de imitarlo, o podrías provocar una reacción en cadena desestabilizadora que termine causándote un daño irreversible si algo llegara a salir mal.”
Al verlo quedarse en silencio con un profundo ceño fruncido, Lara no pudo evitar agregar más palabras, temiendo que aún no estuviera convencido.
Su preocupación no era infundada, dado que desconocía la existencia de su núcleo y la enorme capacidad regenerativa que este le otorgaba, al punto de hacerlo casi inmortal. Era natural que quisiera asegurarse de que no cometiera un error que pudiera costarle la vida innecesariamente.
Daniel no sabía si aquella actitud se debía a que ella había empezado a preocuparse por él o a que temía lo que pudiera ocurrir con Carol si él llegaba a morir. Probablemente fuera lo segundo, pero prefería pensar que era una mezcla de ambos.
“Está bien, lo entiendo. Te escucharé; de todas formas, tampoco es que tenga muchas ganas de inmolarme a mí mismo por accidente” dijo con una sonrisa, logrando que la tensión en el rostro de Lara se rompiera y que las comisuras de sus labios se alzaran levemente.
“Si solo explotaras tú, entonces no sería tan malo, pero me temo que terminarías llevándote el planeta entero” respondió con más ligereza, aunque aún con un toque de advertencia final.
‘Sin duda empieza a amarme’ pensó Daniel con ironía antes de desviar la mirada hacia la nada, contemplando todo lo que había aprendido hoy. Sus dedos golpeando rítmicamente el reposabrazos de su asiento, evitando que el silencio se formará.
“Tengo curiosidad ¿cómo sabes que la fuente del poder de los celestiales es el poder cósmico?” dijo después de casi un minuto. La pregunta llevaba tiempo rondando en su cabeza desde que Lara lo mencionó.
Hasta donde él entendía, los Celestiales eran seres infinitamente más enigmáticos que Galactus. A diferencia del Devorador de Mundos, no necesitaban andar por ahí haciendo apariciones y demostrando sus capacidades cada cierto tiempo para mantener el orden natural o algo por el estilo.
Obtener información certera sobre ellos debería ser mucho más difícil. Pero dado lo segura que parecía Lara al afirmar su uso del poder cósmico, entonces debería existir algo que sustentara esa confianza.
Ya que iba a tomarlos como ejemplo lo mejor era que empezara averiguando todo lo que Lara supiera sobre ellos, luego lo complementaria con lo que sabía gracias a su metaconocimiento y asi tendria una visión más amplia sobre sus capacidades que podría usar para dominar su nuevo poder de la forma correcta.
“Tardaste más de lo que esperaba en preguntar” dijo con una sonrisa y con un pensamiento hizo que una pantalla apareciera frente a él, empezando a mostrarle una grabación.
“Siendo honesta, los kryptonianos sabían tan poco sobre ellos como la mayoría de las demás civilizaciones. Por suerte, hace muchos años, en uno de mis viajes de investigación por el espacio, me encontré, por así decirlo, con una pequeña muestra de energía residual dejada por un Celestial.”
Llamarla pequeña era subestimarla demasiado. En las imágenes que le mostraba, Daniel vio con todo lujo de detalle cómo un auténtico Celestial se alzaba sobre un planeta distante, la energía azul fluyendo desde su cuerpo dorado y chocando contra el mundo con un propósito desconocido
El video, grabado desde la lejanía del espacio exterior, fue acelerado varias veces, recuperando su velocidad normal únicamente cuando el Celestial dejó de enviar energía al planeta y comenzó a alejarse. Entonces un destello iluminó la pantalla y, un segundo después, la figura colosal desapareció sin dejar rastro.
“Esperé cinco días completos antes de atreverme a acercarme. Cuando aterricé en el planeta, las lecturas de energía eran una locura! Permanecí allí casi dos meses hasta que el poder residual comenzó a desvanecerse y, aunque tomé numerosas muestras, ninguna logró mantener la energía en su interior.” El tono de pesar en su voz era evidente, claramente no poder conservar esas muestras había sido bastante decepcionante para ella.
“En fin, aunque no descubrí todo lo que esperaba, sí logré aprender varias cosas interesantes. Así, cuando Galactus decidió atacar Krypton y empezamos a estudiarlo para intentar ahuyentarlo, pude notar las similitudes. Claro que tal información no ayudó en nada; de hecho, hasta desmoralizó a algunos. Pero bueno, algo es algo… al menos es útil ahora”
Terminó, encogiéndose de hombros como si no le importara, pero Daniel notó el leve fruncimiento en sus cejas que pronto desapareció reemplazado por un semblante más frío.
“¿Tienes alguna pregunta más?” su voz ahora era plana, cualquier fluctuación emocional se desvaneció sin dejar rastro, quedando solo un rostro inexpresivo.
Daniel casi chasqueó la lengua al notarlo: había algo antinatural cuando ella hacía eso, como si la parte que alguna vez fue un ser vivo se apagara y solo quedara la máquina. No ocurría a menudo, pero cuando pasaba resultaba muy evidente.
Necesitaba decir algo para traerla de vuelta.
“Tomando a ese celestial como ejemplo, que tan lejos dirias que estoy de él? ¿Cómo se compara mi energía con la suya?”
“Eso… es difícil de decir.” Su pequeño plan mostró una efectividad inmediata: el nuevo tema hizo que Lara reflexionara profundamente en ello, regresándola a su estado habitual.
“Si solo tomamos en cuenta las lecturas de energía registradas en ese momento diría que la energía en tu interior apenas se asemeja en un 4% al poder residual que encontré cinco días después de que se fuera”
¿Solo cuatro por ciento? Daniel parpadeó incrédulo. Aunque todavía no podía medir con exactitud la calidad ni la cantidad de energía dentro de él, sí podía sentir que ahora mismo había casi tanta como cuando se vio obligado a volar al espacio para lidiar con la sobrecarga.
Si bien tal cantidad ya no representaba una amenaza para su salud en este punto, pues su cuerpo se había fortalecido y adaptado hasta hacerlo capaz de contener aún más, todavía recordaba vagamente lo potente y desbordante que se había sentido cuando comenzó a perder el control y tuvo que liberarla de golpe.
Ese día, Júpiter tuvo que despedirse de una de sus lunas, y Daniel perdió a su recién nombrada futura base espacial antes siquiera de poder poner un ladrillo en ella.
La muerte de Little D aún pesaba en su consciencia.
¿Y eso solo equivalía al cuatro por ciento de un poder residual?
Daniel tomó una profunda respiración para calmar su agitación interior. Aunque sabía que un celestial era una entidad poderosa, no había dimensionado adecuadamente el alcance de ese poder hasta ahora.
“Como dije antes la energía en tu interior sigue estando lejos de poder considerarse verdadero poder cósmico, siendo más parecida a la radiación cósmica pero no del todo, como si existiera en un punto intermedio entre ambos estados. Si quieres darle un nombre propio, podríamos llamarla simplemente energía cósmica.”
“Corto y directo, me gusta” Daniel asintió, aceptando fácilmente la sugerencia, no es que tuviera un mejor nombre en mente.
Su charla continuó un rato más. Daniel hizo todas las preguntas que consideró importantes y, como siempre, Lara respondió con paciencia, compartiendo todo lo que sabía e incluso discutiendo varias teorías con él, hasta que dieron forma a un plan inicial para que comenzara a practicar con el uso de la energía cósmica.
“Antes de que empieces me gustaría darte esto” dijo Laran, haciendo un gesto casual con la mano justo cuando la larga conversación llegaba a su fin.
Ese simple movimiento provocó que una parte del suelo cristalino a su lado se elevara, formando una alta columna tan ancha como una cabina telefónica. En su centro apareció una línea que se abrió lentamente, revelando un par de compuertas por las que escapaba un tenue humo blanco y dejando al descubierto un interior bañado en una luz cegadora.
Poco a poco, la luminosidad se fue apagando, hasta permitir la visión de un maniquí masculino sobre el cual descansaba un traje de cuerpo completo, de un color blanco con detalles plateados.
“Originalmente, este tipo de traje fue diseñado para ayudar a los kryptonianos a adaptarse mejor a los cambios producidos al entrar en contacto por primera vez con la energía de una estrella amarilla” Explicó ella, mientras Daniel daba un paso adelante parándose frente al maniquí y observando con atención el traje.
“La mayoría de sus funciones no te resultarán útiles, pero sus sensores internos, al estar en contacto directo con tu piel, nos proporcionarán datos mucho más precisos de los que pueden obtener los escáneres remotos. De ese modo podremos monitorear con total detalle los cambios generados por la energía cósmica en tu interior y cómo estos afectan a tus funciones biológicas.”
Daniel guardó silencio. Sus ojos se detuvieron en el símbolo familiar grabado en el pecho del traje por varios segundos, y una multitud de emociones distintas brillaron en ellos. Casi sin darse cuenta, alzó la mano y acarició con cuidado la gran “S” plateada con la palma.
“Gracias” murmuró simplemente, con una leve sonrisa en los labios.
A su lado, Lara hizo una pausa, sin comprender del todo por qué de pronto parecía tan sentimental.
Sin querer esperar más, Daniel se quitó el chitón con rapidez y tomó el traje con sumo cuidado. Vestirlo fue como enfundarse en una segunda piel: encajaba a la perfección, tanto que casi se sentía desnudo al llevarlo.
“Veo que tomaste mis medidas” Comento con una ligera burla mientras hacía algunos estiramientos. Fue una lástima que no tuviera capa, aunque no se quejaba demasiado; el simple hecho de que Lara lo dejara usarlo ya era bastante. Quizá, con un poco de suerte, algún día incluso podría convencerla de dejarle probarse el azul con rojo.
No es que estuviera pensando en cambiar su traje ni en abandonar el símbolo que él mismo había creado para, de pronto, empezar a portar el emblema de la Casa ‘El’ o algo así.
Daniel sabía bien que ese no era su camino ni su legado. Sus intenciones eran mucho más simples: las de un fanático promedio que deseaba cumplir un sueño de infancia y vestir, aunque fuera una vez, el auténtico traje de uno de sus héroes favoritos.
“Bien, ¿cómo me veo?” preguntó emocionado, terminando sus estiramientos y adoptando una pose sencilla que pensó que se vería genial.
Lara solo se encogió de hombros, guardando su opinión para sí misma y en cambio repitió la pregunta girándose hacia la persona que acababa de llegar a su lado.
“¿Qué dices? se ve bien?”
Carol parpadeo confundida; no entendía del todo qué estaba pasando, pero aun así respondió con sinceridad, alzando el pulgar hacia Daniel y asintiendo con firmeza.
“Muy bien” dijo, mientras sus ojos recorrían su figura a la velocidad de la luz y un leve rubor se dibujaba en sus mejillas.
“Tardaste un poco en venir ¿ocurrió algo?” preguntó Daniel con curiosidad. Conociendo el comportamiento usual de Carol, había supuesto que correría a encontrarlo casi tan pronto puso un pie en la fortaleza; sin embargo, esta vez, incluso después de pasar varias horas conversando con Lara, ella no apareció hasta ahora.
“Ugh… digamos que mi madre no me quitó los ojos de encima por un buen rato” dijo Carol con la mirada un tanto apagada. Solo de recordar la repentina ‘charla de chicas’ a la que Martha la había arrastrado en contra su voluntad le puso la piel de gallina.
Había cosas que no necesitaba saber y cosas que definitivamente no había querido escuchar, pero aun así tuvo que hacerlo. Para su mala suerte, el inicio de aquella tortura coincidió con el regreso de Daniel, lo que lo hizo todo aún peor.
Intentó escaparse varias veces, pero Martha, como si pudiera ver a través de sus pensamientos, no le dio la menor oportunidad.
Al final, tuvo que hacer varias promesas y una que otra súplica para conseguir su libertad.
“¡Incluso me impuso un toque de queda, ¿puedes creerlo? ¿Qué soy, una niña de diez años!? Ahora debo estar en casa antes de las once o, de lo contrario, me prohibirá verte por una semana entera! Hasta amenazó con empezar a dormir en mi habitación si volvía escaparme en medio de la noche sin al menos avisarle primero…”
Se quejó con gran agravio, pero ni Daniel ni Lara pudieron ofrecerle mucho consuelo.
‘¿Te deja escaparte siempre que lo pidas, y aun así te quejas?’ Daniel no pudo evitar reírse para sus adentros ante eso.
Habiéndose desahogado por completo, Carol dejó escapar un largo suspiro y miró a Daniel con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.
Daniel estuvo a punto de dar un paso atrás, pensando que quizá estaba enojada con él. Sin embargo, en lugar de lanzarse a golpearlo como temía, ella se apresuró a rodearlo con los brazos, abrazándolo con fuerza y hundiendo el rostro en su pecho.
“Me alegra que estés bien” murmuró con evidente alivio al poder volver a oler de cerca el familiar aroma de su cuerpo, era claro que había estado muy preocupada por su repentina desaparición.
Al percibir el leve temblor de su cuerpo, Daniel le devolvió el abrazo y le palmeó suavemente la espalda para tranquilizarla.
“Está bien, no te preocupes. Ya estoy de vuelta” le susurró con suavidad.
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Nota:
Este capítulo fue reescrito más de 4 veces! exponer información pseudocientífica es bastante complicado cuando quieres que sea claro pero a la vez no quieres que sea demasiado pesado de leer e intentas que se sienta lógico aunque nada de esto sea lógico!
Por más que lo intente, siempre encontraba problemas y nunca quedaba conforme con la redacción. Me habría gustado dedicarle más tiempo, pero también sé que hacerlos esperar demasiado no es lo mejor. Al final, solo puedo pedirles disculpas: hice lo mejor que pude!
Espero que la lectura no resulte demasiado pesada. Me esforcé mucho para que no pareciera una página de Wikipedia mal redactada. Ojalá todo quede claro y sin demasiadas confusiones. Si sienten que algo no se entiende o requiere más explicación, no duden en preguntar; intentaré responder lo mejor posible.
gracias por el apoyo y paciencia! espero tengan un buen día, tardes o noches ;D
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