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Still Defiant! [Marvel/DC] ESP - Capítulo 76

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Capítulo 76: 76: Ofertas

76: Ofertas

14 de noviembre de 2007, temprano en la mañana, granja de Daniel.

Hacer el desayuno fue una tarea sencilla y pronto ambos se encontraron sentados uno frente al otro en el modesto comedor de la casa, empezando la primera y más importante comida del día.

“Pensé mucho en lo que me dijiste” comentó Harleen después de unos momentos con la boca medio llena de panqueques y la miel de maple deslizándose por la comisura de sus labios rosados.

“¿Sobre qué exactamente? He dicho muchas cosas” preguntó Daniel con ligera confusión, tomando un largo sorbo de su taza de café.

No es que su memoria fuera mala; de hecho, era bastante buena, y si quería, podía hacer que fuera aún mejor usando su núcleo. Pero si tuviera que vivir recordando constantemente cada cosa que decía o hacía a cada momento del día, sentía que podría volverse loco… o peor.

Así que ni siquiera lo intentó, a menos que se tratara de algo realmente importante, por supuesto.

“Ya sabes, sobre lo peligroso que se volverán las grandes ciudades y todo eso” le recordó, haciendo algunos gestos con los cubiertos que tenía en las manos.

“Fuiste bastante convincente y, en retrospectiva, mirando todo lo que ha pasado en Nueva York solo este año… bueno, no tengo muchas ganas de perder otro departamento pronto.”

Daniel recordó esa charla. Fue después de que probaran los poderes de harleen en la fortaleza, un día antes de que el participara en la feria de ciencias de la Fundación Baxter y todo el fiasco que vino después.

Habían hablado sobre a dónde iría Harleen ahora que ya no tenía dónde vivir. Ella había pensado en conseguir otro departamento cerca de Manhattan con el dinero que Daniel le ayudó a recuperar de la aseguradora, pero él le había advertido sobre el riesgo de hacerlo.

“¡Así que tuve una gran idea!” exclamó emocionada, sacándolo de sus contemplaciones.

Daniel parpadeó lentamente, observando la gran sonrisa que adornaba su rostro con una incómoda sensación de premonición.

“No me digas que…” no alcanzó a terminar la frase cuando ella ya estaba asintiendo con entusiasmo, sus puños apretados agitándose de arriba a abajo sobre la mesa.

“¡Voy a mudarme a Smallville!” Anunció alegremente y a lo lejos, Daniel pudo escuchar cómo algo se rompía estruendosamente.

‘Eso vino de la casa de Carol’ pensó una parte de su mente.

“Parece que te tomaste bastante en serio mi consejo sobre buscar un lugar apartado, eh?” dijo finalmente con una leve sonrisa tras superar su desconcierto.

“¡Por supuesto! ya que ahora puedo volar no tengo que preocuparme mas por el estúpido tráfico o las largas distancias. ¡Puedo ir prácticamente a donde quiera en cuestión de minutos, es genial!!” respondió harleen con entusiasmo, recordando algunos de los vuelos que había hecho por su cuenta en los últimos días.

Claro, solo habían sido vuelos ‘cortos’ pues aún no se había atrevido a salir del país por su cuenta. Pero ¿poder ir de un estado a otro en menos de cinco minutos? Eso, sin duda, le dejó muy en claro cuán libre era ahora en comparación con antes y cuán amplias sus posibles opciones de vivienda.

Tomando un bocado de sus propios panqueques, Daniel observó su rostro sonriente mientras masticaba lentamente.

Honestamente, estaba sorprendido. Aunque sabía que ella se había tomado en serio su consejo cuando se lo dio, no esperaba que actuara tan rápido ni con tanta decisión. Parecía que su sentido de prudencia se había debilitado, o quizá simplemente se había vuelto más audaz y atrevida?

“¿Por qué Smallville?” preguntó después de tragar, más intrigado que otra cosa.

“No pareces muy emocionado.” Harleen alzó una ceja al notar su falta de entusiasmo. Esperaba una reacción más fuerte, pero aparte de su sorpresa inicial, ahora solo parecía tranquilo.

“Sigo procesándolo. No es que crea que sea malo tenerte cerca… solo algo inesperado” aclaró Daniel al ver el ceño fruncido que empezaba a formarse entre sus cejas.

Harleen le entrecerró los ojos con sospecha, pero no insistió. Con un leve encogimiento de hombros, volvió fácilmente a su alegre actitud anterior y respondió a su pregunta.

“En realidad, al principio todavía no tenía ni idea de a dónde ir. Con tantas opciones, se me hacía imposible elegir, así que decidí venir y ver qué pensabas. ¡Hacer una visita sorpresa!… O esa era la idea, pero no estabas en casa y, por más que te llamara, no contestabas ni respondías a ninguno de mis mensajes” Explicó, con un tono ligeramente agraviado.

Daniel solo pudo dedicarle una mirada de disculpa. No es que hubiera querido ignorarla, pero acababa de perder su teléfono durante su pequeña aventura por el espacio y aún no había tenido tiempo de reemplazarlo con uno de sus repuestos, algo que, se recordó a sí mismo, debía corregir pronto.

“De todos modos, pensé en esperar un rato por si regresabas y, mientras lo hacía, empecé a caminar por los alrededores. ¡No esperaba que al hacerlo me encontrara con una oferta increíble!~” continuó Harleen, señalando con la mano hacia el lado sur de la granja.

“Cerca de aquí había una casa en venta. Por suerte, me crucé con la dueña cuando pasé y, por curiosidad, le pregunté el precio; pero cuando escuché la cifra, casi pensé que estaba bromeando conmigo. ¡Era demasiado bajo! La mujer parecía tener mucha prisa por venderla… Si me preguntas, creo que alguien fue asesinado ahí o algo así”, susurró a mitad de frase, inclinándose hacia él y cubriéndose la boca con una mano, como si le estuviera revelando un gran secreto.

Daniel alzó una ceja antes de frotarse la barbilla con aire pensativo.

‘¿Cerca de aquí?’ Si no recordaba mal, aparte de la granja de los Kent en el lado norte, la otra familia más cercana estaba en el extremo opuesto, a una milla de distancia, más cerca del centro.

Ahí vivían una mujer de mediana edad y su sobrina. Daniel no sabía mucho sobre ellas, ya que nunca las había conocido en persona, pero gracias a una de sus tantas charlas con Carol, al menos sabía que la mujer se llamaba Nell Potter y que era dueña de una floristería en el pueblo.

Que tuviera prisa no solo por vender su casa, sino también por abandonar su negocio resultaba, sin duda, algo extraño. Sin embargo, teniendo en cuenta que su sobrina se llamaba Lana Lang, el misterio no tardó en aclararse para él.

‘La única superviviente del ataque de Greg’ pensó, recordando al monstruo insectoide que había masacrado a varios estudiantes frente a las puertas de la preparatoria de Smallville hacía varios meses. El primero de muchos monstruos con los que se encontraría, aunque en ese entonces aún no lo sabía.

Que Nell y su sobrina hubieran decidido dejar el pueblo era comprensible. A Daniel solo le sorprendía un poco que hubieran tardado tanto en hacerlo; supuso que se debería a la dificultad de vender una propiedad en un lugar tan remoto.

Con la crisis inmobiliaria empezando a asomar su fea cabeza y el reciente incidente en la costa este, vender una casa ya era difícil incluso en las mejores zonas, y mucho más en un pueblo que apenas figuraba en el mapa.

Harleen probablemente fue una de las pocas opciones que Nell encontró, y por eso no dudó en hacerle una “oferta increíble”, incluso si eso significaba reducir el precio de venta.

“Entonces decidiste aceptar y terminaste comprandola?”

Harleen asintió con una gran sonrisa.

“Sí! Bueno, aún quedan algunos trámites más por hacer, pero prácticamente ya es mía, y es genial. Es una casa maravillosa, mucho más grande que mi antiguo departamento y en perfectas condiciones; ¡incluso tiene un amplio patio!” Dijo con evidente excitación.

Podría parecer que había sido un poco precipitada en su decisión, pero en realidad Harleen lo había meditado bastante… Más o menos. Ciertamente, el hecho de poder vivir cerca de Daniel influyó mucho, ¡pero no fue lo único!

Su nuevo hogar cumplía espléndidamente con todos los requisitos que había estado buscando y, pese a que todavía no conocía mucho de Smallville, gracias a lo que Daniel le había contado sobre el pueblo en el pasado, sumado a lo poco que había visto estos días mientras se ocupaba del papeleo, le bastaba para decir que sería un lugar bastante agradable y pacífico para vivir.

Prácticamente una elección perfecta, al menos en su cabeza.

“Bueno, felicidades por la nueva casa” dijo Daniel sinceramente, alzando su taza de café hacia ella. Siguiendo su gesto, Harleen también levantó la suya, y ambas chocaron como si fueran dos copas de vino.

‘Esto hará las cosas complicadas’ pensó Daniel para sus adentros, sintiendo una mirada ardiente viniendo desde la granja de los kent. De alguna manera, presintió que sus dolores de cabeza aumentarían en el futuro… Quizá era hora de ampliar sus horas de patrulla, solo por si acaso.

Su conversación no interrumpió el desayuno, y pronto ambos terminaron. Mientras Harleen se ocupaba de lavar los platos, tarareando una melodía extraña, Daniel subió a su habitación para cambiarse de ropa y ponerse algo más presentable.

Aún era temprano en la mañana, y usualmente él ya estaría preparándose para comenzar con su trabajo heroico habitual; sin embargo, esta vez no se apresuró a partir.

No solo porque su super traje había sido destruido recientemente, pues con toda la tela de elemento V que guardaba en su taller hacer otro en unos minutos sería fácil, sino también porque había accedido a ir de compras con Harleen al pueblo y ayudarla a instalarse en su nueva casa.

Normalmente, una mudanza no podría hacerse tan rápido, pero parecía que Nell Potter y su sobrina ya llevaban tiempo fuera del pueblo, y Nell solo había estado cerca por casualidad al encontrarse con Harleen. El lugar estaba prácticamente vacío y, aunque todavía quedaban algunos trámites por completar, Harleen ya podía mudarse y comenzar a vivir allí.

El único problema que tenía ahora era que había perdido casi todas sus cosas cuando su departamento fue destruido. Por ello, no solo necesitaba conseguir muebles nuevos, sino también reemplazar todas sus pertenencias, desde su cepillo de dientes hasta su ropa interior.

“Nunca pensé que llegaría el día en que usaría esta vieja cosa”, se dijo a sí mismo con cierta nostalgia mientras salía al patio trasero de la granja y caminaba hacia una de las zonas más apartadas del terreno, cubierta de espesa maleza.

Ahí, entre la hierba alta y ‘protegida’ por una funda desgastada, se encontraba una antigua International Light Line Pickup que parecía más chatarra que vehículo.

Con la pintura descascarada, el metal oxidado, las ruedas pinchadas y los cristales rotos, cualquiera que la mirara diría que eso ya no era un auto, sino solo basura lista para el deshuesadero.

Al principio, cuando la encontró mientras probaba sus poderes a comienzos de año, había estado algo interesado en intentar restaurarla. Sin embargo, al examinarla de cerca se dio cuenta de que el daño en el motor era simplemente irreparable y rápidamente perdió el interés, más concentrado en empezar su nueva vida y olvidándose incluso de que existía… al menos hasta hoy.

Ahora, casi un año después, parecía que su momento de brillar una vez más había llegado finalmente.

Estirando la mano, retiró la funda raída que la cubría y luego apoyó la palma sobre su chasis maltratado. Un pulso imperceptible de energía cósmica recorrió toda su estructura en una fracción de segundo, permitiéndole escanear cada parte de ella con precisión.

“¡Oh!, por suerte todavía tienes papeles”, susurró con diversión al percibir los documentos, o lo que quedaba de ellos, dentro de la guantera.

Sin pensarlo más dejó que su energía cósmica se encendiera con un poco más de fuerza a la vez que activaba su núcleo, y tras un breve destello de luz azul, el vehículo abandonado se transformó por completo.

El óxido en su metal se desvaneció como polvo barrido por el viento; la pintura azul, antes opaca y desgastada, recuperó su intensidad y brillo, y el cuero agrietado de los asientos se restauró con un suave crujido. Al mismo tiempo, las ruedas desinfladas se hincharon de golpe y las grietas en sus vidrios desaparecieron como si nunca hubieran existido.

En un abrir y cerrar de ojos, los estragos del tiempo que la habían azotado tras años de abandono se disiparon en la nada, dejándola reluciente, más deslumbrante incluso que el día en que salió del concesionario.

Dando un paso atrás, Daniel admiró la vista con una sonrisa en el rostro, bastante satisfecho con el resultado.

“¡Cómo hiciste eso!” un grito detrás suyo lo hizo girarse, solo para ver a Harleen parada a unos metros de distancia, mirando la camioneta con la boca abierta de par en par, completamente asombrada.

“Un mago nunca revela sus secretos…” Le contestó juguetonamente, provocando que ella alzara una ceja y que el brillo de curiosidad en sus ojos se intensificara.

Sonriendole misteriosamente, estiró la mano y abrió la puerta de la camioneta, haciéndole un gesto para que entrara.

“Vamos, te lo cuento durante el camino.”

Saliendo de su estupor, Harleen asintió emocionada y se apresuró a acercarse, casi tropezándose al andar.

Una vez que ella entró, Daniel no la siguió de inmediato; en cambio, levantó ligeramente el pie y luego lo dejó caer, produciendo un leve golpe seco contra el suelo.

En un instante, la energía cósmica volvió a iluminar los alrededores y, como una brisa, toda la maleza que rodeaba la camioneta se desvaneció. Al mismo tiempo, el terreno circundante comenzó a transformarse, aplanándose hasta formar un corto camino de tierra perfectamente limpio y transitable que conectaba la granja con la carretera principal.

Dentro de la camioneta, Harleen bajó la ventanilla del asiento del copiloto y miró hacia el suelo con desconcierto; no solo por lo que había visto, sino también por lo que había sentido.

No sabía por qué, pero de alguna manera su poder se encendió por un breve momento sin que ella hiciera nada, reaccionando ante aquel fenómeno como si se hubiera encontrado con algo… Familiar? no podía ponerlo en palabras ya que fue una conexión apenas perceptible y fugaz, que le provocó un escalofrío electrizante, un hormigueo que erizó cada centímetro de su piel y encendió cada célula de su cuerpo.

Fue intenso, como nada que hubiera sentido antes, dejandola con las piernas temblando y el corazón latiendo a mil por hora.

“Pongámonos en marcha.” Ignorando el estado de Harleen, Daniel se subió al asiento del conductor y rebuscó en la guantera por un momento, hasta que finalmente encontró lo que buscaba: un juego de llaves.

‘¡Bingo!’ pensó. En realidad, no sabía dónde estaban las llaves principales de la camioneta, pero por suerte había unas de repuesto guardadas dentro, ahorrándole el trabajo de tener que encenderla usando alguno de los métodos cuestionables que había aprendido en la universidad.

Vroom!

Al insertar la llave en el interruptor de encendido y girarla, el motor de la camioneta rugió con un sonido profundo, limpio y resonante, la melodía de una máquina en perfecto funcionamiento.

Con las manos en el volante, listo para avanzar, Daniel de repente hizo una pausa.

‘Espera… ¿tengo licencia?’

Dudó antes de encogerse de hombros y pisar el acelerador; ya resolvería el problema de sus papeles más tarde.

“Qué quieres conseguir primero?” le preguntó a Harleen, sacándola de cualquier pensamiento en el que hubiera estado perdida.

Ella parpadeó, girándose hacia él y apoyando un dedo en su barbilla, como si lo estuviera meditando.

“Ya que ahora tienes camioneta, ¿por qué no empezamos con algunos muebles? Me gustaría conseguir al menos una cama” decidió, ansiosa por comenzar su juerga de compras.

A su lado, Daniel repentinamente sintió como sus instintos masculinos gritaban, y un escalofrío le recorrió el cuerpo.

Iba a tener que cargar toneladas de bolsas hoy, ¿no?

‘Maldición…’

.

.

.

“¿Qué piensas? Para el dormitorio principal estoy entre el azul cobalto o este tono azul índigo.”

Daniel sintió su párpado izquierdo temblar mientras observaba los dos trozos de tela que Harleen le mostraba.

Media hora. Llevaban media hora discutiendo el color de las cortinas que iba a comprar.

Al principio, las cosas habían ido bastante bien. Harleen empezó rápido, como una ventisca arrasando con todo a su paso: si veía algo que le gustaba y necesitaba, simplemente lo tomaba sin dudar. Para los muebles apenas gastó diez minutos eligiendo un juego completo con la misma temática, y por eso Daniel llegó a creer que terminarían antes del mediodía.

Pero se equivocó. Vaya si se equivocó.

Por alguna razón, cuando llegó el momento de elegir las cortinas, las sábanas y los edredones, ella simplemente no podía decidirse.

Respirando profundamente para calmar sus ansias, se encogió de hombros y respondió sin pensarlo demasiado.

“Porque no ambos?”

La mirada que harleen le dirigió al escucharlo casi lo hizo arrepentirse… Casi.

Entrecerrándole los ojos, ella se inclinó hacia él y observó su rostro de esa manera en la que solo ella podía hacerlo, examinándolo minuciosamente, como si pudiera ver a través de su mirada, directamente hasta su alma. Finalmente, como si hubiera encontrado lo que buscaba, asintió para sí misma y bajó la vista hacia la tela de color índigo que sostenía en su mano izquierda.

“Índigo será.”

Si iba a elegir así, ¿entonces por qué le preguntó?

Negando para sus adentros, contuvo un suspiro y se cruzó de brazos, su atención vagando distraídamente por los alrededores del centro comercial.

Pese a ser llamado un pueblo en “medio de la nada”, Smallville estaba, sorprendentemente, bastante modernizado para los tiempos actuales, contando con una notable variedad de establecimientos y comercios. La mayoría administrados por familias locales, aunque también había algunas tiendas pertenecientes a cadenas reconocidas.

‘En cinco o diez años quizá hasta vea un McDonald’s cerca de mi casa’, pensó Daniel con diversión, imaginando el futuro distante.

Y hablando sobre el futuro…

“Todavía no has conseguido otro trabajo, ¿cierto?” le preguntó a Harleen, haciendo que la chica se detuviera por un momento y volteara a mirarlo de nuevo, negando con la cabeza en respuesta.

“Nop, aún estoy esperando mi liquidación. Aunque escuché que el gobierno planea ofrecer sus antiguos puestos a algunos de los viejos empleados en la nueva prisión que están construyendo. Tal vez me llamen.” dijo, aunque no parecía demasiado entusiasmada con la idea.

“Bueno, si quieres tomarte un descanso de la psiquiatría y probar algo nuevo, puede que te interese saber que estoy formando un equipo.”

Ante eso, Harleen alzó ambas cejas con claro interés.

“¿Equipo? ¿Como un equipo de superhéroes?!” le pregunto emocionada y él asintió.

“Sí, ya es algo oficial y pronto se anunciará, trabajaremos junto a los gobiernos mundiales para asegurar la protección del planeta. Habrá un ‘salario’ y ciertas prestaciones; no tantas como en un trabajo formal por supuesto, dada las identidades secretas y todo eso, pero sí las suficientes para mantener cierto nivel de vida, y ya que ahora tienes poderes pensé que podrías estar interesada” explico.

El tema del salario, o más bien, apoyo monetario, era algo que había discutido previamente con Tony y mencionado posteriormente a Fury. Puede que muchos héroes no buscaran recibir ningún tipo de remuneración económica por sus actos heroicos, pero la gente no vivía solo del aire.

Si querías héroes listos para actuar a cualquier hora y en cualquier momento por el bienestar del mundo, al menos necesitabas asegurarte de que tuvieran un techo donde dormir.

Mantener un trabajo formal no sería fácil para la mayoría de quienes eligieran ponerse la máscara, y Daniel pensaba que, si iban a arriesgar sus vidas, lo mínimo que merecían era contar con ciertos beneficios básicos. Nada del otro mundo, pero sí lo suficiente para mantenerse a sí mismos o a sus familias, si las tenían.

Todo esto, por supuesto, sería financiado temporalmente por Tony y, en parte, por S.H.I.E.L.D. Existía un plan para recibir ciertas donaciones públicas en el futuro, aunque todavía no era nada concreto, dado que el tamaño del equipo seguía siendo reducido.

A la par, Daniel también esperaba contribuir a este plan de ‘financiación heroica’ con las ganancias que obtendría una vez que su negocio textil comenzará a operar… si es que alguna vez lo hacía.

“¿Superhéroes con salario, eh?… ¿Por qué siento que esa idea podría salir muy mal?” señaló Harleen, provocando que Daniel rodara los ojos, aun así terminó asintiendo, de acuerdo con su punto.

“Podría salir mal, sí. Por eso no hay contratos de por medio. Como dije, no es un trabajo formal: las identidades secretas se respetarán por completo y aceptar la ayuda económica es totalmente opcional, aunque recomendable. Podrías intentarlo”

“Oh y También habrá un excelente ‘seguro’ médico… y quizá vacaciones”, agregó, como si eso fuera suficiente para convencer a cualquiera.

“Muy tentador, Big D~ ¿Dejar la carrera por la que me maté estudiando durante años para salir a las calles y pelear en mallas contra monstruos y supervillanos locos? Sin duda, el sueño americano.” Harleen bromeó, pero en realidad empezó a considerarlo seriamente.

La verdad era que intentar volver a una vida ordinaria le parecía demasiado aburrido. Ya no era la misma de antes, por obvias razones, y la normalidad ya no estaba en su punto de mira. ¿Conseguir otro trabajo formal? Eso se sentía bastante incorrecto en muchos sentidos. Ahora era más que eso, alguien realmente especial, y no quería desaprovecharlo.

Ser una heroína sonaba bastante genial, y si Dios existiera, este seguramente era Él ofreciéndole la oportunidad en bandeja de plata.

‘Ese es un apodo horrible’, pensó Daniel al escuchar cómo lo llamó. Tal vez la única cosa de la que se arrepentía al elegir su nombre y símbolo heroico era la facilidad con la que la gente podía usarlo en doble sentido.

Ya fuera en la televisión, por internet o incluso en persona, había escuchado bastantes chistes malos al respecto.

“Creo que podría probarlo…” Las palabras de Harleen lo sacaron de sus pensamientos, haciendo que volviera a prestarle atención y notara la seriedad en sus ojos, junto con una mezcla de temor y esperanza.

“Muy bien, en unos días habrá una reunión antes del anuncio oficial. Puedes venir conmigo entonces y te presentaré a los demás”, le comentó, hablándole un poco sobre S.H.I.E.L.D. y el otro nuevo miembro, aparte de ella, que también estaría ahí, es decir Flash.

“Me alegra no ser la única nueva; ser el novato siempre apesta”, dijo Harleen con cierto alivio al escuchar sobre Flash. Pero entonces su expresión cambió drásticamente a una de pánico, como si acabara de darse cuenta de un enorme problema.

“¡E-Espera! ¿¡Unos días!? ¿¡Como en menos de una semana!?” le preguntó con urgencia, y Daniel asintió con confusión, sin entender por qué parecía tan alterada.

“En tres días para ser exactos” aclaró, solo para ver cómo sus pupilas se encogían al oírlo.

“¡¿Por qué no me avisaste antes?! ¡Ni siquiera tengo un nombre en clave! ¡Mierda, ni siquiera tengo un disfraz! ¡Un superhéroe sin disfraz es como un payaso sin maquillaje o nariz! ¡Me veré ridícula si voy con ropa normal!” exclamó, alborotándose el cabello con preocupación y llamando la atención de algunas personas cercanas.

Daniel estuvo a punto de mencionarle que, por lo general, él era el único que solía usar disfraz en esas reuniones, pero pensándolo mejor, decidió no hacerlo.

En su lugar se acercó a ella y le palmeó suavemente la espalda, tratando de animarla.

“Hey, no te preocupes, seguro se te ocurre algo. Quiero decir, tu sentido de la moda sin duda es bueno y con tu poder, cualquier disfraz que imagines saldrá exactamente como lo desees. Será perfecto.”

Por suerte, eso pareció bastar para que Harleen volviera en sí. Tomando una profunda respiración, asintió con firmeza y se palmeó la cara fuertemente con ambas manos para darse ánimos. Si no hubiera estado ocultando su nuevo tono de piel con sus poderes, dos grandes marcas rojas habrían quedado impresas en sus mejillas por un buen rato.

“¡Tienes razón, puedo hacerlo! Nunca se lo he dicho a nadie, pero de adolescente siempre pensé que sería una gran diseñadora. Claro que nunca lo intenté, ¡pero aún tengo la chispa!… creo.”

Daniel encontró realmente fascinante ver cómo podía pasar de tener una absoluta confianza a dudar de sí misma en cuestión de segundos.

“¡Anímate! Si lo necesitas, te ayudaré. Después de todo, dos cerebros piensan mejor que uno, ¿no?», dijo, señalándose el pecho con el pulgar y una sonrisa llena de confianza. Una confianza que, por supuesto, provenía de sus recuerdos de docenas y docenas de trajes heroicos diseñados por personas mucho más creativas que él.

No le sugeriría hacer una copia exacta de ninguno, pero nadie dijo que no pudieran inspirarse en ellos para crear algo nuevo, ¿cierto?

Después de esa charla, Harleen aceleró su ritmo de compras para alivio de Daniel.

La perspectiva de trabajar en una nueva identidad heroica pareció entusiasmarla casi tanto como su mudanza, lo que la llevó a querer terminar todas sus tareas pendientes lo antes posible para poder concentrarse por completo en diseñar su traje y encontrar un nombre en clave que realmente le gustara.

De esa manera, el tiempo pasó y, antes de que se dieran cuenta, el mediodía llegó. Horas de caminar de un lugar a otro hicieron que, inevitablemente, Harleen se cansara. Y justo cuando estaban por terminar de conseguir todo lo que habían venido a buscar, su estómago comenzó a gruñir de hambre, haciendo que se sonrojara.

“Lo siento! parece que necesito reponer energías jeje~” dijo, frotándose el vientre con una risa.

“Bueno, conozco una cafetería cercana que tiene buena comida en el menú, podemos ir a comer algo y luego terminar con las compras” le sugirió Daniel y Harleen no lo pensó mucho, aceptando de inmediato.

Pronto, ambos llegaron al lugar y se sentaron en una de las mesas con vista a la plaza central de Smallville, observando a los habitantes del pueblo ir y venir en su actividad diaria.

Después de hacer sus pedidos, Harleen empezó a hablar animadamente sobre algunas de sus ideas para su traje.

“No sé si debería llevar capa. Quiero decir, sería genial tener una, pero siento que me estorbaría al moverme. ¿Cómo es que luchas con una sin tropezarte todo el tiempo?” preguntó con clara intriga, moderando la voz para que solo ellos dos pudieran escucharla.

“Práctica y buenos reflejos.” le señaló. “Aunque también influye su longitud: si es demasiado larga, sin duda la pisarás; pero si es demasiado corta, se verá ridícula y perderá todo el estilo. Sin mencionar lo fácil que es que la usen en tu contra, como tener el cabello demasiado largo, un enemigo listo puede aprovecharse de eso y jalar de él con fuerza si no tienes cuidado”

Harleen frunció el ceño al oírlo, anotando todo en un bloc de notas que Daniel no sabía de dónde había sacado.

‘Al menos se lo está tomando enserio’ pensó al verla tan concentrada. Al principio había dudado un poco sobre si invitarla o no al equipo; después de todo, tener poderes no significaba necesariamente que debieran usarse en pro del bien o el mal.

Siempre existía la opción de intentar llevar una vida normal y alejada de los problemas, y si Daniel hubiera creído que eso era lo que ella deseaba, no le habría extendido su invitación… Pero la conocía lo suficiente para saber que había algo en ella que no estaría conforme solo con eso.

Así, después de meditarlo un poco, decidió hacerle la oferta antes de que intentara salir a las calles por su cuenta sin decírselo a nadie.

‘Con ella y Flash, tendremos cuatro miembros. Nada mal para empezar, pero podría ser mejor.’

Necesitaba hablar con Matt y Peter y ver que pensaban. Dado que ya estaban trabajando juntos con todo el asunto de los Diez Anillos, convencerlos de unirse oficialmente no debería ser difícil.

‘posiblemente seis entonces’

Diana quizá también querría formar parte del equipo, pero decidió no apresurarse a preguntarle, ya que eso implicaría, de forma indirecta, pedirle que abandonara su hogar, y eso no era algo que él quisiera a menos que ella lo decidiera por sí misma.

‘Y tampoco puedo olvidarme de Susan, Johnny y Ben’ Con ellos no estaba tan seguro. En una situación normal, Johnny probablemente aceptaría sin pensarlo demasiado y Susan lo seguiría solo para asegurarse de que no se metiera en problemas. Pero con el reciente fallecimiento de su padre y su pronto funeral, no creía que estuvieran en el estado mental adecuado para tratar con todo lo que unirse al equipo implicaba.

‘Debería tantear las aguas después del funeral’ decidió.

Con Ben las cosas eran algo más complicadas, dada su situación. Sin embargo, Daniel ahora tenía mucha más confianza en poder solucionar su problema que antes. Su comprensión sobre la radiación cósmica había avanzado considerablemente, y ya tenía en mente el prototipo de un dispositivo que, con suerte, sería suficiente para devolverle su forma humana.

Solo necesitaba hacer algunos ajustes y realizar unas cuantas pruebas; cosas que no deberían tomarle más de una o dos semanas.

Mientras pensaba en todo esto, se aseguró de mantener una parte de su mente atenta a la conversación con Harleen, lo cual no fue muy difícil, ya que en su mayor parte era ella quien hablaba.

“¡Y como parte del atuendo podría intentar llevar un color de cabello diferente! ¿Qué piensas? Siempre pensé que el rojo me quedaría bien… ¡oh, o el azul!” le preguntó mientras sostenía algunos mechones de su cabello, mostrándoselos como si quisiera que se lo imaginara.

“O ambos,” le respondió, provocando que ella le diera una mirada en blanco y frunciera los labios momentáneamente antes de asentir alegremente.

“¡O ambos!” repitió entusiasmada.

Con el sonido de los pasos acercándose, la camarera llegó trayendo su almuerzo e interrumpiendo su conversación brevemente.

Mientras observaba a Harleen devorar su comida con gusto, Daniel, quien realmente no necesitaba comer, simplemente tomó unos bocados rápidos del sándwich de pavo que había pedido, tratando de no concentrarse demasiado en el sabor.

Con el tiempo, había aprendido a atenuar su sentido del gusto hasta cierto punto, pero eso no bloqueó todo, y si la comida no estaba preparada con cuidado, ciertos sabores aún podían colarse, arruinando la experiencia sin querer.

Así, siempre que podía, intentaba practicar para que, algún día, fuera capaz de comer cualquier comida una vez más, como una persona normal.

‘Oh, podrías hacer trampa’ pensó una parte de su mente, y sin que pudiera evitarlo, la idea empezó a tomar fuerza en su cabeza.

‘Esto podría salir muy mal’ se dijo, tratando de resistirse, pero finalmente su curiosidad venció a su prudencia y, con cautela, dejó que su energía cósmica comenzara a extenderse hacia el sándwich en su mano.

‘Concéntrate, concéntrate… Si lo arruinas, te explotará en la cara y tendrás que limpiarlo antes de que nadie se dé cuenta,’ se repitió a sí mismo, ignorando todo lo que ocurría a su alrededor y enfocándose por completo en la estructura atómica del sándwich.

Solo necesitaba hacer algunos cambios sutiles: mejorar ligeramente los ingredientes mientras eliminaba todo lo que no debería estar en una comida. Una tarea bastante sencilla, ¿cierto?

¡Equivocado! El proceso resultó mucho más complicado de lo que esperaba y casi se le sale de las manos más de una vez. Por fortuna, tras varios segundos de lucha intensa, logró hacerlo realidad.

“¡Lo tengo!” exclamó, haciendo que Harleen se sobresaltara y casi se atragantara con su comida.

“¡Cof, cof, cof!”

“Oh, mierda!” Al verla toser, su sonrisa victoriosa disminuyó y enseguida le acercó su vaso de jugo, ayudándola a dar varios tragos hasta que pudo volver a respirar.

La situación atrajo la atención de los demás clientes del lugar, quienes los observaron por un momento antes de apartar la mirada al ver que todo estaba bien… o al menos, la mayoría lo hizo.

En una mesa más alejada, una clienta que acababa de sentarse mantuvo los ojos en su dirección, enfocando su mirada en el rostro de Daniel como si acabara de encontrarse con algo sumamente interesante.

“¿Q-qué…? ¡Cof! ¿Qué te hizo gritar así hasta casi matarme?!” preguntó Harleen con agravio. Sus ojos enrojecidos y con rastros de lágrimas le daban una expresión tan lastimera que Daniel no pudo hacer más que esbozar una mueca llena de disculpa.

“¡Lo siento! Pero fue por una buena razón, ¡lo prometo!” dijo, recuperando su entusiasmo y alzando su sándwich hacia ella.

“¿Tu sándwich es una buena razón?” preguntó Harleen, alzando una ceja con evidente confusión.

Daniel no respondió directamente, en cambio empujo la comida hacia sus labios y de forma automática harleen le dio un mordisco, la duda en su rostro desvaneciéndose al instante y siendo reemplazada por una expresión llena de asombro.

“Oh!-Oooooh!~” Gimió dando varios mordiscos más en rápida sucesión, hasta que casi se mete los dedos de Daniel en la boca.

“Oye!” Daniel se quejó, retirando la mano y mirando el pequeño pedazo entre sus dedos que quedó de su sándwich.

‘No me dejó casi nada…’ pensó con arrepentimiento.

“¡Cómo hiciste eso!” preguntó Harleen después de tragar, mirándolo con estrellas en los ojos.

Daniel le dedicó una mirada plana antes de dejar escapar un suspiro y lanzarse el pequeño trozo restante de su comida a la boca. En cuanto lo hizo, su lengua explotó en sabor, y no pudo evitar arrepentirse aún más.

“¿Recuerdas lo que te conté sobre la energía cósmica que ahora poseo? bueno la use para manipular su estructura atómica y darle una ‘mejora’ por así decirlo”

Más temprano en el día, aprovechando el trayecto de su viaje hacia el centro de smallville y luego algo del tiempo mientras hacían las compras, Daniel le explicó en grandes rasgos acerca de su nueva ‘habilidad’ poniéndola al día con los acontecimientos más recientes.

“¡Increíble! ¡Espera! Entonces, ¿se puede decir que ese fue un sándwich cósmico? Porque sin duda sabía espacial~” dijo ella, moviendo las cejas de arriba a abajo.

“¡Pfff, jajajaja!” Daniel no sabía por qué le causó tanta gracia; ni siquiera era un juego de palabras tan bueno, pero la forma en que ella lo dijo lo hizo soltar una larga carcajada.

Harleen se rió junto con él un rato antes de bajar la mirada hacia su propia comida y entrecerrar los ojos.

“Creo que podría hacer algo similar…” dijo de repente como si sufriera una inspiración repentina.

Hasta el momento, sus órdenes habían demostrado ser temporales, requiriendo que enfocara activamente una parte de su mente para mantenerlas después de cierto periodo de tiempo, el cual variaba bastante dependiendo del tipo de orden.

Por ejemplo, la orden que usaba para ocultar su nuevo y pálido tono de piel era una de las que casi no requerían esfuerzo; solo necesitaba reactivarla una vez cada tres horas, y eso solo si se olvidaba de volver a pensar en ella antes de eso.

Otras, como la de volar, necesitaban mayor concentración y duraban menos. Por suerte, su cerebro aún no se había acostumbrado del todo a la sensación de surcar los cielos, así que solía recordárselo con frecuencia, lo que le facilitaba reactivar la orden antes de que expirara.

y ese tiempo también era relativo, porque mientras más familiarizada estaba con el funcionamiento de una orden, más fácil le resultaba volver a darla y más tiempo podía mantenerse activa, como si el esfuerzo necesario disminuyera gradualmente por alguna razón.

La única forma en que podía explicarlo era comparándolo con un músculo: uno que, al igual que los reales, crecía y se fortalecía con el entrenamiento y la práctica constantes.

Pero, en este caso, ella no necesitaba preocuparse por nada de eso, ¿cierto? Saborear una comida no necesitaba ser algo eterno y una vez en su estómago, que la orden se mantuviera activa o no ya no importaba, pues ya habría cumplido su propósito.

‘Mejorar cada aspecto, mejorar cada aspecto’ se repitió Harleen así misma mientras cerraba los ojos, tratando de darle forma a la idea. Puede que no fuera una experta en alimentos o en la ciencia detrás de ellos, pero sabía lo suficiente de cocina como para sentir que podía lograrlo.

Su repentino silencio fue notable y Daniel, que ya había dejado de reír, la observó con atención, notando la gran concentración y seriedad que se apoderaron de ella.

Si no supiera lo que estaba intentando hacer, habría pensado que estaba concentrada en encontrar la cura para una enfermedad mortal o en resolver uno de los problemas matemáticos más complejos del mundo.

“¡Lo tengo!” exclamó de repente, luego se inclinó hacia su plato y empezó a susurrarle en voz baja, con sus ojos violetas enfocados en la comida tan intensamente que casi parecía querer prenderle fuego con la mirada.

“Vuélvete super delicioso~” Le ordenó y Daniel pudo sentirlo. Literalmente, sentirlo. La realidad misma se tambaleó, ondulándose, distorsionándose y doblegándose ante su poder sin oponer resistencia.

‘Es familiar, pero a la vez distante.’ Desde que Harleen obtuvo sus poderes, Daniel siempre había sentido gran curiosidad por saber qué clase de energía los alimentaba, qué tipo de fuerza era aquella que le permitía moldear el mundo a sus deseos.

Al obtener la energía cósmica y comprender su potencial, pensó que lo había averiguado… pero ahora ya no estaba tan seguro.

“Oooh! Mmmm!~” Mientras Daniel estaba distraído pensando en ello, Harleen ya había tomado un bocado de su pequeño experimento, soltando varios gemidos más que hicieron que la gente volteara a mirarlos otra vez.

Dejando escapar un suspiro, Daniel rápidamente estiró la mano y le tapó la boca con la palma.

“Haces demasiado ruido” le dijo en un tono apagado, y en respuesta, ella se rió mirándolo con ojos llenos de diversión.

Por suerte, esta vez no muchas personas habían volteado hacia ellos, y la atención que les dieron pronto se desvaneció, al menos en su mayor parte.

“Oye!” Daniel se estremeció al sentir una sensación cálida y húmeda sobre su palma. Al retirar la mano, vio a Harleen sacándole la lengua con una expresión ligeramente burlona, para luego tomar un trozo de la comida con su cuchara y estirarla hacia él.

“Vamos, pruébalo~. ¡Te encantará!” dijo con voz tentadora, y Daniel dudó por medio segundo antes de encogerse de hombros y abrir la boca.

Al ver su aceptación, Harleen rápidamente le llevó la cuchara a los labios, permitiéndole probar aquella exquisitez absoluta.

“Es muy bueno…” admitió a regañadientes después de varios segundos en silencio.

Por suerte, había logrado contenerse y no hacer una exhibición vergonzosa, aunque su reacción impasible claramente no era la que Harleen esperaba, provocando que hiciera un puchero y gruñera con decepción.

‘Tendré que mejorarlo aún más’ se prometió a sí misma, decidiendo que tarde o temprano haría que le mostrara una expresión llena de éxtasis.

“No me gusta ese brillo en tus ojos”, dijo Daniel con el ceño fruncido al sentir un repentino escalofrío. Por alguna razón, tuvo la sensación de que Harleen estaba pensando en algo siniestro.

“¿Qué? ¿Qué quieres decir?” Harleen parpadeó, fingiendo inocencia.

Daniel entrecerró los ojos, sin dejarse engañar.

Buscando una distracción, Harleen echó una rápida mirada a su alrededor y, como si hubiera encontrado algo sumamente interesante, se inclinó hacia él y le susurró en voz baja, con un destello de travesura iluminando sus ojos violetas.

“No quería decir nada, pero! notaste que esa mujer no deja de mirarte? ¿La conoces?”, le preguntó, señalando poco discretamente con la cabeza hacia una dirección en específico.

Daniel frunció el ceño, suspirando para sus adentros una vez más.

Por supuesto que lo había notado. Al principio lo ignoró, pensando que solo se debía al pequeño escándalo que había provocado después de modificar exitosamente su sándwich y asustar a Harleen, pero cuando la sensación de ser observado persistió, incluso después de que todos los demás habían dejado de prestarles atención, supo que había algo más.

“No la conozco”, dijo honestamente. Aunque todavía no le había visto el rostro, gracias a sus supersentidos, Daniel estaba seguro de que no era alguien con quien se hubiera encontrado antes; de lo contrario, la habría identificado al instante.

“Bueno, ¿por qué no vas a ver qué quiere? ¡Tal vez esté interesada en pedirte tu número!”, le sugirió Harleen con evidente emoción, aunque de algún modo Daniel pudo notar que su alegría, esta vez, era menos sincera.

“No creo que quiera mi número”, dijo, pero aun así comenzó a ponerse de pie.

Seguir ignorando el asunto, ahora que Harleen lo había señalado, ya no era posible; lo mejor era resolverlo rápidamente y continuar con su día.

Después de todo, como héroe, no siempre podía darse el lujo de salir a pasar un buen rato, y quién sabía cuándo tendría otra oportunidad de tomarse un descanso, así que no quería desaprovecharla, a menos que se tratara de algo realmente importante.

‘Más vale que esto valga la…’ su pensamiento se interrumpió a la mitad cuando finalmente miró hacia la dirección que Harleen había estado señalando casi descaradamente, y a la persona que estaba sentada allí.

Por un momento se quedó aturdido, genuinamente sorprendido. No sabía qué había estado esperando, pero ciertamente no se había imaginado que sería ella.

Su pausa apenas fue notoria, pero Harleen, quien siempre había mantenido su atención sobre él, se dio cuenta al instante y, antes de que pudiera alargarse demasiado, actuó dándole una patada en la espinilla que lo hizo reaccionar.

Daniel parpadeó. Al voltear hacia atrás, vio a Harleen hacer una breve mueca de dolor antes de recomponerse y mirarlo con una ceja alzada y una sonrisa tensa; su expresión estaba llena de desconcierto, así como de un dejo de irritación.

Soltando una tos seca, Daniel se recompuso e, ignorando a Harleen, empezó a caminar como si nada hubiera pasado.

“¿Puedo sentarme?” preguntó educadamente una vez llegó a su destino y la mujer, quien apenas parecía sorprendida de que se acercara tan abiertamente, asintió con una leve sonrisa.

“Estaba por ir a tu mesa” le dijo, cerrando la tapa de la laptop frente a ella.

“Eso es interesante. No recuerdo que nos hayamos conocido antes” respondió Daniel, ya sentado.

“Eso es cierto, pero seguramente has oído hablar de mí, y se puede decir que tengo cierto interés particular en ti.”

‘¿Interés en mí?’ Daniel frunció las cejas, algo intrigado. Dado que ahora mismo estaba en su identidad civil, no pensó que llamaría la atención de muchas personas, mucho menos de alguien como ella.

‘¿Carol me mencionó? No… ella no haría eso, y una descripción física no debería hacerla parecer tan segura de que yo soy la persona en la que está interesada.’

¿Su identidad secreta había sido descubierta? Sabía que pasaría tarde o temprano. No es que se hubiera esforzado al máximo por esconderla; aun así fue bastante inesperado que fuera ella quien lo encontrara primero.

‘No… está demasiado tranquila. Emocionada, sí, pero tranquila. Si supiera que soy Defiant, debería estar más nerviosa o algo así, ¿cierto?’ Tal vez lo estaba pensando demasiado pero no quería apresurarse y cometer un error estúpido

“Bueno… sea lo que sea que haya hecho para merecer la atención personal de una Luthor, debe ser importante” dijo, haciendo que Lena sonriera.

“Oh, sin duda lo es. Y creo que podría beneficiarnos mucho a ambos… si estás dispuesto a escuchar mi propuesta.”

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Nota:

Poco más de siete mil palabras.

Originalmente este capítulo iba a ser corto y sencillo, una especie de transición para aligerar lo pesado que fueron los capítulos pasados, pero supongo que me dejé llevar un poco, jajaja.

De todos modos, algo de slice of life de vez en cuando siempre viene bien.

Pasando a temas más importantes, ¿qué clase de nombre creen que le vendría bien a Harleen como heroína? por obvias razones usar ‘Harley’ sería complicado, no es que no se pueda, pero pensé que sería mejor intentar algo diferente primero para representar el nuevo camino que está tomando su personaje.

Dado su poder, mi primer idea fue algo como ‘Queen’ que además combina de cierta forma con su apellido ‘Quinzel’ y es en esencia lo contrario a un harlequin, pues ella ya no es el ‘sirviente’ ni el ‘bufón’ de otros sino su propia ‘dueña’ una Reina que comanda con autoridad absoluta … o algo así.

Bueno, aun estoy puliendo la idea, pero creo que el punto se entiende. Aun así, me gustaría escuchar sus sugerencias. ¿Tienen algún nombre en mente que crean que encaje mejor?

Y respecto a su traje, ahí estoy aún más perdido. Me gusta bastante cómo viste la Harley Quinn original, pero toda su estética gira en torno a su estado y concepto como ‘arlecchino’ y si va a tener un nuevo nombre, no tendría mucho sentido que mantenga ese estilo.

Así que, si tienen ideas para eso también, se los agradecería mucho. Si hay imágenes de referencia, mejor todavía jajaja.

Si surgen muchas opciones en cuanto a nombres y estilos de traje, probablemente haga una votación. Ya veremos.

(PD: Como dato adicional, probablemente hayan notado que Daniel utilizó su energía cósmica contra la maleza, cuando en el capítulo anterior se señaló que usarla en seres “vivos” le resultaba “complicado”. La clave, por supuesto, está en que es “complicado,” mas no imposible.

Probablemente no haga falta aclararlo, pero sí: Daniel puede afectar a los seres vivos mediante su control de la materia. Sin embargo, esto se vuelve más difícil cuando dichos seres poseen una mayor voluntad/espíritu y, por ende, la resistencia que pueden imponer, ya sea consciente o inconscientemente, también es mayor.

Por el contrario, entre menor sea la voluntad del ser vivo, más fácil es para Daniel aplastar esa voluntad. Y la maleza, como la mayoría de plantas y hierbas, no tiene un alto grado de sensibilidad real, por lo que la resistencia que pueden imponer es mínima y por ende es bastante sencillo para el deshacerse de ella de muchas maneras diferentes. en este caso directamente la desintegró de la existencia jajaja.

Daniel solo tiene reparos en imponer su voluntad cuando se trata de seres vivos realmente conscientes, como los humanos o los animales, ya que aplastar sus espíritus no viene sin consecuencias, es decir, podrían terminar en estado comatoso… o con muerte cerebral en el peor de los casos.)

Con eso dicho, no me queda nada más por comentar.

Gracias por el apoyo y la paciencia. Que tengan un buen día, tarde o noche, donde sea que estén.

Remember that you can already find the next chapter of this story on P/atreon ( p/atreon com/EmmaCruzader ) All the support received is appreciated ;D

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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