Su Amante Contractual - Capítulo 100
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100: SU PRESENTACIÓN AL JEFE 100: SU PRESENTACIÓN AL JEFE Vince dejó el teléfono.
Se levantó del sofá y fue a la cocina a por algo de beber.
En la nevera había varias latas de zumo; cogió una de naranja.
Le costó abrir la lata, así que usó el brazo izquierdo y, sorprendentemente, ya no le dolía.
Pero, por supuesto, no se lo diría a nadie, y menos a Hailey.
En su lugar, una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios.
Vince regresó al sofá y repasó la presentación que había preparado durante los últimos días.
Se aburría un poco en el hospital, al no poder ir a la empresa.
Por otro lado, eso le dio más tiempo para pulir su presentación para el Grupo Davies.
Aun así, estaba un poco nervioso.
Le preocupaba si su presentación sobre El Rascacielos Más Alto del Mundo impresionaría a su cliente.
Insatisfecho, Vince volvió a repasar la presentación y comprobó si había mencionado todo lo relativo a la seguridad de la torre.
Poco después, Hailey regresó con las bolsas de la compra en las manos.
Vince se incorporó rápidamente para recibirla en la puerta y le quitó la nevera portátil que llevaba en la otra mano.
—¡Gracias!
Mmm…
—No terminó la frase, pues Vince posó sus labios sobre los de ella.
El beso la hizo sonrojarse por un instante.
Sus besos aún le aceleraban el corazón.
—¿Qué has traído para comer?
—preguntó Vince mientras dejaba la nevera portátil en el fregadero.
—¡Calamares!
¿Quieres que los haga a la plancha o los frío?
—Mmm…
¡de cualquier forma sonará delicioso!
Vince observaba a Hailey preparar la comida.
A veces, él insistía en ayudarla, así que Hailey lo convertía en su pinche para que cogiera una olla, le pasara la sal o alcanzara el vinagre de los armarios.
Hacía cualquier cosa por ser de ayuda y, para ser sincero, lo disfrutaba un montón.
Cuando Hailey preparó una sopa y una ensalada de algas, llevaron la comida al jardín, colocaron la plancha eléctrica en el centro de la mesa y examinaron los calamares y las almejas.
Y como él no podía beber alcohol, se decidieron por un vino espumoso.
No contenía alcohol, así que tenía permitido beber.
Durante la deliciosa comida, Hailey se dio cuenta de que Vince a veces se quedaba absorto en sus pensamientos.
Parecía que algo le preocupaba.
—¿Qué ocurre?
Pareces distraído —le preguntó a Vince.
Él se quedó mirando a Hailey un buen rato.
Era realmente perspicaz.
Se había dado cuenta enseguida de que algo le preocupaba.
—No puedo dejar de pensar en mi presentación.
—¿Mmm?
¿Es por el proyecto del Grupo Davies?
Vince asintió.
Hailey sonrió.
Le divertía ver esa otra faceta de Vince.
Durante los primeros meses que vivió con él, casi siempre mantenía una cara de póquer o evitaba mirarla, o, mejor dicho, solo le lanzaba miradas a escondidas.
Y a veces, sentía que él la evitaba por alguna razón.
Pero ahora, era tan transparente con ella que hasta el CEO Vincent Shen podía ponerse nervioso.
Por supuesto, no era más que un ser humano con sus propias expectativas.
—Quiero preguntarte una cosa.
¿Por qué te portaste como un esnob conmigo las primeras semanas que vivimos juntos?
A Vince le sorprendió un poco la pregunta.
Pero entonces, una sonrisa tonta se dibujó en sus labios.
—¿Qué habrías hecho si te hubiera acorralado contra la pared para besarte?
—le preguntó a Hailey.
Ella se quedó con la boca abierta.
¡Así que solo se estaba conteniendo para no hacer una cosa así!
Pero aquello hizo que lo quisiera todavía más.
Hailey curvó los labios en una sonrisa traviesa al responder a Vince.
—Seguramente te habría clavado la rodilla entre los muslos y te habría abofeteado ambas mejillas.
—Vaya.
Justo como me lo imaginaba —murmuró Vince.
Él y Hailey se rieron—.
De verdad temía por mi amiguito.
De repente, a Hailey le vino a la mente aquella noche en la que él se excitó mientras estaba tumbado a su lado.
Sintió que le ardían las mejillas por su sinceridad.
Que Vince mencionara su virilidad la hizo sonrojarse.
Hailey tosió para disimular su vergüenza.
Se devanaba los sesos buscando algo para cambiar de tema.
Pero entonces Vince le preguntó…
—Y bueno, ¿y ahora?
—¿Eh?
—Hailey se quedó perpleja un instante; después, comprendió a qué se refería.
—¿Mi amiguito está a salvo ahora?
«¡¿Por qué me pregunta esto?!».
Hailey tosió una vez más.
—Si te portas bien.
Te aseguro su seguridad.
Vince se rio de forma sexi; ella no pudo evitar maravillarse.
Era tan guapo cuando se reía así.
¡Pero, al mismo tiempo, era un bobo!
Hailey alargó la mano hasta la cintura de Vince y le dio un pellizco.
—¡No puedo creer que seas tan descarado!
En lugar de responder, Vince la besó.
—Por cierto, eres muy mona —dijo él tras separar sus labios de los de ella.
Hailey le sacó la lengua.
La sonrisa de Vince no desapareció de su rostro.
Se alegró de que la tensión que él sentía hacía un momento se hubiera desvanecido.
—¿Te importa si escucho tu presentación?
¿Quieres practicarla conmigo?
Vince se quedó pensativo un momento.
La idea de Hailey era realmente buena.
Después de comer, se fueron al salón.
Vince bajó las persianas de todo el ático para tener una luz más tenue mientras hacía la presentación.
Respiró hondo antes de empezar.
Hizo como si Hailey fuera su cliente, así que adoptó la misma expresión solemne que ponía siempre que hacía una presentación.
Pero esta vez, notó una pequeña diferencia.
Su rostro estaba más radiante de lo habitual.
Por supuesto, le hacía feliz hacer la presentación delante de Hailey.
De algún modo, sus nervios se calmaron a medida que avanzaba la presentación.
Tardó más de una hora en terminar.
Al terminar, esperó con ansiedad para ver si Hailey lo alabaría o qué críticas tendría sobre la presentación que acababa de ofrecer.
Por otro lado, le impresionó lo atenta que había estado escuchando su aburrida presentación de casi dos horas.
Vio las ganas que tenía de conocer los detalles de la torre.
Mientras él esperaba pacientemente, Hailey por fin esbozó una amplia sonrisa.
Levantó el dedo índice y le hizo un gesto para que se inclinara.
Vince obedeció.
Se acercó a Hailey y se inclinó ligeramente hacia ella.
Como solo estaba a unos centímetros, Hailey buscó sus labios y lo besó con dulzura.
Después, se apartó de él y murmuró: —¡Me encanta!
Vince suspiró aliviado.
Era precisamente lo que anhelaba oír de ella, pues la primera persona a la que quería impresionar era a ella.
—¿Puedo darte un par de opiniones?
—le pidió permiso Hailey después.
—¡Claro!
Es justo lo que necesitaba.
¡Me alegro de que lo hayamos hecho!
A Hailey le brillaron los ojos.
¡Ella también se alegraba!
Así los chicos no tendrían que enviarle la grabación de la presentación.
O no tendría que verla en directo desde su despacho mientras Vince la hacía en la Sala de Conferencias.
Ese era su plan inicial.
Los chicos esperarían a que ella llegara y entonces programarían la presentación de Vince para que pudiera unirse a la reunión.
Luego, tras la presentación, se reunirían en el despacho de ella para comentarla.
Y, por supuesto, ella apoyaría a Vince y convencería a todo el mundo de que era exactamente lo que quería.
Hailey reprimió la sonrisa pícara que se dibujaba en sus labios.
No quería que Vince se diera cuenta.
—Vale, allá voy.
En general, me encantan tus ideas e incluso el diseño de la torre.
Pero, ya que el plan es incluir hoteles, restaurantes y oficinas…, ¿qué tal si ponemos varias entradas?
Por ejemplo, la Entrada Sur podría ser para los hoteles y restaurantes, sobre todo para los turistas que visiten la torre.
¿Y la norte para las empresas que alquilen oficinas allí?
—Mmm… A decir verdad, a mí también se me había ocurrido.
Y pensaba proponerlo durante la presentación.
—¡Genial!
¡Deberías hacerlo!
Vince miró a Hailey con sinceridad.
Esta vez, fue él quien inició el beso.
Fue largo y tierno.
—Te quiero, Hailey Hillson.
Eres maravillosa.
—Mmm… ¿de verdad?
—preguntó ella, todavía aturdida por su apasionado beso.
De repente, se sintió como si se hubiera emborrachado con los besos de Vince.
Unos instantes después, cuando su corazón se calmó, le preguntó a Vince en tono juguetón—: ¿Cómo es que me he vuelto maravillosa a tus ojos?
Vince le acarició la mejilla y respondió: —Porque me haces feliz.
A ella se le formaron lágrimas en el rabillo de los ojos.
«¡Este hombre se ha vuelto todo un seductor!».
Pero no pudo articular respuesta, porque Vince volvió a besarla.
Fue un beso largo.
Mientras Vince lo profundizaba, ella sintió la palma ardiente de su mano acariciándole la espalda.
Poco después, sintió que flotaba.
«¿Me ha levantado Vince?
¿Pero cómo?
¡Si tiene un esguince en el brazo izquierdo!».
Estaba a punto de abrir los ojos cuando su espalda notó el mullido cojín.
Vince la había llevado al sofá cama.
«¡¡¡Espera!!!
¡Ha podido usar el hombro izquierdo sin problemas!».
Hailey se quedó atónita cuando Vince se colocó encima de ella y presionó su cuerpo contra el suyo.
Una señal de alarma brilló en su mente, pero desapareció en cuanto los besos de él se volvieron más exigentes.
Él introdujo la lengua en su boca y comenzó a buscar la de ella.
Poco después, se dio cuenta de que la mano de Vince se había colado por debajo de su blusa y subía hasta alcanzar su destino.
¡Su pecho!
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