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Su Amante Contractual - Capítulo 19

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  3. Capítulo 19 - 19 Parecías poseído
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19: Parecías poseído 19: Parecías poseído —Hail, vuelve pronto, ¿vale?

No tienes por qué hacer esto…

Hailey esbozó una dulce sonrisa.

Se dio cuenta de que Kelly pensaba que se había ido de Australia por un mal de amores.

—No te preocupes, ¿vale?

Hago esto por mi Proyecto de Vida.

—¿Eh?

Por cierto, ¿por qué no envías a alguien para que lo haga?

Tenías cientos…

No…

Tienes mil empleados entre los que puedes elegir y asignar para que se formen allí —dijo haciendo un puchero.

—¡Ya sabes que quiero unas vacaciones, por eso hago esto!

—respondió Hailey.

—¡No otra vez a la universidad!

¡¿Cómo…?!

Antes de que Kelly volviera a despotricar, tuvo que interrumpirla.

—Oye.

Es por la empresa, ¿recuerdas?

Sabes que me gusta involucrarme personalmente en todo, y quiero entenderlo antes de que mi personal lo aprenda.

De toda la gente cercana a mí, eres la que mejor me conoce.

—¡Vale!

¡Ya llevas allí medio año!

¿Pero de verdad tiene que ser tanto tiempo?

Estoy preocupada porque esta es la primera vez que tu padre no sabe dónde estás.

¿Por qué no quieres que lo sepa?

Uf.

La pregunta que no podía responder.

Por supuesto, no debía contarle a su padre algo así…

«¡Oye, papá!

¡Estoy viviendo con mi novio!

No te preocupes, papá, ¡es solo una farsa!

¡En cuanto consiga el divorcio, podré volver a casa!»
Uf.

¿A quién quería engañar?

Sin duda, su padre volaría hasta aquí en un segundo, ¡lo que provocaría un caos tremendo!

Darle una larga explicación sobre sus verdaderas razones para estar en el país llevaría mucho tiempo, así que Vince debía conseguir el divorcio que buscaba para que su acuerdo terminara pronto.

¡Entonces ella tendría su libertad y por fin podría volver a casa!

No obstante, tenía que darle una razón válida, que además era cierta.

—Como ya te he dicho, quiero formar al equipo yo misma, por eso estoy haciendo este curso aquí.

Quiero gestionar los recursos humanos adecuadamente.

Así, entenderé mejor cómo supervisar a mis empleados —le dijo a Kelly.

—¿Pero por qué lo haces tú personalmente?

¡Puedes enviar a alguien, como a uno de tus directores o incluso al Vicepresidente!

¿Por qué tienes que hacerlo tú misma?

Al oír esto, Hailey sonrió con picardía.

—¿Quieres que envíe a Bryan aquí?

—Uf —Kelly se dio una palmada en la frente—.

Se me olvidaba.

Mi primo es el Vicepresidente del Grupo Davies.

—Ya me conoces, Kel…

Me gusta involucrarme personalmente en mis proyectos —dijo Hailey, radiante, guiñándole un ojo a Kelly.

—¡Está bien!

¡De acuerdo!

Pero llámame todos los días, para que sepa que estás bien.

¡No me vengas con la excusa de que estás ocupada!

La verdad es que sí estaba ocupada.

—Mañana tengo prácticas de campo que empiezan temprano por la mañana, y he oído que durarán todo el día.

Así que puede que vuelva a casa tarde por la noche, y llamaré a papá al día siguiente.

—¿Por qué no lo llamas por la noche?

¡Ah!

¡No podía llamar a nadie cuando Vince estaba allí!

Y seguro que Kelly se desmayaría si le dijera que estaba cuidando de un hombre hecho y derecho.

Hailey no se dio cuenta.

Una sonrisa pícara cruzó su rostro al pensar en ello.

—¡Oye, he visto eso!

—¿Ver el qué?

—dijo poniendo cara de inocente.

—¡Eso…, eso!

¡Hace unos segundos estabas radiante!

¡Siento que hay una historia detrás!

¡Cuéntamela!

Kelly daba saltitos en su asiento, así que Hailey no pudo evitar reírse.

Sí, se conocían muy bien.

Por eso, tenía que encontrar una excusa para terminar la videollamada antes de que se le fuera la lengua con algo que no estaba preparada para explicar a ninguno de sus amigos, y mucho menos a su padre.

—¡Oye, en otro momento!

Ahora tengo que entrar a clase —dijo.

¡Y era verdad!

Nadia ya la saludaba con la mano, haciéndole señas de que su clase estaba a punto de empezar.

Pero eso no convenció a Kelly.

—¡No!

¡Solo estás evitando contarme nada!

Uf.

Esta chica la conocía demasiado bien, razón por la cual la había contactado menos últimamente.

—Me voy, Kel…

—dijo Hailey mientras salía del coche.

Vio cómo Kelly fruncía el ceño.

—¿Qué coche has conducido hasta la universidad?

Hailey giró el teléfono para que Kelly viera el Ferrari por completo.

—Es un Aparte.

—Oh, ¿así que ahora te encanta conducir un coche chic?

—Qué va.

Este coche ya intimida bastante como para conducirlo por ahí.

—¿En serio?

—le espetó Kelly, enarcando una ceja.

—No puedo conducirlo a máxima velocidad, así que conducir un deportivo por aquí es un aburrimiento.

El tráfico me volvería loca.

—Ah, con razón no te trajiste tu Bugatti.

Que yo recuerde, no tienes paciencia para quedarte atascada en el tráfico.

Por eso eliges Dubái para las vacaciones.

—Sí.

No puedo creer que haya sobrevivido aquí hasta ahora.

—¡Dios mío!

¡Eso es!

Desde que viajaste a ese país, ¡pareces poseída!

¿Voy a reconocer a la Hailey que he conocido toda mi vida cuando vuelvas a casa?

—¡Oye!

¿Qué va a cambiar?

¿Solo porque he venido a estudiar aquí y he elegido una vida de bajo perfil?

—dijo Hailey radiante.

—¡Bien!

¡Vale!

¡Venga, vete a clase!

Pero no menciones nada de tus lecciones.

¡Estoy harta de todas esas asignaturas!

—espetó Kelly, poniendo los ojos en blanco.

Hailey se rio.

Kelly era lista, pero perezosa para otras cosas.

Solo quería dedicarse a lo que le apasionaba: la moda y el diseño.

—¡Vale!

¡Te llamo en unos días!

—¡Más te vale!

¡Cuídate, Princesa!

¡Muac!

—Kelly le lanzó un beso antes de terminar la videollamada.

—Por fin…

—suspiró aliviada.

Si no hubiera forzado a Kelly a terminar la conversación, ¡habría durado horas!—.

¡Hola, chicas!

—saludó Hailey a Nadia y Liza, que la esperaban pacientemente sentadas en el banco de piedra bajo la sombra de la acacia.

—¡Eh, vamos!

¡He visto al profesor Carl de camino al edificio del Auditorio!

—exclamó Liza alegremente.

—Cielos…, ese profesor mujeriego…

—musitó Nadia con indiferencia.

Puso los ojos en blanco con irritación.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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