Su Amante Contractual - Capítulo 60
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60: Reunión de Clase: “¿Cómo lo supo?” (3) 60: Reunión de Clase: “¿Cómo lo supo?” (3) Una sonrisa de suficiencia se dibujó en la comisura de los labios de Zenaida.
Estaba encantada de ver a esa amante vistiendo un uniforme del personal de servicio esa noche.
—Los plebeyos siempre serán plebeyos.
¡Y tú perteneces a un hombre plebeyo como tú, no a Vince!
—dijo Zenaida.
Sin embargo, la sonrisa de su rostro desapareció.
Zenaida frunció el ceño cuando Hailey se mofó de ella.
Realmente detestaba que la amante de Vincent tuviera tanto descaro como para responderle.
—¿Por qué odias tus orígenes, Zenaida?
—inquirió Hailey.
—¿Perdona?
—.
¡Vaya con la amante!
Zenaida le lanzó una mirada severa.
—No necesitas menospreciar a la gente de un estatus inferior al tuyo.
No necesitas ser superior a los demás para parecer más importante que ellos —.
Ah.
Esa no era la frase correcta.
—¿Y qué insinúas?
¿Qué va a saber una plebeya como tú de superioridad?
¡Mírate!
Y como eres tan ambiciosa que quieres estar a la altura de Vincent, has venido a esta reunión solo como camarera.
Probablemente a Vincent ya se le ha pasado la locura y se ha dado cuenta de que no vale la pena tenerte, tanto que ahora se avergüenza de presentarte como su novia.
¡Qué pena!
Al oír esto, Hailey soltó una carcajada, atrayendo la atención de los demás invitados en esa zona de la recepción.
Reconocieron a Zenaida, con un deslumbrante vestido dorado, gracias a las tenues luces que los rodeaban, y a la novia de Vincent, en uniforme de camarera.
A primera vista, era fácil adivinar que había un enfrentamiento entre ellas.
Y la gente que estaba cerca esperaba con expectación lo que iba a suceder a continuación.
Poco después, Hailey se calmó.
Frunció los labios y dijo: —No seas tan estúpida.
Vincent y yo hemos tenido una guerra silenciosa porque rechacé su invitación para ser su acompañante esta noche.
¿Quieres saber por qué?
—¿Y por qué iba a interesarme?
—se mofó Zenaida, enarcando la ceja izquierda.
—Pues debería, porque lo hice por pena.
Por ti.
—Hailey miraba a Zenaida desde arriba.
—¿Perdona?
¿Que sentiste pena por mí?
—Esta vez, fue Zenaida la que soltó una carcajada—.
¡Deja de exagerar, zorra!
—¿Ah, sí?
Porque que yo sepa, no soy yo la que se esfuerza por llamar la atención de Vince, ni la de los demás.
Llevar este vestido hecho a mano de varios miles de dólares estadounidenses no te hace más guapa si tienes el corazón lleno de envidia y resentimiento hacia los otros —dijo Hailey con retintín, señalando el vestido con la mano.
—¿Y eso quién lo dice?
¡No eres más que una amante!
—Zenaida frunció los labios, molesta.
Estaba a punto de abrir la boca de nuevo, pero Hailey levantó la mano para impedir que hablara.
—Solo llevo un uniforme de camarera, pero parezco más elegante que tú —dijo—.
¿Qué pasaría si apareciera con un vestido de diseño entallado?
Seguro que te sentirías fuera de lugar, y la gente solo se fijaría en mí.
—Hailey se aseguró de sonar presuntuosa para fastidiar a Zenaida.
Ridiculizarla era la mejor manera de enfurecerla y, al mismo tiempo, dejarla desolada.
—¡Ja!
¿Quién es la que sueña ahora?
—.
«¡De verdad, de verdad que quiero abofetear a esta amante!».
Zenaida estaba a punto de perder el control.
Daba igual los insultos que le lanzara a Hailey.
¡La chica nunca se echaba atrás!
Al contrario, era ella la que se sentía criticada.
Apretó la mandíbula y rechinó los dientes.
Le molestaba que esa amante pudiera arremeter contra ella tan fácilmente y sin reparos—.
Admiro el descaro que tienes.
—¿Yo?
¿O tú?
—contraatacó Hailey.
—¡Cállate, zorra!
—espetó Zenaida.
Le irritaba cómo Hailey la avasallaba y ella no podía responderle.
—¿Crees que en cuanto Vince me deje, correrá a tus brazos y te elegirá como sustituta de tu hermana?
¡Vamos!
¡Deja de soñar!
Vince no es tan estúpido como para cortejarte a ti después.
—Una sonrisa burlona se dibujó en los labios de Hailey.
Pero en el fondo de su mente, pensó… «¡Además, no te lo permitiría!
¡Ninguna de las dos hermanas merecéis ser la esposa de Vincent!».
—¡Las amantes de hoy en día son las más valientes, actúan sin ninguna vergüenza, como si fueran la esposa legítima!
—Zenaida se esforzaba por aplastar la arrogancia de Hailey, lo que la enfurecía todavía más—.
Hagas lo que hagas, Eva nunca se divorciará de Vincent, ¡así que deja de soñar!
—le espetó a Hailey con desdén.
—Ah.
¿No se disolvió automáticamente el matrimonio de Vince y Eva hace un año?
—le recordó a Zenaida.
—¿De qué hablas?
¿Tú qué sabes de leyes?
¡Un mes antes de que su matrimonio cumpliera dos años, Vince y Eva se vieron en Nueva York!
¡Eso significa que todavía son marido y mujer!
—Ah.
Pues peor para ti.
Vince sigue casado con tu hermana.
¡Sigues sin tener ninguna oportunidad!
—Hailey chasqueó la lengua para provocar a Zenaida.
Vio cómo explotaba de ira, con el rostro encendido por la rabia.
Zenaida apretó los puños a ambos lados de su cuerpo.
Quería tirarle del pelo a Hailey.
Sin embargo, si lo hacía, todos los que habían oído a Hailey pensarían que lo que había dicho era verdad: ¡que fantaseaba con Vince!
Por supuesto, ella era lo bastante inteligente como para no exponer sus sentimientos por su cuñado.
—¿Por qué iba a preocuparme por eso?
¡Deberías preocuparte tú!
¿Quién sabe si un día volverá el primer amor de Vince?
¿Sabes que Vince guarda una foto de su primer amor en el móvil?
He oído que la mira a menudo.
¿Un consejo de amiga?
¡No seas tan arrogante pensando que siempre serás la amante de Vince!
¿Por qué no te dedicas a ser camarera?
De todos modos, eres una experta en seducir hombres.
¿Por qué no empiezas a buscarte un nuevo amante?
¿Te gustan los hombres casados?
¡Hay un montón de hombres mayores que estarían encantados de ser tu papi!
Hailey se rio mientras negaba con la cabeza, asombrada.
Zenaida intentaría cualquier cosa para descorazonarla.
Por otro lado, una punzada de dolor le oprimió el corazón.
Lástima que nadie supiera que su relación con Vince era solo una farsa.
Por supuesto, ella sabía que a Vince le gustaba alguien, la razón por la que se había negado a casarse con Eva.
Y toda la dulzura que Vince le mostraba formaba parte de su acuerdo.
—Buen intento, hermanita.
Pero qué pena.
No me preocupa en absoluto.
Soy el nuevo amor de Vince.
Acéptalo.
—.
«¿Que no estoy preocupada?
¡Qué mentirosa!», rio Hailey para sus adentros.
Pero la verdad era que las palabras de Zenaida eran, en parte, hirientes—.
Además, ¿qué hay de malo en ser camarera?
Es un trabajo decente, igual que el de secretaria.
—¿Y qué quieres decir con eso?
—Zenaida fulminó a Hailey con la mirada.
«¡Maldita sea!
¡Esta chica no se rinde!», la maldijo para sus adentros.
—Como ya he dicho, no deberías avergonzarte de tus orígenes.
—¡Soy una Lan!
¡Y nunca me he avergonzado de ello!
—¿Ah, sí?
Entonces, ¿por qué les guardas rencor a las personas con un estatus corriente en la sociedad?
¿Has olvidado qué clase de trabajo tenía tu madre antes?
Para mí es un trabajo decente, y nunca la menospreciaría por ello.
—¿Y a ti qué te importa?
¡No sabes nada de nosotros!
—¡Y tú tampoco sabes nada de mí!
—soltó Hailey—.
Entonces, ¿por qué me juzgas a mí o a los demás?
¿Sabes una cosa?
Deberías estar orgullosa de que, aunque tu madre fuera solo la secretaria de tu padre, se enamoraron y tú eres el fruto de su amor.
—¡No te metas en los asuntos de mi familia!
—Zenaida estaba furiosa de que la amante de Vincent estuviera tan bien informada sobre la historia de amor de sus padres.
Era cierto.
Pero entendió que Hailey estaba insinuando que era la hija de una plebeya.
«¡Pero si mi padre es de la Casa Lan, que fue una familia poderosa en la Alta Sociedad!
¿Cómo se atreve a criticarme así?».
—¡Hay que ver el valor que tienes porque mi cuñado te respalda!
—¿Ah, sí?
—se burló Hailey.
Luego añadió—: ¿Tu cuñado?
Entonces, ¿dónde está tu hermana, Zenaida?
—¿Y por qué iba a decírtelo?
Hailey se acercó y le susurró: —Sé que estás ocultando el paradero de tu hermana.
Me pregunto qué haría Vince cuando supiera la verdad.
—¡No es cierto!
¡Y no tengo ni idea de lo que hablas!
—¿En serio?
Bueno, puedes negarlo toda tu vida.
Pero, por desgracia, no puedes ocultar que Eva ha estado con otro hombre todo este tiempo.
Hailey dio un paso atrás para ver su reacción.
El rostro de Zenaida se quedó pálido como el de un fantasma.
Ahora que lo había confirmado, sabía que tenía razón.
Y, por tanto, ya no necesitaba perder más el tiempo con ella.
Se inclinó y susurró: —Sabes que el tribunal fallaría a favor de Vince si presentara las pruebas.
Sin embargo, no permitirías que la familia Lan se enfrentara a un escándalo de este tipo, ¿verdad?
Titulares…
«Eva Lan, condenada a varios años de prisión».
¿El cargo?
¡Adulterio!
Ah, al País P le encantaría ver un drama así.
Y será un drama largo, porque el novio de Eva no sabía que estaba casada, ¿cierto?
Una sonrisa de suficiencia se dibujó en el rostro de Hailey.
Pasó al lado de Zenaida.
Chocó deliberadamente contra su hombro y dijo: —Te estoy vigilando, hermanita.
Zenaida se quedó en trance.
Tenía la boca abierta por la conmoción.
Se agarró la mano derecha cuando esta empezó a temblar y la apretó para calmarse.
Y en su cabeza solo había una pregunta: «¿¡Cómo se ha enterado de esto!?».
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