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Su Amante Contractual - Capítulo 69

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  3. Capítulo 69 - 69 La Torre Más Alta del Mundo
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69: La Torre Más Alta del Mundo 69: La Torre Más Alta del Mundo Hailey se quedó en la habitación secreta, paseando y revisando más de los planos de Vince.

Quedó impresionada.

Vince es increíblemente talentoso y creativo a la vez, y también le da importancia a la naturaleza.

No se olvidó de eso.

Todos sus diseños incluyen un hermoso jardín y árboles.

Según su investigación, Vince promueve los vehículos electrónicos que serían respetuosos con el ecosistema.

Era lo que ella también había imaginado para su ciudad.

Conocer a Vince era una bendición en su vida.

Finalmente, pronto, todo lo que soñaba se haría realidad.

Estaba emocionada de que Vince pronto trabajara para ella.

Y estaba ansiosa por ver sus ideas para su ciudad.

Mientras Hailey seguía deambulando por la habitación, una mesa le llamó la atención.

Aún no había visto esa construcción en ninguna parte del mundo.

Así que eso significaba que este plano no se había llegado a construir.

—¿Te gusta?

Hailey no se había dado cuenta de que Vince ya había vuelto.

Se enderezó y miró en su dirección; estaba apoyado en la puerta.

—¡Sí!

¡Es increíble!

Pero no he visto esto en el País P.

¿Es tu próximo gran proyecto?

Un destello de tristeza apareció en los ojos de Vince.

Frunció los labios.

—Me hubiera gustado…

—dijo.

Sonrió y luego caminó con paso decidido hacia Hailey.

Cuando se acercó a ella, le rodeó la cintura con los brazos.

—En efecto, es el proyecto de mis sueños.

Sin embargo, se necesita una cantidad enorme de dinero para construir esta torre y superar al edificio más alto del mundo que ostenta el récord actualmente.

No he encontrado inversores que compartan mi sueño.

Por ahora, es imposible construirlo aquí, en Ciudad Metro.

Así que…

—Ah.

¿Estarías dispuesto a cedérselo a un cliente si alguien estuviera interesado?

Quiero decir, ¿si otro país estuviera planeando un proyecto de este tipo?

Vince se encogió de hombros.

—¿Por qué no?

Mientras lo construya el GRUPO SHEN, por mí está bien.

—¡Suena genial!

—Sin darse cuenta, Hailey dio un respingo y besó a Vince.

Y esta vez, fue en los labios.

Una sonrisa preciosa se dibujó en el atractivo rostro de Vince por lo que ella había hecho.

Hailey no se daba cuenta, pero para ellos se había vuelto natural tener esa intimidad cuando no había nadie.

Le hizo feliz que Hailey no le preguntara por su acuerdo, porque todavía no había podido decidirse; si confesaba la verdad de que él había creado un rumor, Hailey se vería obligada a firmar el contrato con él para actuar como su amante.

No tenía otra explicación para mantenerla a su lado más que inventar una verdad a medias.

Vince dejó escapar un profundo suspiro.

Se había olvidado de que Hailey estaba justo delante de él.

Para cuando se dio cuenta, ya era tarde.

Ahora Hailey le dedicaba una mirada inquisitiva.

—¿Qué pasa?

—preguntó ella.

Vince negó con la cabeza.

Levantó la mano y le acarició las mejillas.

—Nada.

Solo estoy pensando en muchas cosas.

Era una excusa pobre.

Era cierta, pero no podía compartir lo que de verdad le estaba molestando.

—¿Es por el proyecto de tus sueños?

—preguntó Hailey con curiosidad.

Podía ver la frustración en los ojos de Vince.

Lo sabía porque se sentía identificada con lo que él sentía.

A ella misma le pasaba a menudo, no podía evitar frustrarse porque la ciudad de sus sueños aún no estaba terminada, y siempre deseaba que ocurriera un milagro.

—No te preocupes.

Sé que un día construirás el proyecto de tus sueños.

¡Ese día llegará!

Un cálido sentimiento invadió su corazón.

Le hizo feliz oír que Hailey creía en ello.

Era todo lo que necesitaba para no perder la esperanza.

Puso la palma de su mano en la cara de Hailey y bajó lentamente la suya para reclamar sus labios.

Fue un beso dulce, y ya se había vuelto adicto.

Cada vez que ella estaba cerca, él deseaba besar sus tentadores labios.

Por otro lado, Hailey se dio cuenta de que Vince la besaba constantemente.

Y no solo eso, se estaba volviendo muy de contacto físico, como abrazarla, cogerle la mano o rodearle la cintura con sus brazos.

Como en ese momento, se estaba volviendo íntimo con ella tanto en público como en privado.

Eso la hizo preguntarse si aquello todavía formaba parte de su acuerdo.

Sin embargo, no tenía el valor de preguntárselo a Vince porque temía oír que todos los besos que habían compartido ese día eran solo parte de su actuación para un futuro paripé.

Solo de pensarlo, una punzada de dolor comenzó a llenarle el corazón.

Y sabía que sería una tristeza mucho más profunda que la que sintió cuando Bryan le rompió el corazón.

Tras un largo beso, Vince separó sus labios para tomar aire.

Sus miradas permanecieron clavadas la una en la otra, y ninguno de los dos planeaba retirarla.

No habrían vuelto en sí de no ser por la voz que se oyó tras la puerta.

Vince fue el primero en reaccionar.

Carraspeó y le respondió a su asistente.

—¡Ya salimos!

Cuando Tim se marchó, Vince invitó a Hailey a salir.

Ella vio que Tim estaba colocando en la mesita de café la comida que Vince había pedido para ellos.

Todavía estaba llena por el desayuno que habían tomado antes de llegar a la empresa, pero no podía decir que no a la comida que la esperaba sobre la mesa.

Hailey cogió un dónut de canela y disfrutó de su sabor celestial.

—Toma, un poco de café.

—Vince le tendió la taza.

Le fascinaba verla dar grandes mordiscos a los dónuts.

—Mmm…

—Su boca todavía estaba llena, pero quería darle las gracias a Vince—.

Uhm…

gracias.

—Tragó el último trozo de dónut que tenía en la boca y bebió un sorbo de café; fue muy reconfortante.

—De nada —sonrió Vince.

Puso un trozo de tarta de frutos rojos en un plato y se lo dio a Hailey.

Al instante, a ella le brillaron los ojos de alegría.

—Y, ¿ya le has puesto nombre a la torre?

—le preguntó Hailey a Vince mientras seguían comiendo.

—Ah, sobre eso.

Todavía no le he puesto nombre, ya que no estoy seguro de si podré construirla aquí, en Ciudad Metro.

Bueno, si encontrara un cliente, estaría dispuesto a que ellos le pusieran el nombre —respondió Vince.

Y continuó—: Por mi experiencia, los clientes suelen ponerles nombres relacionados con su lugar de origen y su historia.

—¡Es una idea genial!

—asintió Hailey felizmente—.

Entonces, ¿cuál es tu concepto general para la torre?

¿Serán áticos?

¿Oficinas?

—Lo que el cliente quiera.

—Si dependiera de ti…

¿cómo visualizaste esta torre?

—le preguntó Hailey a Vince como si nada.

Pero no.

Era una entrevista.

Vince no sabía que aquello era una reunión de proyecto entre Cliente y Contratista.

Claro que, esta vez, era ella quien haría que Vince firmara un contrato.

Las tornas habían cambiado.

Tras reflexionar un momento, Vince respondió: —Estaba planeando poner varios restaurantes en la cima de la torre.

—¿Restaurantes, pubs, salas de convenciones, salones para bodas en el centro de la torre?

—sugirió Hailey.

Vince asintió.

—Esa es una idea brillante.

—Estaba pensando en algo que atrajera a turistas de todo el mundo.

La torre más alta del mundo…

¡No está mal!

Al escuchar a Hailey, Vince se rio entre dientes.

—No sabía que te interesara la arquitectura.

Hailey vació su taza y la dejó sobre la mesa.

Miró a Vince a los ojos y le sonrió.

—Siempre me han fascinado las estructuras únicas y los diseños impresionantes.

Me encantan todos tus proyectos aquí en el País P, sobre todo en Ciudad Metro.

—Me alegra que te impresionen —expresó Vince con una gran sonrisa.

Parecía orgulloso, y tenía motivos para estarlo.

A Hailey le habría encantado seguir halagando a Vince, pero, por supuesto, no debía ser tan evidente delante de él.

Vince no sabía que ella había venido al País P por él.

No porque Eva fuera su esposa, sino por su talento.

—Eres genial.

—Fueron las palabras que Hailey eligió para elogiar a Vince.

—Viniendo de ti, me halaga.

—Y era la verdad—.

Gracias.

En el pasado, cada vez que recibía algún reconocimiento, no sentía nada; era solo el pago por su duro trabajo.

Pero ser elogiado por Hailey era todo lo que necesitaba para sentirse más orgulloso de sus logros.

Y cada logro que consiguiera a partir de ahora, querría compartirlo con ella.

Vince tomó a Hailey de la barbilla para besarla, pero otra vez llamaron a la puerta y, de nuevo, ¡lo interrumpieron!

«¡Timothy Cheng!

¡Este mes no tienes paga extra!».

Vince abrió la puerta de su despacho.

Espetó: —¿Qué?

Tim se quedó helado al ver la cara de enfado de su jefe.

«¿Qué le pasa?

¿He interrumpido algo?

¡Ajá!».

Se le encendió una bombilla en la cabeza.

Ahora estaba convencido de que algo real estaba pasando entre su jefe y su novia de mentira.

Enarcando una ceja, Vince se burló de su asistente.

—¿Nos vamos a quedar mirándonos el uno al otro, Tim?

—¡Ah!

Estoy aquí para informarle, Jefe, de que la reunión está a punto de empezar —informó Tim a su jefe, ocultando una sonrisa.

«¿No me diga que se le ha vuelto a olvidar, Jefe?

¡Deberían reducirle el sueldo a la mitad!».

Sin embargo, él era el jefe.

La aprobación era suya, al fin y al cabo.

Tim se dio cuenta enseguida.

Ahora que Tim lo mencionaba, recordó por qué se habían pasado por la empresa.

Vince bajó la mirada a su reloj de pulsera.

Y era la 1:30 de la tarde.

Le dijo a Tim: —De acuerdo.

Estaré allí en un minuto.

Vince cerró la puerta de un portazo, casi dándole a Tim en la cara.

Tim frunció el ceño.

«Jefe, ¡¿por qué es tan cruel conmigo?!».

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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