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Su Amante Contractual - Capítulo 92

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  3. Capítulo 92 - 92 El novio de Eva
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92: El novio de Eva 92: El novio de Eva Al día siguiente, en la Mansión Shen.

Fred se despertó temprano para ir a la empresa.

Hilda lo siguió a la cocina y desayunaron juntos en la zona de la piscina.

—Quiero visitar a tu hijo por la tarde.

—De acuerdo.

¿Podrías esperarme?

Pasaré a recogerte.

Vayamos juntos —respondió Fred.

Hilda estaba a punto de meterse un trozo de beicon en la boca.

Se detuvo a medio camino para levantar la cabeza y mirar a Fred.

Al poco, le espetó a su marido: —¿Crees que voy a enloquecer y a pegarle a esa chica?

—Nunca he pensado que fueras a hacer eso.

Pero no confío en que mantengas la boca cerrada.

—¡Fred Shen!

—Nuestro hijo está descansando.

Ayudaría que no lo molestaras tanto.

—¿Y por qué lo estoy molestando?

¡Soy su madre!

¿¡Por qué soy yo la que tiene restricciones y no esa chica!?

¡Ella no es parte de la familia!

—saltó Hilda.

—¡Ese es el quid de la cuestión, Hilda!

¡Tu odio hacia la novia de Vincent!

—¿Y qué madre se quedaría mirando mientras su hijo tiene una aventura?

¡Es una destroza-hogares!

—Ya empezamos otra vez.

¡Estoy harto de explicarte mi punto de vista!

—¡Y de nada servirá, pero es que tú toleras el comportamiento de tu hijo!

—¡No lo hago!

Pero, ¿a quién esperas que llame para cuidar de nuestro hijo?

¿Dónde está su esposa?

¡Qué hogar ni qué nada si la pareja no vivía junta ni se comunicaba!

¡Ni siquiera se quieren!

—Tras afirmar esto, Fred lanzó un largo suspiro desde lo más profundo de sus pulmones y lo soltó con furia—.

¡Estoy seguro de que tu hijo no tendría una aventura si tuviera una esposa que cumpliera con su deber!

Hilda no pudo rebatir el argumento de su marido.

Le molestaba no poder contactar con Eva para hablar con ella.

«¡Qué mujer más inútil!», pensó.

Eligió a Eva porque es inteligente y alcanzó el éxito por sí misma.

¡Pero solo se casó con el apellido de los Shen y no cumplió con su deber!

¡Podría haberle sacado un gran provecho!

Es guapa.

Desde luego, puede encargarse de algunos asuntos de la empresa.

Además, puede ayudar al Grupo Shen con su talento para el diseño de interiores.

Eva se graduó con honores en EE.

UU.

y trabajó en la firma más importante de Nueva York.

Sin embargo, hace un año, se enteró de que Eva había renunciado a la empresa y desaparecido.

Desde entonces, nadie pudo decirles dónde estaba.

Y eso la saca de quicio.

¡Eva se ha convertido en un dolor de cabeza!

Su paciencia se estaba agotando.

Consideraba a Eva su nuera porque conocía a la familia Lan.

¿Pero la novia de Vincent?

Quién sabe de dónde salió esa chica y a qué se dedica su familia.

Ya han investigado sus antecedentes, pero no hay información sobre ella.

Eso le parecía aún más sospechoso.

¿Quién es ella?

La pregunta seguía resonando en su cabeza.

—Voy a ir a EE.

UU.

a hablar con Eva —declaró Hilda tras su largo silencio.

Fred, que seguía comiendo, se atragantó con la comida.

Se quedó mirando a Hilda durante un buen rato.

Más tarde, negó con la cabeza y respondió: —Lo que te haga feliz.

A Hilda le decepcionó ver que Fred no tenía ningún interés en su plan.

—¡Simplemente te alegras de que no vaya a estar por aquí!

—¡Entonces no malgastes tu energía buscándola, igual que tu hijo, que simplemente la deja en paz!

—¡Hmpf!

—Hilda se levantó bruscamente de su silla del comedor.

Salió marchando por el pasillo y volvió a su dormitorio.

Fred suspiró con desesperanza.

Gritó, aunque Hilda ya había desaparecido por la puerta: —¡A veces, desearía que nuestro hijo se divorciara para que esta casa estuviera en paz!

«¡Maldita sea!

Ya ha pasado la menopausia, ¡pero sigue actuando como si la tuviera!», pensó.

*
Mientras tanto, Vince esperaba pacientemente a que Hailey volviera, ya que ella se había ido a casa temprano por la mañana para cambiarse y traerle algo de ropa.

Mientras esperaba, Jake visitó a Vince.

—¡Eh, colega!

¡Vaya!

¡Mírate!

¡No tienes heridas, pero sigues igual de guapo!

Vince se rio de la broma de Jake.

Le preguntó: —¿Y deseabas que mi hermoso rostro se desfigurara?

—¡Puaj!

¿Y desde cuándo te preocupa la cara?

—le devolvió la broma Jake.

Él y Vince chocaron los puños.

—¿Qué haces aquí?

¿No tenías una fiesta de despedida para los chicos?

—preguntó Vince una vez que Jake se acomodó en un sofá individual.

—Sí.

Pero no es divertido sin ti.

—Jake suavizó la mirada como si estuviera a punto de llorar.

—¡Maldita sea, Jake!

¡Para ya!

¡Se me han puesto todos los pelos de punta del susto!

¡Qué grima!

—¡Tsk!

¡Aguafiestas como siempre!

—murmuró Jake.

Y entonces, miró a Vince con recelo—.

De todos modos, eres la única persona que conozco que tiene un accidente de coche y se pone aún más guapo al ser hospitalizado.

—¿Qué clase de crítica es esa?

—articuló Vince.

—¡Ajá!

¡Tus ojos!

¡Te brillan!

¡Tío, estás locamente enamorado!

Vincent solo pudo reírse de la suposición de Jake.

No podía refutarla porque era verdad.

—¡Maldita sea, tío!

¡Quiero asistir a una boda de verdad!

Vincent estaba a punto de rebatir la afirmación de Jake cuando Carl entró en la habitación y se dejó caer en el sofá junto a Vince.

Tanto Vincent como Jake lo miraron y luego centraron su atención en él.

Fue Jake quien preguntó: —¿Qué le ha pasado al orgulloso Profesor Carl?

Pareces agotado y tienes ojeras.

¡Parece que eres tú el que necesita estar en esa cama, colega!

—Bah.

—Carl agitó la mano.

Se encogió en el sofá y estiró las piernas.

Estaba cansado—.

Los exámenes me han dado dolor de cabeza.

—No le hagas caso, Jake.

La verdad es que se queda hasta tarde para ligar con las enfermeras del turno de noche de aquí.

—La broma de Vince hizo que Jake soltara una carcajada.

Carl frunció el ceño a Vincent.

—¡Tsk!

¡Tú, tortolito, estás muy orgulloso porque alguien te cuida!

—Parece que alguien quiere poner fin a su vida de soltero —intervino Jake—.

¡El soltero Carl Johnson se va a casar!

La broma de Jake a Carl hizo que a este se le cayera la mandíbula al suelo.

—¡Ni hablar!

¡Sigo prefiriendo mi vida de soltero!

—Entonces, ¿por qué tenerle envidia a Vincent?

—Jake no podía dejar de tomarle el pelo.

Carl permaneció en silencio.

En efecto, estaba celoso, pero solo estaba celoso de que Vincent hubiera conocido a una chica maravillosa que podía tener a su lado.

—¡Bueno!

¡He venido porque tengo noticias importantes para Vincent!

—Jake dejó de bromear con Carl.

Sabía que Carl todavía no podía olvidar a su prometida, y que debía de ser doloroso para él.

—Y bien, ¿qué noticias me traes?

¿Con razón no me has traído flores?

—Vincent estaba de humor para bromear.

Jake se partía de risa mientras Carl miraba con incredulidad a su primo.

Sabía que era raro que Vincent bromeara.

Pero últimamente, sonreía mucho.

«Parece que la razón de esa sonrisa es su novia», pensó Carl.

—Entonces, ¿qué noticias importantes traes para Vincent?

—Carl solo repitió lo que Vincent había preguntado antes.

Le preocupaba porque le había prometido a su tío que no le mencionaría a Vincent que alguien había intentado matarlo.

Ahora miraba fijamente a Jake.

Rezaba para que sus noticias no tuvieran nada que ver con el accidente.

—¡Vamos, Jake!

—¡Bueno!

¿Por qué estás más interesado que Vincent?

—le preguntó Jake a Carl al ver que mostraba ansias por oír su informe.

Miró a Vincent para pedirle permiso para hablar delante de Carl.

—Adelante —dijo Vincent.

—Vale.

Como te prometí en la Reunión de Clase, les pedí a mis amigos que averiguaran el paradero de Eva…

—¿Eva?

—Carl estaba un poco confundido, pero le alivió que no fuera sobre el accidente.

—Sí.

Vi a Eva en Florida cuando visité a mi hermana.

Pero ya no estaba allí.

Supe que se estaba quedando con una amiga suya llamada Ruth.

Pero cuando mis amigos estaban investigando el vecindario de Ruth, se enteraron de que Eva ya no estaba allí tampoco, sino que se había marchado de EE.

UU.

—¿Adónde fue?

—preguntaron Vincent y Carl a la vez.

Jake alternó la mirada entre ellos.

Se rio entre dientes y luego continuó: —Mis amigos intentaron hackear toda la información que pudieron reunir sobre Eva, como qué vuelo y a qué destino se dirigía.

Sin embargo, la Seguridad Nacional casi los arresta.

Menos mal que se sabían algún truco y no los rastrearon.

—Diles a tus amigos que paren, Jake.

No quiero que vayas a la cárcel solo por mi maldito divorcio.

—¡Lo intentamos, colega!

Pero sí.

Me encanta mi trabajo en EE.

UU.

—dijo Jake, asintiendo.

Vincent intentó localizar a Eva, pero ella sabía cómo esconderse de él.

Quizás debería empezar a buscar a su novio en su lugar.

Sabe que ella tiene novio, pero todavía no lo conoce.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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