Suegra de Rango SSS de una Familia Invencible - Capítulo 26
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26: Baño 2 (R18) 26: Baño 2 (R18) Dicho esto, ambas empezaron a besarlo mientras movían una de sus manos para empezar a acariciarle la verga.
Mientras una lo besaba, la otra empezó a bajar y a lamerle los testículos.
Y mientras Su Meiyu empezaba a chupar y a jugar con uno de sus testículos en su boca, él comenzó a jugar con el clítoris de Su Meihua con una mano mientras le acariciaba los pechos con la otra.
—Maestro, tus manos, son tan buenas —gimió ella.
Las gemelas continuaron masturbando la verga de Xu Qianghua, subiendo y bajando lentamente.
Después de unos minutos, sintió que estaba a punto de correrse, así que le hizo una señal a Su Meihua, que todavía lo besaba apasionadamente.
Ella ya sabía lo que estaba pasando por los espasmos de su enorme verga, y se agachó junto a su gemela.
Usaron sus manos para masturbarle la verga con más pasión hasta que Xu Qianghua soltó un gruñido bajo.
«Uggghhhh».
Xu Qianghua entonces eyaculó su semen caliente por toda la cara de las gemelas sin ninguna contención.
—Mmm, haaah, Maestro, tu semen está tan caliente y es tantísimo —dijo Su Meihua.
—Sí, es mucho semen —añadió Su Meiyu.
Su Meihua tomó la verga de Xu Qianghua, que todavía soltaba chorros de semen, se la llevó a la boca y empezó a lamerla hasta dejarla limpia.
Su Meiyu, que no quería quedarse atrás, le quitó la verga de la boca e hizo lo mismo.
Mientras le lamían y chupaban la verga, Xu Qianghua bajó las manos y empezó a acariciarles el pelo.
Las gemelas se dieron cuenta de sus acciones y se llenaron de alegría.
—Maestro, eres tan bueno con nosotras —dijo Su Meihua mientras le besaba la punta de la verga.
Su Meiyu hizo lo mismo.
—Maestro, queremos más —dijo Su Meiyu mientras abría la ducha de techo sin quitar el cabezal de la pared.
Al hacer eso, las cintas para el pelo, que antes estaban secas y se habían manchado con algo del semen que se derramó cuando Xu Qianghua se corrió, se convirtieron en lo primero que tocó el agua del cabezal de la ducha.
Al ver esto, ambas se las quitaron y, al mismo tiempo, Su Meiyu, que todavía llevaba la goma de su trenza, se la quitó y la arrojó fuera del baño sin importarle dónde cayera.
Después de esto, tanto Su Meihua como Su Meiyu se pusieron de pie con una mano apoyada en la pared mientras que con la otra se abrían el coño con el cabezal de la ducha y arqueaban el culo hacia Xu Qianghua, que estaba detrás de ellas, para mostrarle dónde meter su verga erecta.
Tras ver esto, Xu Qianghua metió su verga en el coño húmedo y cálido de Su Meihua.
Se inclinó hacia delante y le envistió la verga con fuerza mientras, con la mano más cercana a Su Meiyu, la dedeaba al mismo ritmo que su verga, haciendo que las gemelas gimieran mientras seguían sintiendo el agua caliente que fluía del cabezal de la ducha.
—Maestro, eres tan bueno —gimió Su Meihua.
—Maestro, pero quiero tu verga, no tus dedos —gimió Su Meiyu.
—Paciencia, hermana Meiyu, iré contigo después de tu hermana —dijo Xu Qianghua en un tono tranquilizador.
—Mmm, no puedo más, voy a correrme —dijo Su Meihua.
—Ah, Maestro, no te corras dentro de mi hermana, quiero tu semen —dijo Su Meiyu.
—Entonces, uhh, Maestro, me estoy c-corrieendooo —gritó Su Meihua.
—Yo también, me estoy corriendooo —gritó Su Meiyu.
Mientras Su Meihua se corría, Xu Qianghua sacó su verga del coño de ella y luego la metió en el de Su Meiyu, usando la mano que sujetaba la cintura de Su Meihua para impulsarse y empujarla con fuerza contra la pared de la ducha.
—Ah, Maestro, tu verga es tan grande —gimió Su Meiyu.
Xu Qianghua continuó follándosela con fuerza contra la pared mientras su otra mano jugaba con su clítoris y sus pezones erectos.
—Maestro, ya casi llego, no pares —dijo Su Meiyu.
—Yo también estoy a punto —dijo Xu Qianghua.
—Ah, Maestro, me estoy c-corrieendooo —gimió Su Meiyu.
—Ah, me estoy corriendooooooo —dijo Xu Qianghua.
Su Meiyu, que se corrió y al mismo tiempo sintió el semen caliente entrando en su coño, sintió que le fallaban las piernas y empezó a deslizarse por la pared de la ducha, pero Xu Qianghua pudo sostenerla porque, cuando él se corrió, le agarró ambas manos, se las puso por encima de la cabeza y la sujetó.
—Ah, Maestro, eres tan bueno conmigo —dijo Su Meiyu mientras él todavía la sujetaba con la ducha abierta, y el agua se llevaba parte de su sudor y del semen que había quedado de la eyaculación anterior.
¡POP!
Con un pequeño sonido pop, Xu Qianghua, que todavía sentía que podía aguantar otra ronda, sacó su verga del coño de Su Meiyu, lleno de semen.
Luego se giró hacia Su Meihua y la colocó en una posición similar a la de Su Meiyu, solo que esta vez no estaba de cara a la pared, sino a Xu Qianghua, con los pezones de ambos rozándose.
Entonces usó una de sus manos libres para agarrar su verga y redirigirla hacia el coño de ella.
Una vez que supo que la punta había entrado, quitó la mano y la rodeó con el brazo para sostenerla.
Luego, sin previo aviso a Su Meihua, le metió toda la verga en el coño con toda su fuerza.
—Ahhh, Maestro —gimió Su Meihua.
—Guuuh, hermana Meihua, tu coño está tan apretado —gruñó Xu Qianghua.
Al oír esto, Su Meihua no pudo evitar excitarse y su coño empezó a humedecerse más.
Entonces Xu Qianghua empezó a follársela mientras la empujaba más contra la pared para tener más apoyo.
—Maestro, esto se siente increíble —gimió Su Meihua.
Xu Qianghua embestía con fuerza dentro de su coño.
Después de unos minutos, Xu Qianghua sintió que su coño se apretaba más de lo normal.
—¿Hermana Meihua, estás cerca de correrte?
Su Meihua, que se sentía un poco abrumada por la intensidad de la follada, como si se le hubiera roto la laringe, solo pudo asentir para responder.
Él entonces aceleró las embestidas para que ella pudiera correrse con más intensidad.
—Maestro, estoy…, voy a…, corrermeee —gimió Su Meihua.
Mientras ella se corría, Xu Qianghua se detuvo un momento para poder ajustarse a la nueva estrechez y luego empezó a embestir de nuevo.
Tan pronto como lo hizo, ella sintió que la misma sensación de placer volvía.
—Ah, Maestro, no puedo más —dijo Su Meihua mientras sentía que su cuerpo perdía la fuerza incluso para mantenerse en pie.
Pero como estaba atrapada entre una pared y Xu Qianghua, que seguía embistiendo con toda su fuerza, no necesitaba energía para sostenerse.
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