Suerte y perseverancia - Capítulo 98
- Inicio
- Todas las novelas
- Suerte y perseverancia
- Capítulo 98 - Capítulo 98: Capítulo 2 - Dos personas iguales de caracteres diferentes.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 98: Capítulo 2 – Dos personas iguales de caracteres diferentes.
En una noche oscura, dos personas estaban sentadas frente a una hoguera. Un niño elfo que en poco tiempo pasaría a ser un muchacho. Sus ojos lazuli están enfocados en el fuego. Por otro lado estaba una elfa, sus largos cabellos dorados caían como una cascada por sus hombros. En estos momentos tenía un rostro nostálgico, algo triste y culpable a la vez. Su hijo está esperando una respuesta y ella no sabía cómo responder. De vez en cuando le da pequeñas miradas y sentía que el tiempo había pasado muy rápido. Él ya empieza a desarrollar las características de un hombre, todavía se ve joven, pero ¿Cuánto falta para que alcance la mayoría? Casi nada, se dijo. Después agacho la mirada, tomo una gran respiración y dijo -yo alguna vez viví en el Gran Bosque-
-Eso esta muy lejos- comento Kain
-Sí, bueno- Elinalise levanto su rostro y emitió una sonrisa -tu mamá ha viajado mucho. La cosa es que yo vivía en el Gran Bosque. La verdad es que no sé cómo llegue ahí. Solo recuerdo que un hombre de cabellos blancos me llevo y me dejo al cuidado de otros elfos. Con el tiempo me fui adaptando, me case con un muchacho y después, empezaron mis problemas. Tenía algunas urgencias, buscaba a mi marido muy seguido, pero cuando él ya no pudo manejar mis urgencias, yo empecé a buscar a otros hombres. Con el pasar del tiempo las cosas se complicaron y me echaron del Gran Bosque. Tú sabes, los elfos son muy correctos y una mujer que se mueve por la lujuria y destruye los matrimonios, no es bien vista-
-¿Cómo se desarrollaron tus urgencias?- pregunto Kain
-Supuestamente fui encontrada en un laberinto, en el corazón, para ser especifica. Dicen que las personas que son atrapadas en el laberinto ganan poderes, pero para mí fue una pesadilla. Veras, sí yo no tengo sexo me enfermo, por lo cual es necesario que tenga sexo con habitualidad. Gracias a eso he vagado por muchos lugares, he conocido a muchas personas y he tenido problemas. Yo, no quiero que esos problemas los alcancen a ustedes, por eso decidí que era tiempo de dejarlos-
-Te entiendo-
-¡¿Eh?! ¿No estas molesto?-
Kain por fin levanto su rostro y le dijo -quédate con nosotros, hasta que por lo menos cumpla catorce. Te prometo que encontrare una forma de ayudarte-
-Pero Kain…-
-Escucha mi solicitud, si en ese momento no te puedo ayudar, entonces puedes hacer lo que quieres. Siempre serás mi mamá-
Elinalise se paso las manos tratando de limpiarse las lagrimas mientras sus labios trataban de formar una sonrisa -bien- dijo con una voz compungida -pero espero que estes preparado. Lo más probable es que seas golpeado por mi mala reputación-
-Pasara lo que tenga que pasar, por ahora, solo fluyamos con las cosas como están-
Después de eso, Elinalise se sentó al lado de Kain. A pesar de que este último ya era bastante grande, ella lo tomo en sus brazos y lo sentó sobre sus piernas. Con el calor de la hoguera lo arropo en sus brazos y permanecieron en esa posición hasta que las brasas se apagaron.
-o-
En medio del bosque, frente a una casa, están dos jóvenes elfos. Han alcanzado la edad de doce años, se miran altos y hermosos, con cuerpos delgados. Uno tiene el cabello blanco y el otro rubio. Se ven como el reflejo del otro, más allá del color de sus ojos y cabello. El de cabello blanco da saltitos en su posición, cambia entre el pie derecho y el izquierdo. Sus brazos están firmes manteniendo su guardia alta, cubriendo parte de su rostro y el pecho. Se ve confiando y mira a su hermano con una sonrisa. Por otro lado, el rubio trata de seguir los movimientos de su hermano, pero sus propios movimientos son rígidos. Trata de buscar la forma, el orden y entender la postura, pero no le resulta claro. Además se siente extraño y no quiere imitar los gritos que da su hermano. Claro está, sus movimientos son geniales, sobre todo el ángulo que alcanzan sus patadas, pero aun así no quiere imitarlo. Al final, el joven Rawls baja sus brazos y se queja -no quiero hacer esto, se ve ridículo-
Kain sonríe y le dice gesticulando de manera exagerada -se ve ridículo, porque no haz visto nadie hacerlo. Pero cuando domines esto y tus enemigos besen el suelo, me lo agradecerás-
-No quiero- dijo Rawls en un tono categórico -además, tampoco quiero dar esos gritos que tu das-
-Ya te explique, yo grito porque de esa manera los músculos del estómago se tensan y produzco más fuerza-
-Aun así no quiero-
-Entonces gruñe o grita como te plazca, pero no es un motivo para dejar de intentar algo-
-Hermanito no quiero- dijo Rawls mientras agachaba la cabeza.
Kain soltó un suspiro y le dijo -lo siento Rawls, es todo mi culpa, déjalo. Ve a hacer lo que te pidió Ma y después haz lo que quieras-
-¿No estas enojado?-
-No me enojo, no te preocupes- Kain se acerco, abrazo a su hermano y después lo empujo a la casa -ve hacer tus cosas-
-Bueno- respondió Rawls y se fue a la casa.
Kain por otra parte estaba algo decepcionado, quería ir con su hermano por todo el mundo, pero parece que sus caminos se separarían cuando fueran adultos. Mientras él pensaba esto, empezó a lanzar patadas al aire. Lanzo varios puñetazos, después empezó a luchar contra Bruce y al final, perdía en velocidad. Aun le faltaba, su reacción era muy lenta. Con su capacidad de reacción actual, si estuviera luchando contra Bruce, en un simple movimiento le hubiera propinado dos patadas en el pecho. Esta era una de las cosas molestas de tener que renacer. Crear un cuerpo lo suficientemente fuerte para poder ocupar magia y que este acostumbrado a luchar. Ahora considerando las grandes habilidades de combate de Bruce, él ya estaría en el nivel de un rey o un emperador de la espada. Su técnica le proporcionaría esa potencia y velocidad. Kain por otro lado, aún estaba estancado en la fuerza de un santo de la espada.
Esta era una de las cosas que más le molestaba a Kain. Sabía y entendía muchas cosas, pero no era talentoso. No era como Bruce o Elizabeth. Esta última en particular era bastante talentosa con la magia. Ella aprendió a hacer magia sin catalizador solo mirándolo. Creo su técnica de arco mágico solo con un momento de inspiración. Al final lo genios si existen y como Kain siempre se ha dicho a sí mismo, el resto tiene que trabajar para alcanzarlos. Kain lanzo una patada lo más alto posible, cayó al suelo sobre sus pies y bajo la mirada mientras soltaba un suspiro.
-¿Por qué mi bebé está tan deprimido?- pregunto Elinalise con una voz cansada mientras pasaba por el dintel de la puerta. Vestía un largo piyama. Por otro lado, tenía los ojos ojerosos y se agarraba la cabeza con la mano derecha
-No pasa nada, Ma- le respondió Kain -¿Cómo esta tu resaca?-
-Mas o menos, corazón. Nunca más lo vuelvo a hacer-
-Jajaja lo mismo dijiste la semana pasada-
-Dime ¿peleaste con tu hermano?-
-No, lo que pasa es que Rawls no quiere aprender-
-Ya te dije, no lo obligues. Tu y yo somos los raros. Pero por lo general, los elfos son como Rawls. Ellos son tranquilos, sociables y un poco discriminadores con otras razas-
-Rawls no es discriminador-
-Sí, porque yo lo he criado así, pero por lo general, los elfos que crecen en el Gran Bosque son discriminadores. Así que si algún día vas, no te sorprendas de que te colocan una mala cara-
-Bueno, Ma. Ven, vamos a la casa, ahí te preparo algo para el dolor de cabeza-
-Bueno corazón, vamos- le respondió Elinalise mientras Kain escoltaba a la cama. Después de recostarse, Elinalise le pregunto -¿qué te parece hacer algunos encargos como aventurero? Ya tienes la edad suficiente-
-Bueno, si tu consideras que esta bien, entonces bien-
-Realmente te dejo deprimido que Rawls no quisiera aprender. Por lo general estarías mas entusiasmado-
-Bueno, sí, pero como tu dices, no lo obligare-
Elinalise acomodo su cabecera, se tapó con una frazada y le acaricio el rostro a Kain -déjalo ser corazón- dijo -aunque los dos nacieron el mismo día y de la misma madre, son diferentes, acéptalo-
-Mm- asintió Kain y camino a la cocina.
-o-
Un grupo de tres elfos caminan por un camino de tierra. Dos de ellos son jóvenes y la otra es una mujer. Caminan teniendo una animada conversación, después se pausa por un tiempo, pero cada cierto tiempo pasa algún animal, una persona o una planta y eso reanuda la conversación. Este mundo es basto, lleno de cosas por descubrir y los dos jóvenes elfos aprecian esto. La mujer por otro lado los mira con ternura, los mira igual que cuando nacieron, pero cada cierto tiempo suelta suspiros. Ellos crecieron muy rápido, piensa. Desearía que se hubieran quedado pequeños, pero aquí están, casi tan altos como ella.
Kain vio a Elinalise algo desmoralizada y le pregunto -¿Qué pasa, Ma?-
-Nada corazón- le responde ella
-Bueno-
-Mamá ¿es necesario que venga también?- pregunto Rawls
-Por decima vez, sí Rawls- contesta Elinalise molesta -tener la certificación de la Guild te ayudara a encontrar trabajo el día de mañana-
-¿Por qué la Guild tiene tanto poder?- le pregunta Rawls
-Veras- dijo Elinalise señalando con el dedo -la Guild funciona como una gran red de información que ayuda a los países. Por ejemplo, imagínate que aparecieron goblins cerca de un poblado, pero es muy pequeño y está alejado de la capital. En ese caso, al reino le sale demasiado dinero enviar a sus caballeros, por lo tanto contratan los servicios de la Guild y estos envían una solicitud a los aventureros. De esta manera, el gobierno y la Guild, van fomentando el trabajo y eliminando plagas-
Rawls quedo pensando en algo y después le pregunto -¿los goblins son una plaga?-
-Por supuesto corazón. Son un grupo de criaturas que no aportan nada al ecosistema y le hacen daño a la gente. Podrán ser criaturas de la naturaleza, pero no aportan nada. Los depredadores regulan la población de ciertos animales, los mas pequeños se comen a los insectos y a su vez, los insectos polinizan las plantas. Todo forma un ciclo natural y útil para todo el mundo, pero los goblin son la excepción-
Después de eso siguieron caminando durante varios días y después de una semana, llegaron a la capital del reino de Asura, Ars.
-o-
Cuando Kain y Rawls caminaron por las calles de Ars, parecían dos pueblerinos. En realidad lo eran, pero no se esforzaron ni un poco en ocultarlo. Elinalise se reía de ellos, los miraba con cariño, pensaba en sus dos pequeños bebés y los comparaba con los dos jóvenes frente a ella. Ellos estaban creciendo y a cada día se alejaban de ella. No es que ella los tuviera que abandonar como pensó en un inicio, pero era el hecho de que pronto serían hombres, buscarían su propia vida y lo mas probable, es que no se vuelvan a ver. Soltó un suspiro y los saco de su estado de estupor. Ahora estaban mirando la gran capilla de la ciudad de Ars. Tenía veinte metros de altura, sus columnas estaban cinceladas con esculturas de ángeles y tenían coloridos vitrales en la parte superior. La capilla relucía al sol con sus murallas de un color blanco puro.
Después de eso caminaron directo a la sede de la Guild. Era un edificio de cinco metros de altura, construido con roca sólida y tenía algunos letreros similares a las tabernas. En su interior había una recepción de veinte metros, tenía varios mesones en donde podías presentar tus solicitudes, ofrecer tus servicios y cobrar tus recompensas. Estos lugares eran atendidos por mujeres de moderada belleza. El único problema es que estas respetuosas mujeres tenían que atender a un montón de rufianes. Porque eso era la Guild, un grupo de rufianes que se dedicaban a hacer el trabajo que el reino no podía o no quería hacer. Por supuesto, para ser parte de la Guild deberías tener algo de cerebro, ningún tonto que ande ocasionando problemas podía estar afiliado. Dentro de los problemas se contaban los secuestros, la venta de drogas, el robo y el asesinato. Todas estas cosas estaban penalizadas por la Guild y por el reino. Aunque claro, Elinalise les dijo que el dinero arreglaba muchas cosas.
El hombre de rostro duro, el que los fue a visitar hace años estaba en la recepción. Estaba sentado con su grupo, ahora tenía dos personas mas. Eran parte de la raza bestia. Dos hombres con orejas de gato. Se veían como dos rufianes, pero estaban tranquilos y miraban los alrededores con desconfianza. Llevaban collares negros en sus cuellos. Algo que llamo la atención de Kain, pero no lo pregunto, ya que el hombre de rostro duro se acerco a Elinalise.
-Hola Claus- saludo Elinalise
El hombre haciendo una educada reverencia le respondió -hola Elinalise ¿algún trabajo?-
-No, traigo a mis hijos a inscribirse-
-///¡¿Eh?!///- reaccionaron varias personas.
El ambiente se volvió silencioso, algo incomodo, por lo cual, Claus invito a Elinalise a su lugar. Era una esquina de la Guild, en donde habían dos grandes sofás. El grupo camino hasta ese lugar, Claus y Elinalise se sentaron, mientras Kain y Rawls se quedaron parados. Claus les ofreció asiento, pero ellos permanecieron parados. El ambiente era muy hostil como para ignorar ese sentimiento. Por lo cual, los dos se quedaron alertas ante cualquier cosa.
-¿Y Claus?- pregunto Elinalise -¿En qué andas?-
-Vamos a cazar algunos dragones de tierra- le respondió Claus
-¿Oh, por fin te levantaron el castigo?-
Claus soltó un suspiro y dijo -más que levantarnos el castigo, tuvimos que trabajar como unos condenados para llegar a este nivel. Ese problema de aquella vez nos dejó muy mal parados. Nadie nos quería dar trabajo. Ese hijo de puta había estafado a algunos nobles, así que la cosa se complicó. Si no hubiéramos recuperado el dinero y pagado una multa, que nos dolió hasta el hoyo, nos hubieran hecho esclavos-
Elinalise asintió varias veces, después miro a las dos nuevas adquisiciones y pregunto -¿qué pasa con estos dos muchachos?-
-Mark y Pit, ellos, bueno. Los compramos como ayudantes. Le debía un favor a un amigo, así que me hice cargo de estos dos rufianes. Tienen que trabajar mucho para devolver el dinero y volver a ser libres. Después de eso, ellos verán- Claus les dio una mirada algo cansado, pero trato de recomponer su rostro y miro de nuevo a Elinalise -tus muchachos son jóvenes, conozco algunos grupos recién hechos, son buenos y respetuosos, podrían trabajar con ellos-
-Sería bueno, pero no sé que decidirán- Elinalise volteo, miro a sus hijos y les dijo -si después quieren hacer un grupo, pueden preguntarle a Claus, es una de las personas mas respetables-
-//Bueno//-
Claus se echó a reír y comento -parecen una copia el uno del otro, gracias a dios tienen los ojos y el pelo de diferente color, de lo contrario te volverías loca tratando de saber quién es quién-
-Mas o menos- respondió Elinalise -bueno, gracias por la conversación, que estes bien Claus- entonces se levanto y se despidió de todos. Aparte de Claus, nadie mas le devolvió el saludo a Elinalise, cosa que hizo fruncir el ceño a Kain.
Después eso pasaron por el registro de personas. Elinalise les dijo que se inscribieran solo con sus nombres, pero tanto Kain como Rawls se inscribieron con sus apellidos, Dragonroad. Elinalise les dijo que eso les podía traer problemas, pero ninguno de los dos se retractó. Una vez completado el registro, salieron de la Guild y fueron al mercado. Elinalise vendió tres anillos que hizo Kain y después fueron a comprar cosas para la casa. Buscaron un lugar para dormir y por ultimo descansaron.
-o-
Durante los dos días que estuvieron en Ars, Kain se peleó unas cinco veces. Vinieron varios tipos, todos reclamándole cosas a Elinalise, tratándola de puta y que no valía nada, pero bueno, digamos que se comieron sus palabras. Rawls por otro lado se preocupó de siempre cuidar de su madre. Permaneció cerca de ella, le dio apoyo y cuando alguien se acercaba con malas intenciones, la protegía. Otra cosa que también paso en estos dos días, fue que Kain y Rawls hicieron su primera cacería de goblins. Fue una divertida aventura, según Elinalise. Ella se rio mucho, sobre todo cuando sus dos bebés tuvieron que meterse en la madriguera. Era un lugar lleno de excremento, orina y cadáveres. Por lo cual el olor del lugar era el peor. Después de eso, Kain le dijo que nunca más en la vida haría esta búsqueda.
Una vez que terminaron sus cinco primeras misiones, dejaron la ciudad de Ars. Acamparon en varios lugares, de preferencia en el bosque. Cazaron los tres juntos y por supuesto, Elinalise demostró ser una gran maestra y cazadora. Los mejores botines los encontró ella. Así que Kain y Rawls la miraban con respeto y ella a su vez, se jacto de eso. Todo fue pacifico hasta que llegaron cerca del territorio Donati. Era una parada fija si querían seguir el camino hecho por las personas, de lo contrario tenían que viajar por el bosque durante todo el trayecto. Lo cual sería un poco difícil para Elinalise por sus urgencias. Después de eso, siguieron con dirección a las montañas, avanzaron hasta llegar cerca de su casa y pillarse con una emboscada. Claro, estaba Elinalise, así que no resulto, pero fue una experiencia desagradable, sobre todo para Rawls. Un grupo de diez bandidos los ataco, les lanzaron sogas y redes, pero con la astucia de los tres, dieron vuelta las tablas y todos los bandidos murieron. Sin más obstáculos, siguieron su camino y por fin descansaron de todo el viaje.
-O-
Dos días después de la emboscada, Kain se levantó temprano como todos los días. Empezó a correr por los alrededores, lanzaba patadas y puñetazos al aire. A medio camino se encontró con unos árboles jóvenes, perfectamente tupidos, por lo cual los utilizo para ir esquivando e intercalando entre ellos. Una cosa lo llevo a la otra y cuando iba a volver a su casa, ya era el medio día. Camino tranquilo, lanzando patadas lo más alto que podía. Ya a esta altura podía alcanzar su frente con su elongación y su fuerza hacía temblar a los árboles con menos de cincuenta centímetros de espesor. No obstante, fue regañado por esto último. Elinalise le dijo que no rompiera los ��rboles por que sí. Si no tenía la necesidad de leña, sería mejor que no los dañara. Ella abogaba por su sangre élfica. Puede que ya no viva en el Gran Bosque, pero aun así le molesta cuando la gente destruye la naturaleza, más si no hay una lógica de por medio. Así que Kain dejo de destruir los árboles. Era eso o sentir el jalón de orejas que le daba su madre.
Kain se detuvo en medio de su viaje. Sin voltearse pregunto en un tono serio -¿Por qué me sigue?-
-Oh, no está mal, orejas largas, vas a tener un muy buen precio en el mercado de esclavos- dijo un humano mientras salía de unos matorrales. Estaba a unos diez metros de distancia
Kain se dio la vuelta, emitió una sonrisa y le pregunto de manera desafiante -¿podrás cumplir lo que dices?-
-Jejeje por supuesto, mataste a mis hombres, ahora necesito reponer a mis trabajadores- después de decir eso, el humano se aproximo, vestía algunas ropas oscuras, como un abrigo y unas botas, demasiado elegante para un hombre con el rostro sucio y sin dientes. Tenía el cabello cano, con una aureola incipiente en la mollera.
-Solo eres un secuestrador ¿trabajadores? ¡ha! Eran solo unos cuantos matones, vamos, peleemos y veamos cuanto aguantas-
El hombre sonrió y desde la parte trasera de su cintura, saco una cimitarra, se rio mientras la dirigía a Kain. Este último le respondió mostrándole un rostro tranquilo, sin apuros. Empezó a caminar hasta llegar a un metro del del viejo. Una vez que estuvieron frente a frente, el viejo le lanzo un corte horizontal. Kain avanzo, freno el golpe a mitad de su trayecto y le pateo la rodilla. Los huesos sonaron como una rama al quebrarse. El hombre apretó sus encías y saco una daga de su cintura. Con un movimiento furtivo, trato de asestarle una apuñalada en el estómago, pero antes de que este conectara, Kain ya le había propinado un contundente puñetazo en la sien. Ploc, sonó la cabeza del viejo y cayó al piso. Kain lo miro con desdén y pensó, esto seguramente traerá problemas, alguien andaba cazando elfos y este tipo, por mucho que se dé aires, no era el jefe.
Kain amarro al viejo a un árbol, lo espero durante una hora y por fin despertó. El viejo maldecía, le dijo que cuando sus otros colegas se enteren, él y su puta familia de orejas largas van a morir.
Kain le dio varias cachetadas, hasta que le quebró varios huesos de la cara y solo cuando estuvo a gusto le pregunto -¿Dónde están tus “colegas”?-
-¿Quién te diría, pedazo de mierda?- grito el viejo
Kain le aplasto la rótula, esta sonó como cuando aplastas una nuez y el hombre grito de dolor. Maldijo durante un buen rato, pero después se calmó. El sudor le perlaba sobre la nariz, luchaba contra el dolor para que este no lo matara, pero le dolía como el demonio. Al final soltó una tos y dijo -al norte del territorio Donati hay un pequeño puerto. Es un lugar en donde atracan los barcos ilegales, ahí está mi jefe. Jejeje espero que puedas sobrevivir, él es un rey de la espada-
Kain lo quedo mirando durante un momento, pensó mientras tornaba los ojos al cielo y después, le arranco la cabeza de una patada.
-o-
En la noche de el mismo día, Kain se preparó para ir de excursión, le dijo a su familia que iría a la montaña a entrenar. Rawls lo quiso acompañar, pero Kain se negó, le dijo que ahora entrenaría en serio, así que él no le podría seguir el paso. Elinalise no dijo nada al respecto, sus poderes de madre le decían que su hijo estaba mintiendo, pero como Kain era responsable y solo le aconsejo que tuviera cuidado. Kain preparo dos espadas, una capucha y varias frazadas. Después de eso salió esa misma noche y camino hasta el territorio Donati.
Como era una región costera, a medida que te acercabas al mar, los pueblos iban mejorando su infraestructura. También lo hacían las carreteras y la cantidad de gente que pasaba se incrementaba. La mayoría de las mujeres jóvenes que veían a Kain se ruborizaban. Este último tenía las sutiles facciones típicas de los elfos, pero esos ojos fríos le daban el porte de un rey. Era como si él supiera que era fuerte y nadie se podía interponer en su camino. Gracias a eso, las muchachas más osadas se le acercaron, le regalaron flores, le decían sus nombres y lo invitaban a sus casas. Pero él solo les agradecía el gesto, nunca se negó de manera directa, pero se excusaba con una sonrisa afable que se ganaba la apreciación de las chicas.
Kain se detuvo en un pueblo que antecedía a la ciudad portuaria de Donati. Era un lugar bonito, con adoquines en sus calles y solo estaba descuidado en la zona periférica. El lugar se veía ordenado, la mayoría de las cosas que vendían tenía que ver con el mar. Los platos de marisco y pescado estaban a la orden del día. Incluso vendían algunos platos exóticos como aletas de tiburones. Su precio era exorbitante, claro, solo se lo podían permitir los asquerosamente ricos. Solo una porción costaba un oro Asura, lo cual para Kain, estaba fuera de discusión. Comer era un placer, pero cuando este topaba con sus finanzas, ni siquiera tenía que pensarlo dos veces.
Después de llenar su estómago con algo barato, camino por el mercado y reviso las herrerías. Ya no era tan inmaduro como antes, ahora cuando veía una espada de mierda, no decía nada. Ya no peleaba con sus colegas herreros y los increpaba por vender pedazos de mierda. Ahora solo tomaba nota, memorizaba rostros y trataba de recordar a los charlatanes. Por otra parte, los minerales en esta región eran pocos, en su mayoría hierro, acero y cobre. Kain se preguntaba ¿Quién estaría tan desesperado para comprarse una espada de cobre? Bueno, hay de todo en la viña del señor. Algunos herreros bastante viejos le dieron algunas miradas a las espadas de Kain. Los más osados se las pedían prestadas para darles una mirada. Después de que las inspeccionaran, los herreros miraban a Kain como el hijo de algún noble de gran influencia. Nunca se les pasaría por la mente que un joven elfo de un poco más de doce años, haya hecho estas obras maestras.
Una vez que salió de la ciudad, busco el puerto fantasma. Estaba a unos dos kilómetros de la ciudad, oculto por un mar de arboles, tan largos como pequeñas montañas. Kain entro a la media noche. No pasaron mas de cinco minutos hasta que lo detuvieron. Habían pequeñas patrullas de cinco personas, todos igual de mugrientos que el viejo qué mato el otro día. No eran gente decente, pues nada bueno salía de su boca. Todos le prometían volverlo esclavo, los mas raros le prometieron violarlo. Kain por supuesto, no espero tener mucha conversación, así que los fue decapitando uno a uno. No fueron grandes contrincantes, la mayoría eran guerreros de nivel intermedio o cuando mucho avanzado.
Una vez que llego al lugar indicado, encontró un puerto con grandes galpones. Al parecer, alguien con dinero estaba patrocinando los negocios ilícitos. Kain no le dio muchos pensamientos, se colocó una capucha y empezó a matar a todos los que se iba encontrando. Después de una hora, el puerto estaba en silencio, los cuerpos adornaban el piso y las calles se habían convertido en riachuelos de sangre. Kain entro a uno de los cinco galpones que habían en las proximidades. Habían una gran cantidad de gente raptada. No solo hombres bestia y elfos, también humanos y enanos. En solo un galpón habían más de cien personas. Kain pensó que esto era serio, alguien muy influyente se estaba ensuciando las manos. No sabía quién, pero si él no hacía algo, Asura dejaría de ser un buen lugar para vivir.
Kain busco en los otros galpones y se encontró con algunos individuos “probando” las mercaderías. En su mayoría mujeres de las raza elfica, ellas gritaban, le pedía a sus captores que se detuvieran, pero estos solo se reían como maniacos. Kain los mato en un solo movimiento y después abandono el lugar. Muchos elfos querían darle las gracias, otras estaban shockeadas por la experiencia. Pero Kain no les dio otra mirada, siguió avanzando por los galpones y encontrándose atrocidad sobre atrocidad. Los elfos y otras razas no eran considerados seres pensantes, por ende no les dieron un trato digno, ni siquiera como esclavos, eran tratados como animales de placer. Con suerte recibían comida añeja, pero solo lo suficiente para no morir. El ultimo galpón fue el peor, un muchacho de no más de diecisiete estaba azotando a varios elfos, no distinguía sexo ni edad. Todos, los diez elfos, estaban amarrados de brazos y piernas, así que lo único que podían hacer era gritar. Sus espaldas, nalgas, brazos y piernas estaban llenos de llagas, cortesía del joven noble. Este último se reía, se acercaba a los elfos, de vez en cuando les lamia la sangre y otras veces se acercaba para pegarles con una fusta en los genitales. Si no, ocupaba un látigo y les golpeaba desde la distancia. Se alegraba cuando lograba sacarles un trozo de carne.
Por otro lado, este tipo era observado por un hombre viejo. Estaba apoyado contra la pared y solo miraba al muchacho. Era totalmente indiferente ante tal espectáculo. Mientras le pagaran todo valía. No obstante, de repente sus sentidos comenzaron a gritarle que estaba en peligro. Desenfundo su espada en un súbito movimiento, bloqueo un golpe que lo lanzo cinco metros más allá.
El joven noble salió de su diversión y miro a un guerrero con capucha. Después miro al viejo y le dijo en un tono enfadado -hazte cargo, para eso te pago, que nadie arruine mi diversión-
El viejo lo miro asombrado, sabía que este noble estaba loco, pero no esperaba que fuera tan tonto. El viejo era un rey de la espada, pero una persona vino y le dio un golpe del que apenas se pudo defender, lo peor de todo era que apenas pudo aguantar. El viejo se levantó y miro al guerrero que llevaba una capucha negra. Se coloco en posición de combate, listo para desenfundar y matar a su enemigo en un solo movimiento. Pero el encapuchado emitió un arco eléctrico y le lanzo una flecha. El viejo trato de cortar la magia, pero cuando golpeo la flecha, el rayo paso a través de la espada y fue a dar a su cuerpo. Cayo con el cuerpo entumecido, su mente estaba atontada y el joven noble, por fin se asustó.
-Que haces, te pague para hacer un trabajo- grito el joven noble -eres un inútil. Tu- dijo mientras apuntaba al guerrero con la capucha -dime tu precio y deja de molestar-. En ese momento Kain se sacó la capucha y sonrió. El joven noble asintió varias veces y le dijo -eres un puto orejas largas. Bien, si quieres te puedes llevar a los tuyos, pero lárgate de mí territorio. Si mi padre se llega a enterar de que me estas molestando, ninguno de los tuyos quedara vivo-
Kain siguió sonriendo y le respondió -eso está bien, pero tú no entiendes algo, nadie le podrá contar a tu padre, ya que los muertos son buenos guardando secretos- entonces en un solo movimiento, saltó hacia adelante y le corto la cabeza. Después camino hasta el viejo y le dijo -nada personas amigo, pero solo serías una molestia- y lo decapito sin añadir más. Una vez que acabo con las molestias, Kain miro a los elfos que aún no habían muerto. Estaban hechos un desastre. En un acto de misericordia, Kain les corto la cabeza. Conociendo el carácter elfo, dudaba de que pudieran rehacer sus vidas después de tal experiencia. Después siguió liberando a los otros esclavos y desapareció sin ganar la más mínima de notoriedad.
Tres días después se armó un gran revuelo. El noble a cargo del territorio Donati anuncio que todos los que no fueran cien por ciento humanos serian encarcelados. Esto genero un gran escándalo, muchas de las familias nobles tenían algún pariente de estas razas. Así que se alzaron en armas junto a los lugareños y mataron al noble a cargo de la región. Porque sí, en Asura, setenta por ciento de la población tenía parte de sangre otras razas. Incluso cuenta una leyenda que los mismos héroes que crearon Asura, tomaron como esposas a mujeres de otras razas. Pero dejando de la eso, como la discriminación solo afecta a los de raza pura, lo dejaban pasar. No obstante, la humanidad tiene eso que los une contra un mismo enemigo. Siempre, no importa la razón, mientras haya un gran y único enemigo, todos lucharan. Kain los tildo de hipócritas, pero todo este escándalo le ayudo a salir del territorio Donati sin que nadie lo note.
-o-
Una vez en su casa que llego a su casa, Elinalise interrogo a Kain. Ella mando a Rawls a buscar agua y después invito a Kain a la mesa. Le dio una mirada estricta y se cruzó de brazos -¿A dónde fuiste?- pregunto
-Solo a entrenar, fue un buen ejercicio- dijo Kain mientras ponía una sonrisa inocente.
Por supuesto Elinalise no se trago tamaña mentira, así que fue directa -¿Por qué fuiste al territorio Donati?-
-Soy un elfo ¿sabes?, bueno, medio, pero un elfo al fin y al cabo. Si seguían cazando elfos no podría vivir en este país, tampoco tu ni Rawls-
-¿Tenías que hacerte cargo?-
-¿Quién mas lo iba a hacer?-
-No me respondas con otra pregunta-
-Ma, déjalo ya, no hice nada estúpido. Solo allane el camino para mí y mi familia. Si esto continuaba, el día de mañana nosotros seriamos ilegales y después encarcelados solo por ser elfos-
-Ven acá- le ordeno Elinalise, mientras palmeaba la silla a su lado. Kain se quejó, puso un rostro molesto pero Elinalise insistió -ven acá te digo-. Por fin Kain hizo caso, se sentó con un aire de resignación y Elinalise lo abrazo, le acaricio el cabello y le dijo -no me hagas preocupar, casi me da un ataque cuando me entere de lo que paso en ese lugar-
Kain con una actitud tan dócil como un animal de compañía le respondió -tranquila Ma, me puse una capucha y en ningún momento fui visto-
-Eso espero corazón. Sera mejor que nos movamos a otro lado. Hay un pueblo en la región más al sur. Se dice que el señor de esa localidad es amante de la raza bestia. Puede que sea más seguro vivir ahí-
-Puede ser-
-Kain ¿estás seguro que no quieres ir a la Universidad de Ranoa?-
-No, Ma. No quiero, cuando llegue su momento veré, pero por ahora quiero explorar el mundo-
-¿Pero serías un buen mago? Mamá lo certifica-
-Déjalo, Ma. Sé que quieres que permanezca en un lugar seguro, pero quiero ver el mundo, quiero ver que hay en el Abismo del Dios Dragón. Qué clase de criaturas existen en las tierra de los demonios. A lo mejor visitar el continente de las tierras altas. También podría explorar los calabozos-
-Solo ten cuidado corazón-
-Lo tendré, Ma. No te preocupes, ya casi alcanzo la fuerza necesaria para poder ayudarte. No te preocupes, no te defraudare-
-Nunca me haz defraudado, siempre haz sido mi orgullo-
-Gracias, Ma, te quiero mucho-
Elinalise agacho su cabeza, sonrió feliz y le dio un beso en la frente, después le respondió -yo también, eres mi sol-
-o-
Una vez que Kain llego a los catorce años de edad, su cuerpo había alcanzado la fuerza necesaria para emitir un sello. Así que se puso a trabajar en el problema de Elinalise. En ese entonces solo fueron ellos dos en la casa, Rawls fue a cazar como otras veces, así que nunca se enteró.
Por otro lado, Kain coloco un sello en el estómago de Elinalise, pero este no funciono en un principio. Estuvo intentando con varios sellos y solo cuando llego a un sello, llamado de Cuatro Elementos, pudo reprimir la supuesta bendición que le había conferido el calabozo a su madre. Durante todo el procedimiento, Elinalise durmió y solo cuando despertó, se dio cuenta que tenía un enorme tatuaje en su estómago. Ya no podría ir por ahí mostrando su estómago, pero eso era lo de menos. Kain era más preocupante, ya que tenía una tez pálida, casi enfermiza. Ella lo reprendió varias veces, pero él solo le dijo que era una cosa temporal. Ya mañana en la mañana se sentiría mejor.
Ahora, con este esfuerzo, Kain entendió mejor su cuerpo. Sin contar que la técnica de fortalecimiento Celestial no estaba dando ningún fruto, su propio cuerpo era demasiado débil. Los elfos eran físicamente débiles, eso estaba claro, pero Kain nunca espero que tanto. Eran casi un treinta por ciento más débiles que los humanos normales. Ahora claro, su longevidad era superior en otros aspectos. Él se preguntó cuánto tendría que entrenar para alcanzar un nivel de fortaleza satisfactorio. Solo pudo suspirar y darse ánimos para poder seguir adelante. Al parecer tendría que recorrer un gran camino.
Una vez instalados en la región de Fittoa, la familia Dragonroad permaneció junta hasta que Kain y Rawls cumplieron los quince. Rawls se quedaría trabajando como guarda bosques en la región, Elinalise iría al sur en busca de aventuras y Kain iría al norte, al Abismo del Dios Dragón. Todos se separarían pero en buenos términos, con un hasta pronto como promesa. La más feliz de todo esto fue Elinalise, ya que aunque le quedaban parte de sus viejos hábitos, ya no corría peligro como antes. Ahora podía tener una relación normal y si compartía sus días con un hombre, sería por el sentimiento de ser feliz y no por una necesidad externa.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com